No me atrevo a asegurar que la
mítica película “Casablanca” haya sido la que he visto en más ocasiones a lo
largo de mi vida, pero de lo que sí estoy seguro estoy es que casi recuerdo toda
ella, y muy especial dos escenas: una, de contenido claramente político y de
defensa de la libertad, que ahora más que nunca conviene recordar, cuando el dirigente de la resistencia Víctor Laszlo (en
la vida real Paul Henreid) pide a la orquesta del local que toquen la
Marsellesa para hacer callar los cánticos de los soldados nazis y la inmensa mayoría de las y los presentes se
levantan para cantarla.
Y otra, cuando casi al final de la
película, Rick Blaine (Humphrey Bogart ) le dice a Ilsa Lund (Ingrid Bergman),
en el momento de su despedida hacia la libertad, en vuelo a Lisboa, “siempre
nos quedará París”, el recuerdo de un tiempo entrañable de amistad y que
continuará en la memoria de ambos con independencia del paso del tiempo.
La diferencia de esta segunda escena
con la relación del profesor, amigo, político y sobre todo cinéfilo, Ignasi
Camós Victoria, fallecido el día 23 de abril, festividad de Sant Jordi, es que
yo sí podré mantener el recuerdo de esa entrañable amistad, profesional y
personal, que tenía con Ignasi desde que se incorporó en 1993 (aunque ya habíamos
iniciado los contactos un año antes) al proyecto de puesta en marcha del área
de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Girona junto
con el profesor Ferran Camas y al que se incorporaría poco después el profesor
Josep María Fusté, y no podrá hacerlo Ignasi.
Pero, esta diferencia no me impide
en modo alguno, y si Ignasi volviera a ver una vez esta película allá donde se
encuentre estoy seguro de que estaría de acuerdo conmigo, subrayar esa estrecha
amistad que germinó primero en la Universidad de Barcelona y después se consolidó
en unos “módulos prefabricados” (eufemismo para no hablar de barracones) de la
provisional (cerca de ocho años de “provisionalidad”) Facultad de Ciencias
Jurídicas de la UdG, y después en la ya nueva Facultad en el campus de
Montilivi, en el que Ignasi permaneció (y jurídicamente lo ha seguido estando
hasta su fallecimiento) hasta su incorporación a la vida política, primero en el ámbito autonómico, catalán
y después en el estatal, hasta desembocar finalmente en la dirección del Instituto de la Cinematografía y de las
Artes Audiovisuales (ICAA), cargo que ocupó desde junio de 2023. Amistad, que
se mantuvo durante toda su vida, y que se manifestó entrañablemente en su
intervención en el acto de homenaje que la UdG, impulsado por el profesor
Ferran Camas, llevó a cabo el 9 de noviembre de 2023 con motivo de mi
jubilación.
Hoy no toca hablar de Derecho, ni de política, y sí de la amistad, dándole
el toque cinematográfico que Ignasi, seguro, acogería encantado. Por ello me
permito recomendar el artículo del director de Kinótico, David Martos, “Ignasi
Camós, el hombre bueno que ayudó (y sonrió) al cine y a la prensa sin
desfallecer jamás” https://www.cultura.gob.es/actualidad/2026/04/260423-fallecimiento-director-icaa.html
Siempre nos quedará Girona, Ignasi.
Descansa en paz.
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