domingo, 27 de abril de 2014

Las condiciones de trabajo en la Unión Europea en 2014. Una mirada a la realidad europea y española.



1. Mañana lunes se celebra en Bruselas una importante jornada de trabajo organizada por laComisión Europea en la que se abordarán cinco temáticas que afectan a las condiciones laborales de las personas trabajadoras, exponiéndose en su presentación que "esta conferencia será una oportunidad para una discusión sobre cinco temas específicos que tienen en común cómo luchar por el desarrollo a nivel europeo de un enfoque coherente y con visión de futuro de las condiciones de trabajo, con el objetivo de asegurar altos niveles de calidad, seguridad y equidad en el trabajo". Se trata de debatir, con la presencia e intervención de cualificados representantes del mundo empresarial, sindical, político y académico, la regulación de las medidas de seguridad y salud en el trabajo, las políticas de reestructuración empresarial, cómo conciliar vida laboral y familiar, las condiciones laborales de quienes realizan prácticas en empresas, y cómo promover condiciones de trabajo dignas en terceros países. Afortunadamente para todos los que no podemos asistir en directo a la jornada, ésta podrá seguirse en streaming.   

2. Pocos días antes se han hecho públicos los resultados del  eurobarómetro núm. 398, dedicado a las condiciones de trabajo en lospaíses de la Unión Europea. La nota de prensa difundida el jueves 24 de abrilpuede consultarse en todos los idiomas, y los documentos de síntesis se encuentran disponibles en inglés. Igualmente, hay un resumen de los resultadosde cada país disponible en su lengua oficial, si bien no incluyen los de todas las preguntas que se formularon en la encuesta.

Los resultados ponen de manifiesto diferencias muy importante entre los países de la UE, algo que no sorprende a quienes nos dedicamos al estudio de las relaciones laborales, y sobre las grandes diferencias o divergencias en los niveles de satisfacción de los ciudadanos según el Estado al que pertenezcan, la Comisión es del parecer que pueden explicarse por diversos factores: “está, por un lado, el contexto social y económico influido por la crisis, pero también rasgos más estructurales en términos de diálogo social, política social y Derecho laboral, que pueden revestir mayor o menor importancia según las distintas situaciones nacionales en la UE”.

El objetivo de esta entrada es comentar y analizar los resultados de la encuesta, en la que España no sale precisamente bien parada y ello pone de manifiesto, a mi parecer, que medidas normativas adoptadas en las últimas reformas laborales han producido un empeoramiento de las condiciones de vida laboral como se comprobará más adelante.

3. Las cuestiones abordadas guardan relación con el parecer de los trabajadores sobre las condiciones de trabajo en general en su país y cómo han evolucionado en los últimos cinco años (es decir, prácticamente desde el inicio de la crisis); más concretamente, sobre sus propias condiciones laborales y con atención al tiempo de trabajo, carga laboral, autonomía en la prestación y conciliación de vida laboral y familiar; la regulación de los períodos de descanso remunerados, las pausas laborales y la flexibilidad en el trabajo; el acceso a la información y consulta en el trabajo sobre aquello que afecta a las condiciones laborales; en fin, las medidas de seguridad y salud en el trabajo, y los posibles problemas que hubieran tenido los encuestados con respecto a problemas de salud o accidentes que hubieran sufrido relacionados con su trabajo.

Respecto al personal encuestado, fueron 26.571 personas (1.001 de ellas en España), durante los días 3 a 5 de abril, y se les agrupó, a efectos de incorporar también preguntas específicas en razón de su situación profesional y personal, en primer lugar en dos grupos, el de quienes estaban trabajando y el de aquellos que habían tenido una experiencia laboral con anterioridad. Dentro del primer grupo se efectuó una subdivisión entre trabajadores manuales y empleados, por una parte, y autónomos por otra, y en el segundo se les subdividió según que se tratara de personas en búsqueda de empleo, estudiantes o jubilados. El 52 % de los encuestados estaba trabajando (36 % empleados, 8 % trabajadores manuales y 8 % autónomos), mientras que el 48 % no lo hacían cuando se llevó a cabo la encuesta. De quienes realizaban una actividad laboral, el 40 % estaba en una empresa que ocupaba a más de 250 trabajadores, un 20 % en las de 51 a 2250, el 22 % prestaba sus servicios en las de 11 a 50, el 14 % en las  2 a 10, y un 2 % trabajaban en una empresa con un solo trabajador, mientras que sobre la jornada de trabajo el 76 % la prestaban a tiempo completo y un 23 % operaba a tiempo parcial (por una vez España está por encima de la media, ya que el número de encuestados con jornada a tiempo completo es del 78 %, y destacando, y ello nos llevaría a otras reflexiones adicionales sobre los mercados de trabajo y la protección social para los que no dispongo de tiempo ahora, que los dos países que tienen un mayor número de encuestados que trabajan a tiempo parcial son los Países Bajos(52%) y Alemania (63 %).

