1. El martes 14 de abril tendrá lugar la suscripción de un Convenio de colaboración entre el Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya y el Consejo Económico y Social de Barcelona “para el conocimiento y potenciación del diálogo social, con especial atención al ámbito local”. En dicho Convenio, una iniciativa conjunta de la Dirección General del Diálogo Social, a cuyo frente se encuentra Ricard Bellera, y el CESB, del que asumo la presidencia, se fijan unas líneas conjuntas de actuación que permitan a cada una de ellas, en sus respectivos ámbitos normativo de actuación, seguir avanzando en la mejora del diálogo social, tanto bipartito como tripartito, para fortalecer la cohesión social y apostar por unas políticas económicas y sociales inclusivas.
La firma del
citado Convenio me ha parecido un buen punto de referencia para efectuar un
breve comentario de un reciente Informe de la OIT, hecho público el 1 de abril,
que lleva por título “Transitar el cambio mediante el diálogo social inclusivo”.
Se trata del Informe
(ILC114/Informe IV) que se presentará en la 114ª reunión de la Conferencia
Internacional del Trabajo (toda la información de la CIT se encuentra disponible
en este enlace ) que se celebrará en Ginebra del 1 al
12 de junio.
2. A dicho Informe
conviene añadir, para todas las personas interesadas, la lectura de la “Propuestasindical unitaria” , presentada recientemente por CCOO y UGT, que dedica un amplio apartado a la
presentación de su “Propuesta sindical para la Ley de diálogo social,
concertación social y negociación colectiva” (págs. 27 a 33 + pág. 45),
mediante la cual se pretende institucionalizar “el Diálogo Social y la
Concertación Social a diferentes niveles, estatal, territorial y sectorial”, y
reforzar “el papel de la negociación colectiva complementando los contenidos recogidos
en el Estatuto de los Trabajadores”.
Dicha propuesta
tiene a mi parecer, muchos puntos de referencia en la normativa autonómica
catalana, concretamente el Decreto-ley 9/2020, de 24 de marzo, por el que se
regula la participación institucional, el diálogo social permanente y la
concertación social de las organizaciones sindicales y empresariales más
representativas en Cataluña, algo a lo que no sería extraño que el actual Secretario
de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO sea Javier Pacheco,
hasta hace pocos meses Secretario General de CCOO de Catalunya.
Sobre la citada norma autonómica, remito a la entrada “La importancia del diálogo social para unas relaciones económicas y sociales sólidas e inclusivas. Notas y documentos para estudio y debate”
3. El informe OIT consta
de una introducción en la que se marcan sus líneas básicas y a la que siguen
cinco capítulos, precedidos de una breve entrada que cobra plenamente sentido
tras la lectura de todo el texto: “De los mecanismos formales a la influencia
significativa
El cap.1 está
dedicado a la situación del diálogo social “en un mundo del trabajo en
transformación”. Es objeto de atención, desde una mirada global, como está
funcionando en la actualidad en los distintos países que forman parte de la OIT,
prestando más detalle a los retos y oportunidades en los distintos ámbitos
regionales. Tal como se indica en el título, el Informe se detiene en las
transformaciones tecnológicas, demográficas, medioambientales, derivadas de
conflictos..., y la importancia que adquiere el diálogo social, no meramente
formal sino con contenido real, para su abordaje.
El cap. 2 está
dedicado a aquello que se califica de “creación de un entorno propicio para un
diálogo social eficaz”. Es la parte más propiamente jurídica del Informe, ya
que se analiza el impacto de las normas internacionales del trabajo, como han
ido reformándose (a mejor o a peor es otra cuestión) las normas estatales, y la
importancia que ha de tener la Administración del trabajo en la potenciación del diálogo social, el
papel relevante en tareas de mediación y resolución de conflictos que asume la
Inspección del Trabajo, y los mecanismos existentes para facilitar el acceso a
la justicia laboral, con establecimiento de sistemas tendentes a facilitar la
prevención y solución de los conflictos laborales.
El cap. 3 se acerca
más directamente a la realidad del funcionamiento del diálogo y la concertación
social, y de ello da debida cuenta su título, “Mecanismos y procesos de diálogo
social en la práctica”, diferenciando el diálogo social bipartito y el diálogo
social tripartito, por una parte, y examinando los mecanismos y procesos de
diálogo social en su funcionamiento real y no meramente formal, así como
también, centrándose en un ámbito interno propio, cuáles son las enseñanzas que
se derivan de la acción de la OIT, tanto normativa como de apoyo a sus Estados
miembros.
