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miércoles, 6 de mayo de 2026

OIT. Formación a la lo largo de la vida. Notas descriptivas del Informe “Aprendizaje permanente y competencias para el futuro”.

 

1. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo público el 5 de mayo un informe de indudable importancia, en el ámbito de sus actividades sobre políticas de formación, dedicado al aprendizaje permanente y las competencias necesarias para el futuro.

Una detallada explicación de su contenido se encuentra disponible en este enlace , en la que se explica que “ofrece una hoja de ruta clara sobre cómo los países pueden construir sistemas de aprendizaje permanente inclusivos y orientados al futuro, que apoyen a los trabajadores y a las empresas en un mundo del trabajo en transformación”

Puede accederse al texto íntegro del Informe en este enlace  

En la nota deprensa  de presentación del Informe, que lleva por título “La formación a lo largo de la vida debe ser una prioridad estratégica de las políticas públicas”, y va acompañada del subtítulo “Un informe de la OIT advierte que, sin sistemas de aprendizaje permanente sólidos e inclusivos, las transformaciones digital, verde y demográfica corren el riesgo de profundizar la desigualdad”, se explica que esta basado en “... en nuevas encuestas a trabajadores, análisis de vacantes en línea, datos institucionales y una revisión de 174 estudios sobre lo que funciona en materia de formación”, y que advierte que “sin una mayor inversión en sistemas de aprendizaje inclusivos, estas transformaciones corren el riesgo de ampliar las desigualdades entre países y dentro de ellos”. Se sintetiza buena parte de su contenido en estos términos:

“... Los cambios profundos que está experimentando el mundo del trabajo tienen importantes implicaciones para las necesidades de competencias. Las tecnologías digitales, incluida la IA, están cambiando la forma en que se realiza el trabajo, mientras que la transición hacia economías ambientalmente sostenibles está transformando los sistemas de producción y los empleos. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población en muchas regiones está generando mayores demandas sobre los trabajadores de mayor edad y aumentando las necesidades de cuidados. Solo el 16 % de las personas de entre 15 y 64 años declaró haber participado en formación estructurada durante el año previo a la entrevista, con pocas diferencias entre países. Entre los trabajadores a tiempo completo con contrato permanente en empresas formales, la participación es mayor, con un 51 % que recibe formación por parte de su empleador. Esta brecha evidencia desigualdades en el acceso al aprendizaje, especialmente entre trabajadores formales e informales y según los niveles educativos...,  los trabajadores con menor nivel educativo, en empleos informales y/o en pequeñas empresas aprenden predominantemente “haciendo”, mientras que otros tienen más probabilidades de aprender de colegas con experiencia y acceder a formación estructurada. Esto pone de relieve la necesidad de sistemas de aprendizaje que reflejen mejor cómo las personas adquieren competencias a lo largo de su vida laboral”.

2. Reproduzco unos fragmentos de su resumen ejecutivo de indudable interés a mi parecer, y remito a todas las personas interesadas a la lectura del informe.

“Aprendizaje permanente y competencias para el futuro

El aprendizaje permanente no es un concepto nuevo, pero en el mundo actual ha adquirido una importancia sin precedentes. En un contexto de rápida innovación tecnológica, transición ecológica, cambios demográficos y modelos de globalización y de trabajo en evolución, la capacidad de las personas y de las sociedades para seguir aprendiendo y adaptarse a las nuevas realidades constituye un pilar fundamental de inclusión y resiliencia. Este informe plantea que el aprendizaje permanente debe considerarse una prioridad estratégica en la formulación de políticas, no solo como herramienta para potenciar la productividad y facilitar el crecimiento sostenible, sino también como factor sistémico de progreso personal y social, equidad y trabajo decente en el siglo XXI.

Sin embargo, a pesar de que el desarrollo de competencias y el aprendizaje permanente están cada vez más presentes en las políticas públicas, sorprende todavía la falta de investigaciones que aborden estos conceptos con suficiente rigor y profundidad. La evidencia actual no solo es fragmentaria, sino que tiende a priorizar las etapas iniciales del sistema educativo formal, pasando por alto la diversidad de vías dinámicas en que las personas adquieren y aplican las competencias a lo largo de la vida.

Estas deficiencias ponen de manifiesto la necesidad de replantear el aprendizaje permanente más allá de los programas formales de educación y la formación. El aprendizaje acontece en diversos entornos —desde las aulas hasta los lugares de trabajo, la comunidad y la familia—, a menudo por cauces no formales, informales u otros medios no tradicionales.

Sin embargo, la participación en el aprendizaje permanente fuera del ámbito académico convencional sigue siendo insuficiente y desigual, sustentada en sistemas fragmentados, carentes de recursos y de coordinación.

A partir de nuevos datos de encuestas y de fuentes institucionales, junto con análisis de macrodatos (big data) y evaluaciones de impacto, este informe ofrece una completa hoja de ruta exhaustiva para que los países transformen sus sistemas de aprendizaje permanente con el fin de construir mercados de trabajo inclusivos y resilientes.

El informe se estructura en tres partes. En la primera se sientan las bases teóricas, se define el concepto aprendizaje permanente y se analiza su desarrollo en el sistema educativo, el medio laboral y la sociedad. En la segunda, dedicada más específicamente al mundo del trabajo, se examina qué competencias son más determinantes para mejorar los resultados de empleo y la adaptabilidad, mediante un análisis de datos masivos con métodos novedosos. Por último, en la tercera parte se integran estas perspectivas y se esbozan las condiciones de política para lograr sistemas eficaces de aprendizaje permanente y programas eficaces de desarrollo de competencias. En conjunto, las conclusiones del informe constituyen un firme llamado a la acción: el aprendizaje permanente inclusivo, de alta calidad y con capacidad de respuesta debe presidir las políticas del mercado laboral —y las estrategias de crecimiento y desarrollo en general— en un tiempo de cambios trascendentales”. 

Parte 1. Un concepto integral del aprendizaje permanente. Replantear el aprendizaje permanente desde una perspectiva más amplia e integrada

... Hace tiempo que la OIT contribuye a este debate, promoviendo el acceso universal al aprendizaje permanente como parte integrante del derecho a la educación y la formación, y como piedra angular del trabajo decente y la justicia social. No obstante, se requiere una acción colectiva más decidida para trasladar estos principios a la práctica, fortaleciendo el marco normativo de modo que el derecho al aprendizaje permanente sea una realidad para todos.

Esta interpretación amplia e inclusiva es esencial en un mundo en el que el perfeccionamiento de competencias y la recualificación son fundamentales para las personas y las empresas. Sin embargo, también debe responder a las necesidades colectivas de las sociedades y economías, que van mucho más allá de los intereses de los actores individuales. Para abarcar todo ese espectro, en el presente informe se propone una definición integral, acorde con las normas internacionales del trabajo, que no se limite al acceso a la educación, sino que incluya también todas las actividades de aprendizaje formales, no formales e informales realizadas a lo largo de la vida.

El concepto engloba todas las actividades de aprendizaje realizadas a lo largo de la vida, ya sea de forma individual o colectiva, y tanto en contextos educativos como laborales, familiares o sociales.

Tiene como objetivo desarrollar conocimientos, competencias y actitudes o comportamientos que favorezcan el aprendizaje y respondan a las aspiraciones y necesidades individuales y colectivas, independientemente de que culminen o no con la obtención de títulos o certificaciones formales.

Con el fin de aplicar esta definición en la práctica, el informe presenta un marco compuesto de tres pilares:

educación y escolaridad: la base de los sistemas de aprendizaje y adquisición de competencias;

aprendizaje en el mundo del trabajo: el desarrollo continuo de competencias a través del trabajo y en el trabajo;

aprendizaje social más amplio: los saberes adquiridos en la vida comunitaria, el ámbito familiar y la sociedad civil...”

 

Parte 2. Competencias para la transformación y la resiliencia. ¿Qué competencias son importantes para acceder a mejores empleos?

“... Los resultados fundamentales de la investigación indican lo siguiente:

Las competencias socioemocionales y cognitivas figuran sistemáticamente entre las más demandadas en todos los países.

Las competencias manuales, aunque presentan una demanda menor, siguen siendo fundamentales para muchas ocupaciones y se asocian a indicadores de empleo más favorables cuando se combinan con competencias cognitivas o socioemocionales.

Los mercados de trabajo contemporáneos exigen el desarrollo de perfiles de competencias muy completos y transversales. Los empleadores buscan perfiles híbridos que abarquen distintos campos: por ejemplo, competencias digitales básicas asociadas al trabajo en equipo, o habilidades cognitivas combinadas con pericia manual. Las competencias socioemocionales suelen servir de puentes que facilitan la movilidad de los trabajadores desde ocupaciones de carácter manual hacia funciones más complejas. Al incorporar también competencias cognitivas, se amplía aún más la posibilidad de efectuar transiciones hacia ocupaciones más calificadas.

... Las primas salariales aumentan con la complejidad de las competencias, aunque los rendimientos varían según el país, la ocupación y la combinación de competencias. Una mayor complejidad de las competencias también se asocia con mejores características laborales, como el acceso a un trabajo provechoso, la estabilidad y la progresión profesional.

Las competencias cognitivas se asocian sistemáticamente con salarios más elevados en todos los países, mientras que las competencias socioemocionales no siempre reciben el reconocimiento que merecen en el ámbito laboral y social. Sin embargo, estas últimas desempeñan una importante función, al propiciar el desarrollo de aptitudes de mayor complejidad (como la gestión de proyectos) y de competencias digitales avanzadas (en aprendizaje automático e inteligencia artificial (IA), por ejemplo) ...”

Parte 3. Sistemas eficaces de aprendizaje permanente. ¿Cómo lograr que los sistemas de aprendizaje permanente superen estos desafíos?

