domingo, 25 de enero de 2015

Empleo, crisis y pobreza. De los datos (necesarios para conocer el estado general de la cuestión) a las personas (que viven cada día el impacto de la crisis). De Ginebra y Bruselas a Cornellà del Llobregat.



1. Recientemente se han publicado dos importantes estudios, de periodicidad anual, que abordan la realidad de las relaciones laborales y sociales a escala mundial y europea respectivamente. El día 19 se hacía público el informe de la Organización Internacional del Trabajo “Perspectivas laborales y sociales en el mundo.Tendencias en 2015”, que en años anteriores se denominaba “Tendencias mundiales del empleo”. Según la nota oficial de presentación del documento, este “contiene una previsión de las tasas de desempleo a nivel mundial y examina los factores subyacentes a estas tendencias, que comprenden la persistencia de las desigualdades y la caída de la participación de los salarios. El informe considera los motores del ascenso de la clase media en el mundo en desarrollo así como el riesgo de conflictividad social, sobre todo en las regiones donde el desempleo juvenil es alto. Analiza también los factores estructurales que configuran el mundo del trabajo, como el envejecimiento de la población y la evolución de las competencias solicitadas por los empleadores”.

Pocos días antes, el 15 de enero, era presentado por la Comisión Europea su estudio anual,correspondiente a 2014, “de la evolución del empleo y de la situación social enEuropa”. En la nota oficial de presentación se expone por la CE que “Se ha demostrado que los países que proporcionan unos empleos de alta calidad y una protección social y una inversión en recursos humanos eficaces muestran mayor resiliencia frente a la crisis económica”, haciéndose hincapié en el estudio en “la necesidad de invertir en la formación y el mantenimiento de las capacidades apropiadas de los trabajadores para apoyar la productividad, así como en el reto que supone restablecer la convergencia entre los Estados miembros”. 

2. Se trata de dos documentos de mucho interés y al que todas las personas interesadas en la temática de las relaciones laborales y sociales debemos prestar atención ya que proporcionan las grandes cifras y datos globales de cuál es el estado de la cuestión, año a tras año, a escala internacional y europea, siendo de especial importancia su seguimiento desde el inicio de la crisis en 2008. Una crisis que no ha acabado para muchas personas, más allá de las cifras sobre creación de empleo, habiendo afirmado el Director General de la OIT Guy Ryder en lapresentación del Informe antes citado que “la crisis del empleo dista mucho de haber terminado, de manera que no hay margen para la complacencia”, destacando del Informe que seguirá incrementándose la desigualdad de ingresos, “con el 10 por ciento más rico de la población que devengará entre 30 y 40 por ciento del total de los ingresos, mientras que el 30 % más pobre ganará entre 2 y 7 por ciento del total de ingresos”.

Y si para muestra adicional vale un botón véanse dos recientes informes: el primero, de ámbito mundial publicado por Oxfam Intermon con ocasión de la reunión anual de Davos, cuyo título es suficientemente expresivo: “Riqueza: tenerlo todo yquerer más”, y en el que expone que “En 2014, el 1% más rico poseía el 48% de la riqueza mundial, mientras que el 99% restante debía repartirse el 52%.1 Prácticamente la totalidad de ese 52% está en manos del 20% más rico de la población mundial, de modo que el 80% restante sólo posee un 5,5% de la riqueza mundial. Si se mantiene esta tendencia de incremento de la participación de las personas más ricas en la riqueza mundial, en sólo dos años el 1% más rico de la población acaparará más riqueza que el 99% restante, como muestra el gráfico 2; y el porcentaje de riqueza en manos del 1% más rico superará el 50% en 2016”; el segundo, de ámbito español, es un reciente informe elaborado por el gabinete técnico confederal de UGT que lleva por título “La precarización del mercado detrabajo. Algunas evidencias”, en el que se analiza la realidad del empleo creado y del desempleo, destacando por mi parte su afirmación de que “A los fenómenos estructurales de nuestro mercado laboral, como es la temporalidad descausalizada en la contratación, se han unido nuevas formas de precariedad. Entre ellas, un auge del empleo a tiempo parcial involuntario, que ha ido de la mano de un aumento del número de horas efectivas trabajadas a la semana por los empleados a tiempo parcial, junto a un incremento del peso de las horas extraordinarias no pagadas”. El informe ugetista constata asimismo que se ha producido un aumento de la población en riesgo de pobreza, ya que el indicador de la población que se encuentra en tal situación (o exclusión social) contenido en la Estrategia Europea 2020 “indica que España se encuentra en una situación preocupante: el 27,3% de la población se encuentra en riesgo de pobreza, casi 3 puntos por encima que en 2009 (24,7% de la población). El porcentaje es notablemente más elevado que en el conjunto de la Europa de los 28 y, al contrario de la evolución favorable en países como Francia, toma una senda de continuado ascenso”.