El 87  % de los encuestados trabaja, o había trabajado, para un solo empleados, mientras que un 6 % lo hacía para dos y otro 6 % para más de dos (un 12 % de pluriempleados en la UE es otro elemento de atención para prestar atención a los niveles salariales que serán, muy probablemente la razón de esa pluriactividad, y más en España donde el porcentaje sube al 18 %, sólo superado por Italia con el 20 %). En cuanto a la modalidad contractual de los encuestados, el 80 % tenía contrato estable, el 13 % de duración determinada, un 2 % estaba sometido a contratos formativos u otras modalidades de formación, el 2% prestaban servicios para ETTs, mientras que un 4 % se engloban dentro de la categoría indeterminada de “otros”.     

4. El primer bloque de preguntas guarda relación, como ya he apuntado, con las condiciones laborales y su evolución en los últimos cinco años.   La primera pregunta fue la siguiente: “Las condiciones laborales se definen como el horario laboral, la organización del trabajo, la salud y la seguridad en el trabajo, la representación del empleado y la relación con el empleador. Desde su propia experiencia y/o por lo que sabe por sus amigos y familiares que trabajan en la actualidad ¿cómo cree que son las condiciones laborales en (NUESTRO PAÍS) hoy en día? La diferencia entre los resultados globales UE28 y los españoles son realmente muy significativas y preocupantes: mientras que en toda la UE un 53 % de encuestados las califican de buenas (8 % muy buenas y 45 % bastante buenas)  y un 43 % de malas (15 % muy malas y 28 % bastante malas), el primer grupo se reduce al 20 % en España y sube hasta el 76 % en el segundo. Supongo que estos resultados no serán especialmente del agrado del gobierno español, pero me parecen que marcan una clara tendencia de cómo están evolucionando las relaciones laborales en general, y las condiciones de trabajo en particular en España. 

La segunda pregunta del primer bloque incide en la misma cuestión sólo que desde una perspectiva temporal más amplia. Se pregunta lo siguiente: “Desde su propia experiencia y/o por lo que sabe por sus amigos y familiares que trabajan en la actualidad, ¿cree que en los últimos  5 años las condiciones laborales en (NUESTRO PAÍS) han mejorado, permanecido igual, empeorado, o no sabe? Nuevamente la diferencia entre toda Europea y España es algo más, mucho más, que una mera anécdota estadística: en la UE 28, y este dato también debería preocupar, y mucho, a todos los dirigentes políticos y a las organizaciones sociales, un escaso 12 % creen que han mejorado, porcentaje que se incrementa hasta el 27 % entre los que creen que han permanecido igual en este lustro, y crece hasta alcanzar el 57 % de parecer negativo sobre la evolución de las condiciones laborales; en España, el porcentaje de quienes creen (y probablemente sufren directamente) que tales condiciones han empeorado alcanza el 86 %, reduciéndose al 9 % quienes creen que se han mantenido estable y al 4 % los que valoran que se ha producido una mejora.  

También fue objeto de pregunta cómo valoraba personalmente la persona encuestada sus condiciones laborales, y aquí los resultados globales de la UE van en una línea mucho más favorables que los anteriores, ya que un 77 % de la población trabajadora en la actualidad y un 71 % de la que tuvo con anterioridad una experiencia laboral responden que son satisfactorias (en el primer grupo, 25 % muy satisfechas y 52 % bastante satisfechas), mientras que  sólo un 23 %, del primero y 29 % del segundo se manifestaron en sentido contrario (para el primer grupo, un 6 % estaban totalmente insatisfechos y un 17 % bastante insatisfechos). No de extrañar para quien conozca la realidad europea y los problemas laborales sufridos especialmente por algunos países, que Grecia sea el primer país con respuestas más desfavorables, siendo además el único donde menos de la mitad de la población encuestada está satisfecha con sus condiciones laborales (38 %). Ahora bien, los datos de España tampoco son para lanzar, precisamente, las campanas al vuelo, ya que la diferencia entre los “total o parcialmente satisfechos” y los “total o parcialmente insatisfechos” es de solo siete puntos a favor de los primeros (53 y 46 %, respectivamente).