“... Una gobernanza sólida, la coordinación, la financiación y el diálogo social son elementos fundamentales para que el aprendizaje permanente funcione. Contar con mandatos bien definidos, fomentar la coordinación interinstitucional y propiciar la participación activa de los interlocutores sociales, incluidos los órganos sectoriales de competencias, es clave para que la oferta formativa sea pertinente, coherente y rigurosa. La eficacia de estos sistemas también debe sustentarse en una infraestructura de aprendizaje digital, con incentivos económicos acertados, estrictos controles de calidad y una orientación profesional que esté al alcance de todos. Cuando los ministerios, las instituciones y los interlocutores sociales colaboran entre sí, los sistemas suelen mostrar un mayor grado de integración y capacidad de respuesta. No obstante, la fragmentación y la escasa capacidad de ejecución siguen siendo obstáculos generalizados...”.

 

Principales recomendaciones       

A la luz de los datos expuestos, en el informe se definen cinco líneas estratégicas de actuación.

1. Adoptar una visión holística del aprendizaje permanente: Las políticas deben ir más allá de la oferta formativa para incluir sistemas complementarios de apoyo (como la protección social y los servicios de empleo), junto con estrategias que fomenten la creación de puestos de trabajo y la colaboración de los empleadores.

2. Construir itinerarios de aprendizaje inclusivos y flexibles: Es necesario eliminar las barreras de acceso, convalidar el aprendizaje informal y no formal (por ejemplo, mediante el reconocimiento de la formación previamente adquirida) y garantizar la permeabilidad entre la educación, la formación y el trabajo.

3. Invertir en equidad y calidad: Es prioritario destinar recursos a los grupos y regiones desfavorecidos,  reforzar los mecanismos de control de calidad y garantizar que toda formación genere resultados de empleo significativos.

4. Adecuar el aprendizaje a las transiciones del mercado laboral y a la evolución de la demanda: El desarrollo de competencias y las medidas destinadas a garantizar salarios dignos y condiciones de trabajo adecuadas deben integrarse en las políticas de transición hacia economías verdes y digitales, las estrategias de cuidados y los planes de desarrollo regional...”.

Buena lectura. 

 

 

 

 

sábado, 18 de abril de 2026

Notas descriptivas de tres importantes informes sobre la realidad laboral, social y económica. Encuesta europea sobre condiciones de trabajo (Eurofound), protección social (OIT), y fundamentos para el crecimiento y la competitividad (OCDE)

 

1. He tenido oportunidad de conocer recientemente tres estudios de indudable interés para el análisis de la problemática económica, social y laboral, en dos casos a escala internacional, y en otro en el ámbito europeo.

Además, en uno de ello hay referencias especificas a los países que forman parte de la organización (OCDE) y encontramos las recomendaciones y propuestas dirigidas a España.

La lectura de parte de los mismos me anima a poner a disposición de los lectores y lectoras del blog amplios fragmentos de sus presentaciones y resúmenes ejecutivos, disponibles algunos en castellano y otros en versión inglesa o francesa (traducción del original) (la negrita en los textos es mía) .  

Se trata más concretamente de la “Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo 2024.Informe general”, elaborada por Eurofound  , del informe de la OIT “Protección social universal en mercados laborales cambiantes: Protegera los trabajadores en todo tipo de empleo” , y del presentado por la OCDE “Fundamentos para el crecimiento y la competitividad 2026”   . 

2. Me refiero en primer lugar a la Encuesta europea sobre condiciones de trabajo 2024, cuyo resumen es el siguiente:

Ahora en su octava edición, la Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo macia los cambios en la vida laboral a lo largo de más de tres décadas. Esta encuesta de alta calidad basada en probabilidades abarca 35 países europeos, incluidos los 27 Estados miembros de la UE: Noruega, Suiza, Albania, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Kosovo y Serbia. Más de 36.600 entrevistas presenciales, cada una de aproximadamente 45 minutos de duración, se realizaron como parte de la encuesta. Este informe general ofrece una descripción completa de la fuerza laboral e incluye información sobre prácticas laborales digitales, relaciones sociales en el trabajo y lugares de trabajo inclusivos. Evalúa la calidad del empleo en siete dimensiones: ingresos, perspectivas, habilidades y discreción, tiempo de trabajo, intensidad del trabajo, entorno social y entorno físico. El informe analiza la vida laboral de los trabajadores, considerando aspectos como el equilibrio entre vida laboral y personal, la seguridad profesional y laboral, la salud y el bienestar y la sostenibilidad laboral. Describe cómo se comportan los empleos en función de la calidad del empleo y del papel de la calidad laboral en el apoyo a una buena vida laboral.

Ahora en su octava edición, EWCS 2024 traza los cambios en la vida laboral a lo largo de más de tres décadas. Esta encuesta de alta calidad abarca 34 países europeos, incluidos los 27 Estados miembros de la UE, Noruega, Suiza y seis países candidatos y potenciales: Albania, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Kosovo y Serbia. Más de 35.000 entrevistas, cada una con una duración aproximada de 45 minutos, se realizaron como parte de la encuesta.

Mensajes clave

Las tecnologías digitales y el cambio climático están transformando los empleos y la forma en que se organiza el trabajo. Su impacto en las condiciones laborales está transformando el mercado laboral europeo de múltiples maneras.

Una mejor calidad laboral beneficia tanto a los trabajadores como a las empresas. Está vinculado a una mejor salud y bienestar, mayor motivación y mayores niveles de implicación, y es esencial para apoyar la competitividad.

A pesar de las mejoras generales en la calidad del empleo, los beneficios no se reparten de forma equitativa. Persisten brechas significativas en cuanto a género, edad, lugar de origen, estado de salud, ocupación y sector.

Los hombres reportan una mayor calidad laboral que las mujeres en cinco de las siete dimensiones de calidad laboral. En algunas áreas la brecha se está ampliando: la intensidad del trabajo empeora para las mujeres mientras mejora para los hombres, lo que pone de manifiesto la necesidad de una atención política específica.

Los trabajadores mayores, las mujeres, los trabajadores con problemas crónicos de salud y los trabajadores migrantes representan una proporción cada vez mayor de la fuerza laboral. Ante una fuerza laboral envejecida y reducida, los empleos de calidad serán fundamentales en Europa para atraer y retener una mayor proporción de una población más diversa trabajando durante más tiempo.

Resumen ejecutivo

Introducción

La Encuesta Europea sobre las Condiciones Laborales 2024 (EWCS 2024) ofrece una visión integral de la calidad del empleo en Europa, examinando las características de la fuerza laboral, los lugares de trabajo, la calidad del empleo y la calidad de vida laboral. El CEE 2024 es una herramienta crucial para los responsables políticos, ya que destaca la importancia de la calidad del empleo para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo en Europa. Los resultados de la encuesta se basan en 36.644 entrevistas presenciales en 35 países; Cada entrevista duraba unos 45 minutos. Ofrecen una visión única del estado del trabajo en Europa.

Contexto de política

La UE ha tenido un compromiso de larga data con la mejora de las condiciones laborales y la promoción de la calidad del empleo, una ambición que ha estado arraigada en las ambiciones de Europa desde el Tratado de Roma. El Pilar Europeo de Derechos Sociales dedica 6 de sus 20 principios a condiciones laborales justas, destacando su plan de acción la necesidad de hacer que 'los estándares laborales sean adecuados para el futuro del trabajo'. La publicación de la Hoja de Ruta de Empleos de Calidad por parte de la Comisión Europea en diciembre de 2025 subraya aún más la importancia de la calidad del empleo para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo y para apoyar a los trabajadores y empresas europeos en esta doble transición. Los resultados del EWCS 2024 también son relevantes para el debate en curso sobre cómo mejorar la competitividad de Europa, ya que la Competitiveness Compass establece que los empleos de calidad son un requisito previo para una mayor participación en la fuerza laboral y un aumento de la productividad.

Hallazgos clave

La fuerza laboral de la UE sigue creciendo a pesar de los desafíos demográficos, con la creciente participación de mujeres, trabajadores migrantes y trabajadores prejubilados que contribuyen al crecimiento del empleo agregado.

Cuatro quintas partes de la plantilla de la UE gozan de buena o muy buena salud, con un 18 % de los trabajadores que reportan problemas de salud que limitan su capacidad para realizar actividades normales.

Solo uno de cada cuatro trabajadores (23 %) en la UE trabaja en un lugar de trabajo equilibrado en cuanto a género, mientras que aproximadamente la mitad de la fuerza laboral es femenina. Durante el último cuarto de siglo, ha habido un progreso limitado hacia el equilibrio de género a nivel directivo.

Las prácticas de gestión algorítmica, como la asignación de tareas basada en ordenador, la programación del trabajo y la monitorización del rendimiento, son reportadas por una minoría de trabajadores a nivel agregado. Sin embargo, la prevalencia varía significativamente según las ocupaciones, sectores y tamaños de lugares de trabajo.

Una quinta parte de los empleados en la UE (21 %) no tiene representación formal ni reuniones en el lugar de trabajo donde puedan expresar sus opiniones.

El EWCS confirma la asociación positiva de algunos índices de calidad laboral con el compromiso, la motivación, la confianza y la cooperación, así como la asociación negativa con la intención de los empleados de dejar su empleo. Esto confirma la importancia de la calidad laboral para la competitividad de las empresas.

La distribución de la calidad del empleo varía según el género, la edad, la ocupación, el sector y el país.

Los trabajadores en ocupaciones caracterizadas por la escasez de mano de obra experimentan peor calidad laboral en muchos ámbitos.

La amplia variedad de diferencias en la calidad del empleo entre distintos grupos de trabajadores y situaciones laborales confirma la necesidad de desarrollar políticas y prácticas que tengan en cuenta las siete dimensiones de la calidad del empleo.

