domingo, 12 de abril de 2026

A vueltas con la importancia del diálogo social. Notas al Informe de la OIT “Transitar el cambio mediante el diálogo social inclusivo”.

 

1. El martes 14 de abril tendrá lugar la suscripción de un Convenio de colaboración entre el Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya y el Consejo Económico y Social de Barcelona “para el conocimiento y potenciación del diálogo social, con especial atención al ámbito local”. En dicho Convenio, una iniciativa conjunta de la Dirección General del Diálogo Social, a cuyo frente se encuentra Ricard Bellera, y el CESB, del que asumo la presidencia, se fijan unas líneas conjuntas de actuación que permitan a cada una de ellas, en sus respectivos ámbitos normativo de actuación, seguir avanzando en la mejora del diálogo social, tanto bipartito como tripartito, para fortalecer la cohesión social y apostar por unas políticas económicas y sociales inclusivas.

La firma del citado Convenio me ha parecido un buen punto de referencia para efectuar un breve comentario de un reciente Informe de la OIT, hecho público el 1 de abril, que lleva por título “Transitar el cambio mediante el diálogo social inclusivo”.

Se trata del Informe (ILC114/Informe IV) que se presentará en la 114ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (toda la información de la CIT se encuentra disponible en este enlace  ) que se celebrará en Ginebra del  1 al 12 de junio.

2. A dicho Informe conviene añadir, para todas las personas interesadas, la lectura de la “Propuestasindical unitaria” , presentada recientemente por CCOO y UGT, que dedica un amplio apartado a la presentación de su “Propuesta sindical para la Ley de diálogo social, concertación social y negociación colectiva” (págs. 27 a 33 + pág. 45), mediante la cual se pretende institucionalizar “el Diálogo Social y la Concertación Social a diferentes niveles, estatal, territorial y sectorial”, y reforzar “el papel de la negociación colectiva complementando los contenidos recogidos en el Estatuto de los Trabajadores”.  

Dicha propuesta tiene a mi parecer, muchos puntos de referencia en la normativa autonómica catalana, concretamente el Decreto-ley 9/2020, de 24 de marzo, por el que se regula la participación institucional, el diálogo social permanente y la concertación social de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas en Cataluña, algo a lo que no sería extraño que el actual Secretario de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO sea Javier Pacheco, hasta hace pocos meses Secretario General de CCOO de Catalunya.

Sobre la citada norma autonómica, remito a la entrada “La importancia del diálogo social para unas relaciones económicas y sociales sólidas e inclusivas. Notas y documentos para estudio y debate” 

3. El informe OIT consta de una introducción en la que se marcan sus líneas básicas y a la que siguen cinco capítulos, precedidos de una breve entrada que cobra plenamente sentido tras la lectura de todo el texto: “De los mecanismos formales a la influencia significativa

El cap.1 está dedicado a la situación del diálogo social “en un mundo del trabajo en transformación”. Es objeto de atención, desde una mirada global, como está funcionando en la actualidad en los distintos países que forman parte de la OIT, prestando más detalle a los retos y oportunidades en los distintos ámbitos regionales. Tal como se indica en el título, el Informe se detiene en las transformaciones tecnológicas, demográficas, medioambientales, derivadas de conflictos..., y la importancia que adquiere el diálogo social, no meramente formal sino con contenido real, para su abordaje.

El cap. 2 está dedicado a aquello que se califica de “creación de un entorno propicio para un diálogo social eficaz”. Es la parte más propiamente jurídica del Informe, ya que se analiza el impacto de las normas internacionales del trabajo, como han ido reformándose (a mejor o a peor es otra cuestión) las normas estatales, y la importancia que ha de tener la Administración del trabajo  en la potenciación del diálogo social, el papel relevante en tareas de mediación y resolución de conflictos que asume la Inspección del Trabajo, y los mecanismos existentes para facilitar el acceso a la justicia laboral, con establecimiento de sistemas tendentes a facilitar la prevención y solución de los conflictos laborales.

El cap. 3 se acerca más directamente a la realidad del funcionamiento del diálogo y la concertación social, y de ello da debida cuenta su título, “Mecanismos y procesos de diálogo social en la práctica”, diferenciando el diálogo social bipartito y el diálogo social tripartito, por una parte, y examinando los mecanismos y procesos de diálogo social en su funcionamiento real y no meramente formal, así como también, centrándose en un ámbito interno propio, cuáles son las enseñanzas que se derivan de la acción de la OIT, tanto normativa como de apoyo a sus Estados miembros.

