La lectura del que vamos a llamar “caso David Durman” me ha sugerido esta entrada y la pregunta que formulo en su título.
En todos los
artículos que voy a citar encontrarán los lectores y lectoras amplia información
al respecto. Muy resumidamente ahora, se trata de un administrador de
investigación (research administrator) en la Universidad norteamericana de Kentucky a
quien se le concedió el permiso para no utilizar personalmente inteligencia
artificial (IA) en su trabajo, como una adaptación por motivos de creencias
religiosas al amparo del Título VII de la Ley federal de derechos civiles (CivilRights Act) de 1964 , por la que se creó la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo.
En dicho Título, el término “religión” ... abarca todos los aspectos de la
observancia y la práctica religiosas, así como las creencias, salvo que el
empresario demuestre que no puede adaptarse de forma razonable a la observancia
o práctica religiosa de un empleado o de un candidato a un puesto de trabajo
sin que ello suponga una carga excesiva para el desarrollo de su actividad
empresarial”.
Recordemos que la
normativa europea, ampliamente interpretada por la jurisprudencia del Tribunal
de Justicia de la UE, se encuentra en la Directiva 2000/78/CE del Consejo, de27 de noviembre de 2000, relativa al establecimiento de un marco general para
la igualdad de trato en el empleo y la ocupación , cuyo art. 1 dispone que “tiene por objeto establecer un marco general para
luchar contra la discriminación por motivos de religión o convicciones, de
discapacidad, de edad o de orientación sexual en el ámbito del empleo y la
ocupación, con el fin de que en los Estados miembros se aplique el principio de
igualdad de trato”, con amplias matizaciones en el art. 4.2 “en el caso de las
actividades profesionales de iglesias y de otras organizaciones públicas o
privadas cuya ética se base en la religión o las convicciones de una persona”. Para España, la norma de referencia (y
obviamente no me olvido del principio de igualdad y no discriminación recogido en el art. 14 de la Constitución,
y el art. 16 sobre el derecho de libertad religiosa) es la Ley 15 /2022 de 12de julio, integral para la igualdad de trato y la no
discriminación , que prohíbe en su art. 2.1 todo tipo de discriminación “... por razón de ... religión,
convicción u opinión”.
Para un exhaustivo
estudio de la libertad religiosa en las relaciones de trabajo es obligado
remitirse a la obra del profesor, y letrado, Albert Toledo Oms “Relaciónlaboral y libertad religiosa” . En mi reseña del libro manifesté que “estamos ante un Tratado del derecho de libertad religiosa, y no
sólo de la afectación de esta a la relación laboral que se da tanto en el
sector privado como en el público. Por ello, su lectura, sabiendo que se
necesitará disponer de bastante tiempo para ello, es altamente recomendable
para todas las personas interesadas en el estudio del impacto y de la
importancia de la religión en nuestras vidas cotidianas; y, no olvidemos que
esas vidas son, en una buena parte de su tiempo, las laborales de las personas
trabajadoras”.
Por mi parte,
remito a la entrada “Libertad religiosa y relaciones de trabajo. Estudio de la
jurisprudencia del TJUE, TEDH y tribunales españoles (recopilación 2015-2022)” y a varios artículos posteriormente publicados, en especial la entrada “La inteligencia
humana plantea con seriedad y rigurosidad el necesario debate sobre el impacto
de la inteligencia artificial en general y en el mundo del trabajo en
particular. Mi selección, personal y muy subjetiva, de los contenidos más
destacados de la Encíclica Magnífica Humanitas (sin ayuda de la IA), y más
lecturas recomendadas sobre IA”
Recupero a
continuación diversos artículos publicados sobre el caso David Durman, para
animar a las y los lectores del blog a pensar sobre cuál puede ser la respuesta
en sede comunitaria y en España si se da un caso semejante, y sobre la
importancia no sólo de la protección de las creencias religiosas sino también
de la obligación empresarial de realizar ajustes razonables de adaptación cuando
ello sea posible, algo que en el caso ahora examinado no parece que planteó mayores
problemas. Los textos y artículos consultados han sido publicados todos en
inglés y he efectuado su traducción (la negrita es mía).
