sábado, 11 de febrero de 2017

Europa: pasado, presente y futuro. Un apunte sobre la conferencia pronunciada en Santo Domingo de La Calzada.



Ayer vienes, 10 de febrero, tuve la oportunidad de compartir mis reflexiones sobre el pasado, presente y futuro de Europa, con muchas personas amigas de La Rioja Alta, en una conferencia que pronuncié en Santo Domingo de La Calzada, organizada por el Foro “La Sociedad a debate”, dirigido por Luis Enrique Hernández, coordinadordel Programa de Animación Rural de Cáritas Haro. Mi intervención se insertaba en el ciclo organizado para el presente curso sobre “Desmontando mitos”, y siendo el objetivo reflexionar sobre qué Europa queremos, que Europa necesitamos, y cómo hay que avanzar para que sea auténticamente una Europa social y en donde primen valores que, desgraciadamente, en la actualidad no están precisamente en auge en el territorio de la Unión Europea, como son los de justicia, solidaridad y hospitalidad.   

Fue un placer, y sin duda algo o mucho tienen que ver mis raíces maternas de Nájera, aportar mis pareceres y abrir después un debate muy interesante, en el que las voces críticas y muy críticas sobre la Europa actual se hicieron oír. La pregunta que flotaba en el ambiente es si esa lucha por una Europa solidaria puede seguir haciéndose desde dentro, o bien cada Estado, y en su ámbito territorial, la ciudadanía comprometida puede hacer la guerra por su cuenta y riesgo ante las dificultades cada vez mayores que se detectan a escala europea y el auge del antieuropeismo de fuerzas políticas extremistas que obtienen un importante número de votos en las elecciones en sus respectivos Estados.

Fue, como digo, un debate crítico, en el que expuse, reiterando tesis que ya había manifestado en mi intervención, que creo que la gente joven (muy poca, lamentablemente en la sala) difícilmente entendería que volviéramos a las realidades políticas de épocas pretéritas, acostumbrados a una realidad política, económica, social y cultural completamente distinta de aquella existente en España antes de la incorporación a la entonces Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986. Sin embargo, no quiero dejar de llamar la atención sobre todas las críticas, con mucho fundamento en su mayoría, vertidas por las personas asistentes (un público mayor y muy militante, en su mayoría de movimientos cristianos y comprometidos firmemente en las luchas por los derechos sociales de las personas más desfavorecidas) sobre esta Europa que está dejando de lado bastantes de los valores y principios sobre los que se creó como estructura política y económica en marzo de 1957 en Roma.

Una UE, que en el marco político actual, se enfrenta además a retos ciertamente peligrosos y que difícilmente podrán abordarse de forma aislada por cada Estado. Así lo ponía de manifiesto el Presidente del Consejo Europea, Donald Tusk, en su carta a losJefes de Estado y de Gobierno con ocasión de la recientemente celebrada reunióninformal en Malta, refiriéndose  a “la nueva situación geopolítica en el mundo y alrededor de Europa”, el aumento de “un sentimiento anti UE- nacionalista y cada vez más xenófobo dentro de la propia UE”, y el estado de ánimo, a la baja, de les élites proeuropeas, siendo cada vez más visibles “la disminución de la confianza en la integración política, el sometimiento a argumentos populistas, así como las dudas acerca de los valores fundamentales de la democracia liberal”.

Para mi exposición preparé una presentación que finalmente no pudo proyectarse y que me comprometí a poner a disposición de todas las personas asistentes, y obviamente de todas las demás interesadas en el seguimiento de la realidad europea, en mi blog. Así lo hago, y también me permito recomendar algunos materiales utilizados para aquella: el Barómetro del Real Instituto Elcano de octubre de 2016, que dedica un bloque a Europa, con preguntas sobre los principales desafíos de la Unión Europea, el futuro de la UE y del euro, o la posición de la UE frente al Brexit y el acuerdo con Turquía; el Eurobarómetro de la Comisión Europea de otoño de 2016,sobre la opinión pública en la UE y que recoge cuáles son las principales preocupaciones de los europeos, su visión de las instituciones políticas y de la situación económica, cuáles deben ser las prioridades políticas de la UE, y hasta qué punto está arraigada la noción de ciudadanía europea entre la población comunitaria. Igualmente, son de interés el artículo del ex ministro griego de economía Yanis Vaorufakis “Un new deal para salvar a Europa”, en el que anuncia que el movimiento que puso en marcha junto con otros dirigentes políticos y sociales, DIEM 25, revelará próximamente ese new deal que estará basado en lo que califica de “un principio rector simple: todos los europeos deberán disfrutar en su país natal del derecho a un empleo digno del que puedan vivir, una vivienda decente, atención médica y de educación de alta calidad y un medio ambiente limpio”. Y el interesante artículo de Diego Herranz en Público, “Europa busca, con urgencia, su identidad perdida”.

Buena lectura.