martes, 8 de diciembre de 2020

El tejido empresarial en España. Una nota sobre los datos del Directorio Central de Empresas a 1 de enero de 2020

 

1. El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el 3 de diciembre su documento anual “Estructura y dinamismo del tejido empresarial en España”, con datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE) a 1 de enero de 2020.

  

El examen de este informe es siempre de mucho interés, ya que ayuda a entender, en cuanto que incluye datos sobre el número de personas asalariadas en las empresas españolas, cómo pueden aplicarse las normas laborales y las mayores o menores dificultades que pueden encontrar las mismas para su plena aplicación.

En la introducción del documento se explica que los datos presentados son comparables con los del año anterior “al utilizar el concepto de empresa adaptado que se implementó en los datos referidos a 2018”. Más adelante, en la “nota metodológica” se explica que “La nueva definición de empresa, implementada en el sistema DIRCE con referencia 2018 incide en los aspectos de estructura organizativa, autonomía de decisión y orientación al mercado. En definitiva, se priman los factores económicos de las unidades frente a la visión tradicional, más orientada a los aspectos legales. Los datos generados en el ciclo DIRCE de referencia 2019, objeto de esta nota y recientemente publicados son consistentes con los del año anterior y permiten la comparación temporal de agregados”.

 

La explicación de los cambios introducidos en 2019 fue objeto de explicación por mi parte en la entrada dedicada a exponer los datos de dicho año,  por lo que considero conveniente reproducir algunos fragmentos de su contenido.

 

“Una explicación detallada de los cambio introducidos se encuentra en la nota publicada por el INE el 17 de diciembre, en la que se da cuenta de que se adapta el concepto estadístico de empresa “para medir con mayor precisión la actividad económica de los grupos empresariales” en estos términos:

 

“Hasta el año 2018, el INE, como la mayoría de las oficinas de estadística de la Unión Europea, ha venido identificando, a efectos operativos, la unidad estadística empresa con la unidad legal (en el caso español, mediante el NIF). De esta forma se daba cumplimento al reglamento vigente y se reflejaba adecuadamente la actividad económica del país.

 

No obstante, la progresiva complejidad en la forma de operar internamente que tienen hoy en día los grupos de empresas ha hecho que el Sistema Estadístico Europeo se haya planteado la búsqueda de una mejora en la manera de reflejar en las estadísticas oficiales de empresas la actividad de estos grupos.

 

Tras esta modificación del concepto estadístico, que se explica con detalle en el apartado “Procedimiento para calcular las Empresas dentro del SEE” de esta nota de prensa, la mayoría de las empresas seguirán siendo, como hasta ahora, unidades legales independientes. El cambio solo afectará a las unidades legales (UL) que forman parte de grupos empresariales (el 3,1% del total)”.  Sin embargo, el cambio es bastante más importante en relación con el volumen de población asalariada afectada y de la facturación total, ya que representan el 43 y el 66 % respectivamente”.

 

Una explicación técnica muy detallada del cambio metodológico se encuentra en el documento elaborado por el Departamento de Metodología de la Producción Estadística de la Unidad DIRCE “Delineación de empresas complejas en el INE. Metodología del algoritmo de profiling automático”. Tras hacer sucinta mención a los cambios económicos operados a escala internacional y el papel relevante que están teniendo en ellos los grupos de empresas, conformados por “grandes cantidades de unidades legales localizadas en diferentes países”, y cuyos organigramas legales “difieren sustancialmente de sus estructuras operativas”, pone de manifiesto que el uso de la unidad legal como aproximación al concepto de empresa, hasta el año anterior utilizado, “no ofrece una imagen adaptada al mundo real y por tanto es necesario cambiar esta práctica de forma progresiva”.