Y la preguntas son las siguientes ¿incluimos las creencias manifestadas por David Burman, si se tratara, por ejemplo, de un trabajador belga, en la normativa comunitaria? ¿y si se tratara de una trabajadora española en nuestra normativa? Sin duda, un buen debate.
Buena lectura
1. Ejemplos de discriminaciónreligiosa en el lugar de trabajo
Por Balrina Ahluwalia, abogada |
Revisado legalmente por Laura Temme, abogada. 30 de mayo de 2025.
“La discriminación religiosa en el ámbito laboral se refiere al trato injusto hacia empleados o candidatos a un puesto de trabajo debido a su religión; esto abarca sus puntos de vista, creencias o prácticas religiosas. La discriminación laboral por motivos religiosos puede darse en cualquier aspecto de la relación de empleo. Este tipo de discriminación suele estar relacionado con religiones tradicionales, tales como:
• El
hinduismo
• El
judaísmo
• El
cristianismo
• El
islam
• El
budismo
Sin embargo, la discriminación
religiosa no tiene por qué basarse necesariamente en la afiliación a un grupo
religioso. También puede fundamentarse en las convicciones morales o éticas que
una persona sostiene sinceramente, lo cual incluye la ausencia de creencias
religiosas.
¿Es ilegal la discriminación
religiosa en el lugar de trabajo?
Por lo general, sí.
El Título VII de la Ley de Derechos
Civiles de 1964 (Título VII) es la principal ley federal que prohíbe la
discriminación laboral basada en la religión y otras características
protegidas. Estos incluyen:
• Raza
• Color
• Sexo/género
• Origen
nacional
El Título VII (Title VII) prohíbe
que la mayoría de los empleadores en los Estados Unidos incurran en
discriminación religiosa. Esto significa que deben prevenir y abordar la
discriminación o el acoso por motivos religiosos en el lugar de trabajo. Asimismo,
deben realizar adaptaciones razonables para las creencias religiosas que sus
empleados sostienen sinceramente.
Adaptaciones religiosas en el lugar
de trabajo
Conforme al Título VII, los
empleadores están obligados a ofrecer a sus empleados adaptaciones razonables
por motivos religiosos, a menos que esto suponga una dificultad excesiva para
la organización. No hacerlo puede constituir discriminación religiosa.
En ocasiones, un empleador debe
denegar una solicitud de adaptación debido a que esta supondría una dificultad
excesiva. Si este fuera el caso, el empleador debería, aun así, explorar
alternativas para atender la petición del empleado.
La Comisión para la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés) —un organismo
federal— se encarga de hacer cumplir las obligaciones de los empleadores bajo
el Título VII. Muchos estados cuentan con sus propias leyes contra la discriminación,
las cuales establecen protecciones más amplias y requisitos adicionales en
cuanto a adaptaciones religiosas.
Casos ante la Corte Suprema
Algunos casos recientes ante la
Corte Suprema ayudan a ilustrar cómo el Título VII protege a los empleados
frente a la discriminación religiosa. A continuación, analizamos brevemente
ambos casos.
EEOC contra Abercrombie & Fitch
Stores (2015)
En 2015, la Corte Suprema dictaminó
que los empleadores pueden ser considerados responsables de discriminación
religiosa si la necesidad de un candidato a un puesto de trabajo de recibir una
adaptación por motivos religiosos constituye un factor determinante para no
contratarlo.
El caso EEOC contra Abercrombie
& Fitch Stores giró en torno a una adolescente musulmana que solicitó un
empleo en Abercrombie & Fitch. Debido a sus creencias religiosas, ella
utilizaba un pañuelo en la cabeza conocido como «hiyab». Al gerente le causó
una buena impresión, pero no la contrató porque la «política de imagen» (Look
Policy) de la empresa prohibía el uso de prendas que cubrieran la cabeza.