La calidad del empleo ha mejorado en los últimos 15 años en todas las dimensiones, excepto en el entorno social y la intensidad del trabajo. El índice de entorno social ha disminuido para las mujeres, mientras que el índice de intensidad laboral para las mujeres se ha deteriorado pero ha mejorado para los hombres.

La mejora general del entorno físico se debe a la reducción de la mayoría de los riesgos y demandas físicas. Sin embargo, la exposición a altas temperaturas, productos químicos y materiales infecciosos ha aumentado.

Aunque el uso de habilidades, las oportunidades de desarrollo y el acceso a la formación han mejorado, ha habido una disminución en la capacidad de los trabajadores para influir en los procesos de trabajo colectivo y aplicar sus propias ideas, lo cual es preocupante.

El 30 % de los trabajadores en la UE reporta sobrecualificación, mientras que el 13 % afirma que necesitan más formación para desempeñar bien su trabajo.

La mayoría de los trabajadores en la UE (56 %) afirman que les gustaría trabajar el mismo número de horas que actualmente trabajan, pero la proporción de quienes prefieren trabajar menos horas aumentó del 27 % en 2015 al 33 % en 2024.

Entre los trabajadores de la UE, el 14 % declaró estar 'poco informado' o 'nada bien informado' sobre los riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo. Una proporción aún mayor (29 %) reportó no ser consciente de las medidas para prevenir el estrés relacionado con el trabajo.

Para la mayoría de los trabajadores, su trabajo tiene un significado. Más del 80 % de los trabajadores encuentran útil su trabajo y experimentan la sensación de que el trabajo está bien hecho. Además, el 85 % de los empleados se siente tratado de forma justa. Dos tercios de los empleados coinciden en que reciben el reconocimiento que merecen.

No todo se trata de dinero: un entorno de trabajo seguro para la salud mental y física y un entorno de confianza son los aspectos más importantes para la mayor parte de los trabajadores en la UE.

En la UE, alrededor de 1 de cada 5 encuestados de 45 años o más desea trabajar 'el mayor tiempo posible', mientras que 1 de cada 10 respondió que prefiere jubilarse 'lo antes posible'. Para quienes especificaron una edad concreta, la edad media deseada para la jubilación era de 63,9 años para los hombres y 63,1 para las mujeres.

La imagen general confirma que las dimensiones de calidad del empleo y su interacción están fuertemente relacionadas con el bienestar, la salud y el compromiso de los trabajadores, lo que confirma la importancia de la calidad del empleo para apoyar una vida laboral sostenible.

Consejos de política

La calidad del trabajo es multidimensional, y los grupos de trabajadores se comportan de manera diferente en las distintas dimensiones. Hay multitud de formas de mejorar la calidad del trabajo. Se deben considerar las siete dimensiones.

Muchos actores y canales contribuyen a la mejora de la calidad laboral. Los socios sociales y la negociación colectiva están entre los más importantes.

Para avanzar en la calidad laboral, es necesario tener en cuenta las diferencias de género entre las carreras laborales de hombres y mujeres.

Ante una población en edad de trabajar en disminución y envejecimiento, Europa necesita ofrecer una buena calidad de empleo a más personas para permitir que una mayor parte de una población más diversa se incorpore al mercado laboral y permanezca empleada por más tiempo.

La transición de los gemelos trae desafíos pero también oportunidades para la calidad laboral. El progreso en la calidad del empleo debe apoyarse a medida que se desarrolla esta transición gemela.

La calidad del empleo apoya el rendimiento de las empresas mediante una plantilla motivada y comprometida, apertura a la innovación, menor ausencia laboral y la mejora del ambiente social. Las mejoras en la calidad del empleo pueden apoyar claramente políticas que buscan lograr un trabajo sostenible e inclusivo.

3. A continuación, la remisión es al Informe de la OIT “Protección social universal en mercadoslaborales cambiantes: Proteger a los trabajadores en todo tipo de empleo”  del que reproduzco la nota de prensa de presentación y su introducción.  

Nota de prensa  

“GINEBRA (OIT Noticias) – Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) insta a reforzar de manera decisiva los sistemas de protección social en todo el mundo, advirtiendo de que las actuales brechas en materia de cobertura, adecuación y financiación están dejando desprotegidos a millones de trabajadores en una economía mundial cada vez más volátil. El informe, titulado «Universal social protection in changing labour markets: Protecting workers in all types of employment» (Protección social universal en mercados de trabajo en transformación: Proteger a los trabajadores en todos los tipos de empleo), hace hincapié en que reforzar los sistemas de protección social es esencial para garantizar que todas las personas trabajadoras — independientemente de su situación en el empleo — estén protegidas frente a los riesgos sociales, permitiéndoles afrontar las profundas transformaciones del mercado de trabajo.

Colmar las brechas críticas en la protección

Para hacer frente a las persistentes brechas de cobertura, el informe insta a una extensión progresiva y sistemática de la cobertura, garantizando que todos los trabajadores, incluidos los temporales, a tiempo parcial y por cuenta propia, estén adecuadamente protegidos. Destaca las experiencias de los países en la ampliación de la cobertura de la seguridad social a categorías de trabajadores que a menudo se enfrentan a brechas de protección, como los de las micro y pequeñas empresas, la agricultura, el trabajo doméstico, las modalidades atípicas de empleo y el trabajo por cuenta propia.

Garantizar que los trabajadores en todos los tipos de empleo estén adecuadamente cubiertos no solo respalda los objetivos sociales y económicos, sino que también facilita la transición de la economía informal a la formal.

De una protección mínima a sistemas integrales y adecuados

Más allá de ampliar la cobertura, el informe subraya la necesidad urgente de mejorar la adecuación e integralidad de las prestaciones para aumentar su eficacia en la prevención de la pobreza y la reducción de la vulnerabilidad.

El informe sostiene que la protección social debe ir más allá de los enfoques limitados y reactivos para ofrecer una protección fiable a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas, proporcionando apoyo durante las transiciones entre empleos, sectores y formas de empleo, así como en las etapas claves de la vida, desde la primera infancia y la transición de la escuela al mundo laboral hasta la paternidad, los períodos de desempleo, enfermedad, o situación de discapacidad, y la vejez.

Garantizar una financiación sostenible y equitativa

Un mensaje central del informe es que el fortalecimiento de la protección social requiere mecanismos de financiación sostenibles y equitativos. Destaca el papel de la movilización de recursos nacionales —incluidas las cotizaciones a la seguridad social y la fiscalidad progresiva— como elemento central de las estrategias de financiación, complementado, cuando sea necesario, con subsidios públicos para incluir a los trabajadores con capacidad contributiva limitada. Este enfoque permite la mancomunación de riesgos, la redistribución y la sostenibilidad del sistema a largo plazo.

El informe también reconoce que, para los países con capacidad fiscal insuficiente, la solidaridad internacional sigue siendo esencial para apoyar el desarrollo de los sistemas de protección social y para prepararse ante las crisis o responder a ellas.

Construir sistemas resilientes para el futuro del trabajo

En un contexto marcado por el cambio climático, las transformaciones tecnológicas y los cambios demográficos, la publicación subraya que unos sistemas de protección social sólidos son indispensables para la resiliencia. Estos sistemas ayudan a los trabajadores y a las empresas a adaptarse a los cambios, apoyan las transiciones hacia economías más sostenibles y refuerzan la cohesión social”.

Introducción

Actualmente se acepta ampliamente que la protección social¹ es clave para el progreso económico sostenido y la prosperidad (Razavi 2022). A medida que los mercados laborales se transforman debido a cambios interconectados relacionados con el clima, la demografía, la tecnología y las estructuras económicas, los sistemas de protección social son fundamentales para proteger a las personas y las economías de las crisis y las tensiones, y para promover el desarrollo social y económico (OIT 2024i).

Impulsados ​​por los avances en la digitalización, la inteligencia artificial, la automatización y la globalización, los mercados laborales cambiantes pueden generar oportunidades, pero al mismo tiempo crear nuevos riesgos. El crecimiento económico a menudo no genera suficientes oportunidades de trabajo decente, en particular para los jóvenes. Al mismo tiempo, las recientes transformaciones del mercado laboral han suscitado preocupación por el aumento de la inseguridad económica, incluso para quienes trabajan en el sector informal y quienes participan en nuevas formas de trabajo emergentes, como la economía de plataformas (OIT 2024c; 2025b). Donde hay crecimiento, cada vez menos de sus beneficios llegan a los trabajadores, ya que la participación del trabajo en la renta ha disminuido significativamente desde el inicio de la pandemia de COVID-19 (OIT 2024h), lo que contribuye al aumento de la desigualdad estructural. La creciente inseguridad económica y las desigualdades en los resultados para ciertos trabajadores, empresas y comunidades, especialmente donde la protección laboral es débil, están socavando los contratos sociales (OIT 2024e; 2025c).

Además, la crisis climática exige urgentemente medidas de adaptación y mitigación para una transición justa. Como parte de una respuesta política más amplia, las políticas de protección social pueden facilitar las transformaciones económicas conexas y contribuir a fomentar la innovación y la asunción de riesgos productivos para que los trabajadores y las empresas transiten hacia sectores más sostenibles y modos de producción resilientes (OIT 2024i; 2015; 2023e; Bischler et al. 2024).

A medida que el envejecimiento de la población avanza en la mayor parte del mundo, la falta de protección de los ingresos en la vejez, así como los sistemas de atención subdesarrollados, no solo representan una grave amenaza para la salud y el bienestar de las personas, sino que también incrementan aún más la carga de cuidados no remunerados, que recae principalmente sobre las mujeres, en detrimento de su bienestar y sus oportunidades de acceder a un trabajo decente.

Al mismo tiempo, muchos jóvenes se enfrentan a dificultades para encontrar un empleo digno en un mercado laboral cambiante y, a menudo, carecen de la protección social adecuada que les permita afrontar mejor las transiciones laborales y vitales (OIT 2024g).