 

La nueva metodología “se basa en analizar la estructura legal, contable y operativa de un grupo empresarial, con vistas a establecer las empresas que operan en su seno, sus vínculos y las estructuras más eficientes para la recogida y el proceso de datos económicos”. Remitiendo a todas las personas interesadas a la lectura de dicho informe para disponer de información técnica más precisa para analizar el cambio y el desarrollo e implementación de un algoritmo específico para ello, baste ahora añadir, tal como se expone en la nota de prensa de 17 de diciembre que el resultado de la aplicación de las nuevas reglas es en primer lugar que para las unidades legales que no pertenezcan a grupos empresariales, la gran mayoría en España, no hay cambio alguno ya que “una empresa estadística seguirá siendo equivalente a una unidad legal”, mientras que para determinar cuando estamos en presencia de grupos de empresas las unidades legales se han agrupado atendiendo a diversos criterios, como por ejemplo “si en un grupo empresarial distintas unidades legales llevan a cabo diferentes etapas de un mismo proceso de producción y los output de una son los input de otra, todas ellas forman una única empresa, a efectos estadísticos. Un caso de este tipo puede ser un grupo que fabrica armarios y, para ello, una unidad legal del grupo que fabrica puertas de armario vende toda su producción a otra unidad del mismo grupo que es la que monta los armarios: ambas unidades legales pertenecerán a una sola empresa, en lugar de ser dos como hasta ahora). O bien “Otro caso se puede presentar cuando unas unidades legales prestan servicios o actividades auxiliares para otras unidades legales del grupo (emplean el personal, llevan la contabilidad o el transporte). La empresa estará entonces formada por todas ellas conjuntamente. La unidad estadística empresa así formada tendrá una actividad económica principal a la que se le asignará todas las magnitudes económicas (empleo, cifra de negocios, compras, inversión,….).  

 

En conclusión, los efectos de cambio de la unidad estadística se concretan a 1 de enero de 2019 en que hay un total de 3.414.966 unidades legales, de la que aquellas que se definen en grupos son 104.168 (3,1 %), con muy diferente importancia según sectores de actividad, siendo significativo el porcentaje del 34,2 % en el de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado” muy por delante del siguiente, Industrias extractivas (16,7 %), y completamente alejado de los dos menos importantes, Otros Servicios (0,5 %) y Educación (1,2).  Por consiguiente, y de acuerdo a la nueva metodología, el tejido empresarial español se estructura ene 3.367.197 empresas, de las que 3.310.798 son simples, un 98,4 %, y 52.399 son complejas, 1,6 %, operando en entonos de grupos de sociedad, y agrupando 104.168 unidades legales o filiales, “de las cuales 26.045 tienen suficiente autonomía de decisión y constituyen en sí mismas, empresas estadísticas complejas. El resto de unidades legales se combinan con otras, dando lugar a 26.354 empresas complejas. De entre estas, 24.828 están constituidas por combinaciones de dos a cinco unidades legales, 1.011 se conforman por combinaciones de seis a nueve unidades legales y las 515 restantes están formadas por combinaciones de 10 o más unidades legales”.

  

Cabe recordar además que el INE dispone de un documento, “Explotación estadística del DIRCE Metodología”, que sigue siendo plenamente válido por lo que respecta a las unidades legales que no han sufrido cambio alguno, en el que se expone que con el directorio se pretende “dar respuesta a las principales demandas de los usuarios ofreciendo información sobre las empresas y unidades locales implantadas en España, considerando desgloses según las variables básicas de forma legal, actividad económica principal, tamaño y localización geográfica”, y que cubre “todas las actividades económicas excepto la producción agraria y pesquera, los servicios administrativos de la Administración Central Autónoma y Local (incluida Seguridad Social), las actividades de las comunidades de propietarios y el servicio doméstico”.

 

2. Desde la perspectiva de mayor interés laboral, la dedicada a la recogida de datos sobre el número de personas asalariadas, por estratos, el documento nos informa de que los datos publicados se obtienen prioritariamente a través de las distintas encuestas económicas que realiza habitualmente el INE y otros organismos, y que también se obtiene la información “a partir del número de asalariados inscritos en la Seguridad Social o, en su defecto, mediante la información, si existe, proporcionada por vía fiscal, referida al número de retenciones practicadas en el año”.

  

El número de empresas activas a 1 de enero de 2020 es de 3.404.428. Respecto a la distribución de las unidades empresariales en los distintos sectores económicos de actividad, sigue ocupando un lugar prioritario el denominado “Resto de Servicios”, con 2.062.122 empresas activas que representan el 60,6 % del total.  Conviene señalar que en este grupo se incluyen “todas las empresas dedicadas a hostelería, transporte y almacenamiento, información y comunicaciones, actividades financieras y de seguros, actividades inmobiliarias, profesionales, científicas y técnicas, actividades administrativas y de servicios auxiliares, educativas, sanitarias y de asistencia social y otro tipo de actividades sociales, incluidos los servicios personales”.