La Corte señaló que evitar posibles
adaptaciones para prácticas religiosas no debería influir en las decisiones de
contratación. El fallo reforzó la protección de los empleados bajo el Título
VII (Title VII).
En el caso Groff contra DeJoy, la
Corte Suprema aclaró las obligaciones de los empleadores respecto a las
adaptaciones por motivos religiosos conforme al Título VII.
Groff, un trabajador del servicio
postal y cristiano devoto, solicitó tener los domingos libres en su horario
laboral para cumplir con sus observancias religiosas. El servicio postal denegó
su solicitud, argumentando que los turnos de los domingos eran necesarios para
realizar las entregas de Amazon.
Finalmente, Groff renunció a su
puesto y presentó una demanda. La Corte Suprema falló a su favor, estableciendo
que, antes de denegar una adaptación por motivos religiosos, los empleadores
deben demostrar que esta supondría una carga significativa —y no simplemente
una carga menor—.
Estos casos de la Corte Suprema
ayudan a comprender el panorama legal en torno a la discriminación religiosa en
el ámbito laboral; sin embargo, a menudo surgen más interrogantes que
respuestas.
Por Sarah E. Needleman 5 de junio de 2026.
Erin Maus , quien se oponía a utilizar IA en su puesto de ingeniera de software, consiguió lo que podría considerarse un milagro por parte de su empleador: una exención por motivos religiosos.
Maus, que profesa el unitarismo
universalista, explicó que solicitó este trato especial en abril, argumentando
objeciones éticas y medioambientales a la IA que no se alinean con sus
creencias religiosas. Asimismo, señaló que consultó a un abogado laboralista y
al ministro de su congregación local para fundamentar su petición.
Según un correo electrónico al que
tuvo acceso Business Insider, a mediados de mayo se le concedió a Maus dicha
adaptación.
«Escribo y reviso mi código
manualmente; suena a locura decirlo», comenta Maus, de 34 años, residente en
Carolina del Norte y empleada de una gran empresa de tecnología y
entretenimiento que ella misma describe como progresista. «Hace apenas dos
años, ¿de qué otra forma se hacía?».
La solución alternativa adoptada
por Maus surge en un contexto en el que cada vez más empresas exigen a sus
empleados el uso de IA y realizan un seguimiento de dicha utilización. La
tecnología también ha sido objeto de escrutinio recientemente por parte del
Papa León XIV, quien el mes pasado advirtió —en una encíclica de más de 42.000
palabras— que la IA podría socavar la dignidad humana y desplazar a los
trabajadores si no se controla.
Algunas personas han interpretado
la carta del pontífice como fundamento para plantear objeciones religiosas al
uso de la IA en el entorno laboral. Se trata de una postura que conlleva un
peso legal real, dado que la ley federal exige a los empleadores tener en
cuenta las solicitudes basadas en la fe.
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27 de octubre de 2026.
Según las películas de
«Terminator», Skynet debería haber adquirido conciencia propia y alcanzado la
«singularidad» hace más de 29 años. Si el «Día del Juicio Final» simplemente se
ha retrasado y termina ocurriendo, es posible que Skynet tenga otros nombres
—además del de John Connor— con los cuales ajustar cuentas.
A David Durman, administrador de
investigación en la Universidad de Kentucky (UK), se le concedió el permiso
para no utilizar personalmente inteligencia artificial (IA) en su trabajo, como
una adaptación por motivos de creencias religiosas bajo el Título VII. Durman, quien es humanista,
argumentó que verse obligado a emplear herramientas de IA —como Microsoft Teams
Co-Pilot, ChatGPT y Claude— entraría en conflicto con sus convicciones
profundamente arraigadas. En septiembre de 2026, la universidad accedió a su
solicitud, determinando que Durman podía evitar el uso personal de la IA en sus
tareas, aunque seguiría estando obligado a asistir a reuniones o presentar
materiales a través de plataformas que utilizan dicha tecnología.