La ​​protección social es fundamental para reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia de las personas, las economías y las sociedades, al proporcionar una respuesta política sistemática a los riesgos relacionados con el ciclo de vida y el clima, que se refuerzan mutuamente (OIT 2024i). Además, las inversiones en protección social pueden generar efectos multiplicadores económicos positivos,² al tiempo que reducen las desigualdades y fomentan la cohesión social. La pandemia de COVID-19 demostró el valor de una protección social integral para salvaguardar la salud, el empleo y los ingresos de las personas, así como la importancia de invertir en la creación de sistemas de protección social sólidos desde el principio como medio para fortalecer la resiliencia y lograr una respuesta más eficaz ante las crisis (OIT 2024i; Alfers y Juergens-Grant 2023).

Sin embargo, la eficacia de la protección social para ayudar a las personas, las empresas y las economías a afrontar estas transformaciones se ve obstaculizada por persistentes deficiencias en la cobertura, la adecuación, la exhaustividad y la financiación, que también dificultan el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Invertir en sistemas de protección social para lograr una protección adecuada para todos es, por lo tanto, más crucial que nunca (OIT 2024i) y requiere medidas audaces y una acción concertada. Los compromisos nacionales e internacionales para ampliar la cobertura de la protección social en al menos dos puntos porcentuales anuales constituyen un paso importante en la dirección correcta (ONU 2025, párr. 27(i)). En el contexto de la transformación de los mercados laborales, esto exige garantizar que todos los trabajadores, independientemente del tipo de empleo, disfruten de una cobertura de seguridad social adecuada, tal como lo reconoce explícitamente la Conferencia Internacional del Trabajo,³ en la Agenda Común del Secretario General de las Naciones Unidas y en el Acelerador Mundial de las Naciones Unidas sobre Empleo y Protección Social para Transiciones Justas.⁴ Este es un paso fundamental para extender la protección social a los trabajadores del sector informal y apoyar su transición del empleo informal al formal. Estas políticas son esenciales no solo para abordar las injusticias y privaciones existentes, sino también las diversas formas de desigualdades interrelacionadas que surgen o se magnifican como resultado de las tendencias mundiales. La experiencia internacional demuestra que los sistemas sólidos de protección social combinan planes contributivos y no contributivos (financiados principalmente con impuestos) que permiten una redistribución vertical y horizontal adecuada. Los planes de seguro social de amplia base son indispensables para brindar una protección suficiente, distribuir el consumo a lo largo del ciclo vital y fomentar la mancomunación de riesgos y la solidaridad entre ricos y pobres, sanos y enfermos, personas con y sin hijos, personas con y sin discapacidad, ancianos y jóvenes; por lo tanto, constituyen un elemento clave de los contratos sociales. Al mismo tiempo, deben complementarse con planes financiados con impuestos, como las prestaciones universales para amplios sectores de la población (por ejemplo, las prestaciones por hijos o las pensiones sociales, así como la cobertura sanitaria universal) y una capa residual de asistencia social para quienes se encuentran en riesgo de pobreza. En conjunto, los planes de seguro social y no contributivos pueden garantizar un nivel mínimo de protección social, a la vez que proporcionan mayores niveles de protección para amplios segmentos de la población mediante contribuciones proporcionales —y generalmente progresivas—. La elevada volatilidad económica actual hace más importante que nunca fundamentar la gestión de riesgos en la solidaridad colectiva, en lugar de en la mera responsabilidad individual. Dado que tanto trabajadores como empleadores contribuyen a la financiación de la seguridad social, ambos tienen interés en garantizar la buena gobernanza de los sistemas y un diálogo social eficaz. Como instrumentos de política pública, los sistemas de seguridad social pueden combinar diferentes fuentes de ingresos de forma eficaz y eficiente. Esto significa que, en consonancia con los objetivos específicos del gobierno, las cotizaciones de trabajadores y empleadores pueden complementarse con transferencias del presupuesto público, por ejemplo, para subvencionar las cotizaciones de los trabajadores u otros grupos de la población con capacidad de cotización limitada, a fin de garantizar niveles mínimos de prestaciones, mantener la protección durante periodos de desempleo o inactividad, o responder a crisis, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19. Especialmente cuando los sistemas de seguridad social abarcan más allá de un grupo reducido de empleados e incluyen también a trabajadores a tiempo parcial y temporales, así como a los autónomos, constituyen un pilar fundamental de los sistemas universales de protección social que pueden impulsar las transformaciones del mercado laboral.

Al mismo tiempo, la expansión de los sistemas no contributivos en las últimas décadas representa un avance importante y puede ser un elemento esencial de los sistemas nacionales de protección social basados ​​en derechos, que garantizan el acceso a prestaciones esenciales, incluso para los grupos más vulnerables. Sin embargo, la asistencia social focalizada por sí sola no basta para proporcionar una protección social adecuada a la población en edad laboral. En ausencia de estrategias que apoyen la transición a la seguridad social, estos programas dejarán a la mayoría de los trabajadores sin protección, mientras que solo unos pocos privilegiados podrán costear las soluciones privatizadas e individualizadas basadas en el mercado, como los seguros de salud privados o las pensiones (OIT e IPEA 2025; Razavi 2022).

Este documento de política de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tiene como objetivo analizar los desafíos, las experiencias de los países y las posibles soluciones políticas para la protección social universal en un mercado laboral cambiante, fundamentadas en las normas y buenas prácticas internacionales de seguridad social. Centrándose en la relación entre empleo y protección social, el documento desarrolla una visión para que los sistemas de protección social universales respondan a los desafíos actuales y futuros del mercado laboral de manera sostenible y equitativa, y promuevan el trabajo decente y la justicia social.

El documento se estructura de la siguiente manera: El capítulo 2 describe la situación actual, destacando las brechas de cobertura para ciertas categorías de trabajadores y para la población en general, que limitan la capacidad de los países para abordar los desafíos de hoy y de mañana. El capítulo 3 expone las prioridades clave para adaptar los sistemas de protección social a un Contexto cambiante del mercado laboral. El capítulo 4 retoma el importante papel del seguro social dentro de los sistemas universales de protección social y propone nuevas formas de combinar las cotizaciones y la financiación fiscal. El capítulo 5 concluye con una visión de los sistemas universales de protección social que puedan responder a los desafíos actuales y futuros de manera sostenible y equitativa, como parte de un marco coherente de políticas de empleo y protección social que promuevan el trabajo decente y la justicia social.

4. Por último, la mención es al informe de la OCDE “Fundamentos para el crecimiento y lacompetitividad 2026”, del que reproduzco la nota de prensa de presentación y el apartado específico dedicado a España   

Nota de prensa

La mejora del entorno empresarial, junto con el impulso de las competencias y el empleo, claves para reactivar el crecimiento económico y aprovechar las oportunidades de las nuevas tecnologías

Las perspectivas de crecimiento económico se ven amenazadas en todo el mundo por la incertidumbre a corto plazo asociada a las tensiones geopolíticas y por retos a más largo plazo como el bajo crecimiento de la productividad, la débil inversión empresarial, el escaso dinamismo, la falta de competencias y el envejecimiento de la población. Según un nuevo informe de la OCDE, resulta urgente reavivar el impulso de las reformas adoptando medidas que reactiven los motores estructurales del crecimiento y aseguren la competitividad y resiliencia de las economías en un contexto global de rápida transformación.

La primera edición de Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad, que se presenta hoy en París, ofrece a los países una herramienta basada en datos empíricos para ayudarles a poner en marcha reformas estructurales que mejoren la productividad.

La nueva iniciativa de la OCDE identifica tres ámbitos prioritarios en los que acometer reformas estructurales: factores habilitantes ―como el capital humano, la gobernanza, las infraestructuras y la política macroeconómica―, incentivos de mercado y asignación eficiente de recursos ―en ámbitos como la fiscalidad, la regulación de los mercados de productos y de trabajo, el comercio y la inversión extranjera directa― y medidas específicas y sectoriales ―que favorezcan la innovación y la seguridad energética―.

Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad aporta datos sobre el desempeño en estos ámbitos de un total de 48 países y se nutre de una nueva base de datos de la OCDE que abarca múltiples indicadores de marcos de políticas estructurales que favorecen el crecimiento. Asimismo, incluye notas específicas que ofrecen a los responsables políticos y demás partes interesadas un análisis detallado sobre la situación de sus países, facilitando la identificación de los principales obstáculos al crecimiento y el diseño de paquetes de reformas coherentes, respaldados por datos y adaptados a las circunstancias de cada país.

«Es fundamental revertir la trayectoria descendente del crecimiento económico registrada durante las últimas tres décadas para asegurar y mantener unos avances significativos en los ingresos de los hogares y en los niveles de vida», ha afirmado Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE. «Las prioridades son claras: mejorar el entorno empresarial, impulsar la innovación e invertir en competencias y empleo. Una aplicación eficaz de estas medidas impulsará el crecimiento y la competitividad, ayudará a amortiguar las presiones fiscales derivadas del envejecimiento de la población y permitirá a los países aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial y otras tecnologías transformadoras».

Las reformas estructurales favorables al crecimiento funcionan mejor cuando son integrales y refuerzan distintos ámbitos de políticas públicas. Para ello, es necesario crear unas condiciones sólidas y favorables, entre otras, un capital humano de calidad, unas instituciones robustas, una gobernanza eficaz, infraestructuras seguras y estabilidad macroeconómica.