El cap.4 se dedica
a quienes son actores directos en los mecanismos de diálogo y concertación
social, esto es las organizaciones sindicales y empresariales, sin olvidar por supuesto
el papel de la Administración en el diálogo social tripartito, siendo abordadas
cuestiones tan importantes como son los desafíos existentes en materia de
representatividad y marcos normativos, por una parte, y el fortalecimiento de
la capacidad y ampliación del alcance, por otra.
Por fin, el cap.5 versa
sobre las perspectivas de futuro, y a partir de la pregunta de cómo hacer el
diálogo social más eficaz e inclusivo, formula diversas propuestas de actuación
tanto en el ámbito interno de la OIT como de políticas dirigidas a los Estados
miembros.
4. Reproduzco a continuación
aquellos fragmentos de la introducción, y de los capítulos que me han parecido
más relevantes de cara a la discusión del documento que tendrá lugar en la CIT,
que por otra parte están muy bien sintetizados en el resumen (la negrita es
mía).
Sin duda, habrá que
esperar las conclusiones de los grupos de trabajo de la CIT para profundizar en
el examen, como mínimo de algunas de ellas. Se trata de la tercera discusión
recurrente sobre el diálogo social y tripartismo, que continúa las anteriores
de 2013 y 2018, y sobre esta última y sus resultados remito a la entrada “Los
resultados de la 107 ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo.
Tiempo de trabajo; violencia y acoso contra las mujeres y los hombres en el
lugar de trabajo; cómo avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres en el
trabajo”
Introducción.
“... Desde 2019 se
han intensificado las megatendencias y las perturbaciones interconectadas,
incluidos el cambio tecnológico acelerado, la triple crisis planetaria del
cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, las crisis
del costo de vida y los conflictos armados. El diálogo social se encuentra en
una encrucijada decisiva, al enfrentar riesgos crecientes pero también al
adquirir una importancia renovada como herramienta esencial para la gobernanza
democrática del trabajo que respalda la prosperidad y la justicia social...
... Los mecanismos
tripartitos basados en el diálogo inclusivo y diagnósticos comunes han fomentado
una mayor armonización entre las políticas fiscal, comercial, industrial,
educativa y laboral, lo que refleja mejor las realidades que enfrentan
trabajadores y empleadores en la gobernanza macroeconómica...”
“... En 2026, en
medio de crecientes tensiones geopolíticas y de la intensificación de las
controversias comerciales, el diálogo social adquiere una importancia más
crítica que nunca. Si bien los desafíos son considerables, fortalecer las bases
de un diálogo social eficaz e inclusivo es indispensable para promover la
justicia social, apoyar la participación democrática, sostener la paz y
garantizar respuestas justas y equitativas a las transformaciones en el mundo
del trabajo”
De los mecanismos
formales a la influencia significativa.
“El diálogo social
se define como todas las modalidades de negociación, consulta e intercambio de información
sobre cuestiones de interés común relacionadas con la política económica y
social u otros asuntos relacionados con el trabajo. Puede tener lugar a
distintos niveles y ser formal o informal, institucionalizado o de carácter
puntual. Incluye el diálogo bipartito, entre empleadores o sus organizaciones y
representantes de los trabajadores o de las organizaciones de trabajadores, y
el diálogo tripartito, en el que participa el Gobierno...
... El mensaje
central de este informe es que el diálogo social es esencial para apoyar la
gobernanza democrática del trabajo y garantizar resultados de política
equitativos, así como que la mera existencia de instituciones de diálogo social
es insuficiente; lo que importa es que sean eficaces e inclusivas. Promover
el trabajo decente y el desarrollo sostenible exige crear un entorno propicio en
el que el diálogo social y las instituciones del trabajo puedan prosperar, se
garanticen los derechos a la libertad de asociación y la libertad sindical y a
la negociación colectiva, y las organizaciones de empleadores y de
trabajadores, independientes y democráticas, puedan actuar libremente y sin
injerencias. El presente informe otorga especial relevancia a estos fundamentos
que se refuerzan mutuamente y, basándose en discusiones recurrentes anteriores,
examina no solo si existen mecanismos de diálogo social, sino también si
generan resultados significativos para todos” (la negrita es mía).
Capítulo 1.
Transformaciones en el mundo del trabajo.
“... Más allá de las variaciones regionales, el
mundo del trabajo se enfrenta a transformaciones sin precedentes que afectan a
los patrones de empleo, el respeto de los derechos laborales, las condiciones
de trabajo y las relaciones laborales. Estos cambios ponen de manifiesto
desafíos y vulnerabilidades, al tiempo que abren oportunidades para la
innovación, el crecimiento y la generación de empleo...”
Avances
tecnológicos y la transformación digital.
