jueves, 29 de octubre de 2026

La immigració laboral a Espanya segons l’enquesta de població activa del tercer trimestre de 2026

 

1. Segons les dades de l’enquesta de la població activa del tercer trimestrede 2026  , fetes públiques per l'INE el dimarts 27 d’octubre, la població activa estrangera estava integrada per 4.482.100, amb 3.832.400 ocupades i 649.700 aturades, mentre que 1.890.400 persones estaven conceptuades com inactives. El nombre de persones estrangeres de 16 i més anys és de 6.372.500, amb un augment trimestral de 78.800 i en sèrie interanual de 374.400 persones.

2. En la presentació de les dades, s’informa de la revisió i actualització de dades en aquest termes:

“A partir del primer trimestre de 2026 la EPA empezó a codificar la actividad económica con la nueva Clasificación de Actividades CNAE 2025, de acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) 2023/137 de la Comisión.

No obstante, durante los cuatro trimestres de este año se realizará una doble codificación de la actividad, incorporando tanto el código de la CNAE 2025 como el de la CNAE 2009, utilizada hasta el cuarto trimestre de 2025. Esto permitirá comparar los resultados con los trimestres anteriores y disponer de un año completo de enlace entre ambas clasificaciones.

Con esta doble codificación en INEbase se publicarán resultados obtenidos con ambas clasificaciones para los cuatro trimestres de 2026 -los de CNAE 2025 en el sitio habitual y los de CNAE 2009 en el subapartado de Resultados con clasificaciones o metodologías no vigentes-.

En las notas de prensa de la EPA referidas a 2026 la información por sectores económicos utilizará la clasificación antigua en todos los trimestres, para mantener la comparabilidad con el trimestre previo y el mismo de 2025.

Por su parte, en las notas de prensa referidas al primer trimestre de 2027 y a trimestres posteriores las comparaciones en los datos por sectores se realizarán utilizando la nueva CNAE 2025.

Los datos publicados hoy son definitivos. Todos los resultados de esta operación están disponibles en INEbase.

 

Nota sobre la utilización de la nueva CNAE 2025 en la codificación de la EPA

La adaptación a la nueva clasificación de actividades económicas de la Unión Europea ha provocado una nueva codificación de las variables de la EPA relativas a la rama de actividad a partir del primer trimestre de 2026.

Las variables objeto de esta nueva codificación son las siguientes:

Actividad del empleo principal de las personas ocupadas

Actividad del segundo empleo (ocupados con más de un empleo)

Actividad en el último empleo (parados e inactivos que han dejado su último empleo hace menos de un año)

La transición de CNAE-2009 a CNAE-2025 implica una redistribución de algunas ramas de actividad entre los grandes sectores económicos. Así, actividades que antes se clasificaban íntegramente dentro de un sector pasan a dividirse entre varios.

Por ejemplo, la rama Reparación e instalación de maquinaria y equipo, que en la CNAE-2009 se adscribía al sector de la Industria, se reparte en la CNAE-2025 entre la Industria, la Agricultura y los Servicios.

De forma similar, las ramas Construcción de edificios, Ingeniería civil y Actividades de construcción especializada dejan de pertenecer exclusivamente al sector de la Construcción y pasan a distribuirse parcialmente entre este sector y el de los Servicios.

Y determinadas ramas de Servicios, como Almacenamiento y actividades anexas al transporte, Otras actividades profesionales, científicas y técnicas y Actividades administrativas de oficina y otros servicios auxiliares a las empresas, incorporan ahora componentes que se asignan a los sectores de la Industria y de la Construcción.

En la página web del INE figura la información completa sobre todos los cambios que provoca la nueva codificación de ramas de actividad”.

3. Si comparem amb les dades del segon trimestre de 2026, l’augment de la població activa estrangera ha estat de 99.900 persones, i en sèrie interanual de 323.200. Si ens fixem en les dades de la població autòctona, la població activa ha tingut un increment de 69.600 sobre el trimestre anterior, i de 120.300 en sèrie interanual.

La taxa d’activitat és del 70,33 % , 12.71   punts superior a la de la taxa de la població activa espanyola (57,62 %). En aquest trimestre, la taxa d’activitat dels estrangers ha experimentat un creixement del 0,71 %, mentre que la de la població espanyola ha estat del 0,12  %. En sèrie interanual la taxa d’activitat de la població autòctona experimenta una disminució del 0,01 %, i la població estrangera un augment, del 1,00 %.

La taxa d’atur de la població estrangera és del 14,50 %, es a dir 5,34  % per sobre de l’espanyola (9,26 %). Durant el tercer trimestre del 2026 la desocupació autòctona va augmentar en 71.400 persones, i la de la població estrangera en 24.500.

Durant el tercer trimestre del 2026 cal fer esment del fet que el nombre de treballadors autòctons ocupats ha experimentat una disminució de 1.800 (inclou la doble nacionalitat), i el d’estrangers un creixement de 75.400. En sèrie interanual la població ocupada estrangera creix en 308.900 persones, la població aturada en 14.300, i la inactiva augmenta en 51.200, mentre que la població ocupada espanyola experimenta un creixement de156.600 persones, la població aturada disminueix en 36.300, i la inactiva s’incrementa en 95.600.

Vulneración del derecho de huelga. Sustitución de huelguistas por personal contratado durante el conflicto. Notas a dos sentencias de la Sala Social del TSJ de Navarra de 8 de octubre de 2026.

 

1. Son objeto de anotación en esta entrada del blog dos sentencias dictadas por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra el 8 de octubre, siendo ponentes de ambas el magistrado Miguel Azagra. Su contenido es idéntico, con la única excepción de las personas demandantes, por lo que mi exposición versará sobre la dictada en el recurso de suplicación núm. 243/2026  . La otra sentencia referenciada es la dictada en el recurso núm. 242/2026 

La resolución judicial desestima el recurso de suplicación interpuesto por la parte empresarial contra la dictada por la Plaza nº 3 de la Sección de lo Social del Tribunal de Instanciade Pamplona/Iruña, el 30 de marzo, en materia de vulneración de derechos fundamentales, confirmándola en su totalidad y condenando a la recurrente a abonar al letrado impugnante de su recurso, la cantidad de 1000 € en concepto de honorarios.

En instancia, se estimó íntegramente la demanda interpuesta por un trabajador de la empresa Vicarli Handling S.L, declarándose la vulneración de su derecho de huelga y condenando a la empresa “a indemnizar al demandante en el daño ocasionado, valorado en 826,31 euros, correspondientes a las nóminas de marzo y abril de 2023”.

Sobre el conflicto que llevó a la convocatoria de la huelga, encontramos amplia información en la página web del sindicato ELA y en los medios de comunicación de Navarra. De la primera, baste la referencia al artículo “Fin a la huelga al conseguir un convenio con subidas salariales del 20% y readmitir a 5 despedidos”  . De los segundos, el artículo “Fin a la huelga en Vicarli Handling tras un acuerdo que garantiza el IPC y readmite a 5 despedidos” 

2. De los hechos probados de la sentencia de instancia interesa retener, para analizar después la fundamentación jurídica del TSJ que le llevará a desestimar el recurso empresarial, estos contenidos.

"PRIMERO.- El demandante, D. Candido, es trabajador de la empresa demandada. En la citada empresa se llevó a cabo una huelga que fue secundada por el actor.

La mencionada huelga se comunicó a la autoridad laboral y a la empresa el 20 de marzo de 2023, siendo convocada desde el 30 de marzo a las 6 horas hasta las 6:00 horas del 1 de abril de 2023, siendo prorrogada la misma en los periodos del 3 de abril al 6 de abril, del 11 de abril al 18 de abril y del 18 de abril al 25 de abril de 2023.

El demandante secundó la huelga los días 30 y 31 de marzo, y del 3 al 5 y del 11 al 14 de abril de 2023, es decir 9 días.

SEGUNDO.- El demandante percibe una retribución ordinaria de 1660,91 euros con inclusión de la parte proporcional de las pagas extraordinarias, percibiendo:

En la nómina de marzo de 2023, 1.516,41 euros brutos con inclusión de la parte proporcional de las pagas extraordinarias.

En la nómina de abril de 2023, 977,17 euros brutos, incluida la parte proporcional de las pagas extraordinarias.

Habiéndole supuesto el secundar la huelga una reducción de su salario de 826,31 euros brutos.

