viernes, 16 de diciembre de 2016

Un apunte sobre dimensión laboral e integración de la población migrante y refugiada (a propósito del Premio del Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona).



1. Hoy viernes, 16 de diciembre, se celebra el acto de entrega del premio que anualmente concede el Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona, dedicado este año al reconocimiento de trabajos de entidades y proyectos “en materia de estrategias económicas y laborales desde una perspectiva de diversidad que favorezcan la inclusión de las personas migradas”.  

 Puede encontrarse una información detallada de qué es el Consejo, cuáles son sus normas de organización y funcionamiento, en este enlace, así como también las referencias al premio que se concede este año, y los entregados en años anteriores, junto con vídeos de los actos de entrega de los premios y de las actividades desarrolladas por las entidades ganadoras, en este enlace. Baste recordar ahora, como dato general, que la población extranjera empadronada enBarcelona a 1 de enero de 2015 era de 262.233 personas, un 16,3 % del total de la población residente, siendo Ciutat Vella, con un 42.40 %, el distrito de la ciudad con mayor porcentaje de población migrante. Por nacionalidades las cinco primeras eran la italiana (25.707), la paquistaní (19.414), la china (17.487), la francesa (13.281) y la marroquí (12.601).

El Consejo tuvo la amabilidad, que le agradezco, de invitarme a formar parte del jurado que ha procedido a examinar y evaluar todas las propuestas presentadas. Ha sido ciertamente un trabajo gratificador, en cuanto que me ha permitido conocer mejor, en unos casos, y descubrir en otros, programas y proyectos tendentes a facilitar la integración económica y social de la población migrante, con especial atención en todos ellos a las personas que más necesidades tiene de apoyo y ayuda para lograr dicha integración, con independencia de la situación administrativa de regularidad o irregularidad en que se encuentren, como paso importante para avanzar en la obtención y reconocimiento de derechos de ciudadanía. El debate del jurado sobre la adjudicación del premio, y de algún accésit, fue realmente muy vivo e interesante, lo que demuestra el valor de muchas de las propuestas presentadas.

El Consejo tiene ya diecinueve años de vida, ya que fue creado el 15 de diciembre de 1997, y me permito ahora recordar, por su interés histórico, un breve fragmento de laintervención de la, entonces, segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento deBarcelona, Sra. Eulalia Vintró: “Como ustedes saben muy bien, hace nueve meses que empezamos el diálogo con las entidades que ustedes representan. Se ha trabajado siguiendo una pauta habitual en este Ayuntamiento a la hora de crear consejos de participación: Las Normas Reguladoras de este Consejo se han elaborado conjuntamente y cuentan con su aprobación. Por lo tanto, aunque éste es el acto formal de constitución, llevamos ya unos meses trabajando juntos y llevamos ya unos meses ejerciendo como Consejo.

Recuerdo que en el mes de Junio, cuando las Normas ya estaban prácticamente a punto de ser aprobadas por el Consejo Plenario de este Ayuntamiento, tuvimos una sesión de trabajo, en otra sala del Ayuntamiento, en la que algunas personas que hoy están aquí constituyendo este Consejo, hicieron constar por un lado su satisfacción y disponibilidad para formar parte de este nuevo órgano de participación, pero a la vez hacían constar, de una manera muy explícita, que el hecho de participar en un organismo como el Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona no tenía porqué significar, ni en su caso iba a significar, ningún tipo de disminución de la presión que pudieran ejercer, en tanto que organizaciones, para la modificación de normas legales que les afectan y que en su consideración les afectan negativamente.

Yo dije en aquel momento, pero tengo especial interés en repetir hoy aquí solemnemente que no sólo no debe implicar ninguna disminución, sino que yo les ruego, les pido que sigan reivindicando todas aquellas acciones que crean que pueden beneficiar el proceso de integración de las personas que ustedes representan en la sociedad barcelonesa, catalana y española. Por lo tanto, quede claro hoy lo que les dije en aquel momento y quede claro hoy también que éste es su Consejo que es un órgano de participación; es un órgano de consulta del Ayuntamiento de Barcelona que se crea sobre la base del diálogo, la discusión, la colaboración y el respeto mutuo, aunque quizá en alguna ocasión podamos no coincidir todos y cada uno de nosotros en las mismas posiciones”.