3. Obviamente, y refiriéndome a España, la realidad de la crisis es valorada de forma muy diferente por el gobierno y el grupo político que lo sustenta, como lo demuestran recientes declaraciones del presidente Mariano Rajoy la Ministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez, pero quien “se lleva la palma” en una valoración triunfalista de la situación actual es una diputada del Partido Popular, la Sra. Carmen Álvarez Arenas, de la que reproduzco un fragmento de su intervención en el debate celebrado el pasado 20 de enero en el Pleno delCongreso con ocasión de la convalidación del Real Decreto-Ley 16/2014, de 19 dediciembre, por el que se regula el programa de activación para el empleo: “Señorías, quiero insistir en algo que es muy importante. Primero, en el cambio de la situación en la que nos encontramos, gracias a las reformas que ha hecho este Gobierno y a los esfuerzos del conjunto de la sociedad española, que han permitido un cambio radical en la situación económica y del empleo. Hemos pasado de la recesión a la recuperación, del crecimiento negativo a la previsión de un incremento en el PIB del 2 % y, además, a la sostenibilidad en el tiempo. Hoy, el Fondo Monetario Internacional, señorías, ha dicho que solo España y Estados Unidos entre las economías mundiales van a tener una previsión de crecimiento. No es que esto sea para que digamos que está todo hecho, es simplemente para afianzarnos en que lo que estamos haciendo es lo correcto en beneficio del conjunto de la sociedad española. Hemos pasado de una destrucción masiva de empleo a la contención de los despidos, que era el objetivo de la reforma laboral, y a la creación de 400.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social. Señorías, España ha dejado de ser el problema para empezar a ser un referente en la solución, y es evidente, señorías, que este programa va a contribuir a que esto llegue a las personas más vulnerables, a las personas que más lo necesitan”. Justamente en ese debate el diputado de la Izquierda Plural Joan Coscubiela sacaba los colores al gobierno al aportar unos datos de indudable impacto: “Desde el inicio de la crisis, señora ministra, la tasa de cobertura a los desempleados ha caído en 20 puntos, del 78 % al 57 %, y especialmente durante esta legislatura; además, ha caído la calidad de las prestaciones por desempleo: de 4,5 millones de personas paradas registradas, solo 2,5 millones cobran prestación y, de estos, el 60 % solo cobra algún subsidio entre 400 y 500 euros. Pero, lo que es más grave para su futuro, el Gobierno, en julio de 2012, de manera inconcebible, redujo la base de cotización de los perceptores del subsidio mínimo, con lo cual, la agresión a su condición de parados tiene continuidad con la agresión para las futuras pensiones. Eso no es una cosa que venga del cielo, es fruto de sus políticas”.