 QUINTO.- Por sentencia a 198/2025 de 27 de mayo, dictada por el Juzgado de lo Social número 3 de Pamplona en el procedimiento 927/2024, se confirmó la resolución 109/2024 de 23 de febrero de 2024, y la Orden Foral556E/2024 de 17 de julio de la Consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, las cuales concluían que la empresa había cometido una infracción calificada como muy grave en el artículo 8.10 del Real Decreto legislativo 5/2000 de 4 de agosto, proponiendo una sanción en grado mínimo por importe de 7.501 euros, por considerar que la empresa había procedido a una contratación temporal de trabajadores para suplir a los huelguistas, siendo contratados los trabajadores el 11 de abril de 2023 (se da por reproducida la citada sentencia)" (la negrita es mía) .

3. Contra la sentencia de instancia se interpuso recurso de suplicación al amparo de los tres apartados del art. 193 de la Ley reguladora de la jurisdicción social.

En el primero, se insta la declaración de nulidad de la sentencia, sosteniendo que había incurrido en infracciones procedimentales que le habrían causado indefensión. En el fundamento de derecho segundo, la Sala sintetiza que los incumplimientos alegados por la empresa son

“1.- Defectos en la fijación de los hechos probados

2.- Falta de respuesta a las alegaciones de hecho y de derecho realizadas por la recurrente en el acto de la vista oral, señalándose -a este respecto- la alegación de inexistencia de comportamiento empresarial alguno vulnerador del derecho de huelga; y la alegación referida al cumplimiento de los requisitos formales y materiales en la formalización de los cinco contratos de duración determinada formalizados durante la huelga”.

Y, además, subraya que la parte empresarial también cuestiona el contenido de la sentencia de 27 de mayo de 2025.

La Sala rechazará de plano la petición empresarial, tanto por motivos formales como de contenido sustantivo o de fondo.

Los primeros, porque la recurrente “no cita las normas y preceptos concretos que sirven para soportar su petición de nulidad de actuaciones, y es de sobra conocido que no basta con una mención genérica o abstracta al artículo 24 de la Constitución Española (que es la única cita que contiene el motivo) para dar cumplimiento a las exigencias aplicativas del artículo 193.a) de la LRJS”.

Los segundos, porque “... a diferencia de lo que se establece en el desarrollo del motivo suplicatorio, la magistrada de instancia, sí da respuesta a las alegaciones de la parte demandada, sin que exista atisbo alguno de indefensión en quien ahora recurre”.

En este punto conocemos que la juzgadora tomó en consideración, a los efectos de fundamentar el razonamiento que la llevaría a estimar la demanda, la sentencia dictada por ella el 27 de mayo de 2025, en la que estableció como probado “quiénes eran los cinco trabajadores contratados en el periodo de huelga; la fecha de sus contrataciones; la naturaleza de los contratos; y la causa de las vinculaciones, que fue identificada como un "incremento ocasional imprevisible o las oscilaciones que, aun tratándose de la actividad normal de la empresa, crean un desajuste temporal entre el empleo estable disponible y el que se recoge en una cláusula adicional que permite el traslado de un centro de trabajo a otro de los que dispone la empresa". Para concluir, siempre en dicha sentencia (y cabe recordar que previamente se había levantado acta de infracción por la ITSS por actuación empresarial vulneradora del derecho de huelga) que la empresa había actuado vulnerando tal derecho al sustituir a los huelguistas por personal contratado con carácter temporal.

Dado que la empresa no desvirtuó, en el litigio ahora analizado, la presunción indiciaria de vulneración del derecho de huelga será rechazada la tesis empresarial. Me parece relevante destacar esta fundamentación recogida en los dos últimos párrafos del fundamento de derecho segundo:

“En el procedimiento anterior, la empresa ya intentó desvirtuar sin éxito la realidad de una infracción administrativa consistente en la sustitución ilegal de trabajadores huelguistas, intentado reproducir ahora un debate resuelto previamente a través de una sentencia que es firme y en donde se constata la infracción empresarial vulneradora del derecho de huelga.

De este modo, no es posible apreciar actuación procesal alguna causante de indefensión a quien ahora recurre. La prueba aportada por la empresa fue considerada y analizada en la instancia, y el hecho de que la juzgadora de instancia no haya dado preferencia a la misma por existir elementos probatorios distintos, no es causa de nulidad alguna, máxime cuando, como consta en la resolución, la valoración de dicha prueba solo ha llevado a no desvirtuar los indicios vulneradores que posibilitan el dictado de la sentencia recurrida” (la negrita es mía)

4. A continuación, la recurrente solicita modificación de hechos probados, en concreto, primeramente, la revisión del quinto, siendo su pretensión, así lo expone la Sala, “hacer desaparecer del hecho probado quinto la referencia a la sentencia 198/2025, de 27 de mayo, dictada por el Juzgado de lo Social nº 3 en el procedimiento 927/2024, que vino a confirmar las decisiones adoptadas en vía administrativa y que forman parte del texto propuesto en este motivo de suplicación”, siendo el argumento de la recurrente que “... La revisión postulada encuentra fundamento en la total ausencia de aportación de la sentencia que se refiere en dicho Hecho Probado y a cuyo tenor se remite, y es que, revisado el expediente digital del procedimiento, dicha resolución no consta aportada o requerida por ninguna de las partes".

No es de poca importancia, sino todo lo contrario, la dureza jurídica con la que la Sala rechaza este motivo del recurso, llegando a tildar la conducta del letrado de la parte empresarial de mala fe. Baste reproducir los dos últimos párrafos de la respuesta de la Sala:

“La empresa pretende mantener en el relato de hechos las resoluciones administrativas mencionadas, pero quiere que se suprima la sentencia que las confirma tras analizar el comportamiento empresarial y, para ello, alega que no consta en autos la sentencia mencionada, olvidando que el presente procedimiento se ha suspendido en tres ocasiones y a petición de la empresa sobre la base de alegar que la sentencia dictada en el procedimiento 927/2024 no era firme.

En los escritos de suspensión que presenta el propio letrado que ahora recurre, manifiesta como razón de la solicitud que dicha sentencia resuelve la licitud o no del acta de infracción en que la demandante funda su pretensión, y que la misma no es firme y está pendiente de la resolución del incidente de nulidad por esta mercantil interpuesto. Es decir, el letrado, y la empresa a la que representa, conoce el sentido de la resolución, conoce su contenido y sobre la base de tal conocimiento postuló la suspensión del proceso en fechas 21 de octubre de 2024, 5 de noviembre de 2025 y 10 de febrero de 2026, siendo contrario a los más elementales principios de la buena fe intentar excluir la aplicación de una resolución de la que se ha servido para pedir suspensiones sucesivas del proceso, sobre la base de que la misma no obra en autos” (la negrita es mía).

Igualmente es rechazada la petición de adición de un nuevo hecho probado, basada en prueba documental. Para la Sala, el añadido que solicita la empresa “carece de trascendencia para el resultado del litigio pues no aporta nada al mismo que no se desprenda del contenido de las Resoluciones Administrativas que han venido a confirmar el acta de infracción en la que se basa la solicitud. A su vez, el Acta de infracción que sirve de base a la solicitud ha sido objeto de expresa valoración judicial como así se desprende del fundamento de derecho primero de la sentencia recurrida”, recordando además la jurisprudencia de la Sala Social del Tribunal Supremo de no ser las actas de la ITSS “documentos idóneos a efectos de revisión de hechos probados al no tener eficacia probatoria para evidenciar un error de hecho en un recurso extraordinario como es el de suplicación, y carecer también de virtualidad revisora, pues no son vinculantes, ni dan fe de los hechos que contienen, aportando simplemente elementos de juicio a tener en cuenta por el juzgador dentro de la valoración conjunta de la prueba practicada”

Otra adición, en la que se pretende demostrar que los contratos temporales formalizados respondían a una información de dos empresas sobre el incremento de la producción para algunos días que coincidían con los de huelga, es asimismo rechazada de plano al constar en el hecho probado primero de la sentencia recurrida que “La mencionada huelga se comunicó a la autoridad laboral y a la empresa el 20 de marzo de 2023, siendo convocada desde el 30 de marzo a las 6 horas hasta las 6:00 horas del 1 de abril de 2023, siendo prorrogada la misma en los periodos del 3 de abril al 6 de abril, del 11 de abril al 18 de abril y del 18 de abril al 25 de abril de 2023", por lo que Sala concluye, acertadamente a mi parecer, que “... la convocatoria es anterior a la remisión de los correos lo que no hace sino redundar en el hecho de que la contratación para sustituir a trabajadores en huelga se produjo después de tener conocimiento de la misma”.