En un contexto en el que la digitalización y la inteligencia artificial están transformando los procesos productivos y laborales, es importante dar respuesta a una demanda de competencias en rápida evolución para aprovechar el potencial de estas tecnologías. Uno de los principales obstáculos para la adopción productiva de la IA es la escasez de trabajadores con las competencias adecuadas. El análisis de la OCDE sugiere que la IA podría aumentar el crecimiento anual de la productividad laboral en los países de la OCDE entre un 0.7% y un 1.2% anual durante la próxima década, dependiendo de la velocidad de su adopción. La agenda en materia de competencias debe centrarse en adaptar los planes de estudios de la educación académica y de la formación profesional, al tiempo que se amplía el acceso al aprendizaje permanente y se refuerzan los vínculos entre las universidades y el mercado laboral.

Los mercados deben funcionar de manera eficiente para garantizar que la mano de obra y el capital se destinen a sus usos más productivos. La eliminación de obstáculos excesivos a la creación de empresas y al crecimiento de las que prosperan, junto con la reforma de regulaciones restrictivas en los mercados de productos y de los sistemas de insolvencia ineficientes, reforzaría el dinamismo empresarial y aceleraría la reasignación del capital y la mano de obra.

Para mejorar la movilidad laboral y el empleo, y hacer frente a los impactos económicos, sociales y fiscales del envejecimiento de la población, es fundamental reducir las barreras a la participación —sobre todo para las mujeres, los trabajadores de más edad y otros colectivos infrarrepresentados—, reforzando los incentivos para trabajar más horas y ampliando el acceso a servicios asequibles de cuidado infantil. La adopción de unas políticas de vivienda que faciliten la movilidad y unos sistemas tributarios que amplíen la base impositiva al tiempo que limiten las distorsiones podrá mejorar aún más la eficiencia en la asignación de recursos.

Con las condiciones adecuadas, los gobiernos pueden implantar con mayor eficacia sus estrategias económicas. La aplicación de intervenciones bien diseñadas —en ámbitos como las políticas de innovación, la seguridad energética y la transición hacia energías verdes— puede abordar las deficiencias del mercado y alinear el crecimiento con los objetivos sociales a largo plazo. Al combinar las ayudas públicas a la investigación y el desarrollo con un capital humano sólido y unos mercados competitivos se podrían impulsar aún más las mejoras en la productividad. Por último, la adopción de reformas en el mercado energético que reduzcan las barreras de entrada y fomenten la inversión en energías renovables y la eficiencia reforzarían tanto la resiliencia como la competitividad.

«No se trata de promover la desregulación sin más», ha afirmado Stefano Scarpetta, Economista Jefe de la OCDE. «El objetivo de las reformas regulatorias debe ser garantizar que la competencia, la apertura y la movilidad impulsen la innovación y el espíritu emprendedor. La transformación digital y la inteligencia artificial ofrecen nuevas oportunidades, pero, para aprovechar su pleno potencial, se requieren reformas coherentes, basadas en datos y bien secuenciadas. Los países pueden reactivar el crecimiento de la productividad, mejorar su competitividad y garantizar una mejora sostenida de los niveles de vida de las generaciones futuras».

Haga clic aquí https://www.oecd.org/en/publications/foundations-for-growth-and-competitiveness-2026_40a7532f-en.html para obtener más información sobre la iniciativa Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad, incluidas las Notas País y la nueva base de datos (este enlace puede utilizarse en artículos de prensa).

 

España   

La brecha de ingresos entre España y las economías más avanzadas de la OCDE se ha reducido recientemente, gracias al crecimiento resistente y constante del PIB registrado en los últimos años. El crecimiento de la productividad, aunque sigue siendo moderado, ha mejorado y la inversión general se ha fortalecido en los últimos años tras una década de debilidad. La evolución del mercado laboral también ha avanzado significativamente, con tasas de desempleo a la baja, aunque aún elevadas. Las importantes reformas de los últimos años han dado lugar a una fuerte creación de empleo, a pesar de que las tasas de empleo siguen estando muy por debajo de las de los países comparables.

España ha mostrado un comportamiento positivo en la productividad laboral por hora desde 2022, junto con una fuerte creación de empleo, aunque sigue manteniendo una brecha significativa con respecto a la zona del euro y los principales países de la OCDE. Un mayor crecimiento de la productividad y hacer frente al envejecimiento de la población requieren un mercado laboral flexible y un sector empresarial dinámico. Una mayor inversión en investigación y desarrollo podría acelerar la innovación y las ganancias de productividad. Promover un sistema de formación de adultos flexible y específico ayudaría a los jóvenes que abandonan prematuramente la escuela y a los adultos a mejorar sus competencias y ampliar sus opciones de empleo. Ampliar la base imponible del IVA y reducir los elevados tipos impositivos marginales efectivos para las personas con bajos ingresos puede hacer que el sistema sea más eficiente y mejorar los incentivos para trabajar.

Fiscalidad: Mejorar la eficiencia del sistema tributario y los ingresos fiscales en general. El sistema tributario español adolece de varias deficiencias que obstaculizan la productividad y el rendimiento de los ingresos. Impone una elevada carga sobre el trabajo, lo que desalienta el empleo y la creación de puestos de trabajo. A pesar de las recientes reformas, los tipos impositivos efectivos marginales siguen siendo elevados, debido a la interacción entre los elevados impuestos sobre el trabajo y la rápida reducción de las prestaciones, lo que merma los incentivos para trabajar, especialmente en el caso de los trabajadores con bajos ingresos que tienen hijos y de los segundos sustentadores de la familia. El sistema también muestra un sesgo a favor de la deuda frente al capital, lo que desincentiva la inversión y la innovación. Varios gastos fiscales, como las exenciones del IVA y los tipos reducidos, merman la neutralidad y reducen la base impositiva.

Recomendaciones

Reequilibrar la estructura tributaria hacia impuestos menos distorsionadores, como el IVA y los impuestos medioambientales.

Eliminar gradualmente las prestaciones para reforzar los incentivos al trabajo sin penalizar el aumento de los ingresos.

Innovación: reforzar el apoyo público a la I+D y fomentar la adopción de tecnologías digitales

España se encuentra entre los países de la OCDE con menor proporción de empresas innovadoras y presenta un bajo gasto empresarial en I+D en comparación con los países con mejores resultados. Las generosas deducciones fiscales por I+D son un elemento central del sistema de apoyo a la innovación de España, pero su utilización sigue siendo limitada. Las pymes tienen un acceso limitado a mano de obra cualificada y a financiación externa. España ha dado pasos importantes en la digitalización, pero la adopción de tecnologías digitales avanzadas, como el análisis de datos, la computación en la nube y la automatización de procesos, sigue siendo baja entre las pymes, lo que frena el aumento de la eficiencia y la innovación en todos los sectores.

Recomendaciones

Simplificar los procedimientos de solicitud y reembolso para acceder a las ayudas públicas a la I+D a través de una plataforma digital de «ventanilla única».

Promover el uso de la financiación basada en el mercado entre las pymes, fomentando la cooperación público-privada y poniendo en contacto a las pymes con los participantes en los mercados de capitales, para facilitar la inversión en innovación.

Ampliar los servicios de asesoramiento digital y la formación dirigidos a las pymes, incluyendo el uso de la IA, la infraestructura y los servicios en la nube y el análisis de datos.

Energía y capital natural: Ampliar la inversión en infraestructura de red

España se enfrenta a unos costes económicos y fiscales crecientes derivados de las catástrofes relacionadas con el clima. La política de adaptación de España está bien alineada con las mejores prácticas, pero su implementación sigue siendo desigual a nivel regional y local, mientras que la falta de inversión en medidas preventivas agrava las vulnerabilidades. España ha aumentado significativamente la generación de electricidad renovable, que representará más de la mitad del mix en 2023, al tiempo que ha reducido los precios mayoristas de la electricidad. Se están aplicando algunas medidas para hacer frente a las restricciones de suministro, la congestión de la red y los retrasos en la concesión de permisos.

Recomendaciones

Mejorar la coordinación entre el ámbito nacional y el regional para armonizar las políticas de prevención y reforzar las capacidades municipales.

Aumentar las inversiones en infraestructuras de resiliencia y preparación ante desastres.

Seguir agilizando los procesos de concesión de permisos y acelerando la inversión en infraestructuras de red, incluidas las interconexiones, para hacer frente a la congestión y las restricciones de suministro.

Capital humano: Apoyar a quienes abandonan prematuramente los estudios y promover el aprendizaje y la mejora de las competencias de los adultos

Las tasas de repetición de curso y de abandono escolar prematuro siguen estando muy por encima de la media de la OCDE, incluso tras las recientes mejoras. La matriculación en la educación y formación profesional (EFP) ha aumentado considerablemente, pero la proporción de alumnos en la EFP y en el nivel de educación secundaria superior sigue estando por debajo de la media de la OCDE, mientras que el sistema educativo podría estar mejor conectado con el mercado laboral. Los adultos obtienen malos resultados en lectura, aritmética y resolución de problemas en comparación con otros países europeos miembros de la OCDE, a pesar de que las tasas de participación en la educación y la formación son similares.

Recomendaciones

Ofrecer planes de formación profesional flexibles, con especial atención a las opciones de formación profesional dual, para que la educación resulte más relevante y atractiva, y dar una segunda oportunidad a quienes abandonan prematuramente la educación y a los adultos que necesitan mejorar sus competencias.

Mejorar la identificación temprana de los estudiantes en situación de riesgo.

Promover un sistema de aprendizaje para adultos flexible y específico mediante el establecimiento de procedimientos para validar las competencias profesionales adquiridas en el lugar de trabajo, permitiendo a los adultos que sus competencias sean reconocidas y que construyan itinerarios de aprendizaje individualizados.

Movilidad laboral y participación: mejorar las políticas activas del mercado laboral

El mercado laboral español ha mostrado solidez en los últimos años, con una disminución del desempleo y de los empleos temporales hasta niveles históricamente bajos. Sin embargo, la tasa de empleo en España sigue estando por debajo de las medias de la UE y la OCDE, mientras que las tasas de desempleo siguen siendo elevadas, especialmente entre los jóvenes. A pesar de los recientes esfuerzos por mejorar las prestaciones por desempleo y los servicios públicos de empleo, varios factores siguen lastrando el empleo, entre ellos el desajuste entre las competencias y las necesidades laborales, y la escasa participación en la búsqueda de empleo, la formación y los programas de empleo.