5. Un segundo bloque de preguntas tratan sobre la satisfacción de las personas encuestadas con el horario de trabajo, el interés que tiene para ellas su actividad laboral, la carga y el ritmo de trabajo, la autonomía de que dispone para llevar a cabo su actividad, y la conciliación de la vida familiar y laboral.

Con relación al grado de satisfacción con respecto al horario de trabajo, nuevamente el porcentaje global de la población europea que se manifiesta satisfecha de su situación (80 %, de los que 36 % están muy satisfechos y 44 % bastante satisfechos), es bastante superior al de la población española (67 %), mientras que en sentido contrario el 19 % de los europeos insatisfechos por su horario laboral (6 % totalmente insatisfechos y 13% bastante insatisfechos) queda bastante por debajo del 33 % de los españoles que se manifiestan en tal sentido. A escala de la UE es el excesivo número de horas de trabajo el principal motivo de insatisfacción (48 %), seguido por la distribución irregular del tiempo de trabajo y la imposibilidad de influenciar los tiempos de inicios y finalización o la distribución de los períodos de descanso (28 % en ambos casos).

Respecto al grado de interés que tiene el trabajo o actividad que realiza, o ha realizado, la persona encuestada, un 87 % de los que trabajan expresan un parecer positivo, mientras que se reduce ligeramente, 82 %, en quienes tuvieron una anterior experiencia laboral, cambiándose los resultados cuando se valora  el lado negativo de las tareas realizadas, en porcentaje del 12 y 17 % respectivamente. Los datos españoles se alinean con la segunda opción, es decir con un 82 % de valoración favorable y un 18 % de desfavorable (el cuarto país en el que hay una valoración menos favorables por parte de los encuestados del interés de su trabajo, siendo nuevamente Grecia la que se encuentra en el furgón de cola, con un 72 % de valoración positiva, mientras que Austria obtendría la medalla de oro si habláramos de unas competiciones deportivas, con un 95 % de valoración positiva).

En cuanto a la carga, intensidad y ritmo del trabajo, el porcentaje de valoración positiva en la UE se sitúa en el 74 % (23 % muy satisfactoria, y un 51 % bastante satisfactoria), quedándose en el 25 % quienes valoran negativamente su situación (6 % totalmente insatisfactoria y 19 % bastante insatisfactoria). Me pregunto, a la vista de los datos sobre España, si la reforma laboral tiene algún impacto sobre las respuestas de nuestros encuestados (y creo que así es), ya que nos situamos en el penúltimo lugar por orden de valoración positiva de la situación, con sólo un 58 % de personas satisfechas frente a un 41 % de insatisfechas, “ganándonos” únicamente Grecia, una vez más, con un porcentaje de trabajadores satisfechos (48 %) inferior al de que quienes expresan su insatisfacción por la carga y el ritmo de trabajo (51 %).

¿Qué autonomía tiene el trabajador en su trabajo, o más exactamente cómo valora la que tiene (o no)? A esta pregunta un 83 % de quienes trabajan en la actualidad responden con valoración positiva (40 % muy satisfechos y 43 % bastante satisfechos), mientras que sólo el 14 % se manifiesta en sentido negativo (3 % totalmente insatisfechos y 11 % bastante insatisfechos). Bueno, por una vez parece que los españoles no somos muy diferentes de la media europea (sí estamos muy lejos del “top ten” donde se sitúa Dinamarca con un 96 % de satisfacción), de tal manera que resultados o valoraciones positivas y negativas se encuentran en el 77  y 22 % respectivamente, con lo que “ganamos” a los italianos, británicos, rumanos y griegos.

Por fin, a la pregunta de cuál es el grado de satisfacción del encuestado con el equilibrio entre su vida laboral y personal (“equilibrio entre su trabajo y su vida privada”) el grado de satisfacción a escala europea es superior en once puntos al español (74 y 63 %), mientras que en sentido contrario el grado de insatisfacción es superior  en doce puntos entre la población española (37 y 25 %). En toda la UE el 27 % de encuestados se encuentra totalmente satisfecho y el 47 % bastante satisfecho, mientras que el 6 % se manifiesta totalmente insatisfecho y el 19 % bastante insatisfecho. Nuevamente parece que la realidad laboral española (combinación, añado yo ahora, de cambios normativos y de prácticas laborales no escritas y en ocasiones al margen de la legalidad) nos lleva a respuestas que, aun siendo positivas globalmente, ponen de manifiesto que queda mucho por hacer en nuestro país en materia de conciliación, ya que  estamos en la penúltima posición por porcentaje de satisfacción, teniendo sólo por detrás a Grecia (con sólo un 46 % de personas que creen que pueden valorar positivamente la política de conciliación).

6. El tercer bloque de cuestiones planteadas se refiere al parecer de los encuestados sobre diversos ámbitos de sus  condiciones laborales (regulación y derecho a descansos periódicos, pausas durante el trabajo, flexibilidad en los tiempos de trabajo, toma en consideración de sus opiniones sobre el trabajo por parte de sus superiores y aplicación efectiva, debate y discusión con sus compañeros y con los superiores sobre los problemas relacionados con el trabajo, o  las condiciones de trabajo y su igualad, o no, de los trabajadores con contratos de duración determinada o contratados por empresas de trabajo temporal con respecto a los contratados con carácter indeterminado y los que han sido directamente contratados por su empleador.      

En algunas de las respuestas sólo se dan datos agregados globales, sin distribución por países, pero en cualquier caso son útiles para conocer que aquello que muchas veces damos por asumido en España respecto a determinados derechos vinculados a la prestación  laboral todavía sufre limitaciones para una parte de la población europea. Por ejemplo, un 9 % responde que no dispone habitualmente de cuatro semanas de vacaciones pagadas anuales como mínimo, que un 11 % no tiene derecho a una pausa o descanso después de seis horas de trabajo, que un 16 % no tiene un día semanal de descanso como mínimo, y que el 24 % responde que no siempre su jornada diaria de trabajo está por debajo de las trece horas. En relación con la flexibilidad del tiempo de trabajo, y desde la perspectiva de la persona trabajadora, o que lo ha sido, encuestada, se pregunta si su empresa posibilita el trabajar voluntariamente a tiempo parcial, trabajar a distancia o disfrutar de permisos especiales en determinadas circunstancias; pues bien, un 26 % responde afirmativamente y afirma que ha hecho uso de los mismos, un 5 % que sí dispone de tal posibilidad pero que no ha ejercido el derecho “porque podría tener un impacto negativo sobre su carrera”; la existencia pero no utilización “porque podría suponer una disminución salarial” es mencionada por el 9 %, y la no utilización por otras razones llega al 19 %, mientras que un 40 % (es decir, un porcentaje altamente relevante, ¿no les parece?) responde que ninguna de las opciones mencionadas está, o ha estado a su alcance, supongo que porque su empresa no regula, ya sea vía legal o vía convencional, esas posibilidades.

En general, los encuestados se sienten satisfechos porque sus opiniones son tomadas en consideración en las decisiones tomadas por sus superiores en relación con su trabajo, estando un 22 % muy satisfechos y un 44 % bastante satisfechos, mientras que el 28 % manifiesta su insatisfacción (8 % de manera total y 22 % con bastante insatisfacción). En todos los países los pareceres favorables superan a los negativos, pero nuevamente España aparece en el penúltimo lugar (¿adivinan quien ocupa el último, verdad? Pues han acertado: Grecia), con diez puntos por debajo de la media europea (60 % satisfechos y 28 % insatisfechos, muy lejos del primer puesto ocupado por Austria con 83 y 16 % respectivamente). A la pregunta de si los encuestados han sido consultados en los últimos doce meses “sobre cambios en la organización del trabajo y/o las condiciones laborales”, nuevamente España se sitúa por debajo de la media europea con una diferencia de diez puntos favorables y once negativos, de tal manera que es mayor el número de encuestados en nuestro país que afirma que no se ha producido dicha consulta (56 %, frente al 45 % en la UE), que aquellos que sí lo han sido (44 %, frente al 54 % europeo). Una pregunta semejante es la relativa a si el encuestado ha sido informado en el mismo período antes citado “sobre la situación de la empresa u organización en cuanto a su situación financiera y su futuro, incluyendo posibles reestructuraciones”, con menores diferencias, aunque sigan existiendo entre las respuestas positivas en toda la UE y en España (63 y 57 %, respectivamente), y consecuentemente con incremento de las respuestas negativas en España (43 %, frente al 36 % en toda la UE).