5. Por último, al amparo del apartado c) del art. 193 LRJS se alega infracción de la normativa aplicable, en concreto del art. 181.2 de la norma procesal laboral, rechazando la tesis de la sentencia de instancia de existir indicios de vulneración del derecho de huelga y que obligaban a trasladar la carga de la prueba, su inexistencia, a la parte demandada.

El rechazo de la Sala derivará de la no previa aceptación de la adición de un nuevo hecho probado, por lo que Sala ratificará completamente las tesis de la sentencia de instancia, subrayando que

“Lo único acreditado en las actuaciones es que la empresa incurrió en una sustitución ilegal de trabajadores huelguistas, que tal comportamiento es indiciario de la vulneración de un derecho fundamental y que tal indicio no ha sido desvirtuado por la empleadora y, en consecuencia, que lesionó un derecho fundamental que debe ser resarcido. Así consta, en el acta levantada por la Inspección de Trabajo, en las resoluciones sancionadoras dictadas en vía administrativa y en la sentencia firme dictada por el Juzgado de lo Social nº 3 con motivo de la impugnación de la sanción impuesta a la empresa, extremos tenidos en cuenta y valorados por la juzgadora de instancia, como no podía ser de otro modo, en el presente procedimiento”.

Buena lectura.  

miércoles, 28 de octubre de 2026

Intervenció en l’acte de presentació de l’Informe “Les estructures productives de la ciutat de Barcelona i la Regió Metropolitana de Barcelona”.

 

El dimarts 27 d’octubre es va presentar al Centre Cívic Pati Llimona de Barcelona   l’Informe “Les estructures productives de la ciutat de Barcelona i la Regió Metropolitana de Barcelona". El text íntegre es troba disponible aquí    i el resum executiu aquí  . Properament estarà disponible en castellà i anglès.

En la nota de premsa  de presentació de l’acte, s’explicava que “La dimensió empresarial constitueix una de les variables fonamentals per comprendre l'estructura productiva d'un territori. La mida de les empreses condiciona aspectes tan rellevants com la productivitat, la capacitat innovadora, l'accés al finançament, la internacionalització, la generació d'ocupació o la resiliència davant de canvis econòmics. En aquest sentit, disposar d'una diagnosi actualitzada sobre les característiques dimensionals del teixit empresarial esdevé un element clau per identificar fortaleses, limitacions i oportunitats de millora”.

L’acte es va iniciar amb unes paraules de benvinguda a càrrec del Sr.Xavier Patón    , gerent de Promoció econòmica, Turisme, Relacions Internacionals i Esports de l'Ajuntament de Barcelona. A continuació, i després de una breu presentació per part meva, el Sr. ÀngelHermosilla  , secretari general del Col·legi d’Economistes de Catalunya i professor d’Economia aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona, va impartir la ponència general sobre “Teixit productiu a Catalunya”.

La presentació de l’Informe, elaborat per la Consultora Daleph   , va estar a càrrec del Sr. Martí Pol    , gerent de l’àrea de territori i desenvolupament local. Va seguir la taula de debat amb les organitzacions sindicals i empresarials representades al CESB: Sr. Salvador Clarós   , en representació de CCOO, Sr. OmarMinguillón   , en representació d'UGT, Sr. Salvador Guillermo   , en representació de Foment del Treball Nacional, i Sr Carles Mas   , en representació de PIMEC, amb la moderació a càrrec del Sr. Ricard Bellera   , director general del Diàleg social del Departament d'Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya.

L’acte es va cloure a una intervenció meva, que es la que reprodueixo, lleugerament revisada, a continuació

 

“Vull agrair als ponents, al moderador de la taula de debat, i als representants de les organitzacions sindical i empresarials més representatives, les seves aportacions a una temàtica que és d’indubtable importància per a l’immediat futur del món empresarial, i per suposat també per a totes les persones treballadores. Crec que la rellevància de l’informe que avui s’ha presentat rau, com ja s’ha exposat, en poder disposar d’una diagnosi actualitzada sobre les característiques dimensionals del teixit empresarial, que permeti, tal com es fa en el text, identificar fortaleses, limitacions i oportunitats de millora.

Com es destaca en el resum executiu, i també s’ha fet en la presentació de l’Informe a càrrec del Sr. Marti Pol, hi ha cinc idees claus que apareixen en l’estudi: menys empreses, però de més dimensió; el creixement amb força de l’ocupació; l’augment del pes de les activitats d’alt valor afegit; la diversificació o especialització funcional entre Barcelona i la Regió Metropolitana; i el creixement de la concentració de la facturació i de les exportacions, sent la concentració de l’activitat econòmica una de les principals tendències detectades.

L’informe, així ho creiem en el CESB, és un vertader toc d’atenció per treballar sobre la realitat del teixit productiu tal com és, i partint d’aquesta realitat decidir com volem que sigui, on sens dubte n’hi haurà diferents parers. Aporta dades d’indubtable interès i hauria, i n’estic segur a que així ho serà, d’animar al món empresarial i sindical a cercar noves vies d’apropament per encarar conjuntament els reptes dels canvis tecnològics, organitzatius i productius, entre el que destaca especialment, i cada vegada més, el procés d’internacionalització de l’activitat productiva, i el de disposar de una població treballadora cada vegada més formada i més diversa, i que demanda major participació en la presa de decisions que afecten no solament a la seva vida laboral sinó també com a ciutadans i ciutadanes (pensen ens les temàtiques de la mobilitat, les infraestructures o l’habitatge, per posar tres exemples significatius”). La dita participació, tal com vaig exposar en la jornada organitzada per Barcelona Activa el 22 d’octubre, en el marc del Salóde l’Ocupació 2026  , titulada “Construïm una ocupació de qualitat”, requereix prèviament d’una adequada formació, i hauria de comportar una major implicació en la presa de decisions empresarials.    

En aquest sentit, vull destacar la valuosa aportació del Sr. Francesc Castellanai Aregall, ex director general del Servei d’Ocupació de Catalunya i ex president del CESB, que ha publicat el 24 d’octubre en el seu compte de la xarxa social LinkedIn   l’informe “El nou perfil del mercat laboral a Catalunya. Dues dècades de transformació estructural, evolució demogràfica i reconfiguració ocupacional” , que al meu parer és una molt valuosa radiografia del canvi ocupacional a Catalunya durant els darrers vint anys (2005-2026) i que per això cal tenir aquestes dades molt en consideració quan parlem de la nostra realitat actual. 

Vull destacar, com a President del CESB, que l’informe que avui s’ha presentat és una peça important del treball de conjunt que es fa des del Consell sobre la realitat econòmica i social de Barcelona i la seva regió Metropolitana, iniciat amb molta empenta durant l’anterior presidència i que continuem durant el meu mandat, que guarda estreta relació amb anteriors informes i també amb el que ja es troben en marxa, com per exemple el que es dedicarà a l'impacte tecnològic en la organització de les empreses i en les condicions laborals de les persones treballadores. Entre els anteriors, i animo a totes les persones interessades a la seva lectura, ja que hi son disponibles al nostre web, em permeto d’esmentar “Anàlisi de la formació de les persones treballadores i la seva importància estratègica per a l'adaptació als reptes derivats de la transformació digital i verda del mercat de treball”  , “Primera aproximació a la inversió en polítiques actives d'ocupació i desenvolupament local a la ciutat de Barcelona"  , i “Els fluxos migratoris. Anàlisi demogràfica sobre els processosd’assentament territorial de la població a Barcelona i la Regió Metropolitanade Barcelona” 

Acabo la meva intervenció. El CESB farà una pausa de dos mesos en la presentació de informes que ja han finalitzat, o es troben a punt de concloure, per òbvies raons de tenir en consideració el marc  política actual. Nogensmenys, seguim treballant intensament en els informes que s’estan duent a terme, i esperem poder presentar durant els mesos de gener i febrer de 2027 el que ja estan, o estaran, finalitzats sobre l’economia social i solidària, la comparativa de Barcelona i la AMB amb cinc àmbits territorials funcionals europeus, i la formació professional dual i el seu encaix en el mercat de treball.

Moltes gràcies per la seva presència, i fins la propera sessió.

domingo, 25 de octubre de 2026

UE. Jubilación forzosa de un funcionario de la carrera diplomática. Inexistencia de discriminación por razón de edad. Notas a la sentencia del TJUE de 22 de octubre de 2026 (asunto C-359/25).