Recomendaciones

Reforzar aún más el papel de las oficinas regionales de empleo público mediante la digitalización, la contratación de más personal y una mayor colaboración con el sector privado.

Ampliar las opciones de aprendizaje flexible y a distancia para adaptarse a horarios y necesidades variados, con el fin de hacer que la formación y la mejora de las competencias sean más accesibles a un mayor número de personas.

Avances recientes en las reformas estructurales

El Gobierno ha introducido varias reformas estructurales respaldadas por fondos de la UE y alineadas con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En 2021 y 2022 se promulgaron reformas clave para fortalecer el mercado laboral, modernizar el sistema de formación profesional, mejorar el entorno empresarial —en particular para apoyar a las pymes— e impulsar la digitalización. En 2024 y 2025 se aceleraron otras reformas destinadas a flexibilizar el sistema de inmigración, facilitar la ampliación de la oferta de vivienda y fomentar la inversión en vivienda social”. 

Buena lectura.

miércoles, 11 de marzo de 2026

El derecho a la formación de las personas trabajadoras. Informe del Consejo Económico y Social de Barcelona, y lecturas recomendadas.

 

1.El jueves 12 de marzo, en el Palacio de la Virreina, el Consejo Económico y Social de Barcelona presenta el informe “Análisis de la formación de los trabajadores y su importancia estratégica para adaptarse a los retos que plantea la transformación digital y ecológica del mercado laboral”   , realizado por la consultora Daleph  

El texto de informe (catalán)  se encuentra disponible aquí  , y el resumen ejecutivo (catalán) aquí . Próximamente estarán disponibles en la página web del CESB las versiones castellana e inglesa.  

La presentación que se efectúa del Informe en dicha web es la siguiente:

“La formación continua es una herramienta que permite a los trabajadores mantener y ampliar sus competencias a lo largo de su vida laboral, entendiendo que promueve tanto la movilidad horizontal (facilitando los cambios de función o de sector) como la movilidad vertical (permitiendo la progresión en la carrera profesional y el acceso a puestos de mayor responsabilidad o mejor cualificados).

Las transformaciones se aceleran y los conocimientos quedan obsoletos rápidamente, y es aquí donde la formación se convierte en un instrumento clave para la adaptación permanente a las nuevas exigencias del mercado laboral y una garantía para el mantenimiento del empleo y la calidad del trabajo.

Este estudio analiza la presencia y el contenido de las cláusulas de formación en los convenios colectivos de la provincia de Barcelona. El objetivo es identificar en qué medida la negociación colectiva incorpora la dimensión de la formación como herramienta de transformación y cómo contribuye a preparar a los trabajadores para un mercado laboral más tecnológico y sostenible.

El análisis permite observar si las referencias a la formación responden a una visión tradicional centrada en la mejora de la productividad, o si están orientadas hacia una estrategia más amplia de adaptación a los retos que plantean la digitalización, la transición ecológica y los nuevos modelos de organización del trabajo”.

Más concretamente, como se explica en la documentación mencionada, el informe tiene un doble objetivo: “identificar la presencia de cláusulas formativas en los convenios colectivos para evaluar la relevancia de la formación en la negociación colectiva”, y “analizar la capacidad de las cláusulas formativas de dar respuesta a los retos de la transición verde y/o digital”.

2. Tras una contextualización de la importancia del derecho a la formación y la negociación colectiva, a cargo de un reconocido experto en la materia, por sus muchos años de actividad, primero en sede sindical y después en consultoría, Joaquím González, tendrá lugar la presentación del informe a cargo de uno de sus autores, Oriol Valentí, gerente de empleo de Daleph. Más adelante, y con la moderación de la secretaria ejecutiva del Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña, Carme García Jarque, habrá una mesa de debate con las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Cataluña y que tienen presencia en la Comisión Ejecutiva del CESB, contando con la presencia de Antonia Miñana (CCOO), Natalia Noemí Baldán (FTN), Juan Carlos Martínez (UGT) y Silvia Miró (PIMEC). Finalizará el acto, después de un turno abierto de debate, con la clausura a mi cargo como presidente del CESB.

3. La temática objeto del informe ha sido de mi especial interés, y un repaso a artículos publicados hace ya muchos años así lo confirma, como es el publicado en el muy lejano 1983 “La formación sindical en los acuerdos interconfederales y en la negociación colectiva”  . Dando un salto extraordinario en el tiempo, regreso a la actualidad y me remito a la entrada “Políticas de empleo y de formación, con atención a las necesidades de cada territorio. Perspectivas internacionales y europeas”   , y desde un contenido más jurídico, y a la entrada “Siguen las normas sobre la regulación de las acciones formativas en las empresas y las subvenciones al efecto. Orden TES/1582/2025 de 30 de diciembre. Texto comparado con la normativa modificada” 

4. He dedicado mi atención a la búsqueda, y obviamente a su lectura, de obras y artículos de la doctrina laboralista que hayan abordado recientemente la materia tratada en el informe, así como también de aportaciones de especialistas en el ámbito de la formación, de una recientísima Resolución del Parlamento Europeo, y de cómo ha sido abordada esta problemática desde una perspectiva sindical, habiendo seleccionado textos que me han parecido de especial interés y de los que he elegido los fragmentos más relevantes a mi entender, siendo consciente, evidentemente, de la existencia de muchas más aportaciones sobre la regulación del derecho a la formación y su acogimiento en vía convencional. Son, por consiguiente, sólo unas lecturas recomendadas para todas las personas interesadas en el derecho a la formación, como complemento de la del Informe.  

Por consiguiente, buena lectura.  

 

Lecturas recomendadas

1.  Resolución del Parlamento Europeo, de 11 de marzo de 2026, sobre el Semestre Europeo para la coordinación de políticas económicas: prioridades sociales y en materia de empleo – Informe anual 2026  

“19. Hace hincapié en que la inversión en una educación y un aprendizaje permanente accesibles y de alta calidad es una inversión social estratégica esencial para la cohesión, la inclusión y la preparación de la mano de obra para las transiciones ecológica y digital y las necesidades de la Unión relacionadas con la defensa, también mediante la educación y formación profesionales y la formación de aprendices; acoge con satisfacción la propuesta de Recomendación del Consejo sobre el capital humano en la Unión Europea y la atención que presta a abordar la escasez de capacidades, el uso de información estratégica sobre capacidades para el diseño de estrategias en esta materia y el desarrollo de un amplio conjunto de capacidades básicas, como las de alfabetización digital y en materia de ciudadanía y de IA, para preparar a las personas para la vida moderna; reconoce que una inversión insuficiente en capital humano dificulta la innovación, la competitividad y la capacidad de las personas para desarrollar todo su potencial;

20. Subraya la necesidad de que las iniciativas de la Unión en materia de escasez de capacidades presten un mayor apoyo a unos sistemas de educación y formación integrales e inclusivos, también mediante políticas activas del mercado de trabajo, cuentas de aprendizaje individuales y microcredenciales, y el refuerzo de los procedimientos para la validación del aprendizaje no formal e informal; destaca, además, la importancia de mejorar y facilitar una movilidad laboral justa dentro de la Unión y del papel de la migración legal y el reconocimiento de las cualificaciones extranjeras para abordar la escasez de capacidades; expresa su preocupación por el hecho de que la participación de los adultos en actividades de formación siga estando muy por debajo del objetivo del 60 % en la mayoría de los Estados miembros, en particular entre los trabajadores poco cualificados, los trabajadores de más edad, los nacionales de terceros países y las personas con discapacidad; pide a la Comisión que presente soluciones concretas a la escasez de capacidades y que aborde los retos persistentes en el próximo paquete de movilidad laboral justa, garantizando que la próxima iniciativa de portabilidad de las capacidades aborde los obstáculos actuales al reconocimiento de capacidades;

21. Cree firmemente que un derecho individual de los trabajadores a la formación en horario laboral que aborde los principales obstáculos a la continuación de la formación puede garantizar un reciclaje o perfeccionamiento profesionales de calidad, la formación de los trabajadores y el apoyo a la planificación de la carrera, con el fin de asegurar una oferta previsible y estable de trabajadores cualificados a los empleadores; destaca la necesidad de abordar el obstáculo de los costes garantizando que la formación sea gratuita para los trabajadores, con el apoyo de financiación, incentivos fiscales y asociaciones; subraya que las instituciones nacionales y los interlocutores sociales son responsables de la formación de los trabajadores y pone de relieve su papel esencial en la aplicación del derecho a la formación; pide, a este respecto, a los Estados miembros que prioricen y promuevan programas de formación desarrollados conjuntamente por los trabajadores y sus empleadores, garantizando que el perfeccionamiento y el reciclaje profesionales respondan a la demanda real del mercado y contribuyan a la progresión profesional; pide a la Comisión que estudie y publique orientaciones sobre la manera en que las asociaciones público-privadas entre los Estados miembros y las empresas pueden financiar la formación, el reciclaje y el perfeccionamiento profesionales de los trabajadores, en particular el derecho individual a la formación de los trabajadores”

 

2. Mª de los Reyes Martínez Barroso.  La formación continuaen la negociación colectiva. Algunos ejemplos de buenas prácticas.     (diciembre 2024)

Principales carencias del tratamiento convencional y propuestas de mejora

Cada vez se realizan mayores esfuerzos en formación dentro de las empresas y también es posible dar cuenta de experiencias destacadas de formación dual que suponen un paso más en el proceso de mejora de las competencias profesionales de los estudiantes en formación (Muñoz Ruiz 2014, pp. 281).51 No obstante, los trabajos de campo más exhaustivos realizados sobre el particular, fundamentalmente en cuanto hace a la formación continua, reflejan cómo la negociación colectiva (salvo excepciones) sigue sin prestar suficiente atención a la formación a lo largo de la vida en cuestiones tan esenciales (Cano Galán 2010, pp. 485 y ss.) como:

1ª) Requisitos y exigencias formativas para el acceso a determinados niveles de cualificación.

