martes, 13 de mayo de 2025

Prevención y actuación en caso de acoso laboral. El orden jurisdiccional competente es el c-a cuando el sujeto activo es funcionario, y el sujeto pasivo puede ser personal laboral. Notas a la sentencia del TS (C-A) de 24 de abril de 2025

 

1. Es objeto de anotación en esta entrada del blog la sentencia dictada por la Sala Contencioso-Administrativa del Tribunal Supremo el 24 de abril, de la que fue ponente el magistrado Manuel Delgado-Iribarren.

La resolución judicial desestima el recurso de casación interpuesto por la Junta de Andalucía contra la sentencia dictada por la Sala de lo C-A del Tribunal Superior de Andalucía (sede Sevilla) el 8 de junio de 2022, que había desestimado el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia dictada por el Juzgado C-A de Córdoba el 31 de marzo de 2020.

El amplio y detallado resumen oficial de la sentencia, que permite tener ya conocimiento de la cuestión casacional y del fallo, es el siguiente:

“Desestimación del recurso y fijación de doctrina casacional sobre la delimitación del ámbito competencial de las jurisdicciones contencioso-administrativa y social en materia de acoso laboral: la jurisdicción contencioso-administrativa debe resolver los recursos contra los actos administrativos adoptados en procedimientos cuyo objeto sea investigar o depurar la responsabilidad disciplinaria por conductas presuntas de acoso laboral cuando hayan sido cometidas por personal funcionario, todo ello con independencia de quien sea el presunto sujeto pasivo del acoso. Por el contrario, el orden jurisdiccional social es el competente para conocer la impugnación de resoluciones que establezcan medidas de prevención del acoso laboral que no sean disposiciones generales, o de actuaciones de las Administraciones públicas que infrinjan esas medidas preventivas, o cuando se pretenda la exigencia de responsabilidad derivada de los daños sufridos como consecuencia del incumplimiento de esas medidas”

2. El litigio encuentra su origen en sede judicial con la presentación de recurso c-a por parte de una profesora del Conservatorio Superior de Música de Córdoba, que era también su Secretaria, contra la resolución de la Delegación territorial de educación y deporte de dicha ciudad, dictada tras una denuncia por acoso presentada por dos ordenanzas de aquel y la posterior apertura de un procedimiento de investigación de los hechos. Dada la importancia de su contenido a los efectos de determinar el orden jurisdiccional competente, reproduzco este, recogido en el antecedente de hecho primero de la sentencia de instancia:

“... " se informa de la existencia y realización de conductas reiteradas que presentan indicios de acoso y que podrían ser compatibles con atentados a la dignidad y a la salud de los denunciantes, con el agravante de haberse realizado hacia personas declaradas especialmente sensibles a determinados trabajos y esfuerzos físicos según informe médico-laboral aportados".

Para concluir adoptando las medidas siguientes:

- "Realización o revisión a la luz de la denuncia de la Evaluación de Riesgos Psicosociales por la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales de la Delegación territorial de Educación, con la correspondiente planificación de la actividad preventiva resultante y todo ello aplicando el procedimiento para la elaboración ejecución y seguimiento de la planificación preventiva contenido en el Plan de Prevención de Riesgos Laborales correspondiente.

- Acometer todas las actuaciones previstas establecidas en el apartado IV del protocolo, tanto en prevención primaria como secundaria de situaciones de acoso.

- Toma de medidas por parte de esta jefatura de personal para que no puedan repetirse esas conductas, sin perjuicio de otras, incluidas las disciplinarias, en su caso, que se puedan adoptar a la vista del presente informe".

La estimación del recurso se debió a que el JCA concluyó que se había producido “una insuficiencia probatoria para acreditar la situación de acoso laboral”, previa desestimación de la excepción procesal formal planteada por la parte empresarial sobre la falta de jurisdicción.

En trámite de apelación, la recurrente planteó al igual que en instancia, y únicamente, la falta de jurisdicción, ya que a su parecer el orden jurisdiccional competente para conocer del litigio era el social. El TSJ desestimó el recurso y conocemos una parte de su tesis en el fundamento de derecho primero de la sentencia del TS. Según se lee en este, “... las denuncias se tramitaron cómo un supuesto de acoso laboral, y ... la resolución administrativa impugnada recogió los indicios de tal acoso, así como la posibilidad de adoptar medidas disciplinarias contra la investigada. Todo ello condujo a la Sala de apelación a confirmar el criterio del Juzgado de instancia y a considerar que se trató de un caso de acoso laboral supuestamente cometido por una funcionaria pública, lo que consideró que es competencia del orden jurisdiccional contencioso-administrativo, razón por la acordó la desestimación del recurso”.