 

1. Es objeto de anotación en esta entrada del blog la sentencia  dictada por la Sala décima del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, presidida por la magistrada española María Lourdes Arastey, el 22 de octubre, con ocasión de la petición de decisión prejudicial planteada, al amparo del art. 267 del Tratado de funcionamiento de la UE, por el Consejo de Estado de Grecia mediante resolución de 8 de mayo de 2025.

El litigio versa sobre la interpretación de la Directiva 2000/78/CE del Consejo, de 27 de noviembre de 2000, relativa al establecimiento de un marco general para la igualdad de trato en el empleo y la ocupación, y se suscita entre un antiguo funcionario de la carrera diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, y el ministro titular de dicha cartera ministerial, “en relación con un recurso de anulación de un decreto presidencial sobre cuya base (el citado funcionario) fue jubilado de oficio”.

El resumen oficial de la sentencia, dictada sin conclusiones del abogado general, que ya permite conocer las líneas básicas del conflicto y el fallo, es el siguiente: “Procedimiento prejudicial — Política social — Igualdad de trato en el empleo y la ocupación — Directiva 2000/78/CE — Artículo 1 — Prohibición de discriminación por razón de la edad — Jubilación de oficio de los funcionarios de un servicio diplomático que hayan alcanzado la edad de 65 años y hayan cumplido 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión — Artículo 6 — Objetivos legítimos que justifican una diferencia de trato por motivos de edad”.

2. En los apartados 12 a 26 de la sentencia conocemos todos los pormenores del conflicto y la respuesta judicial hasta llegar al Consejo de estado, que expone su parecer sobre la adecuación de la normativa griega a la europea, y por ello plantea dos cuestiones prejudiciales al TJUE en el apartado 27.

En aprestada síntesis, conocemos que el funcionario afectado fue declarado en situación de jubilación forzosa con efectos de 31 de diciembre de 2017, al haber cumplido 65 años y también 35 años de servicio público efectivo computable a efecto de pensión.

Disconforme con tal decisión, interpuso recurso ante el Tribunal de Apelación de lo Contencioso-Administrativo de Atenas, apoyándose en dos argumentos, uno de ellos el del incumplimiento por la normativa que había sido aplicada de la de la prohibición de discriminación por razón de la edad establecida en la Directiva 2000/78. Esta tesis fue rechazada por el tribunal.

Más adelante, el funcionario afectado interpuso recurso de apelación ante el Consejo de Estado, insistiendo en la vulneración de la normativa comunitaria por establecer una diferencia de trato no justificada con respecto a otros funcionarios y que por ello no cumplía el “objetivo legítimo” para justificarla y respetar el art. 6 de la Directiva. Tesis, rechazada por la parte demandada.

Las dudas del Consejo de Estado se ponen de manifiesto en el apartado 26: “El órgano jurisdiccional remitente recuerda, al igual que el ministro de Asuntos Exteriores, que el objetivo de la normativa nacional controvertida en el litigio principal consiste en garantizar una estructura de edades equilibrada entre los funcionarios más jóvenes y los de mayor edad, lo que permite la transmisión de la experiencia de los funcionarios de mayor edad a los más jóvenes y facilita el acceso de los funcionarios jóvenes a la carrera diplomática. Afirma, por otra parte, que el legislador nacional tuvo en cuenta la necesidad de que los funcionarios de la carrera diplomática cumplan un período de servicio suficiente para disfrutar de una pensión adecuada y la importancia del pago de cotizaciones de un importe suficiente para reforzar el sistema de seguridad social. Por estas razones, el legislador nacional adoptó como criterio principal el cumplimiento de 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión, así como las edades límite de 65 años (mínimo) y 67 años (máximo). Además, dicho órgano jurisdiccional sostiene, con carácter subsidiario, que la naturaleza particular del servicio diplomático justifica la diferencia de trato por razón de la edad en lo que concierne a la jubilación de los funcionarios de la carrera diplomática respecto de la de los demás funcionarios”.

Por ello, decidió plantear al TJUE esta cuestión prejudicial:

“¿Se opone la [Directiva 2000/78] a una [normativa nacional] conforme a la cual los funcionarios de la carrera diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores [son jubilados obligatoriamente] cuando han acumulado 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión, si bien no antes de cumplir 65 años ni después de haber cumplido 67 años, porque discrimina de manera injustificada a quienes forman parte de esa carrera y deben cesar en sus funciones a los 65 años si han acumulado 35 años de servicio efectivo computable a efectos de pensión,

–        frente a [los funcionarios] que forman parte de esa misma carrera y [que son jubilados obligatoriamente de oficio] a los 67 años, al no haber acumulado aún 35 años de servicio efectivo computable a efectos de pensión;  

__        frente a [los funcionarios] que forman parte de esa misma carrera y no han cumplido 65 años y, por lo tanto, no [son jubilados obligatoriamente];

–        frente a [los funcionarios] de la Administración Pública o [los agentes al servicio] de personas jurídicas de Derecho público, los altos cargos de la magistratura [de grado superior a los magistrados con el grado de consejero o de fiscal adjunto del Tribunal de Apelación y los profesores universitarios, que [son jubilados obligatoriamente de oficio] a los 67 años, con independencia de que, al cumplir 65 años o en cualquier otro momento, hayan acumulado 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión?”.

3. La Sala pasa revista primeramente a la normativa europea y estatal aplicable.

De la primera, en concreto de la Directiva 2000/78, son referenciados el considerando núm. 14 y los arts. 1 (objeto), 2 (definiciones), 3 (ámbito de aplicación, es decir “todas las personas, por lo que respecta tanto al sector público como al privado, incluidos los organismos públicos...”), 6.1 (posibilidad de diferencia de trato por razón de la edad).

De la segunda, de la Constitución griega los arts. 6,6, párrafo tercero, y 88.5. Del   Código de Organización del Ministerio de Asuntos Exteriores, el art. 98, 1.y 3, que por su importancia para el litigio ahora examinado es conveniente reproducir:

“1.      Las funciones de los funcionarios de la carrera diplomática que hayan alcanzado la edad de 65 años finalizarán siempre que hayan cumplido treinta y cinco (35) años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión. Si, a la edad de 65 años, los funcionarios de la carrera diplomática no han cumplido treinta y cinco (35) años de servicio en esta, su permanencia en el servicio se prorrogará hasta que hayan cumplido treinta y cinco (35) años de servicio, pero no más allá de su sexagésimo séptimo (67) año de vida. […]

[…] 3.      Mediante decreto, adoptado a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores, se podrá, para necesidades particulares del servicio, prorrogar la duración del servicio de los funcionarios de la carrera diplomática con rango de embajador por un máximo de dos (2) años después de haber cumplido treinta y cinco (35) años de servicio público, pero, en cualquier caso, no más allá de los 67 años de edad.”.

También, del Código del Estatuto de los Funcionarios Civiles de la Administración Pública y Agentes al Servicio de Personas Jurídicas de Derecho Público, el art. 155, 1 y 2.

4. Al entrar en la resolución del litigio, el TJUE se plantea en primer lugar si la normativa nacional controvertida está comprendida dentro del ámbito de aplicación de la Directiva, y si así fuera deberá analizar si establece una diferencia de trato por razón de la edad, y en tal caso si está justificada, con apoyo en su sentencia de 20 de abril de 2023 (asunto C-52/22), para cuyo examen remito a la entrada “UE. Discriminación por razón de edad. Nota descriptiva de dos sentencias del TJUE de 20 de abril de 2023 (asuntos C-52/22 y C-650/21)”  . En esta sentencia, el TJUE recuerda su consolidada jurisprudencia sobre que las diferencias de trato por razón de la edad “no constituirán discriminación si están justificadas objetiva y razonablemente, en el marco del Derecho nacional, por una finalidad legítima, incluidos los objetivos legítimos de las políticas de empleo, del mercado de trabajo y de la formación profesional, y si los medios para lograr este objetivo son adecuados y necesarios”.