El cap.4 se dedica a quienes son actores directos en los mecanismos de diálogo y concertación social, esto es las organizaciones sindicales y empresariales, sin olvidar por supuesto el papel de la Administración en el diálogo social tripartito, siendo abordadas cuestiones tan importantes como son los desafíos existentes en materia de representatividad y marcos normativos, por una parte, y el fortalecimiento de la capacidad y ampliación del alcance, por otra.

Por fin, el cap.5 versa sobre las perspectivas de futuro, y a partir de la pregunta de cómo hacer el diálogo social más eficaz e inclusivo, formula diversas propuestas de actuación tanto en el ámbito interno de la OIT como de políticas dirigidas a los Estados miembros.  

4. Reproduzco a continuación aquellos fragmentos de la introducción, y de los capítulos que me han parecido más relevantes de cara a la discusión del documento que tendrá lugar en la CIT, que por otra parte están muy bien sintetizados en el resumen (la negrita es mía).

Sin duda, habrá que esperar las conclusiones de los grupos de trabajo de la CIT para profundizar en el examen, como mínimo de algunas de ellas. Se trata de la tercera discusión recurrente sobre el diálogo social y tripartismo, que continúa las anteriores de 2013 y 2018, y sobre esta última y sus resultados remito a la entrada “Los resultados de la 107 ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Tiempo de trabajo; violencia y acoso contra las mujeres y los hombres en el lugar de trabajo; cómo avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres en el trabajo”  

Introducción.

“... Desde 2019 se han intensificado las megatendencias y las perturbaciones interconectadas, incluidos el cambio tecnológico acelerado, la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, las crisis del costo de vida y los conflictos armados. El diálogo social se encuentra en una encrucijada decisiva, al enfrentar riesgos crecientes pero también al adquirir una importancia renovada como herramienta esencial para la gobernanza democrática del trabajo que respalda la prosperidad y la justicia social...

... Los mecanismos tripartitos basados en el diálogo inclusivo y diagnósticos comunes han fomentado una mayor armonización entre las políticas fiscal, comercial, industrial, educativa y laboral, lo que refleja mejor las realidades que enfrentan trabajadores y empleadores en la gobernanza macroeconómica...”

“... En 2026, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y de la intensificación de las controversias comerciales, el diálogo social adquiere una importancia más crítica que nunca. Si bien los desafíos son considerables, fortalecer las bases de un diálogo social eficaz e inclusivo es indispensable para promover la justicia social, apoyar la participación democrática, sostener la paz y garantizar respuestas justas y equitativas a las transformaciones en el mundo del trabajo”

De los mecanismos formales a la influencia significativa.

“El diálogo social se define como todas las modalidades de negociación, consulta e intercambio de información sobre cuestiones de interés común relacionadas con la política económica y social u otros asuntos relacionados con el trabajo. Puede tener lugar a distintos niveles y ser formal o informal, institucionalizado o de carácter puntual. Incluye el diálogo bipartito, entre empleadores o sus organizaciones y representantes de los trabajadores o de las organizaciones de trabajadores, y el diálogo tripartito, en el que participa el Gobierno...

... El mensaje central de este informe es que el diálogo social es esencial para apoyar la gobernanza democrática del trabajo y garantizar resultados de política equitativos, así como que la mera existencia de instituciones de diálogo social es insuficiente; lo que importa es que sean eficaces e inclusivas. Promover el trabajo decente y el desarrollo sostenible exige crear un entorno propicio en el que el diálogo social y las instituciones del trabajo puedan prosperar, se garanticen los derechos a la libertad de asociación y la libertad sindical y a la negociación colectiva, y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, independientes y democráticas, puedan actuar libremente y sin injerencias. El presente informe otorga especial relevancia a estos fundamentos que se refuerzan mutuamente y, basándose en discusiones recurrentes anteriores, examina no solo si existen mecanismos de diálogo social, sino también si generan resultados significativos para todos” (la negrita es mía).

Capítulo 1. Transformaciones en el mundo del trabajo.  

“...  Más allá de las variaciones regionales, el mundo del trabajo se enfrenta a transformaciones sin precedentes que afectan a los patrones de empleo, el respeto de los derechos laborales, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales. Estos cambios ponen de manifiesto desafíos y vulnerabilidades, al tiempo que abren oportunidades para la innovación, el crecimiento y la generación de empleo...”

Avances tecnológicos y la transformación digital.