3. Contra la sentencia del TSJ se interpuso recurso casación, que, una vez personada la Junta de Andalucía como recurrente y la funcionaria que presentó el recurso c-a en instancia como recurrida, el TS dictó auto  el 26 de octubre de 2023, del que fue ponente la magistrada María del Pilar Teso, declarando que

“... la cuestión que presentaba interés casacional objetivo para la formación de la jurisprudencia consistía “en la determinación de orden jurisdiccional competente, social o contencioso-administrativo, para conocer de las resoluciones dictadas en los procedimientos para la prevención y actuación en los casos de acoso laboral, cuando el agente actuante se trate de funcionario, y aunque el presunto sujeto pasivo se trate de personal laboral”.

Se identificaban como normas jurídicas objeto de interpretación “los artículos1.1, 2.a) y 3.a) de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social”, si bien en el fundamento de derecho segundo de la sentencia del TS se corrige el error observado en esa mención, ya que “... debe entenderse que son los arts. 1.1 y 3 a) de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa y el art. 2 e) de la Ley reguladora de la Jurisdicción Social”.

En el fundamento de derecho tercero conocemos las alegaciones de las partes, con una amplia síntesis del escrito de interposición del recurso y del de oposición a este. La junta sostuvo que

“... el ejercicio de una acción judicial por una funcionaria no determina la competencia del orden jurisdiccional, sino que lo relevante es la naturaleza del acto administrativo impugnado. Considera que la cuestión litigiosa en el presente caso no es la existencia o inexistencia de acoso, sino la adecuación a derecho de la resolución por la que se adoptan medidas en el estricto ámbito de prevención de los riesgos laborales, razón por la que resulta aplicable el artículo 2 e) dela LRJS, que establece la competencia del orden jurisdicción social respecto de litigios sobre actos de las Administraciones Públicas dictados en materia de prevención de riesgos laborales, respecto de sus empleados públicos, sin distinción por la naturaleza de su relación jurídica, estatutaria o laboral”. Concluía que el acoso “queda incluido en el marco general del derecho a la seguridad y la salud, y que la valoración de la existencia de acoso laboral únicamente puede ser enjuiciada por la jurisdicción social conforme al ya citado artículo 2 e) de la LRJS”.

Por la recurrida se rechazó ese planteamiento y de sostuvo que la jurisprudencia citada por la recurrente no era aplicable al presente caso, ya que ahora se estaba “ante la fiscalización de una resolución administrativa en materia de acoso laboral”. A su parecer, las sentencias del JCA y del TSJ fueron plenamente ajustadas a derecho, por ser el orden jurisdiccional competente, ya que “... aun cuando la denuncia inicial hiciera una alusión a la posibilidad de evaluación de riesgos laborales y la resolución administrativa discutida hiciera referencia a otras medidas en materia de prevención de esos riesgos, lo cierto es que esta puso fin a un procedimiento en materia de acoso laboral, declaró la existencia de indicios de éste y planteó la posibilidad de adoptar medidas disciplinarias”.

4. Al entrar en la resolución del litigio, la Sala pasa revista primeramente a la normativa aplicable, con reproducción de los arts. 1.1 y 3.1 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, así como el art. 2, apartados e) y f) de la Ley reguladora de la jurisdicción social. La conclusión que extrae del contenido de dichos preceptos, y que servirá de punto de partida para fundamentar más adelante su tesis de ser el orden jurisdiccional competente el c-a, y desestimar el recurso de casación, es la siguiente:

“1º.- Corresponde al orden jurisdiccional social conocer la impugnación de las actuaciones de las Administraciones públicas para garantizar el cumplimiento de las obligaciones legales y convencionales en materia de prevención de riesgos laborales respecto de todos sus empleados, sean funcionarios, personal estatutario de los servicios de salud o personal laboral, que podrán ejercer sus acciones, a estos fines, en igualdad de condiciones con los trabajadores por cuenta ajena, incluida la reclamación de responsabilidad derivada de los daños sufridos como consecuencia del incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.

2º.- No hay una previsión similar respecto de la prohibición de la discriminación y el acoso, ya que la competencia del orden social solo se atribuye contra actuaciones del empresario o terceros vinculados a éste por cualquier título, cuando la vulneración alegada tenga conexión directa con la prestación de servicios.

3º.- De ello se desprende que los actos administrativos en materia de acoso laboral deberán ser objeto de conocimiento por el orden jurisdiccional contencioso- administrativo, a no ser que pueda entenderse que dichos actos tengan por finalidad garantizar el cumplimiento de obligaciones legales o convencionales en materia de prevención de riesgos laborales, ya que esta es competencia exclusiva de la jurisdicción social”.  

Apoya estos argumentos con varias sentencias de la Sala Social, y también con una de la Sala especial de conflictos de competencia. De las primeras , se sintetiza la doctrina de las dictadas el   10 de noviembre de 2021  , de la que fue ponente la magistrada María Luisa Segoviano (resumen oficial: “Competencia del orden social para conocer de la demanda de indemnización de daños y perjuicios ante la falta de adopción de medidas de prevención frente al acoso laboral de una funcionaria de carrera frente al Ayuntamiento empleador. Reitera doctrina”), y de la de 19 de julio de 2021  , de la que fue ponente la magistrada María Luz García (resumen oficial: “Competencia del orden social de la jurisdicción para conocer de una reclamación de daños y perjuicios en materia de prevención de riesgos laborales presentada por una funcionaria de carrera. Reitera doctrina”).