5. De acuerdo a lo dispuesto en el art. 3.1 c), la normativa controvertida entrará en el ámbito de aplicación de la Directiva. No olvida el TJUE ciertamente las competencias nacionales sobre la fijación de la edad de jubilación, pero ello no obsta que pueda aplicarse a “las medidas nacionales que establecen los requisitos para la extinción de un contrato de trabajo por alcanzarse la edad de jubilación así determinada”, apoyándose en la sentencia de 5 de marzo de 2009 (asunto C-388/07)  , en la que el TJUE declaro que

“El artículo 6, apartado 1, de la Directiva 2000/78 debe interpretarse en el sentido de que no se opone a una medida nacional que, al igual que el artículo 3 del Reglamento controvertido en el litigio principal, no contiene una enumeración precisa de los objetivos que justifican el establecimiento de excepciones al principio de prohibición de la discriminación por razón de edad. Sin embargo, el mencionado artículo 6, apartado 1, restringe la posibilidad de establecer tales excepciones a las medidas justificadas por objetivos legítimos de política social, como los vinculados a las políticas de empleo, del mercado de trabajo o de la formación profesional. Corresponde al juez nacional comprobar si la normativa controvertida en el litigio principal responde a un objetivo legítimo de este tipo y si la autoridad legislativa o reglamentaria nacional podía estimar legítimamente, habida cuenta del margen de apreciación de que disponen los Estados miembros en materia de política social, que los medios escogidos eran adecuados y necesarios para lograr tal objetivo.

El artículo 6, apartado 1, de la Directiva 2000/78 reconoce a los Estados miembros la posibilidad de prever, en el marco del Derecho nacional, ciertas formas de diferencias de trato por razón de edad cuando estén "objetiva y razonablemente" justificadas por una finalidad legítima, como las políticas de empleo, del mercado de trabajo o de la formación profesional, y si los medios para lograr este objetivo son adecuados y necesarios. Impone a los Estados miembros la carga de demostrar la legitimidad del objetivo invocado como justificación a un nivel elevado de exigencia probatoria. No debe reconocerse especial significación a la circunstancia de que el término "razonablemente", empleado en el artículo 6, apartado 1, de dicha Directiva, no figure en el artículo 2, apartado 2, letra b), de ésta”.

6. ¿Implica la normativa nacional una diferencia de trato por razón de la edad? El TJUE (apartados 37 a 43) recuerda en primer lugar que existirá discriminación por razón de edad (art. 2.2.a) si una persona “es tratada de manera menos favorable que otra en situación análoga por alguno de los motivos mencionados en el art. 1”.

Repasa detalladamente los datos fácticos recogidos en la resolución de remisión del tribunal nacional, así como el parecer del Consejo de estado, para llegar a la conclusión de que la diferencia de trato entre el funcionario afectado y otros no se basa en la edad “sino en el número de años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión, o en el tipo de servicio prestado”. Y dado que estos no figuran en el art. 1, subraya que la diferencia de trato que se suscita en este litigio “no está comprendida en el marco general establecido por el artículo 2, apartado 2, de dicha Directiva para luchar contra determinadas formas de discriminación en el lugar de trabajo”, apoyándose en la sentencia de 17 de octubre de 2024 (asunto C‑349/23)  , en la que el TJUE declaró que el art. 2.2. a) debe interpretarse en el sentido de que “una normativa nacional en virtud de la cual los jueces federales no pueden aplazar su jubilación, mientras que funcionarios federales y jueces de los estados federados sí pueden hacerlo, no establece una diferencia de trato basada directamente en la edad, en el sentido de esa disposición”.

Sí considera la Sala que existe un trato menos favorable para el funcionario afectado con respecto a quienes no han alcanzado la edad de 65 años y por tanto no son susceptibles de ser jubilados de oficio, por cuanto aquel sufrió una pérdida de ingresos en comparación con los que se mantuvieron en activo. Aquí, la Sala trae a colación la sentencia de 16 de octubre de 2007 (asunto C-411/05)  , en la que el TJUE declaró que la prohibición de toda discriminación por razón de edad, “debe interpretarse en el sentido de que no se opone a una normativa nacional, como la controvertida en el litigio principal, que considera válidas las cláusulas de jubilación forzosa establecidas en los convenios colectivos que exijan, como únicos requisitos, que el trabajador haya alcanzado el límite de edad a efectos de jubilación, fijado en 65 años por la normativa nacional, y que cumpla con las demás condiciones en materia de seguridad social para acceder a la prestación de jubilación en su modalidad contributiva, siempre que -    dicha medida, pese a basarse en la edad, esté justificada objetiva y razonablemente, en el marco del Derecho nacional, por una finalidad legítima relativa a la política de empleo y al mercado de trabajo y -    los medios empleados para lograr este objetivo de interés general no resulten inadecuados e innecesarios a este respecto”.

7. Y dado que existe tal diferencia de trato por razón de la edad, la Sala se pregunta si puede estar justificada en función de las posibilidades que permite el art. 6.1 a).

¿Cuáles fueron los argumentos expuestos por el gobierno griego, en el trámite de observaciones ante el TJUE, para sostener la adecuación de la medida nacional a la comunitaria? Los encontramos en el apartado 46: “... “facilitar la renovación generacional y el rejuvenecimiento no puede cuestionarse razonablemente, habida cuenta de que figura entre los objetivos expresamente enumerados en el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 2000/78 y de que, con arreglo al artículo 3 TUE, apartado 3, párrafo primero, la promoción de un alto nivel de empleo se cuenta entre las finalidades de la Unión”.

A partir de aquí, el TJUE pasa amplia revista a su jurisprudencia sobre los “objetivos legítimos” que permiten justificar la diferencia de trato. Acude en primer lugar a su sentencia de 3 de junio de 2021 (asunto C-914/19)  , aceptando la diferencia si permite “facilitar la renovación generacional y el rejuvenecimiento”, que “... no puede cuestionarse razonablemente, habida cuenta de que figura entre los objetivos expresamente enumerados en el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 2000/78 y de que, con arreglo al artículo 3 TUE, apartado 3, párrafo primero, la promoción de un alto nivel de empleo se cuenta entre las finalidades de la Unión"  

En segundo término, la mención a la misma sentencia se utiliza para recordar que “... no puede negarse que la promoción de la contratación constituye un objetivo legítimo de la política social o de empleo de los Estados miembros, en particular, cuando se trata de fomentar el acceso de los jóvenes al ejercicio de una profesión”.

En tercer lugar, y como síntesis de las dos argumentaciones anteriores, el TJUE es del parecer que “... el objetivo consistente en establecer una estructura de edades equilibrada entre los funcionarios de la carrera diplomática más jóvenes y los de más edad con el fin de favorecer el empleo y la promoción de los primeros, optimizar la gestión del personal, así como evitar los litigios relativos a la aptitud de dichos agentes para ejercer su actividad superada cierta edad, al tiempo que se pretende mantener un servicio diplomático operativo, puede constituir un objetivo legítimo de la política de empleo y del mercado de trabajo”, por lo que la medida adoptada por el gobierno griego persigue “un objetivo legítimo”. Se apoya en la sentencia de 21 de julio de 2011 (asunto C-159/10)  , en la que el TJUE declaró que la  Directiva “... no se opone a una Ley, como la Ley relativa a la función pública del Land de Hesse ... que establece la jubilación forzosa de los funcionarios vitalicios, concretamente de los fiscales, cuando éstos han alcanzado la edad de 65 años, aunque les permita seguir trabajando hasta la edad máxima de 68 años, si el interés del servicio lo requiere, siempre que esta Ley tenga por objetivo establecer una estructura de edades equilibrada para favorecer el empleo y la promoción de los jóvenes, optimizar la gestión del personal, así como prevenir los posibles litigios relativos a la aptitud del empleado para ejercer su actividad superada cierta edad, y que permita alcanzar dicho objetivo por medios adecuados y necesarios. Para demostrar el carácter adecuado y necesario de la medida de que se trata, ésta no debe resultar irrazonable en relación con el objetivo perseguido y debe basarse en elementos cuyo valor probatorio corresponde apreciar al juez nacional” (la negrita es mía).

8. Ahora bien, no basta, recordemos, con que el objetivo sea legítimo, sino que los medios empleados para lograrlo deben ser “adecuados y necesarios”.