2ª) Ajuste de los sistemas de clasificación profesional a las familias y niveles del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.52

3ª) Estudio de las necesidades de formación en el concreto sector productivo y en la empresa.

4ª) Adecuación de las funciones a las cualificaciones de las personas trabajadoras.

5ª) Reconocimiento salarial en atención a la cualificación profesional.

Y si bien no puede obviarse que existen dificultades en el desarrollo de los procesos negociadores para la incorporación de cláusulas de formación, éstas deberían salvarse teniendo en cuenta los enormes beneficios resultantes de los acuerdos que se alcancen durante los procesos de negociación, su escaso coste, y la facilidad para articular medidas de fomento de la formación. Por ello resulta fundamental no sólo mejorar las relaciones entre los sujetos negociadores, sino además intentar identificar en cada proceso de negociación, aquellas cuestiones formativas sobre las que se pueden lograr acuerdos beneficiosos tanto para las empresas como para las personas trabajadoras, y que revisten escasa influencia sobre otros bloques negociadores bastante más conflictivos, como puede ser la jornada o los salarios.

La labor educativa que podría asumir el convenio colectivo en esta materia adolece en ocasiones de una gran falta de imaginación, limitándose los sujetos negociadores a tratar aquellas cuestiones respecto de las cuales el legislador ha otorgado el protagonismo a la negociación, reproduciendo la norma sin modificaciones o remitiéndose a ella. Por tanto, para un correcto tratamiento de la formación en la negociación colectiva, resulta fundamental poner en práctica medidas de apoyo y acompañamiento, que sirvan para mejorar el conocimiento acerca de la estructura de la formación profesional y averiguar cuáles son las medidas que pueden negociarse, para lo cual se requiere formar a los propios negociadores en cuestiones relacionadas con la negociación de cláusulas de formación, además de dotar a los interlocutores sociales de ayudas para una adecuada realización de acciones formativas. Para paliar las carencias detectadas resulta fundamental la implementación y desarrollo de acciones de investigación, innovación y evaluación del tratamiento de la formación en la propia negociación colectiva, que pueden ser desarrolladas por personal especializado externo a la negociación siempre que se cuente con la suficiente financiación. Su implementación sin duda serviría para potenciar la formación dual, debiendo orientarse, en primer término, a realizar acciones formativas que tengan como destinatarios a los propios empleadores y sus asesores; a las personas trabajadoras y, cómo no, a los propios negociadores (Cano Galán 2019, p. 489), sobre el tratamiento de la formación en la negociación colectiva, orientando el currículum formativo al conocimiento del nuevo sistema de formación profesional; su normativa reguladora (reconducida a la LO 3/2022); el procedimiento de solicitud de subvenciones o créditos; el conocimiento de las bonificaciones existentes o de los tipos de acciones formativas que se pueden implementar según los ámbitos de actividad y territoriales.

En cuanto hace a la estructura de la negociación, el fomento de la formación continua en la negociación colectiva sectorial estatal resulta fundamental para la negociación de cláusulas formativas en la negociación colectiva asociada, lo cual no está reñido con una mejora de la negociación de cuestiones formativas a nivel empresarial -más orientada a la regulación de permisos formativos o de los contratos para la formación en alternancia (Martínez Barroso 2024)-, facilitando con ello el conocimiento del nuevo sistema de formación profesional por parte de las empresas, cuadros medios o incluso la propia representación legal de las personas trabajadoras.

Por último, se deberían desarrollar más planes de formación por familias profesionales (siguiendo los modelos de buenas prácticas analizados en el presente estudio) y en ámbitos particularizados, sin olvidar el desarrollo de procedimientos de solución de las discrepancias que puedan surgir durante los procesos de negociación de cuestiones formativas, ilustrando a las personas negociadoras sobre el desarrollo de procedimientos negociales y otorgando competencias a las comisiones paritarias para la resolución de conflictos, siempre que sus integrantes estén debidamente formados, incluso admitiendo que los servicios estatal (Servicio Estatal de Intermediación y Arbitraje -SIMA-) y autonómicos de solución extrajudicial de conflictos puedan asumir competencias para la resolución de conflictos sobre cuestiones formativas si se carece de órganos ad hoc”.

3. María del Rosario Cristobal Roncero. El permiso de formación para el empleo (análisis del artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores)   2024.

“... La formación es un derecho intrínseco al trabajador en el marco del contrato de trabajo, además de ser un mecanismo de empleabilidad y mantenimiento del empleo, es un valor estratégico que favorece la productividad y la competitividad de las empresas. Desde instancias internacionales y europeas se pone de manifiesto la relevancia de la adquisición de las competencias profesionales para favorecer las transiciones de ocupación y profesión como un fenómeno definitorio del Derecho del Trabajo. Entre ellas, la atención a la revolución tecnológica se ha convertido en una prioridad de desarrollo y adaptación del derecho de formación como instrumento para favorecer el tránsito profesional que demanda el mercado de trabajo...

... A mi juicio es necesaria una reforma legal que incida en profundidad en la regulación de la formación profesional para el empleo de los trabajadores en la relación laboral contenida en el apartado tercero del artículo 23 ET. Por un lado, hay que introducir cambios dirigidos a superar la complejidad técnica de este apartado que genera problemas de interpretación y aplicación práctica. Por otro lado, es necesario abordar esta reforma como un factor de desarrollo personal y profesional de los trabajadores, articulando un derecho subjetivo a la formación de las personas trabajadoras en el contrato de trabajo con el mantenimiento de las retribuciones si el tiempo de formación se equipara al del trabajo efectivo y protegiendo intereses jurídicos comunes de trabajadores y empresarios.

El ordenamiento jurídico laboral ha de atender y cubrir las pasarelas o transiciones entre el trabajo y la formación permanente. Para que el 23.3 ET sea una pieza dentro del mecanismo de formación continua, es preciso aumentar la inversión, pública y privada, en la capacidad de las personas, de modo que la financiación de los mecanismos de formación permanente no recaiga ni necesaria ni únicamente sobre las empresas...

... En la construcción del derecho a la formación, los interlocutores sociales están llamados a la participación y a la intervención en todos aquellos procesos en los que se articulan acciones formativas de las personas trabajadoras, incluidas las vinculadas a la actividad de la empresa. La negociación colectiva ha sido mandatada –sin gran éxito– por el legislador para desempeñar un papel importante en el desarrollo y concreción del sistema de formación profesional para el empleo. De un lado, comprometiendo iniciativas en la negociación colectiva. De otro, interviniendo en la regulación convencional de los derechos y obligaciones de formación previstos en el artículo 23.3 ET.

El Acuerdo Nacional para el Empleo y la Negociación Colectiva (2023-2025) llama nuevamente a los interlocutores sociales a desarrollar los planes de formación y capacitación que permitan a los trabajadores a adaptarse a los cambios actuales y futuros que demanda el mercado de trabajo. Hasta ahora este esfuerzo no se ha visto reflejado en la negociación colectiva. Existe el reconocimiento expreso de la formación profesional para el empleo como instrumento de empleabilidad y ocupabilidad para las personas trabajadoras y competitividad para la empresa, pero su reflejo real y efectivo en la negociación colectiva es, ciertamente, escaso. Del análisis realizado sobre el papel que juega la negociación colectiva sectorial en la regulación de los derechos y obligaciones de formación previstos en el artículo 23.3 ET, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

En primer lugar, es significativa la cantidad de convenios colectivos sectoriales de ámbito estatal que, a pesar de tener un amplio ámbito de aplicación y afectando a un número considerable de empresas y personas trabajadoras, hacen mínima o nula referencia al derecho de formación del trabajador. En efecto, de los 65 convenios colectivos analizados, 14 de ellos solamente contienen una declaración de principios o una mera remisión al régimen legal de formación profesional para el empleo (ver supra).

Con respecto al amplio listado de convenios colectivos que sí toman en consideración las acciones formativas, es preciso destacar el escaso desarrollo convencional del régimen establecido legislativamente ya que, en gran parte, solo contienen remisiones o meras reproducciones de éste. De esta manera, son varios los convenios colectivos que, en un intento de desplegar los distintos mecanismos de formación profesional para el empleo previstos legalmente, se limitan a reproducir o resumir el régimen legal. Las escasas contribuciones convencionales han sido puestas de manifiesto mediante el análisis de los convenios colectivos contenidos en el último apartado D) sobre «convenios colectivos que contienen un desarrollo convencional de las distintas vías de cumplimiento del artículo 23.3 ET», que, si bien han mostrado una preocupación por regular la formación profesional para el empleo, solamente lo han hecho de manera parcial, al perder la oportunidad de desarrollar de manera completa e integral las obligaciones y derechos en materia de formación para el empleo.

Con carácter adicional al insuficiente desarrollo convencional, se pone de manifiesto la falta de claridad y orden que presenta la negociación colectiva en materia de acciones formativas para el empleo, derivada, quizás, de la complejidad del sistema de formación profesional sobre el que, en cualquier caso, en muy pocas ocasiones contribuye a poner luz.

Presumiblemente, la ausencia de una idónea regulación convencional en la materia impide que los derechos y obligaciones en materia formativa puedan ejecutarse de modo adecuado en el seno del contrato de trabajo y llegar efectivamente a empresas y personas trabajadoras; una circunstancia que presenta notables inconveniencias en un contexto en el que, debido a la digitalización y transición ecológica, las necesidades formativas aumentan. Así pues, cabría concluir que el protagonismo que el legislador ha atribuido a los interlocutores sociales en materia de formación ha quedado claramente desaprovechado...”.