“...  Los efectos de la transición digital en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones de trabajo exigen respuestas proactivas basadas en un diálogo social eficaz e inclusivo...”

“... La proliferación de sistemas automatizados basados en algoritmos o métodos similares está transformando la organización del trabajo, con consecuencias de gran alcance para el diálogo social. La gestión algorítmica —el uso de procedimientos programados por computadora que utilizan datos recopilados y otra información para organizar, asignar, supervisar, controlar y evaluar el trabajo— es ahora habitual en fábricas, almacenes y oficinas. Estos sistemas pueden mejorar la toma de decisiones, aumentar la productividad e incrementar la coherencia en determinados procesos mediante datos y análisis mejorados y procedimientos más normalizados. Si bien pueden ofrecer mejoras en la eficiencia y posibilidades de optimizar las condiciones de trabajo, también plantean desafíos en torno a la transparencia, los prejuicios, la rendición de cuentas, el ritmo de trabajo y la vigilancia, lo que subraya la necesidad de defender la dignidad humana y los derechos fundamentales...”

La triple crisis planetaria y las medidas para impulsar una transición justa

El mundo del trabajo se ve afectado por las crecientes amenazas de la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, que repercuten en los trabajadores, las empresas y los medios de vida. Las políticas y medidas transformadoras adoptadas para abordar esta crisis están modificando los sistemas de producción y las pautas ocupacionales, creando nuevas oportunidades, pero también exigiendo una gestión cuidadosa, con el objetivo de maximizar los beneficios sociales y económicos de la acción climática y medioambiental y minimizar al mismo tiempo las consecuencias negativas...”

“... Las personas que trabajan en la economía informal, los trabajadores estacionales y los trabajadores de microempresas, pequeñas y medianas empresas son particularmente vulnerables, sobre todo en la agricultura, la construcción, el transporte y la gestión de residuos. Las mujeres se enfrentan a una mayor exposición a riesgos para la salud relacionados con el clima, cargas de cuidados no remunerados y violencia de género debido a las desigualdades, la segregación ocupacional y el acceso limitado a medidas de SST...”.

Variaciones demográficas.

Las variaciones demográficas impulsadas por los cambios en la esperanza de vida y la fertilidad están transformando los mercados de trabajo. Los países de ingreso alto se enfrentan al envejecimiento de la población y a la escasez de mano de obra, mientras que los países de ingreso bajo, donde las personas menores de 25 años representan el 61 por ciento de la población en contraste con el 27 por ciento que se registra en los países de ingreso alto, lidian con expansiones de la población joven...”

Conflictos y desastres

“Según datos de la OCDE, 2 100 millones de personas, aproximadamente el 25 por ciento de la población mundial, viven en contextos de fragilidad alta o extrema. Este grupo representa el 72 por ciento de las personas que viven en la pobreza extrema en el mundo, cifra que se prevé que aumente hasta el 92 por ciento para 2040...”.

“... La inclusión significativa de trabajadores y empleadores en la toma de decisiones no solo fortalece la respuesta a las crisis inmediatamente después de que estas se produzcan, sino que también sienta las bases para una paz y un desarrollo duraderos y sostenibles. Las políticas de empleo diseñadas, adoptadas y aplicadas en coordinación con otras políticas sociales y económicas son esenciales para promover un trabajo pleno, productivo y libremente elegido, y para apoyar una recuperación económica con fuerte creación de empleo...”.

La democracia bajo presión

“Las pruebas indican que la desigualdad de ingresos socava la democracia. Los sindicatos aumentan los salarios tanto de sus miembros como de las personas que no están afiliadas a ellos mediante la negociación directa y efectos indirectos más amplios106, al tiempo que incrementan el apoyo a las políticas redistributivas que pueden fortalecer la demanda pública de instituciones democráticas. Un estudio exhaustivo de la OIT, de próxima publicación, aporta pruebas de los vínculos entre los derechos sindicales y una distribución más funcional de la renta...”.

“... Proteger los derechos a la libertad de asociación y la libertad sindical y a la negociación colectiva es especialmente crucial en contextos no democráticos y en transición, en que las violaciones pueden acelerar el retroceso democrático. En las democracias consolidadas, los datos empíricos indican que el vínculo directo entre las violaciones de estos derechos y su erosión es más débil; sin embargo, en los países que se encuentran en el extremo inferior del espectro democrático, el fortalecimiento de los derechos laborales puede desempeñar un papel importante en el apoyo a la estabilidad política y el desarrollo democrático...”