Llegará a una conclusión afirmativa el TJUE, siempre partiendo de los datos contenidos en la Resolución de remisión de la cuestión prejudicial,  así como también de su jurisprudencia sobre “la amplia facultad de apreciación de que gozan los Estados miembros en materia de política social y de empleo”, afirmando que la medida cuestionada “(puede) considerarse adecuada para lograr los objetivos perseguidos por esta, a saber, garantizar una estructura de edades equilibrada entre los funcionarios de la carrera diplomática más jóvenes y los de mayor edad y facilitar el acceso de los funcionarios jóvenes a dicho servicio diplomático”, precisando que “... dado que para contratar a un funcionario de ese tipo debe existir una vacante, procede considerar que un Estado miembro puede fijar un límite de edad para alcanzar unos objetivos de política de empleo”, con apoyo en la sentencia de 18 de noviembre de 2010 (asuntos C- 250/09 y C‑268/09)  , en la que el TJUE declaró que la Directiva, y en particular el art. 6.1, debe interpretarse “en el sentido de que no se opone a una normativa nacional como la controvertida en el litigio principal, que establece la jubilación forzosa de los catedráticos universitarios al cumplir 68 años de edad y la continuación de su actividad más allá de los 65 años únicamente mediante contratos de duración determinada de un año prorrogables dos veces como máximo, por cuanto dicha normativa persigue un objetivo legítimo vinculado, en particular, con la política de empleo y del mercado de trabajo, como el establecimiento de una enseñanza de calidad y el reparto óptimo de las plazas de catedráticos entre generaciones, y permite alcanzar dicho objetivo por medios adecuados y necesarios. Corresponde al juez nacional comprobar si se cumplen estos requisitos”.

Más argumentos para justificar la diferencia de trato: la extinción automática (forzosa) al cumplir una determinada edad, unida a un período determinado de cotización, es una medida que entra del ámbito de las competencias naciones, que descansa “en un equilibrio entre consideraciones de índole política, económica, social, demográfica o presupuestaria y depende de que se opte entre prolongar la duración de la vida activa de los trabajadores o, por el contrario, prever la jubilación temprana de estos últimos”. Se apoya, por analogía, en la sentencia de 28 de febrero de 2018 (asunto C 46/17)   .

Refiriéndose a las circunstancias del caso concreto, para el TJUE el límite de edad de 65 años “... puede considerarse lo suficientemente avanzado como para servir de término al ejercicio de las funciones de funcionario de la carrera diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores”, con apoyo por analogía con la sentencia de 5 de julio de 2017 (asunto C 190/16) 

Sigue sosteniendo el TJUE que la medida adoptada establece una diferencia de trato que persigue un objetivo legítimo, y con medios adecuados y necesarios, al exponer que aquella no sólo persigue establecer una estructura de edad equilibrada entre los funcionarios de la carrera diplomática, sino también “mantener un servicio diplomático operativo”, dadas “las particularidades de las condiciones de servicio de los primeros funcionarios”, si bien todo ello, y siempre en el ámbito de la distribución competencial entre el TJUE y los Estados miembros, tratándose de cuestiones “que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional remitente·.

Más concretamente, respecto al carácter necesario de la medida, la Sala se apoya en el amplio margen de apreciación del que dispone la normativa nacional para concluir que “cuando deba examinar si una medida como la controvertida en el litigio principal no excede de lo necesario para alcanzar el objetivo perseguido, el juez nacional debe tener en cuenta no solo la aptitud de los interesados para ejercer una profesión, sino también el perjuicio que dicha medida puede ocasionar a esas personas más vulnerables respecto del mercado de trabajo”, con apoyo en la sentencia de 17 de octubre de 2024 (asunto C 408/23), para cuyo estudio remito a la entrada “La flexibilidad que permite la Directiva 2000/78 para limitar por razón de edad (madura) el acceso a un puesto de trabajo. Notas a la sentencia del TJUE de 17 de octubre de 2024 (asunto C-408/23)”  , en la que el TJUE declaró que el art. 6.1 de la Directiva, en relación con el art. 21 de la CDFUE, debe interpretarse en el sentido de que “no se opone a una normativa nacional que establece un límite máximo de edad de 60 años para el primer nombramiento para un puesto de abogado-notario, siempre que dicha normativa persiga un objetivo legítimo de política de empleo y del mercado de trabajo y que, en el contexto legislativo en el que se inscribe y habida cuenta de todas las situaciones a las que se aplica, dicha normativa sea adecuada y necesaria para alcanzar ese objetivo”.

En fin, para cerrar el amplio argumentario del TJUE favorable a la estimación de ser conforme a la normativa comunitaria la diferencia de trato en el caso enjuiciado, se apoya en que no se ven “excesivamente menoscabadas las expectativas legítimas” (en este caso del funcionario afectado), “puesto que esta normativa no se basa solo en una edad determinada, sino que tiene también en cuenta la circunstancia de que, al término de su carrera profesional, los interesados perciben una compensación económica consistente en una pensión de jubilación que se fija en un nivel que no puede considerarse inadecuado, permitiendo, en su caso, que los interesados permanezcan en servicio hasta la edad de 67 años para cumplir los 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión”.

9. Y antes de finalizar, y con una nueva remisión al tribunal nacional para que compruebe “si la normativa controvertida n el litigio principal no excede de lo necesario para alcanzar los objetivos perseguidos”, el TJUE declara que

La Directiva 2000/78/CE debe interpretarse en el sentido de que “no se opone a una normativa nacional que establece que los funcionarios que forman parte de un servicio diplomático son jubilados de oficio a la edad de 65 años cuando han cumplido 35 años de servicio público efectivo computable a efectos de pensión, a diferencia de otros funcionarios y agentes públicos que no cumplen estos requisitos y que, por consiguiente, no son jubilados de oficio a esa edad, siempre que esa normativa nacional persiga un objetivo legítimo de política de empleo y del mercado de trabajo y que, en el contexto legislativo en el que se inscribe y habida cuenta de todas las situaciones a las que se aplica, sea adecuada y necesaria para alcanzar ese objetivo”.

Buena lectura. 

 

sábado, 24 de octubre de 2026

UE. Desplazamientos por motivos laborales desde un centro de trabajo fijo, y regreso al mismo tras la finalización. El TJUE confirma que deben considerarse tiempo de trabajo. Notas a la sentencia de 22 de octubre de 2026 (asunto C-420/24)

 

1. Es objeto de anotación en esta entrada del blog la sentencia  dictada por la Sala sexta del Tribunal de Justicia de la Unión Europea el 22 de octubre (asunto C-420/24), con ocasión de la petición de decisión prejudicial planteada, al amparo del art. 267 del Tratado de Funcionamiento de la UE, por el Tribunal Superior de la ciudad de Iași, de Rumanía), mediante resolución de 14 de mayo de 2024.

El litigio versa sobre la interpretación de los arts. 2.1 y 6 b) de la Directiva 2003/88/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de noviembre de 2003, relativa a determinados aspectos de la ordenación del tiempo de trabajo, y del art. 31.2 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Se suscita en el contexto de un conflicto entre Sindicato de Trabajadores del Sector de las Vías Públicas «Elie Radu», que actúa en nombre y por cuenta de uno de sus miembros, y la Empresa Nacional de Gestión de la Infraestructura Vial SA — Dirección Regional de Puentes y Caminos de Iași, en relación con la calificación del tiempo de desplazamiento del trabajador afectado hacia su lugar de trabajo efectivo (la negrita es mía).

El meramente descriptivo resumen oficial de la sentencia, que fue dictada sin conclusiones del abogado general, es el siguiente: “Procedimiento prejudicial — Política social — Protección de la seguridad y de la salud de los trabajadores — Directiva 2003/88/CE — Ordenación del tiempo de trabajo — Artículo 2, punto 1 — Concepto de “tiempo de trabajo” — Artículo 6, letra b) — Duración máxima del tiempo de trabajo semanal — Lugar de trabajo efectivo distinto del lugar de trabajo fijo previsto en un contrato de trabajo — Tiempo de desplazamiento hacia ese lugar de trabajo efectivo — Artículo 31, apartado 2, de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”.

2. Una nueva sentencia, y ya son muchas, en la que el TJUE debe dar respuesta a qué se entiende por tiempo de trabajo (art. 2.1 de la Directiva) y más concretamente, y este es el contenido más relevante de la sentencia a mi parecer, si lo es aquel tiempo que un trabajador que presta sus servicios en un centro de trabajo fijo debe desplazarse por motivos laborales siguiendo las órdenes e instrucciones empresariales. Dicho de otra forma, el debate se centra en si durante ese tiempo que se dedica a los desplazamientos, el trabajador “está trabajando”, o no, según la Directiva y, obviamente, la consolidada jurisprudencia del TJUE.

Ya adelanto, y comparto el parecer de la Sala, que la respuesta es afirmativa, despejando, por si pudiera haber alguna duda (en sede judicial española sí la ha habido) que no importa que el trabajador salga de, y regrese a, su centro de trabajo fijo (e incluso en alguna ocasión que deba pernoctar en el lugar al que ha debido desplazarse) para que pueda concluirse que se cumplen los tres requisitos del art. 2.1 de la Directiva para que pueda considerarse tiempo de trabajo. Baste ahora recordar que dicho precepto lo conceptúa como “todo período durante el cual el trabajador permanezca en el trabajo, a disposición del empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones, de conformidad con las legislaciones y/o prácticas nacionales”.  Además, la sentencia es una excelente recopilación de la jurisprudencia anterior del TJUE sobre esta temática.