“... Los efectos de la transición digital en el
empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones de trabajo exigen
respuestas proactivas basadas en un diálogo social eficaz e inclusivo...”
“... La
proliferación de sistemas automatizados basados en algoritmos o métodos
similares está transformando la organización del trabajo, con consecuencias de
gran alcance para el diálogo social. La gestión algorítmica —el uso de
procedimientos programados por computadora que utilizan datos recopilados y
otra información para organizar, asignar, supervisar, controlar y evaluar el
trabajo— es ahora habitual en fábricas, almacenes y oficinas. Estos sistemas
pueden mejorar la toma de decisiones, aumentar la productividad e incrementar
la coherencia en determinados procesos mediante datos y análisis mejorados y
procedimientos más normalizados. Si bien pueden ofrecer mejoras en la
eficiencia y posibilidades de optimizar las condiciones de trabajo, también
plantean desafíos en torno a la transparencia, los prejuicios, la rendición de
cuentas, el ritmo de trabajo y la vigilancia, lo que subraya la necesidad de
defender la dignidad humana y los derechos fundamentales...”
La triple crisis
planetaria y las medidas para impulsar una transición justa
El mundo del
trabajo se ve afectado por las crecientes amenazas de la triple crisis
planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la
contaminación, que repercuten en los trabajadores, las empresas y los medios de
vida.
Las políticas y medidas transformadoras adoptadas para abordar esta crisis
están modificando los sistemas de producción y las pautas ocupacionales,
creando nuevas oportunidades, pero también exigiendo una gestión cuidadosa, con
el objetivo de maximizar los beneficios sociales y económicos de la acción
climática y medioambiental y minimizar al mismo tiempo las consecuencias
negativas...”
“... Las personas
que trabajan en la economía informal, los trabajadores estacionales y los
trabajadores de microempresas, pequeñas y medianas empresas son particularmente
vulnerables, sobre todo en la agricultura, la construcción, el transporte y la
gestión de residuos. Las mujeres se enfrentan a una mayor exposición a riesgos
para la salud relacionados con el clima, cargas de cuidados no remunerados y
violencia de género debido a las desigualdades, la segregación ocupacional y el
acceso limitado a medidas de SST...”.
Variaciones
demográficas.
Las variaciones
demográficas impulsadas por los cambios en la esperanza de vida y la fertilidad
están transformando los mercados de trabajo. Los países de ingreso alto se
enfrentan al envejecimiento de la población y a la escasez de mano de obra, mientras
que los países de ingreso bajo, donde las personas menores de 25 años
representan el 61 por ciento de la población en contraste con el 27 por ciento
que se registra en los países de ingreso alto, lidian con expansiones de la
población joven...”
Conflictos y
desastres
“Según datos de la
OCDE, 2 100 millones de personas, aproximadamente el 25 por ciento de la
población mundial, viven en contextos de fragilidad alta o extrema. Este grupo
representa el 72 por ciento de las personas que viven en la pobreza extrema en
el mundo, cifra que se prevé que aumente hasta el 92 por ciento para 2040...”.
“... La
inclusión significativa de trabajadores y empleadores en la toma de decisiones
no solo fortalece la respuesta a las crisis inmediatamente después de que estas
se produzcan, sino que también sienta las bases para una paz y un desarrollo
duraderos y sostenibles. Las políticas de empleo diseñadas, adoptadas y
aplicadas en coordinación con otras políticas sociales y económicas son esenciales
para promover un trabajo pleno, productivo y libremente elegido, y para apoyar
una recuperación económica con fuerte creación de empleo...”.
La democracia bajo
presión
“Las pruebas
indican que la desigualdad de ingresos socava la democracia. Los sindicatos aumentan
los salarios tanto de sus miembros como de las personas que no están afiliadas
a ellos mediante la negociación directa y efectos indirectos más amplios106, al
tiempo que incrementan el apoyo a las políticas redistributivas que pueden
fortalecer la demanda pública de instituciones democráticas. Un estudio
exhaustivo de la OIT, de próxima publicación, aporta pruebas de los vínculos
entre los derechos sindicales y una distribución más funcional de la renta...”.
“... Proteger
los derechos a la libertad de asociación y la libertad sindical y a la
negociación colectiva es especialmente crucial en contextos no democráticos y
en transición, en que las violaciones pueden acelerar el retroceso democrático.
En las democracias consolidadas, los datos empíricos indican que el vínculo
directo entre las violaciones de estos derechos y su erosión es más débil; sin
embargo, en los países que se encuentran en el extremo inferior del espectro
democrático, el fortalecimiento de los derechos laborales puede desempeñar un
papel importante en el apoyo a la estabilidad política y el desarrollo
democrático...”