4. El informe 2015 de la OIT sigue constatando la existencia de amplias brechas laborales y sociales surgidas durante la crisis, siendo un reto de futuro, muy difícil de alcanzar si no se adoptan las políticas adecuadas para ello, crear empleos en un número suficiente no sólo para acoger a quienes se incorporan al mercado de trabajo sino también para quienes quedaron fuera del mismo en años anteriores, cerca de 61 millones de personas desde 2008, por lo que para colmar aquello que la OIT ha calificado, con expresión que ha hecho fortuna, “brecha de empleo”, se calcula que será necesario crear a escala mundial 280 millones de nuevos empleos en 2019. Pero los datos y las perspectivas con las que trabaja el máximo foro mundial sociolaboral no son precisamente optimistas, ya que desde el inicio de la crisis se han incorporado 31 millones de personas a la situación de desempleo, en la que se encontraban en 2014 201 millones, previéndose un incremento de 3 millones este año y de 8 millones durante los cuatro siguientes. La cifra de trabajadores vulnerables (empleo vulnerable se define por la OIT como la suma de los trabajadores por cuenta propia mas los trabajadores en negocios familiares) se cifra en 1400 millones en el mundo, con un incremento de 27 millones desde 2012, y uno de cada catorce trabajadores seguirá viviendo al finalizar este decenio “en condiciones de extrema pobreza”. Conviene recordar que en su informe de 2014 la OIT afirmaba que aunque haya disminuido de forma notable desde principios del siglo XXI, y es una noticia de la que sólo cabe felicitarse, el número de trabajadores pobres, es decir aquellos que a pesar de tener un trabajo no pueden escapar de una situación de pobreza, los datos siguen siendo muy preocupantes, poniendo de relieve que la reducción parece haberse estancado, de tal manera que “se calcula que, en 2013, 375 millones de trabajadores (un 11.9 por ciento del total de empleados) vivían con menos de 1,25 dólares de los Estados Unidos al día y 839 millones (o 26.7 del total de empleados) con 2 dólares al día o menos”.

Otro dato importante a destacar del informe es el incremento de las desigualdades en las economías avanzadas, mientras que el avance en la corrección de estas en las economías emergentes y en desarrollo se ha ralentizado considerablemente. Para las economías avanzadas (no en todas ciertamente, pero España sí estaría en el grupo de las afectadas), de las que se recuerda que “tradicionalmente las desigualdades han sido muy inferiores a las de los países en desarrollo” se dice ahora que las desigualdades en los ingresos han empeorado rápidamente después de la crisis, y en algunos casos se están acercando a niveles registrados en algunas economías emergentes”. Para intentar corregir las deficiencias denunciadas en el Informe la OIT apuesta, una vez más como en anteriores informes, por el impulso de la demanda agregada y la inversión empresarial, y la reorientación de los sistemas crediticios para apoyar la economía real y con especial atención a las pequeñas empresas, junto con políticas del mercado de trabajo y fiscales bien diseñadas. Igualmente, “también hay que afrontar las persistentes vulnerabilidades sociales vinculadas a la frágil recuperación laboral, principalmente el elevado desempleo de los jóvenes, el desempleo de larga duración y el abandono del mercado de trabajo, sobre todo entre las mujeres. Para ello es preciso emprender reformas del mercado de trabajo inclusivas con objeto de apoyar la participación, promover la calidad del empleo y actualizar las calificaciones”.  

Tampoco se olvida la OIT de la situación laboral y social de los jóvenes, con tasas de desempleo que triplican a las de los adultos, con la necesidad de adoptar medidas formativas y laborales que corrijan la situación actual, en el bien entendido, como subraya el profesor Jesús Cruz Villalón en un artículo publicado hoy y referido a la situación de la juventud en España pero cuya reflexión me parece perfectamente extrapolable a escala internacional (“No es país para jóvenes”) que “En sentido estricto no existe un problema específico de desempleo juvenil sino de desempleo a secas, lo que obliga a tener presente el mercado de trabajo en globalidad, siendo en estos momentos escasamente influyentes las peculiaridades del trabajo de los jóvenes. Lo que ha sucedido es tan simple como que en épocas de crisis se opta por conservar los puestos ya existentes, con bloqueo de nuevos ingresos y, por ende, aumentando más y más la bolsa de los jóvenes que hasta el presente no han logrado trabajar nunca”.