Si bien algunos podrían cuestionar
si el humanismo secular debe considerarse una religión, las protecciones
religiosas no se limitan necesariamente a sistemas de creencias centrados en
una deidad. La universidad determinó que la objeción de Durman al uso de la
IA no suponía una carga excesiva para la institución educativa. En un
cambio notable respecto a lo que solemos informar, el asunto se resolvió sin
necesidad de presentar ni un solo documento ante los tribunales (ni de que
apareciera un T-1000).
Una cuestión de creencias, no solo
un oponente de IA
Aunque cualquiera que haya
intentado hablar por teléfono con una persona real para resolver un problema
bancario probablemente haya deseado prescindir de toda tecnología de IA, eso,
por lo general, no basta para considerarlo una religión personal. Los detalles
pueden variar, pero, para la mayoría, la religión proporciona un marco ético
que les brinda esperanza y sentido.
¿Qué es el humanismo secular? Según
la American Humanist Association (AHA), el manifiesto humanista insta a las
personas a dejarse «guiar por la razón, inspirar por la compasión e informar
por la experiencia», lo que, a su vez, conduce a una vida «vivida plenamente y
bien aprovechada». Esto se fundamenta en sus «10 compromisos», que incluyen el
altruismo, la empatía, el desarrollo ético y el pensamiento crítico; este
último constituye el eje central de la demanda de Durman bajo el Título VII
(Title VII).
La definición de pensamiento
crítico de la AHA señala: «Ejerceré un buen criterio haciendo preguntas y
pensando por mí mismo», y añade que se trata de una «habilidad que se
desarrolla con la práctica». Esto se convirtió en un problema para Durman cuando
la universidad (UK) le pidió a él y a otros miembros de su departamento que
comenzaran a utilizar herramientas de IA en su flujo de trabajo diario; según
Durman, esto interferiría con sus capacidades de pensamiento crítico, entre
otras objeciones.
Tras solicitar ayuda a la AHA,
Durman presentó una petición de adaptación por motivos religiosos —amparada en
el Título VII— ante la Oficina de Igualdad de Oportunidades (OEO, por sus
siglas en inglés) de la universidad. En lo que se considera el primer caso de
una exención relacionada con la IA para una persona humanista, la OEO aprobó la
solicitud de Durman en septiembre de 2026. Este hecho se produjo tras una
exención similar concedida a Erin Maus en mayo de ese mismo año. Maus, quien
profesa el unitarismo universalista, argumentó que el uso de la IA planteaba
preocupaciones éticas y medioambientales que contravenían sus creencias
religiosas.
Una adaptación, no un apocalipsis
Es raro el día en que las noticias
sobre la IA no dominan los titulares; incluso el papa León XIV ha expresado sus
propias preocupaciones al respecto. Si bien la mayoría de los dueños de
negocios ven con agrado la incorporación de herramientas de inteligencia
artificial eficaces en sus entornos laborales, deben tener cuidado de que estas
no terminen afectando negativamente la moral de los empleados ni sus derechos
conforme al Título VII (Title VII).
El acuerdo de adaptación laboral de
Durman, basado en el Título VII, demuestra que es posible diseñar ajustes
razonables que dejen satisfechos tanto a los empleadores como a los empleados.
No todas las solicitudes tienen por qué derivar en la intervención de la EEOC,
investigaciones o demandas judiciales.
Los empleadores tienen la
obligación de realizar adaptaciones razonables para las creencias religiosas
profesadas sinceramente que entren en conflicto con los requisitos laborales, a
menos que dicha adaptación suponga una «dificultad excesiva» (undue hardship). Según el fallo
de la Corte Suprema de 2023 en el caso *Groff v. DeJoy*, esto implica una carga
sustancial para la organización en su conjunto, y no simplemente un
inconveniente o un costo mínimo.
Aunque los empleadores pueden
evaluar si una solicitud supondría una dificultad excesiva, suele ser
recomendable consultar a un abogado para garantizar que la decisión cuente con
una base jurídica sólida.