2. Las referencias al premio del Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona son un punto de entrada para destacar, siquiera sea muy sumariamente, la importancia de la dimensión económica y social cuando nos referimos a la población migrante, así como también a la importancia de la actuación de los poderes municipales y regionales (autonómicos en el caso español) en facilitar, apoyar y promover los proceso de integración desde aquella perspectiva, en la actualidad algo, o mucho, oscurecida, por el debate, ciertamente también muy importante sobre la llegada de población refugiada a Europa y cómo están actuando los diversos Estados, y también las autoridades políticas regionales y locales, en especial estas últimas, para lograr, en la medida de sus posibilidades, que se produzca primero un acceso seguro y posteriormente la acogida e integración de la población refugiada. Traigo a colación en este punto dos documentos en los que se destaca y enfatiza la relevancia de la intervención local, aunque en otros que también aporto se refuerza primeramente la dimensión de la seguridad, la que en muchas ocasiones nos recuerda la “Europa fortaleza” que se preocupa mucho por la situación de su población autóctona y mucho menos por la extranjera.

3. Del segundo planteamiento participa parcialmente a mi entender la declaración conjunta de los presidentesdel Consejo, de la Comisión y del Parlamento Europeo, suscrita el 5 dediciembre, sobre las prioridades legislativas de la UE para 2017,  una de las cuales es la de “reformar y desarrollar nuestra política migratoria desde una perspectiva de responsabilidad y solidaridad, en particular mediante la reforma del Sistema Europeo Común de Asilo (incluido el mecanismo de Dublín), el conjunto de medidas sobre la migración legal y el Plan de Inversiones Exteriores, a fin de contribuir a encarar las causas profundas de la migración a través del refuerzo de la inversión y la creación de empleo en los países socios”.

Mucho más claramente se demuestra la preocupación por la seguridad en las conclusiones del ConsejoEuropeo de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada ayer jueves en Bruselas, cuyo primer apartado está dedicado a la migración, abordándolo muy ampliamente desde la “dimensión exterior” y mucho más escuetamente desde la “dimensión interior”.  En la primera se reitera la importancia de llevar a la práctica lo pactado en el acuerdo UE-Turquía, a seguir con el desarrollo del nuevo Marco de Asociación con diversos Estados africanos de los que proviene, o son países de tránsito, la inmigración irregular a Europa, con una expresa mención a que el Consejo Europeo se mantendrá atento a los avances en lo que se refiere a la contención de la afluencia de migrantes y a la mejora de las tasas de retorno”. Muy claro el lenguaje utilizado ¿no les parece? Igualmente, el Consejo reitera la importancia de promover, para garantizar la seguridad de las fronteras europeas, “la importancia de poner recursos adecuados a disposición de la Oficina Europea de Apoyo al asilo y de la guardia europea de fronteras y costas”.

No menos importante desde la perspectiva de reforzamiento de los controles de seguridad tanto a la entrada como a la salida de territorio UE, y  para, repárese bien, tanto nacionales extracomunitarios como ciudadanos de Estados UE, es el acuerdo alcanzado el 7 de diciembre en el Comité derepresentantes permanentes (COREPER), con el Parlamento Europeo sobre lamodificación del Código de Fronteras Schengen, acuerdo valorado positivamentepor el Consejo Europeo y que “instaura controles sistemáticos de todos los viajeros que crucen fronteras exteriores de la UE”, pidiendo su rápida aplicación. Tal como puede leerse en el comunicado de prensa emitido tras el acuerdo, “La modificación obliga a los Estados miembros a realizar controles sistemáticos a todas las personas, inclusive a los beneficiarios del derecho a la libre circulación en virtud de la legislación de la UE (es decir, los ciudadanos de la UE y los miembros de sus familias que no sean ciudadanos de la UE) cuando crucen las fronteras exteriores, mediante la consulta de las bases de datos de documentos robados y extraviados, y a comprobar que dichas personas no representan una amenaza para el orden público o para la seguridad interior. Esta obligación será de aplicación en todas las fronteras exteriores (aéreas, marítimas y terrestres), tanto a la entrada como a la salida”.