Capítulo 3. Mecanismos
y procesos de diálogo social en la práctica.
Negociación
colectiva
“... “A pesar de la
contribución de la negociación colectiva a la estabilidad en el lugar de
trabajo y a la solución ordenada de conflictos, la tendencia general entre 2019
y 2025 mostró una disminución de la tasa de cobertura de la negociación
colectiva, como se analiza en el capítulo 1. Persisten importantes desafíos en
lo que respecta a la ratificación y la aplicación efectiva de las normas pertinentes,
ya que varias categorías de trabajadores suelen quedar fuera de los marcos legislativos
nacionales que prevén la negociación colectiva, entre ellas los trabajadores domésticos,
los trabajadores migrantes, los trabajadores agrícolas y los trabajadores de la
economía informal. No obstante, se han realizado esfuerzos notables para
extender los derechos y la cobertura a estos grupos, como se describe en los
ejemplos que se presentan en el resto del presente capítulo...”.
Fomento de la protección
laboral y social
“... La
elaboración y el fortalecimiento de medidas sostenibles de protección laboral y
social adaptadas a las circunstancias nacionales constituyen un objetivo
estratégico de la OIT, tal como se afirma en la Declaración de la OIT sobre la
justicia social para una globalización equitativa. Estas políticas están
interrelacionadas y son complementarias entre sí, y se reconoce que el diálogo
social y el tripartismo son los medios más adecuados para aplicarlas
eficazmente y construir un mundo del trabajo más resiliente que no deje a nadie
atrás...”
Capítulo 5.
Perspectivas de futuro: ¿cómo hacer el diálogo social más eficaz e inclusivo?
“Esta discusión
recurrente se desarrolla en un contexto de desafíos sin precedentes para el
mundo y la OIT. Las tensiones geopolíticas se están intensificando y el
multilateralismo está bajo presión. La fragmentación social y económica va en
aumento, la confianza pública en las instituciones disminuye y el espacio
cívico se reduce. Los datos que se presentan en el informe ponen de manifiesto
tanto el papel indispensable del diálogo social para abordar las principales transformaciones
en el mundo del trabajo como las importantes lagunas existentes para garantizar
su eficacia e inclusividad...”
“... Eliminar los
obstáculos legales y prácticos al ejercicio de los derechos fundamentales, así
como ampliar el acceso de los grupos subrepresentados a las instituciones y
procesos de diálogo social, es esencial para garantizar su carácter inclusivo.
La Oficina seguirá promoviendo reformas jurídicas e institucionales integrales
que establezcan instituciones sólidas de gobernanza laboral, con especial
énfasis en la creación de condiciones para un diálogo social inclusivo, eficaz
y representativo”.
“... Los
principios de inclusión deberían orientar la representación, a fin de
garantizar que la diversidad de la fuerza de trabajo y de las empresas en el
mundo del trabajo se refleje en el diálogo social, tanto en sus
funciones como en sus resultados, respetando al mismo tiempo la autonomía de
los interlocutores sociales...”
“... Es
necesario seguir invirtiendo en investigación y recopilación de datos, en
particular ampliando la cobertura y la actualización periódica de bases de
datos y repositorios como IRData e IRLex, a fin de contar con una base empírica
sólida que oriente la formulación de políticas y la asistencia técnica. Se
necesitan análisis en profundidad sobre el papel del diálogo social en la
respuesta a las transformaciones emergentes en el mundo del trabajo, su impacto
en la desigualdad, su función en la prevención y solución de conflictos, así
como su contribución al desarrollo democrático y a la cohesión social”.
“Los datos
presentados en este Informe demuestran que el diálogo social es un mecanismo esencial
para afrontar la incertidumbre, gestionar los intereses contrapuestos y generar
la confianza necesaria para abordar desafíos complejos. Las instituciones
formales por sí solas son insuficientes. Un diálogo social significativo exige
voluntad política, respeto por la libertad de asociación y la libertad sindical
y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva, recursos
suficientes para apoyar instituciones del trabajo eficaces y un compromiso
genuino de todas las partes para lograr una influencia sustantiva en las
políticas públicas. El camino a seguir exige voluntad política por parte de los
Gobiernos para apoyar entornos propicios, innovación por parte de las
organizaciones de trabajadores y empleadores para seguir prestando servicio a sus
miembros y ampliar la representación a los grupos excluidos, inversión
estratégica de la OIT y los asociados para el desarrollo para apoyar la
capacidad institucional y alianzas más amplias con actores de todo el sistema
multilateral que reconocen que el diálogo social ofrece resultados que ninguna
institución puede lograr por sí sola”.
Buena lectura.
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