3. En los apartados 10 a 22 de la sentencia conocemos los datos fácticos del litigio, la respuesta en sede judicial, y las dudas del tribunal nacional remitente sobre la adecuación de la normativa estatal a la comunitaria, que le llevará a plantear dos cuestiones prejudiciales al TJUE, de las que, ya lo adelanto, sólo será declarada admisible la primera.  

De tales datos fácticos, interesa conocer en primer lugar que la empresa opera en el sector de las carreteras, con siete subunidades, denominadas «Direcciones Regionales de Carreteras y Puentes», así como un centro de estudios e investigación, y que el trabajador fue contratado como jefe del servicio de «Inversiones, grandes reparaciones y catástrofes, habiéndose regulado en su contrato de trabajo que prestaría sus servicios en “un lugar de destino fijo en Iași”.

Más adelanto, conocemos que del 8 al 15 de junio de 2021 y “siguiendo instrucciones del director regional de la subunidad de la Dirección Regional de Puentes y Caminos de Iași”, el trabajador “se desplazó en varias ocasiones”,  con un vehículo puesto a su disposición por la empresa, y en una ocasión con conductor, “para inspeccionar obras situadas en diferentes tramos de la red nacional de carreteras”, a ciudades que estaban situadas a más de 100 kilómetros de su centro de trabajo, e incluso en una ocasión a la capital Bucarest, que está situada a 421 kms. Durante esos días, los desplazamientos realizados sumaron más de 1.500 kms, y no está de más subrayar, así lo expone el apartado 13, que se llevaban a cabo “... en las condiciones viarias de Rumanía, que, en esta zona geográfica, disponía únicamente de carreteras nacionales o provinciales y no de autopistas”.

Muy importante a efectos laborales es que el trabajador regresaba a su centro de trabajo después de cada desplazamiento, salvo el efectuado a la capital, por lo que los mismos, según la petición de decisión perjudicial, “... tuvieron lugar fuera de las horas de trabajo habituales.

La posterior petición del trabajador para que fueran remuneradas tales horas de desplazamiento (en concreto 31,5) no mereció el visto bueno de la empresa, al considerar (apartado 14) que “... no había realizado ningún trabajo adicional durante sus desplazamientos de los días 8, 10, 12 y 14 de junio de 2021”, ya que para esta no podía considerarse que “... constituyeran un período durante el cual (el trabajador) estuviera en ejercicio de su actividad o de sus funciones, en el sentido del artículo 111 del Código de Trabajo”.

La demanda interpuesta ante el tribunal de distrito de Iasi fue desestimada por sentencia de 20 de julio de 2022. A los efectos de mi exposición interesa destacar que la desestimación se basó (apartado 16) en que “... que eran insuficientes las pruebas presentadas para demostrar que, en el momento de los desplazamientos de que se trata, BZ se encontraba a disposición de su empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones. Según ese órgano jurisdiccional, la mera inscripción de las horas de salida y de llegada en una orden de misión, a falta de un informe de actividad o de una hoja de ruta, no basta para acreditar la realización de horas de trabajo extraordinarias”

Contra la citada sentencia se interpuso recurso de apelación por el sindicato del que es miembro el trabajador afectado, pidiendo que se planteara cuestión prejudicial al TJUE para que interpretara qué debe entenderse por tiempo de trabajo, sosteniendo que debía serlo todo el tiempo dedicado a los desplazamientos.   De la impugnación por parte empresarial me interesa destacar que manifestó que “... la referencia a la sentencia de 10 de septiembre de 2015, Federación de Servicios Privados del sindicato Comisiones Obreras (C‑266/14, EU:C:2015:578), no era pertinente, ya que, contrariamente a la situación controvertida en el asunto que dio lugar a esa sentencia, (el trabajador) disponía de un lugar de trabajo fijo” (la negrita es mía).

El tribunal remitente, tras constatar que existían “divergencias jurisprudenciales en cuanto a la calificación del tiempo de desplazamiento de los trabajadores hacia su lugar de trabajo efectivo”, según se considerara, o no, que sólo sería de aplicación a los trabajadores que no dispusieran de un lugar de trabajo fijo o habitual, consideró necesario que el TJUE se pronunciara al respecto, y formuló estas dos cuestiones prejudiciales.

«1) ¿Debe interpretarse lo dispuesto en el artículo 2, punto 1, de la Directiva [2003/88] en el sentido de que el período durante el cual un trabajador, fuera de la jornada laboral habitual, recorre el trayecto a otro lugar distinto de su centro de trabajo fijo o habitual, para ejercer allí su actividad o sus funciones conforme a lo dispuesto por su empresario, así como el viaje de regreso, constituyen “tiempo de trabajo”?

2)      ¿Deben interpretarse el artículo 31, apartado 2, de la [Carta] y el artículo 6, letra b), de la Directiva [2003/88] en el sentido de que se oponen a una disposición de la normativa nacional en virtud de la cual las horas correspondientes al período de traslado de un trabajador a otro lugar distinto de su centro de trabajo fijo o habitual, para ejercer allí su actividad o sus funciones conforme a lo dispuesto por su empresario, y las horas correspondientes al retorno, no se toman en consideración para determinar si se ha alcanzado el umbral del tiempo medio de trabajo semanal para el cálculo de las horas extraordinarias, habida cuenta de la definición nacional de horas extraordinarias exclusivamente como “las horas trabajadas fuera de la duración normal del tiempo de trabajo semanal?”

4. El TJUE pasa revista primeramente a la normativa europea y estatal aplicable.

De la primera, son referenciados el art. 31.2 de la CDFUE, y los arts. 1 (objeto y ámbito de aplicación), 2 (definiciones), y 6 (duración máxima del tiempo de trabajo semanal) de la Directiva 2003/88/CE.  

Del derecho rumano, en primer lugar se cita la Ley n.º 53/2003, parte I, n.º 345, de 18 de mayo de 201, art. 111, que define como tiempo de trabajo aquel que comprende “todo período durante el cual el trabajador por cuenta ajena permanezca en el trabajo, a disposición del empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones, de conformidad con lo previsto en su contrato de trabajo, en el convenio colectivo aplicable y/o en la normativa vigente. También, los arts. 112 (duración normal semanal y diaria) y 120 (concepto de horas extraordinarias).

5. El TJUE debe pronunciarse en primer lugar sobre la cuestión procesal formal planteada por la parte demandada, que alega dudas sobre su admisibilidad, siendo el eje central de su argumentación (apartado 24) que “el legislador rumano no ha transpuesto formalmente al Derecho nacional las disposiciones de la Directiva 2003/88 sobre cuya interpretación versa la petición de decisión prejudicial, a saber, los artículos 2, punto 1, y 6, letra b), de dicha Directiva, de modo que el Tribunal de Justicia no tiene competencia para pronunciarse sobre esta petición, «a menos que el texto en cuestión constituya una norma europea directamente aplicable en el Derecho de los Estados miembros”.  

La admisibilidad de la primera cuestión prejudicial será aceptada por el TJUE, en aplicación de su consolidada jurisprudencia, tanto sobre la distribución competencial con los tribunales de los Estados miembros, como sobre su obligación de pronunciarse cuando las cuestiones planteadas “se refieran a la interpretación del Derecho de la Unión”. Y considera que así es, ya que de la resolución de remisión se desprende (apartado 30) que “...el órgano jurisdiccional remitente solicita la interpretación de dicha disposición para determinar el número de horas de trabajo extraordinarias que, en su caso, deberían ser remuneradas en el marco del litigio del que conoce. La resolución de ese litigio requiere, a su juicio, determinar si el tiempo dedicado a tales desplazamientos debe contabilizarse como «tiempo de trabajo», tal como se define en esa misma disposición”, y que (apartado 31) explica “qué la solución de ese litigio depende de si el tiempo dedicado a esos desplazamientos debe calificarse de «tiempo de trabajo», en el sentido del artículo 2, punto 1, de la Directiva 2003/88”, precisando que “... si bien la cuestión de la remuneración de un trabajador se rige por el Derecho nacional, la resolución de dicho litigio exige determinar previamente la naturaleza jurídica del tiempo dedicado a esos desplazamientos”.