Las innovaciones pueden ser
excelentes, pero es posible que algunas no sean adecuadas para todos los
empleados. Considerar con detenimiento las solicitudes y los ajustes razonables
puede conducir a una solución inesperada, a una fracción del costo que
supondría un litigio. No hace falta esperar al «Día del Juicio Final».
4. Un humanista consigue que se leadapten las condiciones de trabajo para permitir el uso personal de la IA,basándose en sus creencias. 26 de
octubre de 2026
WASHINGTON – David Durman, administrador de investigación en la Universidad de Kentucky, solicitó y obtuvo con éxito adaptaciones en su entorno laboral —basadas en sus convicciones como humanista— que le eximen de utilizar personalmente la inteligencia artificial (IA) en el desempeño de sus funciones.
Con el respaldo de la Asociación
Humanista Estadounidense (American Humanist Association), Durman envió una
carta a la Oficina de Igualdad de Oportunidades (OEO, por sus siglas en inglés)
de la universidad a finales de agosto, solicitando adaptaciones razonables
fundamentadas en sus «convicciones humanistas profundamente arraigadas». Tras reunirse
con la OEO a mediados de septiembre, su solicitud fue aprobada el 25 de
septiembre, al determinar la oficina que dicha medida no suponía una carga
excesiva para su departamento. Durman continúa desempeñando todas sus tareas
laborales sin recurrir a la IA. «Como humanista, promover el bienestar y el
florecimiento de la humanidad es fundamental en mi forma de vivir; además,
considero que nuestra capacidad para pensar y razonar por cuenta propia es algo
que merece ser protegido», afirmó David Durman. «En lo que respecta a la
tecnología de IA —particularmente la IA generativa y los modelos de lenguaje
extensos (LLM)—, tengo claro que la existencia y el uso de estas tecnologías
van en contra del bienestar humano. La IA interfiere en la capacidad de las personas
para ganarse la vida; sus costos medioambientales suponen un desastre para la
humanidad y nuestro planeta; y, al suplantar y apropiarse de la creatividad
humana, amenaza elementos de nuestra cultura —como el arte y la literatura— que
permiten el florecimiento de la sociedad. Solicité adaptaciones en mi entorno
laboral porque el uso de la IA contraviene mis profundas convicciones
humanistas, las cuales me exigen asumir la responsabilidad personal por la
moralidad de mis actos. No puedo, en conciencia, participar en el uso y la
proliferación de esta tecnología».
«Las convicciones humanistas del
Sr. Durman son genuinas, y su empleador actuó correctamente al concederle una
adaptación basada en dichas creencias», señaló Alexandria Huiskens, abogada de
la American Humanist Association (AHA). «Los sistemas de creencias no
teístas, como el humanismo, tienen derecho a la misma protección —tanto bajo el
Título VII como bajo la Constitución de los Estados Unidos— que las religiones
"tradicionales". El hecho de que personas no teístas, como el Sr.
Durman, gocen de estas mismas protecciones y de libertad de conciencia, refleja
el compromiso profundo y duradero de nuestro país con la libertad religiosa
para todos».
La AHA participó en la redacción de
la Declaración de Luxemburgo sobre la Inteligencia Artificial y los Valores
Humanos —documento que también ha suscrito—, la cual
sostiene que la IA nunca debe desplazar el juicio, la razón o la
responsabilidad humana, y plantea preocupaciones sobre sus efectos en los
trabajadores, los creadores y el medio ambiente. Los humanistas mantienen
diversas posturas sobre cómo abordar estas inquietudes, y la AHA defiende el
derecho de cada individuo a actuar conforme a su propia conciencia.
5. Un hombre de Kentucky seconvierte en la primera persona humanista en obtener una exención por motivosreligiosos respecto al uso de la IA 26 de octubre de 2026.
(RNS) — David Durman, administrador en la Universidad de Kentucky, afirmó que utilizar inteligencia artificial (IA) le obligaría a delegar sus procesos de pensamiento y toma de decisiones, lo cual contravendría sus convicciones humanistas. Él espera que otros estadounidenses también reconsideren sus posturas sobre la IA.
