domingo, 13 de marzo de 2011

La inmigración y el empleo en el Consejo europeo extraordinario del 11 de marzo.

1. El Consejo Europeo celebrado el pasado viernes ha sido más conocido, y citado, por la adopción del llamado “Pacto por el euro”, aunque el título íntegro incluye la mención al “refuerzo de la coordinación de la política económica para la competitividad y la convergencia”, y mucho menos por su declaración sobre los acontecimiento en Libia “y los países vecinos del Sur”, en la que se fijan las orientaciones y prioridades de la política de la UE ante la nueva situación política en dicho ámbito territorial.

2. Sobre el primer documento baste decir ahora que el pacto será presentado en el Consejo de los días 24 y 25 de marzo para su definitiva aprobación, y que los Estados miembros se comprometen a impulsar la competitividad, “impulsar el empleo”, contribuir en mayor medida a la sostenibilidad de las finanzas públicas y al refuerzo de la estabilidad financiera.

Se insiste, en el ámbito del empleo, en las medidas propuestas en las orientaciones generales de política de empleo para el período 2011- 2014, es decir en prestar especial atención por los Estados miembros a las reformas del mercado laboral para fomentar la flexiseguridad, reducir el trabajo no declarado, aumentar la tasa de actividad, fomentar la educación permanente, reducir la presión impositiva sobre las rentas del trabajo y facilitar la participación de una segunda persona del hogar en la población activa.

No se olvida el pacto de insistir sobre la conveniencia de adoptar las medidas necesarias para adaptar las edades de jubilación a la esperanza de vida, la limitación de las jubilaciones anticipadas y la adopción de medidas que incentiven la participación (mantenimiento o reincorporación) de las personas de edad avanzada en el mercado de trabajo.

Sobre la relación de los salarios con la productividad, recomiendo la lectura detallada del apartado dedicado a “Impulso de la competitividad”, del que creo que cada persona puede hacer la lectura que considere más favorable a sus tesis, y si para muestra vale un botón véase esta frase relativa a cómo puede impulsarse la competitividad: “revisión de los acuerdos de fijación de salarios, y cuando sea necesario, del nivel de centralización en el proceso de negociación y de los mecanismos de indexación, a la vez que se mantiene la autonomía de la interlocutores sociales en el proceso de negociación colectiva”, y ello dentro del “respeto a las tradiciones nacionales de diálogo social y relaciones laborales”. Sera, pues, prudente, esperar a la aprobación del texto definitivo.

3. En el segundo documento, la inmigración merece especial atención (exactamente 3 de los 17 apartados están dedicados a la misma), y se pone de manifiesto la preocupación europea por el impacto que puede tener la conflictividad política sobre la política migratoria de los países afectados (Túnez. Egipto, Libia,…) y sus repercusiones tanto en su interior como, y aquí está la preocupación principal europea, hacia el exterior, es decir hacia los Estados de la UE, señaladamente aquellos geográficamente más cercanos (el número de inmigrantes que llegan a la isla italiana de Lampedusa se ha incrementado sensiblemente desde el inicio del conflicto tunecino).

De ahí que la actuación de la UE se propugne en una doble dirección: por una parte, adopción de medidas políticas que permitan estabilizar la situación de los Estados afectados y establecimiento de una nueva “asociación para la democracia y la prosperidad compartida en el Mediterráneo occidental”, con apoyo a las economías de dichos Estados para su recuperación y fortalecimiento; de otra, y dicho con claridad, un mayor control de fronteras y de gestión de los flujos migratorios, así como adopción de medidas que faciliten el retorno de los inmigrantes a sus países de origen.

En los citados tres párrafos (números 10, 11, y 12) es claramente perceptible la preocupación de los jefes de Estado y de gobierno de la UE por un posible descontrol de la situación en el norte de África y sus secuelas sobre la llegada de un mayor número de inmigrantes a las costas italianas (de momento). De ahí que en la declaración se inste a los Estados miembros a que faciliten más recursos humanos y técnicos a Frontex “en función de las necesidades” (dicho más claramente, que pueda disponer de más y mejores medios para llevar a cabo sus tareas de control y vigilancia de las fronteras exteriores de la UE); que se acuerde mantener consultas con los Estados afectados por la crisis política para saber las posibilidades de acordar los apoyos financieros y técnicos que sean necesarios y que se destinen “a mejorar el control y la gestión de las fronteras y aquellas medidas que faciliten el regreso de los migrantes a sus países de origen”, previendo además la necesidad, en cualquier caso, de elaborar antes del próximo Consejo Europeo del mes de junio, “un plan de desarrollo de capacidades para gestionar las migraciones y los flujos de refugiados”, una forma eufemística de reconocer que la situación puede ser conflictiva a medio plazo si no se estabiliza la situación política y social en los países afectados por el cambio democrático.

Por fin, la nueva realidad (ciertamente temporal, pero no se sabe por cuánto tiempo) de la inmigración lleva a la UE a plantear la conveniencia de propiciar un enfoque integral de la política de migración que sea compatible con el enfoque global de la UE, cobrando aquí importancia las asociaciones de movilidad con aquellos países con proceso de reformas avanzados y la actuación conjunta “en la lucha contra el tráfico de seres humanos y la inmigración”.

¿Alguien se atreve a negar, después de leer la declaración, que la UE está preocupada por las consecuencias sociales del conflicto político en el norte de África sobre el acceso de los inmigrantes africanos (o que lleguen vía África) a Europa? Me parece que no, aunque en aquello que casi seguro no habrá acuerdo, más allá de la declaración genérica del día 11, es cómo gestionar esta nueva realidad. Buen trabajo, buenas ideas, buenas propuestas y buenas formas de actuación, ya que no sobre nada en estos momentos.