4. CCOO. Elderecho a la formación en la empresa y el plan de formación 

Orientaciones generales para la intervención sindical en la empresa en materia de formación

Como todo trabajo sindical, la intervención de los representantes de CCOO en la empresa en el ámbito de la formación, requiere seguir un proceso que nos ayude a adoptar decisiones adecuadas en cada caso concreto. El proceso puede ser el siguiente:

1.1. Analizar la realidad de la formación en la empresa Debemos identificar y sistematizar la información que nos sirva para prever futuras necesidades formativas de la plantilla y valorar objetivamente la situación de la formación en la empresa (–ver Anexo II-):

Recoger y valorar los datos que nos permitan identificar futuros cambios (tecnológicos, organizativos, de nuevos productos, …) que vayan a requerir nuevos aprendizajes de los trabajadores para anticiparse a esos cambios:

• Conocer los planes estratégicos de la empresa a medio y largo plazo, sobre todo lo relacionado con inversiones en nuevas:

- Máquinas y herramientas

- Tecnologías

- Productos o servicios

• Analizar estudios que anticipen previsibles cambios en el sector, (Comisiones Paritarias sectoriales y organismos especializados)

Registrar si la empresa hace formación por iniciativa propia:

• Identificar qué acciones formativas ha puesto en marcha hasta ahora

• Saber si las financia con la cuota de bonificación

• Conocer cuál es el montante total de la cuota anual de bonificación de que puede disponer la empresa

• Reflejar si utiliza en la formación toda esa cuota anual

• Indicar si dedican a la formación recursos propios, además de la cuota de bonificación: cantidad y valoración de la suficiencia o no de los mismos

Examinar si se potencia la presencia en las acciones formativas puestas en marcha, de trabajadores con menor cualificación y la de colectivos específicos (trabajadoras, personas contratadas a tiempo parcial o temporales, menores de 18 años, etc.)

Examinar la relación entre formación y jornada de trabajo: si se hace dentro de la jornada, si se retribuye o se compensa con tiempo libre por hacerla fuera de aquella, etc.

- Reflejar si hay trabajadores que realizan cursos por propia iniciativa

- Registrar, si los ha habido, conflictos, personales o colectivos, por denegación de: permisos individuales de formación (PIF), adaptación de jornada, asistencia a exámenes,…

Analizar si la formación tiene alguna vinculación con la promoción interna: ascensos, movilidad funcional, etc.

Reflejar si la empresa ha puesto en marcha acciones formativas propuestas por/acordadas con nosotros:

• Indicar las demandas y propuestas sobre formación que NOSOTROS, desde la Sección Sindical o desde el Comité de Empresa, hemos presentado a la empresa con anterioridad, señalando la/s fecha/s.

• En caso de que no se haya realizado formación propuesta por nosotros, identificar las causas:

- Nunca nos hemos planteado presentar propuestas sobre formación

- Nos lo hemos planteado, pero no sabemos cómo hacerlo

- Hicimos propuestas y la empresa las aceptó, pero no se han puesto en práctica

 - La empresa nunca ha aceptado nuestras propuestas sobre formación

La reflexión y el debate sobre la información recogida nos servirán para enfocar con mayor concreción los objetivos a plantearnos en cada empresa”

5. Valeriano Gómez.   “El derecho a la formación para el trabajo. Una propuesta estratégica”   noviembre 2024.

Propuestas

Llegados a este punto merece la pena plantearse un escenario de propuestas que puedan contribuir a mejorar las oportunidades reales de formación en los distintos ámbitos. Me referiré en primer lugar al ejercicio del derecho personal a la formación a través del desarrollo de las Cuentas Individuales de Formación o Aprendizaje.

La cuestión de fondo es dotar al ciudadano de un instrumento que le permita decidir en qué, cuándo y cómo formarse, y acceder efectivamente a esa formación.

Como se sabe la idea no es nueva. Otros instrumentos pueden parecer similares, pero no suponen el establecimiento de derechos.

Los denominados cupones o cheques de formación para financiar la realización de una acción formativa dan capacidad de decisión a la persona, pero no suponen un derecho, y suele haber otros requisitos previos para su obtención.

Las cuentas de ahorro-formación, en las que las aportaciones personales pueden verse complementadas por la empresa, la administración o contar con beneficios fiscales, son básicamente instrumentos de ahorro voluntario para dedicar a la formación, pero tampoco están concebidas para acumular ningún derecho.

En cambio, las cuentas personales o individuales de formación, propiamente dichas, dotan a cada persona de un derecho individual, acumulable y transferible, aunque cambie de trabajo, que puede ejercerse para financiar la formación que decida la persona, además de contar con herramientas de apoyo.

Como es sabido, la reforma laboral de 2012 introdujo la posibilidad de un cheque o cuenta de  formación, pero no llegó a tener desarrollo reglamentario.

Por su parte, la Recomendación Europea de junio de 2022 se inspira en gran medida en la experiencia de Francia de cuenta personal de formación.

• La cuenta francesa vino a complementar el Derecho individual de formación (120 horas en 6 años), que no había terminado de funcionar.

• La cuenta complementa las horas con derecho a una financiación para formación, estableciendo un derecho a 500 euros anuales con un tope de 5.000 (y de 800 con un tope de 8.000 para personas con baja cualificación o discapacidad).

• La cuantía sería acumulable durante varios años y transferible, aunque cambie de trabajo.

• Estas cantidades pueden verse ampliadas si no resultan suficientes para un curso, por ejemplo, por Servicios de Empleo, autoridades regionales, el propio empleador o incluso por fondos acordados en Convenio Colectivo.

• Además, el derecho se acompaña de un servicio de orientación, de la posibilidad de validar la experiencia y de recibir apoyo al emprendimiento.

• La cuenta se financia básicamente con la cuota de formación.

• Es una cuenta digital y virtual en la que, a través de una App, la persona puede consultar sus derechos, solicitar orientación o directamente localizar e inscribirse en las acciones formativas en los centros registrados a estos efectos.

• Los centros reúnen unos criterios de calidad, los cursos son evaluados por los usuarios y, en función de los ratings, revisados por la Administración.

En mi opinión, la principal virtualidad de la cuenta es la de contribuir a priorizar la demanda de la persona y su capacidad para tomar una decisión informada, de manera análoga a lo que ya se hace con las empresas a través de las bonificaciones a la formación que programan para sus empleados.

En nuestra legislación más reciente, el Real Decreto de desarrollo de los servicios garantizados en la Ley de Empleo alude a la Recomendación europea y las cuentas individuales, aunque de manera general, sin entrar a desarrollarlas.

Por su parte, algunas Comunidades Autónomas están también desarrollando su propia normativa que, como en el caso del País Vasco, incluyen lo que denominan cheque formación.

La ventana de oportunidad es aún mayor, si recordamos que la Recomendación europea abre la posibilidad de cofinanciar las cuentas individuales con fondos europeos.

Además, la Comisión viene desarrollando un programa de aprendizaje mutuo en el que participan países como Francia, Italia o Polonia, al que España podría incorporarse, y que la Comisión también ofrece a los estados el Instrumento de Apoyo Técnico, a través de la Dirección General de Apoyo a Reformas Estructurales.

Sin embargo, la introducción de la cuenta no agotaría la perspectiva de reformas necesarias en paralelo. Enumero algunas de ellas a continuación:

• Las convocatorias de subvención pueden seguir siendo un sistema útil para atender a las necesidades más específicas o difíciles de satisfacer. Por ejemplo, colectivos vulnerables, entornos con menor acceso a la formación, procesos de reconversión, etc.

• Pero para otros programas de oferta necesarios resulta conveniente superar el modelo de subvención a centros, que provoca muchos efectos indeseados; por un lado, adultera la figura del beneficiario, al trasladarla del participante al centro formativo; centra el foco en la adaptación a la convocatoria, tramitación financiera, justificación y control, antes que en la mejora y competencia por calidad de la formación; y, finalmente, distorsiona la imagen del sector de la formación que pasa a verse como subvencionado antes que como proveedor de servicios que la Administración quiere garantizar.

• La concertación con proveedores privados es una fórmula habitual en el desarrollo de servicios públicos que garantizan el ejercicio de algunos derechos básicos, como la enseñanza o la sanidad. Este modelo podría aplicarse fácilmente en el ámbito de la formación permanente, al menos a aquella parte de la oferta que es más demandada o la de cierta duración, como los certificados de profesionalidad.

• A su vez, Los contratos-programa, por su parte, puede ser otra fórmula, quizás más adecuada para abordar necesidades específicas de cierta envergadura, que requieren especialización y continuidad en el tiempo. Esta fórmula permite conveniar la prestación del servicio con entidades particularmente bien posicionadas para garantizar su implementación y eficacia en determinados ámbitos.

Creo que la eficacia del derecho individual a la formación sigue lastrada por un conjunto de barreras a las que me he referido a lo largo del artículo.

El modelo de cuentas individuales de formación recomendado por la Unión Europea supone una excelente oportunidad para introducir un nuevo mecanismo estructural en el sistema formativo, que permita dar respuesta permanente a la demanda de formación del trabajador de forma directa por las entidades de formación públicas y privadas, sin requerir convocatorias específicas.

Pero, además, este mecanismo de demanda complementa, desde la perspectiva del trabajador, el actual sistema de bonificaciones a la formación programada por las empresas.

En mi opinión es mejor no dejarse llevar por apriorismos que, de una u otra forma, pueden estar detrás de los problemas que arrastra nuestro modelo de formación en el trabajo y a cuya solución podría contribuir decisivamente un modelo como el aquí planteado”.