Ciertamente con una redacción que trata de contentar las diversas realidades políticas de los distintos Estados, pero no que deja de hacer mención expresa a la importancia de la actuación de los poderes locales, se reconoce primeramente “el papel de los entes locales y regionales, de la sociedad civil, de los interlocutores sociales y las comunidades locales y sus socios en el proceso de integración, en estrecha cooperación y coordinación con las autoridades nacionales, respetando al mismo tiempo la división de competencias dentro de los Estados miembros”.

Muy relacionada a mi parecer con las bases del premio que este año concede el Consejo Municipal de Inmigración se encuentra la petición dirigida a los Estados miembros, y por consiguiente a todas las Administraciones que intervienen, de una forma u otra, en la política de inmigración, a que ofrezcan “oportunidades a los nacionales de terceros países de participar activamente en la vida económica, cívica y cultural de los Estados miembros”, así como también medidas de apoyo a la educación y formación profesional. La integración en el ámbito económico y laboral de la población migrante debe pasar por la promoción de su integración en el mercado laboral, con inclusión aquí también de las personas que están jurídicamente acogidas a la protección internacional, “para fomentar su contribución a la economía y a la sociedad, teniendo en cuenta la situación específica de los grupos vulnerables, y respaldar el espíritu emprendedor de los inmigrantes”.

Pero como las políticas de integración no solo tienen, ni mucho menos, una dimensión económica y laboral, el documento llama a la promoción y adopción de medidas en otros ámbitos, tales como “el acceso a servicios básicos para los nacionales de terceros países a través de un planteamiento integrado, en particular por lo que respecta a la vivienda, la sanidad, la educación y los servicios sociales que cuenten con la participación de distintos órganos a escala nacional, regional y local”, y también “garantizar una mejor coordinación de los agentes clave a escala nacional, regional y local y promover la inclusión de la integración en todas las políticas pertinentes”, y todo ello, como reflexión final y general, desde la perspectiva de la conveniencia de inversión en las políticas de promoción social de la integración de los nacionales de terceros países “para lograr sociedades más prosperas, cohesionadas e integradoras a largo plazo”, que pueden y deben tener un efecto positivo sobre la aceptación y valoración positiva “de la diversidad cultural y el diálogo intercultural”.

Y no puedo, para finalizar esta breve nota redactada a partir del acto de la entrega del premio del Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona, dejar de referirme a la relevante declaración aprobada en el congreso organizado la pasada semana por el Pontificio Consejo de las Ciencias en Roma, titulada “Declaración final delos alcaldes europeos. Europa: los refugiados son nuestros hermanos”, en la que se propone la creación de una “red de alcaldes capaces de concebir ciudades acogedoras, refugios, que sepan organizar corredores humanitarios europeos, seguros y regulares -reconocidos por la comunidad internacional-, y prácticas solidarias”, para poder ejercer mejor “nuestras responsabilidades en una más armónica articulación con las instancias de gobierno regionales, nacionales e internacionales”.

Dicha red “debe estar centrada en el encuentro humano y basada en una visión animada de la 
interculturalidad, con una participación activa de la sociedad civil - incluido el tercer sector-, y de las tradiciones religiosas, donde debe primar el actuar en la defensa y promoción de la dignidad humana, de la libertad, de la justicia, de la integración y de la paz, más allá de los debates sobre las diferencias. Debe mirar el futuro común por construir más que la diversidad del pasado”, y debería igualmente “contribuir a restaurar un sentido de justicia y de oportunidad para la condición trabajadora desencantada, los jóvenes desempleados y a quienes la persistente crisis financiera y la subcontratación laboral han perjudicado económicamente. Esto implica por parte de los estados implementar un amplio programa de gasto social en salud, educación, capacitación, cesantías y apoyo familiar, financiados a través del cierre de los paraísos fiscales. También implica otorgar a Grecia el alivio de la deuda, con la esperanza de poner fin a la prolongada crisis de la eurozona”.

Buena lectura, y muchas felicidades a los premiados.