5. Del estudiopresentado por la CE creo conveniente destacar, además de las citas ya efectuadas con anterioridad, la importancia de potenciar la participación en el mercado de trabajo y de promover las mejoras en los sistemas de protección social para cubrir las situaciones de necesidad de las personas que se encuentren en situación involuntaria de desempleo. Se sigue insistiendo en la importancia de invertir en formación y de tomar en consideración las necesidades laborales existentes en el marco de una economía afectada por los cambios tecnológicos, la globalización, el cambio demográfico y la ecologización. El estudio pone una vez más de manifiesto que “es preciso aplicar unas políticas adecuadas para evitar el derroche de recursos humanos a través de la inactividad o la infrautilización de las posibilidades de empleo de las personas”, que el incremento de la oferta de recursos humanos cualificados “debe ir acompañado de un incremento de la oferta de puestos de trabajo de calidad, con objeto de conseguir una mano de obra más productiva”, y que para evitar un incremento de la polarización del mercado de trabajo “se necesitan políticas activas que apoyen la formación a lo largo de toda la vida, una mejor asistencia en la búsqueda de empleo y un diálogo social mejorado a fin de aplicar las innovaciones”. En la presentación del estudio la actual comisaria de empleo, asuntos sociales, capacidades y movilidad laboral, Marianne Thyssen, afirmó que “se requiere una mayor inversión en las personas a fin de educar y formar mejor a los ciudadanos europeos para el mercado de trabajo y hacer que participen activamente en el mismo...”.

6. Muchas de las personas asistentes a las jornadas celebradas este fin de semana en Cornellá del Llobregat con el título “Alianza cívica contra la pobreza en Cornellà”, organizadas por el Ayuntaniento y dirigidas por el Presidente de la Fundación Utopía Joan N. García-Nieto de Estudios Sociales del Baix Llobregat, Francesc Castellana, no han leído los documentos citados, pero  sí son sujetos activos (estén empleados, desempleados, inactivos) de las políticas de empleo y viven (sufren) directamente las consecuencias de la crisis, a la que insisto que no se puede dar por finalizada desde el BOE o desde el Congreso de los Diputados, y menos desde los despachos del FMI o en la reunión de Davos. En las Jornadas, cuyo objetivo era sentar las bases para crear la “Alianza civica” citada en el título, resultado de los esfuerzos conjuntos de las entidades y de la Administración Local que permita “dibujar un nuevo modelo de ciudad capaz de corregir las desigualdades, garantizar la dignidad de las personas y mantener la convivencia y la cohesión social”, se ha reflexionado y debatido sobre la pobreza, sus efectos y las nuevas medidas para paliarla, con intervenciones de representantes de organizaciones sociales y  debates en talleres de trabajo sobre los derechos básicos de ciudadanía, la problemática de la salud y el bienestar, y la igualdad de oportunidades, habiéndose formulado un conjunto de propuestas que han sido recogidas en las conclusiones del encuentro y que pone de manifiesto la necesidad de abordar transversalmente la realidad de la nueva pobreza que afecta a amplias capas de la sociedad y de la que no escapa una parte de la población trabajadora con salarios por debajo de los niveles de subsistencia.

7. Tuve la oportunidad de participar en la primera mesa de trabajo de las Jornadas, junto con el Sr Andreu Missé, director de la publicación “Alternativas Económicas”, y con la Sra. Sonia Fuertes, vicepresidenta de la Federación catalana deentidades de acción social (ECAS). Cada uno de los tres ponentes aportamos nuestra reflexión sobre la pobreza desde las vertientes económica, laboral y social, aunque en realidad todos nos  “mezclamos” en los campos reservados a los otros ponentes, ya que como he dicho antes es difícil aislar un ámbito específico en el que se ubique la pobreza.

Sólo quiero apuntar ahora que desde mi perspectiva laboral enfaticé el impacto que las reformas laborales postcrisis están teniendo sobre el crecimiento del número de trabajadores pobres y sobre la devaluación salarial que se ha producido en España no sólo como consecuencia de la crisis sino también como resultado de las reformas laborales emprendidas por el Partido Popular y que han llevado a mi parecer a un incremento del poder unilateral del empleador en la fijación, y modificación, de las condiciones de trabajo, y a la debilitación de la negociación colectiva como instrumento ordenador de las relaciones laborales y de fijación de los salarios. Que la nueva pobreza afecta muchas personas que disponían de empleos en principio estables y bien remunerados pero que como consecuencia de la crisis económica han desaparecido y han quedado desprotegidas una vez agotadas las prestaciones sociales contributivas o asistenciales, con especial impacto en trabajadores de medianas y pequeñas empresas, extranjeros extracomunitarios y autónomos.