Capítulo 3. Mecanismos y procesos de diálogo social en la práctica.

Negociación colectiva

“... “A pesar de la contribución de la negociación colectiva a la estabilidad en el lugar de trabajo y a la solución ordenada de conflictos, la tendencia general entre 2019 y 2025 mostró una disminución de la tasa de cobertura de la negociación colectiva, como se analiza en el capítulo 1. Persisten importantes desafíos en lo que respecta a la ratificación y la aplicación efectiva de las normas pertinentes, ya que varias categorías de trabajadores suelen quedar fuera de los marcos legislativos nacionales que prevén la negociación colectiva, entre ellas los trabajadores domésticos, los trabajadores migrantes, los trabajadores agrícolas y los trabajadores de la economía informal. No obstante, se han realizado esfuerzos notables para extender los derechos y la cobertura a estos grupos, como se describe en los ejemplos que se presentan en el resto del presente capítulo...”.

Fomento de la protección laboral y social

“... La elaboración y el fortalecimiento de medidas sostenibles de protección laboral y social adaptadas a las circunstancias nacionales constituyen un objetivo estratégico de la OIT, tal como se afirma en la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa. Estas políticas están interrelacionadas y son complementarias entre sí, y se reconoce que el diálogo social y el tripartismo son los medios más adecuados para aplicarlas eficazmente y construir un mundo del trabajo más resiliente que no deje a nadie atrás...”

Capítulo 5. Perspectivas de futuro: ¿cómo hacer el diálogo social más eficaz e inclusivo?

“Esta discusión recurrente se desarrolla en un contexto de desafíos sin precedentes para el mundo y la OIT. Las tensiones geopolíticas se están intensificando y el multilateralismo está bajo presión. La fragmentación social y económica va en aumento, la confianza pública en las instituciones disminuye y el espacio cívico se reduce. Los datos que se presentan en el informe ponen de manifiesto tanto el papel indispensable del diálogo social para abordar las principales transformaciones en el mundo del trabajo como las importantes lagunas existentes para garantizar su eficacia e inclusividad...”

“... Eliminar los obstáculos legales y prácticos al ejercicio de los derechos fundamentales, así como ampliar el acceso de los grupos subrepresentados a las instituciones y procesos de diálogo social, es esencial para garantizar su carácter inclusivo. La Oficina seguirá promoviendo reformas jurídicas e institucionales integrales que establezcan instituciones sólidas de gobernanza laboral, con especial énfasis en la creación de condiciones para un diálogo social inclusivo, eficaz y representativo”.

“... Los principios de inclusión deberían orientar la representación, a fin de garantizar que la diversidad de la fuerza de trabajo y de las empresas en el mundo del trabajo se refleje en el diálogo social, tanto en sus funciones como en sus resultados, respetando al mismo tiempo la autonomía de los interlocutores sociales...”

“... Es necesario seguir invirtiendo en investigación y recopilación de datos, en particular ampliando la cobertura y la actualización periódica de bases de datos y repositorios como IRData e IRLex, a fin de contar con una base empírica sólida que oriente la formulación de políticas y la asistencia técnica. Se necesitan análisis en profundidad sobre el papel del diálogo social en la respuesta a las transformaciones emergentes en el mundo del trabajo, su impacto en la desigualdad, su función en la prevención y solución de conflictos, así como su contribución al desarrollo democrático y a la cohesión social”.

“Los datos presentados en este Informe demuestran que el diálogo social es un mecanismo esencial para afrontar la incertidumbre, gestionar los intereses contrapuestos y generar la confianza necesaria para abordar desafíos complejos. Las instituciones formales por sí solas son insuficientes. Un diálogo social significativo exige voluntad política, respeto por la libertad de asociación y la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva, recursos suficientes para apoyar instituciones del trabajo eficaces y un compromiso genuino de todas las partes para lograr una influencia sustantiva en las políticas públicas. El camino a seguir exige voluntad política por parte de los Gobiernos para apoyar entornos propicios, innovación por parte de las organizaciones de trabajadores y empleadores para seguir prestando servicio a sus miembros y ampliar la representación a los grupos excluidos, inversión estratégica de la OIT y los asociados para el desarrollo para apoyar la capacidad institucional y alianzas más amplias con actores de todo el sistema multilateral que reconocen que el diálogo social ofrece resultados que ninguna institución puede lograr por sí sola”.

Buena lectura. 

 

 

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