Como humanista, David Durman cree
en la importancia de la dimensión humana de la vida. Esto implica tomar sus
propias decisiones y asegurarse de que su trabajo contribuya al florecimiento
de las personas.
Cuando la Universidad de Kentucky
—donde este hombre de 45 años trabaja como administrador de investigación—
comenzó a solicitar a sus empleados que incorporaran la IA en sus flujos de
trabajo, a él le surgió una preocupación. Durman sintió que le pedían delegar
su capacidad de reflexión en herramientas como Microsoft Teams Copilot, Claude
o los bots de ChatGPT durante su jornada laboral.
Según señaló, esto suponía una
vulneración de sus creencias.
«El proceso y el esfuerzo que
conlleva reflexionar sobre diversas situaciones —en mi trabajo, en mi ética y
en la forma en que trato a los demás— son elementos fundamentales para mi
desarrollo como persona moral», explicó a RNS en una entrevista por video.
«Delegar esa labor, independientemente de si resulta agotadora o no, socava mi
capacidad para actuar como un agente moral».
Con el respaldo de la Asociación
Humanista Estadounidense (American Humanist Association, AHA), solicitó una
adaptación conforme al Título VII, una ley federal que permite a los empleados
pedir modificaciones en sus requisitos laborales para ajustarlos a sus
convicciones religiosas.
En septiembre, la universidad
accedió a su petición y le concedió una adaptación por motivos religiosos, lo
que significa que no está obligado a utilizar IA para desempeñar sus funciones.
Representantes de la Asociación
Humanista Estadounidense consideran que se trata del primer caso en el que una
persona humanista obtiene una exención relacionada con la IA.
«Es el primer precedente de este
tipo en la AHA —y para el humanismo en general— al eximir a quienes consideran
que el uso de la IA contraviene su libertad de conciencia», declaró a RNS
Alexandria Huiskens, abogada de la Asociación Humanista Estadounidense.
El caso de Durman surge en un
contexto en el que tanto líderes religiosos —como el Papa— como la población
estadounidense en general están expresando su escepticismo frente a la IA. Una
encuesta de Washington Post-ABC News-Ipsos, publicada esta semana, reveló que
el 57 % de los estadounidenses considera que la IA es perjudicial para la
sociedad. Además, dos tercios se oponen a la construcción de los centros de
datos necesarios para su funcionamiento.
En una encíclica —documento de
enseñanza papal— publicada a principios de este año, el Papa León advirtió que
la IA podría debilitar la democracia y la dignidad humana. El pontífice señaló
que, si se utiliza de forma indebida, las herramientas de IA podrían otorgar un
mayor poder a unas pocas élites, dejando atrás al resto de la humanidad.
«Cuando tal poder se concentra en
manos de unos pocos, tiende a volverse opaco y a eludir el escrutinio público,
lo que aumenta el riesgo de formas de desarrollo distorsionadas que dan lugar a
nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades», escribió
León en «Magnifica Humanitas».
Durman expresó su preocupación de
que la IA pueda afectar a la sociedad de manera perjudicial. Como humanista,
cree en la importancia del florecimiento humano. «A nivel social, considero que
el uso de la tecnología de IA va en contra de ese objetivo», afirmó.
Su solicitud de adaptación se
inspiró, en parte, en el caso de Erin Maus, una ingeniera de software unitaria
universalista que acaparó titulares tras obtener una exención por parte de su
empleador, basada en sus objeciones religiosas frente a la IA.
Al conocer el caso de Maus, Durman
recurrió a la Asociación Humanista Estadounidense (AHA, por sus siglas en
inglés) en busca de ayuda para tramitar su propia solicitud de adaptación.
Huiskens ayudó a Durman a redactar
su petición de adaptación por motivos religiosos, amparándose en el Título VII.
Según explicó, la AHA recibe con frecuencia solicitudes de asistencia para
gestionar adaptaciones, pero la de Durman resultó especialmente convincente.