También se abordó el incremento de las desigualdades sociales y se insistió en el incremento de las mismas, rechazando por mi parte que tengan algo que ver en ese crecimiento las “rigideces laborales”, ya que después de 53 reformas laborales operadas en España desde 1980 no creo que  pueda sostenerse esta tesis (corrijo, sí hay quien la mantiene, salvo que la regulación sea “desreguladora”).  En fin, tuvimos, como no podía ser menos en unas jornadas organizadas por una Corporación Local, un amplio debate sobre el papel de las Administraciones Locales en la creación de empleo, papel muy importante que se ha jugado desde mediados de los ochenta del siglo XX y que ahora se ve puesto en cuestión no sólo por las restricciones económicas sino también por las restricciones legales operadas por la normativa de reforme de las competencias de tales Administraciones, aunque quienes padecen las consecuencias de la crisis no conozcan tales leyes y sigan acudiendo a su administración más cercana, la local , para tratar de intentar encontrar respuesta a su problema.

8. Como consecuencia de las intervenciones de los distintos ponentes en la sesión del viernes, y de los ricos debates habidos en la sesión del sábado (participaron 220 personas en la primera jornada y 110 tuvieron presencia activa en los talleres) se ha elaborado un documento conclusivo, aún pendiente de retoques finales en su redacción, con el que se pretende concienciar a toda la ciudadanía sobre la importancia de afrontar las nuevas realidades, pero no quedándose sólo en la concienciación sino también con formulación de propuestas que impliquen a las Administraciones, entidades sociales y al conjunto de la ciudadanía. En el citado documento se expone que “Los efectos de la crisis son ahora más patentes, ya que a la antigua pobreza se añade con fuerza la presencia de un segmento relevante de familias que aunque han podido subsistir gracias a sus ahorros o las ayudas públicas ahora ven como se agotan. Esta falta de recursos, lejos de mensajes positivos sobre un supuesto final de la crisis, ha hecho aflorar muchas situaciones hasta ahora escondidas y genera sentimientos de baja autoestima y un deterioro de la dignidad de las personas afectadas. La falta de trabajo y de expectativas de futuro junto con la disminución de las transferencias sociales destinadas a prestaciones y servicios provoca la llamada nueva pobreza. El empobrecimiento de amplias capas de la población es una amenaza a la buena convivencia y pone en peligro la cohesión y la justicia sociales, además de un ataque a la dignidad”. En las Jornadas se ha enfatizado, y así queda recogido en el documento final que “Para revertir esta situación hay que emprender acciones que incluyan una mayor implicación y la suma de los recursos tanto de la Generalitat como de la Administración General del Estado que permita, entre otras acciones, transformar la renta mínima de inserción en una verdadera renta garantizada de ciudadanía como herramienta para asegurar la cobertura de las necesidades básicas”.

En el ámbito de las medidas más directamente cercanas a la problemática laboral, que fueron objeto de amplio debate en el taller dedicado a la igualdad de oportunidades, se propusieron las siguientes: “Fomentar la aplicación de cláusulas sociales en la contratación pública en Cornellà.; priorizar el empleo de personas en situación de desempleo de larga duración para mayores de 45 años; Continuar tendiendo puentes para vincular la formación profesional con la red de empresas de la ciudad; buscar nuevos espacios en la ciudad que permita ampliar la oferta local de Escuelas de Segunda Oportunidad para apoyar la labor de las entidades que la lideran; impulsar políticas activas de empleo específicas para personas que finalizan planes de empleo locales; estudiar la posibilitar de crear ayudas para complementar los programas de estudio de la Generalidad; buscar intensivamente la colaboración público-privada con el fin de encontrar nuevos yacimientos de empleo y promocionar la formación dual”.

9. En suma, en Ginebra, Bruselas y Cornellà del Llobregat se ha debatido y escrito sobre el empleo, la crisis y la pobreza, ya sea desde despachos o desde realidades de personas directamente afectadas. Nada sobra, nada falta en cuanto a propuestas, medidas y acciones para mejorar la situación de una parte importante de la población, en suma para reivindicar los derechos de ciudadanía recogidos en textos internacionales y constitucionales y que ahora algunos quieren olvidar (¿será porque a ellos no les afecta la crisis sino todo lo contrario?)

Buena lectura de los documentos, y estaremos atentos a la publicación del texto definitivo de las Jornadas de Cornellà del Llobregat.

1 comentario:

Dr maria Rosa dijo...
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