Por el contrario, y como ya he indicado con anterioridad, se declarará inadmisible segunda cuestión prejudicial, tanto porque la resolución remitida (apartado 36) “no contiene la indicación de las razones que llevan al órgano jurisdiccional remitente a preguntarse sobre la interpretación del artículo 6, letra b), de la Directiva 2003/88 y del artículo 31, apartado 2, de la Carta ni de la relación que a su juicio existe entre dichas disposiciones y la normativa nacional aplicable en el litigio principal”, como también (apartado 38) porque “no precisa la relación que establece entre el artículo 31, apartado 2, de la Carta y la solución de ese litigio, en particular en lo que respecta a las repercusiones de la calificación del tiempo que (el trabajador) dedica a desplazamientos hacia y desde un lugar de trabajo distinto de su lugar de trabajo fijo o habitual en la duración media del tiempo de trabajo semanal (del trabajador) y el cálculo de las horas de trabajo extraordinarias de este último”.

6. Al entrar en la resolución de la primera, y única aceptada, cuestión prejudicial, el TJUE recuerda cómo se define “tiempo de trabajo” en el art. 2.1 de la Directiva, también que no existe una categoría intermedia entre este y el “tiempo de descanso”, y que ambos son conceptos del Derecho de la Unión con interpretación autónoma que pueda “garantizar la plena eficacia de dicha Directiva y una aplicación uniforme de los mencionados conceptos en la totalidad de los Estados miembros”.

Hay amplias referencias a la sentencia de 9 de octubre de 2025, asunto C-110/24, para cuyo estudio remito a la entrada “UE. Es tiempo de trabajo el invertido en los desplazamientos realizados a instancia del empleador. El TJUE reitera su jurisprudencia. Notas a la sentencia de 9 de octubre de 2025 (asunto C- 110/24) y amplio recordatorio de la petición de decisión prejudicial planteada por el TSJ de la Comunidad Valenciana” . En dicha sentencia el TJUE declaró que el art. 2.1 de la Directiva 2003/88 debe interpretarse en el sentido de que “el tiempo dedicado a los trayectos de ida y vuelta que los trabajadores tienen la obligación de realizar, juntos, a una hora fijada por su empresario y con un vehículo perteneciente a este, para desplazarse desde un lugar concreto, determinado por dicho empresario, hasta el lugar en el que se realiza la prestación característica prevista en el contrato de trabajo celebrado entre esos trabajadores y ese empresario debe considerarse «tiempo de trabajo», con arreglo a la citada disposición”.

7. De forma muy didáctica, el TJUE expone (apartado 45) que para responder a la cuestión prejudicial “si concurren los tres elementos constitutivos del concepto de «tiempo de trabajo», tal como se enuncian en el apartado 41 de la presente sentencia, en lo que respecta al tiempo de desplazamiento de un trabajador hacia y desde un lugar de trabajo distinto de su lugar de trabajo fijo, entendiéndose que el hecho de que ese tiempo de desplazamiento se desarrolle fuera de las horas de trabajo habituales del trabajador no influye en la calificación de tiempo de trabajo” (la negrita es mía). Llegará a una conclusión afirmativa, con amplio apoyo en la citada sentencia.

A) Primer elemento: el trabajador “debe estar en el ejercicio de su actividad y funciones”. Sí. La fundamentación de tal conclusión se encuentra en el apartado 47:

“Sin perjuicio de las comprobaciones que corresponde efectuar al órgano jurisdiccional remitente, de los autos que obran en poder del Tribunal de Justicia se desprende que, en el presente asunto, (el trabajador), durante sus desplazamientos, debe atenerse a las instrucciones de su empresario. Este, fija las misiones que deben realizar los miembros de su personal. Dicho empresario está facultado para determinar o modificar, a su discreción, el destino y las modalidades del desplazamiento profesional de uno de sus empleados, aun cuando el contrato de trabajo de este prevea un lugar de trabajo fijo o habitual. En efecto, de las indicaciones facilitadas por el órgano jurisdiccional remitente puede deducirse que el empresario decide (sus) desplazamientos a las obras de carretera que está encargado de controlar y las modalidades de tales desplazamientos. El empresario establece las órdenes de misión y controla las hojas de ruta. Así, en particular, el medio de transporte utilizado ... ara dichos desplazamientos, cuyo punto de partida y de regreso está situado en su lugar de trabajo habitual, a saber, Iași, es determinado por el mismo empresario”

B) Pasemos al segundo elemento constitutivo: el trabajador debe estar a disposición del empresario. Nueva respuesta afirmativa, con obligada mención previa, una vez más, a que ello sea así “sin perjuicio de las comprobaciones que corresponde efectuar al órgano jurisdiccional remitente”, que se fundamenta debidamente en el apartado 53.

“... de la presente sentencia, de la petición de decisión prejudicial se desprende que, durante los desplazamientos en cuestión, (el trabajador) está obligado a atenerse a las instrucciones de su empresario. No puede modificar la fecha ni el destino de dichos desplazamientos. Por lo tanto, debe respetar las decisiones adoptadas por el empresario, incluso cuando este pone a su disposición un vehículo conducido por un conductor. Además, de la motivación de la petición de decisión prejudicial se desprende que, durante tales desplazamientos, ... no tiene la posibilidad de disponer libremente de su tiempo y dedicarlo a sus asuntos personales, de modo que está a disposición de dicho empresario”.

Además, recuerda el TJUE (apartado 55) su jurisprudencia respecto a que “entre los elementos característicos del concepto de «tiempo de trabajo», en el sentido de la Directiva 2003/88, no figura la intensidad del trabajo realizado por el trabajador de que se trate o el rendimiento de este”, con apoyo en la sentencia de 30 de octubre de 2025, asunto C-373/24, para cuyo estudio remito a la entrada “UE. Sobre el régimen jurídico de la fiscalía, el concepto UE de trabajador y la aplicación la Directiva sobre ordenación del tiempo de trabajo y remuneración de las guardias. Notas a la sentencia del TJUE de 30 de octubre de 2025 (asunto C-373/24)” 

C) Tercer elemento constitutivo: el trabajador “debe estar en el lugar del trabajo durante el período considerado”. Aquí está, reitero, el contenido más interesante de la sentencia. Tras recordar que en la sentencia de 10 de septiembre de 2015, asunto C-266/14, se planteaba el caso de un trabajador que no tenía un lugar de trabajo fijo (remito a la entrada “Centro de trabajo, trabajadores itinerantes y cómputo del tiempo de trabajo (que no es tiempo de descanso). Unas notas a la importante sentencia del TJUE de 10 de septiembre de 2015 (Asunto C-266/14)”, disponible aquí  y aquí , el TJUE analiza el caso enjuiciado subrayando, tras recordar que el trabajador afectado sí tiene un centro de trabajo fijo, que “... “...no obstante, de las indicaciones que figuran en la petición de decisión prejudicial se desprende que (el trabajador) está encargado regularmente de misiones y que la realización de controles o la celebración de reuniones fuera de ese lugar de trabajo fijo forman parte integrante de sus funciones habituales”, por lo que de ello se desprende asimismo “que (sus) desplazamientos constituyen un elemento inherente al cumplimiento de sus funciones, tal como se definen en su contrato de trabajo.  

¿Pudiera pensarse que durante los desplazamientos el trabajador pudiera “dedicarse a sus asuntos personales? Rechazo tajante del TJUE, nuevamente con mención a la sentencia anterior, ya que “... nada permite pensar, a la vista de los elementos aportados al Tribunal de Justicia, que (el) trabajador podría dedicarse a sus asuntos personales durante su tiempo de desplazamiento, puesto que debe permanecer alejado de su entorno social y familiar y dispone de un escaso margen de maniobra para gestionar el tiempo durante el cual no se solicitan sus servicios profesionales.

En definitiva, parece (prudencia del TJUE a la espera de las comprobaciones del tribunal nacional remitente) que “también se cumple este elemento del concepto de «tiempo de trabajo», en el sentido del artículo 2, punto 1, de la Directiva 2003/88”.

8. Por todo lo anteriormente expuesto, el TJUE declara que el art. 2.1 de la Directiva 2003/88/CE debe interpretarse en el sentido de que

“el tiempo que un trabajador dedica a desplazarse, incluso fuera de sus horarios de trabajo habituales, hacia y desde un lugar de trabajo establecido por su empresario, distinto de su lugar de trabajo fijo o habitual, para ejercer en él su actividad o sus funciones de conformidad con las instrucciones de su empresario, debe considerarse «tiempo de trabajo», en el sentido de dicha disposición”.

Buena lectura.