Los tribunales federales han
determinado que el humanismo se califica como religión. Por consiguiente, los
humanistas gozan de los mismos derechos que otros grupos religiosos bajo la
legislación federal.
«Para nosotros, el humanismo es una
forma de vida integral», afirmó. «Se fundamenta en el valor y la dignidad
inherentes; todos deberían tener espacio para ejercer esta forma de vida
integral en el entorno laboral, del mismo modo que lo hacen los cristianos o
los musulmanes».
Douglas Laycock, profesor emérito
de Derecho en la Universidad de Virginia y en la Universidad de Texas, señaló
que la validez de las solicitudes de adaptación bajo el Título VII depende de
la sinceridad de la creencia en cuestión. A veces —señaló—, como en los casos
que implican solicitudes de adaptaciones relacionadas con las vacunas, resulta
difícil determinar si lo que está en juego es una creencia religiosa o una
creencia política.
«Debe tratarse de un compromiso
ético profundamente arraigado, análogo a un compromiso religioso», afirmó. «Es
una cuestión de hecho que, presumiblemente, el empleador investigará». En su
entrevista con RNS, Durman afirmó que ser humanista implica estar presente y
prestar atención a los demás; el uso de la IA entra en conflicto con esto.
Expresó una idea similar en la carta que envió a la universidad.
«Sustituir la presencia humana, la
escucha auténtica y la responsabilidad personal en mi trabajo por el
procesamiento automatizado mediante máquinas entra en conflicto directo con mi
obligación de priorizar la dignidad y el florecimiento humanos», escribió en
una carta dirigida a la Oficina de Igualdad de Oportunidades de la Universidad
de Kentucky.
La carta hacía referencia tanto a
las convicciones personales de Durman como a la versión de 2003 del Manifiesto
Humanista, que detalla los principios y creencias de esta corriente. Entre
dichos principios figuran la importancia de la libertad de conciencia y el
florecimiento humano.
«Nos comprometemos a tratar a cada
persona reconociendo su valor y dignidad inherentes, y a tomar decisiones
informadas en un marco de libertad que conlleva responsabilidad», señala el
manifiesto.
Durman explicó a RNS que su labor
consiste en ayudar a los investigadores de la universidad con la solicitud de
subvenciones, una tarea que puede realizar sin recurrir a la IA. Asimismo,
señaló que prescindir de esta tecnología no afectará a sus compañeros de
trabajo.
En ocasiones, las solicitudes de
adaptaciones por motivos religiosos pueden terminar en los tribunales; un
ejemplo es el caso de 2013 en el que una empleada musulmana deseaba llevar la
cabeza cubierta en su puesto de trabajo, o la sentencia del Tribunal Supremo de
2023 a favor de un trabajador postal cristiano que se oponía a trabajar los
domingos.
Para Durman, el proceso de
adaptación resultó mucho más sencillo: envió la carta y, posteriormente, él y
Huiskens se reunieron con representantes de la universidad.
«Fue una reunión muy cordial, en la
que concluyeron que la solicitud no suponía una carga excesiva para el
departamento de David», comentó Huiskens. «Concedieron la adaptación sin
demora».
6. No es necesario creer en un diospara obtener una exención por motivos religiosos que permita no utilizar la IAen el trabajo. 29 de octubre de 2026.
El papa León XIV ha calificado la IA como una amenaza para la dignidad humana; sin embargo, no solo los creyentes devotos se preocupan por cómo la IA encaja con sus convicciones. David Durman, un humanista no teísta, logró recientemente una exención por motivos religiosos para no tener que utilizar la IA en su entorno laboral.
«El humanismo es un conjunto de
creencias sobre la experiencia humana y la forma en que los seres humanos
interactúan con el mundo», explicó a TechCrunch Durman, administrador de la
Universidad de Kentucky. Esta corriente se centra en «el bienestar y el
florecimiento humanos, tanto a nivel individual como colectivo... e insta a la
persona a procurar mejorar su propio bienestar y florecimiento, así como los de
quienes la rodean».