De la Sala especial de conflictos de competencia, es analizado el auto de 6 de mayo de 2019  , del que fue ponente el magistrado Dimitri T. Berberoff (resumen oficial: “Conflicto (negativo) de competencia entre el orden social y el contencioso administrativo. Origen profesional de la IT de una funcionaria por infracción de la normativa de prevención riesgos laborales. Es competente la jurisdicción social”).

Por último, se menciona también dos sentencias anteriores de la propia Sala, dictadas el 27 denoviembre de 2023  (resumen oficial: “Definición de acoso por razón de sexo. Art. 7 de la L.O. 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres”), de la que fue ponente el magistrado Luís Diez , y el 30 de octubre de 2024  (resumen oficial: “Archivo de expediente gubernativo por la Fiscalía”), de la que fue ponente  la magistrada María del Pilar Teso.

Para concluir, en lo que interesa al objeto de mi exposición que la jurisdicción c-a deberá conocer de los recursos contra

“Actos o decisiones de la Administración pública empleadora en materia de acoso laboral cuando afecten a personal funcionario o estatutario, o conjuntamente de este con personal laboral, siempre que no se trate de una actuación que pueda incardinarse en la materia de prevención de riesgos laborales.

- Actos en materia de acoso laboral que por su contenido, repercusión y efectos tengan una naturaleza materialmente administrativa, atendido su alcance y transcendencia, en particular los de carácter sancionador”.

Mientras que la jurisdicción social será competente

“cuando se trate de actos o decisiones de la Administración pública empleadora en materia de acoso laboral respecto de los trabajadores a su servicio, salvo cuando afecten conjuntamente al personal laboral y al funcionarial o estatutario, a no ser que se trate de una actuación que pueda incardinarse en la materia de prevención de riesgos laborales en que la competencia del orden social es plena”.

5. Toca ya trasladar esta jurisprudencia al caso litigioso examinado, algo que realiza la Sala tras recordar el contenido de varios preceptos de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, concretamente los arts. 1 (normativa sobre PRL), 2 (objeto), y 3 (ámbito de aplicación), de la que realiza su particular entendimiento. Recuerda más adelante cual fue el origen del litigio, añadiendo que el art. 95.2 o) de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público tipifica como falta disciplinaria muy grave el acoso laboral, y enlaza ya con los argumentos anteriormente expuestos para concluir que

“...  cuando se trate de actuaciones administrativas no preventivas sino represivas de conductas constitutivas de acoso laboral, tipificadas como falta muy grave por el art. 95.2 o) del citado EBEP, será la jurisdicción contencioso-administrativa la competente para conocer los recursos que puedan interponer los interesados”.

Que concreta mas aún, afirmando que

“No se trata de que el orden jurisdiccional dependa de quien plantea el recurso, como aduce la parte recurrente; por el contrario, el elemento determinante es la naturaleza del acto recurrido. Si se trata de un acto que establece medidas preventivas en materia de acoso laboral, o de actuaciones que infrinjan esas medidas preventivas o de la exigencia de responsabilidad administrativa por el incumplimiento de esas medidas preventivas, será la jurisdicción social la competente, por imperativo de lo dispuesto en el art. 2 e) de la LRJS. Por el contrario, si el acto administrativo tiene una naturaleza disciplinaria derivada de la posible comisión de una infracción tipificada como muy grave por el art. 95.2 o) del EBEP, será la jurisdicción contencioso-administrativa la que deba conocer los recursos contra dicho acto, con independencia de que el sujeto pasivo sea funcionario o personal laboral”.

6. ... Por todo lo anteriormente expuesto, la Sala, que desestima el recurso de casación y confirma íntegramente la sentencia del TSJ de Andalucía, declara que la doctrina casacional aplicable debe ser la siguiente:

“1º.- La jurisdicción contencioso-administrativa debe resolver los recursos contra los actos administrativos adoptados en procedimientos cuyo objeto sea investigar o depurar la responsabilidad disciplinaria por conductas presuntas de acoso laboral cuando hayan sido cometidas por personal funcionario, todo ello con independencia de quien sea el presunto sujeto pasivo del acoso.

2º.- Por el contrario, el orden jurisdiccional social es el competente para conocer la impugnación de resoluciones que establezcan medidas de prevención del acoso laboral que no sean disposiciones generales, o de actuaciones de las Administraciones públicas que infrinjan esas medidas preventivas, o cuando se pretenda la exigencia de responsabilidad derivada de los daños sufridos como consecuencia del incumplimiento de esas medidas".

Buena lectura.

No hay comentarios: