1. Tras el “susto” jurídico provocado por la derogación del Real Decreto-Ley 16/2025 de 23 de diciembre, en el que se incluía la prórroga del Salario Mínimo Interprofesional de 2025 hasta que se aprobara el de 2026, que llevó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a publicar una nota informativa en la que subrayaba que seguía vigente, el Consejo de Ministros celebrado el día 17 aprobó el nuevo SMI Interprofesional para este año 2026, en concreto 1.221 euros mensuales en 14 pagas, y sin tributación de IRPF. La norma, Real Decreto 126/2026 de 18 de febrero fue publicada el día 19 y se aplicará con carácter retroactivo desde el 1 de enero .
Una amplia explicación
del proyecto normativo, mantenido inalterado, fue realizada en la entrada “Se
abre a los trámites de audiencia e información pública el proyecto de Real
Decreto por el que se fija el Salario Mínimo interprofesional para 2026” , por lo que me permito remitir a todas las personas interesadas a su lectura.
En esta nueva entrada, añado algunos datos y consideraciones personales sobre
el SMI de 2026.
2. Se trata de una
norma cuyo contenido fue acordado con los sindicatos CCOO y UGT, en la mesa del
diálogo social, y que no ha tenido el acuerdo de las organizaciones
empresariales CEOE y CEPYME, y que además ha generado un agrio debate entre
la Vicepresidente segunda del Gobierno y Ministra de Trabajo y Economía Social,
Yolanda Díaz, y el Presidente de la CEOE Antonio Garamendi
Dicho acuerdo
entre gobierno y sindicatos prevé que los incrementos del SMI no queden en nada
por la aplicación de los mecanismos legales existentes de compensación y
absorción de complementos salariales, si bien ello podrá, en su caso, ser objeto
de concreción en la norma que transponga al derecho español la Directiva
comunitaria sobre el principio de igualdad de retribución y transparencia
retributiva, cuyo plazo limita para transposición es el del próximo 7 de junio.
Medida, fuertemente criticada por la parte empresarial , para quien dicho pacto, que a su
parecer no respetaba el marco normativo vigente y quebraba la negociación
colectiva, llevaría de ser puesto en práctica a “un incremento exponencial de
los costes y asfixiará a gran número de empresas”.
Es importante resaltar
que desde el año 2018 (SMI de 735,90 euros mensuales), y ello lógicamente ha
sido destacado por el MITES y los sindicatos, el SMI se ha incrementado un 66
%, de tal manera que la media ha sido de 485,10 euros al mes, es decir 6.791,4
euros al año.
La pregunta más
importante que hay que responder es a quién beneficia este nuevo SMI. Los datos
ministeriales y sindicales van desde 1.600.00 hasta 2.500.000 personas trabajadoras, siendo las
Comunidades Autónomas de Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña son
aquellas en las que habrá más personas
beneficiarias del nuevo SMI, y supone entre el 9 y 10 % de la población
asalariada, con especial impacto entre jóvenes, mujeres y nacionales
extranjeros, ciudadano, y en los sectores de agricultura, hostelería y comercio.
Se
trata, asi lo ha destacado la UGT, de “seguir avanzando hacia la plena
convergencia europea, garantizar el 60% del salario medio y asegurar que el
crecimiento económico se traduzca en mejores salarios para la mayoría social “ . Más concretamente en Cataluña, los datos sindicales prevén su afectación a
cerca de 220.000 personas, el 6% del total de cotizantes a la Seguridad Social,
con especial impacto entre las mujeres .
No ha sido bien
recibido este incremento en el mundo empresarial, y aunque no se haga expresa
referencia al mismo, la nota de prensa publicada el mismo día 17 por CEPYME subrayaba
que las microempresas no pueden asumir más costes salariales , manifestando con indudable dureza que “las pequeñas y medianas empresas que
representan el 99,8 % del tejido productivo, están siendo sometidas a un
asfixiante incremento de costes que pone en riesgo su supervivencia y, con
ello, el empleo que sostienen que no tienen en cuenta las distintas realidades
empresariales”.
Creo que hay que
valorar positivamente el nuevo SMI, en la medida que puede seguir contribuyendo
a mejorar los niveles salariales de quienes perciben los más bajos salarios, si
bien al mismo tiempo hay que evaluar cómo afecta a salarios superiores, y por
supuesto también seguir deseando que medidas que afectan a todo el mundo
laboral, tanto empresarial como de personas trabajadoras, puedan acordarse en
un diálogo social tripartito. Reto difícil en estos momentos, pero que hay que
seguir intentando, por todos, que sea posible.
Buena lectura.
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