 

Aunque a mucha distancia, debe destacarse la importancia de las actividades incluidas en el ámbito del comercio, 726.573, es decir aquellas que desarrollan actividades de venta al por mayor, al por menor y los intermediarios del comercio, que representan el 21,3% del total. A mayor distancia, les siguen las empresas ubicadas en el sector de la construcción, el 12,3 % del total, y las que encontramos en la industria, el 5,8 %.

  

3. Afirmar que el tejido empresarial español es de micro y pequeña empresa principalmente, responde a una realidad estadísticamente contrastada, con datos que dejan para una reflexión de mayor alcance que esta nota si el elevado número de empresas sin personas asalariadas se ajusta a la legalidad o hay detrás de las cifras un número no desdeñable de relaciones laborales asalariadas encubiertas.

  

Repárese en que 1.912.010 millones de empresas, el 56,2 % del total, no emplearon a ningún asalariado en 2019, y que otro porcentaje nada despreciable, el 26,6 %, es decir 907.192 sólo daban ocupación a uno o dos personas asalariadas, por lo que entre ambas sumaban el 82,8 % de total.

 

A reseñar también otro dato significativo para el funcionamiento de las relaciones de  trabajo en la empresa, cuál es el pleno reconocimiento del derecho a elegir representantes del personal, en empresas de 11 y más trabajadores, ya que las empresas con número inferior de personal eran 305.986 (entre 3 y 5 trabajadores), y 125.472 (entre 6 y 9 personas ocupadas), datos que hacen una vez más pensar en la necesidad de articular formar representativas del personal que no se basen únicamente en el ámbito empresarial. 81.298 es el número de empresas que ocupaban de 10 a 19 trabajadores, y 72.470 el de aquellas que proporcionaban ocupación a 20 o más trabajadores (4,9 % del total). Mientras que el minifundismo extremo empresarial se concentra en construcción (84,2 %) y “resto de servicios” (84,8 %), el sector industrial destaca por el volumen de población asalariada, ya que el 8,4 % de sus empresas agrupan a 20 o más trabajadores.  Todo ello conlleva a mi parecer una necesaria una reflexión adicional sobre la dificultad, no solo jurídica, sino real, de elegir a representantes del personal en aquellas unidades empresariales de reducida dimensión.

  

Del total de empresas activas, el 55,8 % de las unidades (1.899.810), pertenecen jurídicamente hablado a personas físicas, estando a su frente una mujer en el 36,7 %, con presencia mayoritaria femenina en los sectores de enseñanza, sanidad y servicios sociales (55,6%), siendo también relevante en los sectores del comercio minorista (46,3 %) y “resto de servicios” (43,7%), mientras que la masculina está cercana al 80 % en el sector de la industria.

 

4. Otro dato que puede ser de mucho interés para analizar la evolución de las relaciones de trabajo y la aplicación de las normas laborales es la antigüedad de las empresas activas, destacándose en el informe el gran dinamismo existente en el tejido empresarial español, ya que sólo un 17,2% existía hace 20 o más años” y el 21,2 % todavía no tenían dos años de vida a la fecha de cierre del informe, con un peso relevante de las empresas industriales que ocupan a un mayor número de trabajadores entre las de mayor antigüedad, y las de hostelería en el grupo de las menos, siendo destacable que un 25,3 % de las mismas no ha llegado aún a los dos años de vida.

 

También es de especial interés poner en relación la mayor o menor edad de la empresa con el número de trabajadores que ocupa, no siendo lógicamente de extrañar que la mayor parte de grandes empresas, un 31,9 % del total que ocupan a 20 o más asalariados, tengan como mínimo 20 años de vida, mientras que el 41,8 % de las empresas sin asalariados aún se encuentran entre el primer y el cuarto año de vida. 

 

5. Por último, cabe destacar que la Comunidad Autónoma de Cataluña fue la que concentraba más empresas activas a 1 de enero de este año, un 18,5 % del total, seguida de cerca por la Comunidad de Madrid (16,2 %) y Andalucía (15,6%). En cuanto al número de locales implantados en toda España, y en los que las empresas desarrollaron sus actividades, un total de 3.907.402, también Cataluña ocupa el primer lugar 18,5% del total, seguida por la Comunidad de Madrid con el 15,8 % y Andalucía con el 15,6%.

 

Buena lectura.