Al observar cómo la IA ganaba
terreno en la vida cotidiana, Durman recurrió a la American Humanist
Association (AHA) —una organización sin fines de lucro que promueve el
humanismo secular— para averiguar cómo obtener protección legal que le eximiera
de utilizar la IA en el trabajo. En su opinión, el uso de esta tecnología
contraviene sus convicciones.
«Nos convertimos en agentes
morales, para nosotros mismos y para los demás, mediante el uso activo de
nuestra mente; por tanto, cualquier merma en esta capacidad [debido al uso de
la IA] tendrá, inevitablemente, un impacto negativo en nuestra facultad para
actuar como tales», señaló, reflexionando sobre cómo una dependencia excesiva
de la IA podría afectar al pensamiento crítico.
En una declaración publicada por la
AHA a principios de esta semana, Durman escribió: «La IA interfiere en la
capacidad de las personas para ganarse la vida; sus costos medioambientales
suponen un desastre para la humanidad y nuestro planeta; además, al suplantar y
apropiarse de la creatividad humana, amenaza elementos de nuestra cultura —como
el arte y la literatura— que permiten el florecimiento de la sociedad». El
humanismo no es antirreligioso, pero suele atraer a personas que se muestran
escépticas ante la existencia de un dios o de cualquier otra fuerza
sobrenatural, y que, no obstante, buscan un marco científico y moral en el cual
fundamentarse.
«La preocupación por la
inteligencia artificial y la dignidad humana puede estar presente en diversas
creencias y tradiciones —ya sean las enseñanzas católicas, el universalismo o
el humanismo—, y queremos que los humanistas o las personas no teístas sepan
que se incluyen en estas categorías y que, por tanto, también están protegidas
por la ley en el ámbito laboral», declaró a TechCrunch Alexandria Huiskens,
abogada de la AHA.
Durman es el primer humanista que
ha logrado obtener adaptaciones en su puesto de trabajo que le permiten
abstenerse de utilizar la inteligencia artificial; además, es una de las
primeras personas en hablar públicamente sobre su esfuerzo por conseguir este
tipo de garantías. Se decidió a solicitarlas tras leer que Erin Maus, ingeniera
de software y seguidora del universalismo unitario, había logrado obtener
protecciones similares.
«Para mí, se trataba de algo
personal, de mis propias convicciones», señaló Durman. «Desde luego, no
pretendo decir a los demás cómo deben pensar o sentir... Pero espero que esto
anime a quienes comparten estas inquietudes a defender sus posturas —no necesariamente
mediante una exención por motivos religiosos, sino buscando la vía que
consideren más adecuada— para abordar sus preocupaciones de la mejor manera
posible».
Jay Blanton, portavoz de la
Universidad de Kentucky, declaró a TechCrunch que la institución evalúa las
solicitudes de adaptaciones por motivos religiosos de forma individual,
teniendo en cuenta las responsabilidades laborales del empleado y las
circunstancias de cada petición.
«En este caso, la universidad
determinó que era posible ofrecer una adaptación que permitiera al empleado
seguir desempeñando las funciones esenciales de su puesto», afirmó Blanton en
un comunicado. «A medida que la tecnología y las responsabilidades laborales
evolucionan, estas adaptaciones pueden revisarse para garantizar que sigan
siendo razonables y viables».
La situación de Durman es
especialmente inusual, dado que hoy en día es poco frecuente que los ingenieros
de software escriban código sin la ayuda de la inteligencia artificial (IA).
Sin embargo, en su puesto administrativo —donde brinda apoyo a
investigadores que solicitan subvenciones—, a Durman no se le ha exigido
utilizar IA en su trabajo. Al igual que ocurre en muchos otros sectores,
algunos de sus compañeros y superiores han sugerido al personal que pruebe
estas herramientas; por ello, Durman decidió gestionar su exención ahora, por
si dicha sugerencia llegara a convertirse en una obligación en el futuro.
«Espero que, si otras personas
tienen inquietudes similares, se sientan animadas a buscar algún tipo de
solución», señaló Durman.