He terminado de
leer hace pocos días “El colgajo” (Le lambeau, en el original francés) delperiodista Phillippe Lançon (Editorial Anagrama). Tiene
interés tratar, aunque sea de forma breve, de esta publicación, de este libro,
de esta historia. ¿Y saben por qué? Se aprende a saborear la vida, a valorar
aquello a lo que no damos importancia alguna por tratarse de la cotidianeidad,
darte una ducha, desayunar, leer el diario, ir al trabajo, hablar con los
amigos y amigas, ir al cine o al teatro, ver una película en una de las
numerosas plataformas ya existentes, efectuar un viaje, discutir, enfadarte y
reconciliarte, o no, con tu pareja, jugar con tus hijos e hijas, o con tus
nietas y nietos, y muchas otras cosas más que cualquier lector o lectora pueda
añadir de su propia cosecha.