En fin, parece que todavía queda bastante por hacer para dar debido cumplimiento a las Directivas que prevén la igualdad de trato de los trabajadores con contratos de duración determinada respecto a los que lo tengan con carácter indefinido, y de quienes son contratados por una empresa de trabajo temporal con respecto a los que lo han sido directamente por la empresa en la que aquellos prestan temporalmente sus servicios. En el primer caso, el 27 % de los encuestados con contrato temporal responden que su salario es distinto (inferior) al de un trabajador con contrato estable que ocupa el mismo puesto de trabajo y realiza las mismas tareas, y un 17 % afirman que además del salario no existe igualdad con otras condiciones de trabajo de las que disfrutan los trabajadores permanentes. Mucho más elevado es el porcentaje de trabajadores contratados por una ETT que afirman que su salario es distinto (inferior) del que cobra un trabajador estable en la empresa usuaria, mientras que hasta un 25 % manifiestan que también son distintas (y cae pensar que inferiores en cuanto a derechos) las restantes condiciones laborales.    

7. El último grupo de preguntas está dedicado a cuestiones relacionadas con la seguridad y salud en el trabajo, con una primera de carácter general  respecto a la satisfacción en relación a las mismas en su actual trabajo o en el que tuvo el encuestado en su última experiencia laboral, que es muy elevada ya que en el primer grupo un 41 % está totalmente satisfecho mientras que un 44 % lo está bastante, siendo sólo un 4 % quienes manifiestan su total insatisfacción mientras que el 10 % se encuentran bastante insatisfechos. España vuelve a aparecer, lamentablemente en el grupo de cola, o dicho más técnicamente en el antepenúltimo lugar de la lista, con un 22 % de trabajadores insatisfechos, solo por delante de Letonia, 25 %, y Grecia, 46 %. El 62 % de los encuestados afirman que han sido consultados en los últimos doce meses ya sea por su empleador o por sus representantes sobre las condiciones de seguridad y salud laboral, porcentaje prácticamente idéntico en España (61 %), y el 77 % exponen que disponen de información sobre las medidas de seguridad y salud, siendo los porcentajes de respuestas afirmativas cada vez más descendentes cuando se pregunta por la existencia de medidas concretas en la empresa para prevenir determinados accidentes, para facilitar el retorno de personas afectadas por una larga enfermedad, para emplear a trabajadores con discapacidad, para adaptar los puestos de trabajo a personas de mayor edad, o bien para tomar en consideración los nuevos riesgos laborales (se cita como ejemplo los causados por la nanotecnología o la biotecnología, con sólo un 24 % de empresas que ya los han tomado en consideración en su política de protección y prevención de la salud laboral frente a riesgos emergentes).

También se preguntó a los encuestados cuáles son los principales riesgos de seguridad y salud laboral a los que se enfrentan o se han enfrentado en su trabajo, apareciendo nuevamente la exposición a estrés en primer lugar (porcentaje menor en España, 44 %, que en toda la UE, 51 %), seguido de movimientos repetitivos o posturas dolorosas que provocan cansancio (muy superior ahora en España, 40 %, que en la UE, 28 %), y de levantar, cargar o mover peso diariamente (porcentajes muy semejantes en España, 25 %, y en la UE, 28 %), aunque no debería caer en saco roto, a los efectos de su debida protección con la adopción de medidas adecuadas, que el 17 % crean que los principales riesgos son los exposición a ruidos y vibraciones en el trabajo, y que un 11 % sostengan que lo sean la exposición a violencia o acoso laboral. Justamente son los problemas relacionados con la carga física y psíquica laboral, enunciados con anterioridad, los que se citan por los encuestados entre los problemas de salud que han experimentado personalmente en los últimos doce meses, en porcentaje idéntico (27 %). Por último, a la pregunta de cuántos días estuvo de baja la persona encuestada por problemas de salud laboral durante los últimos doce meses, el 62 % manifestó que no había estado de baja ningún día, mientras que los porcentajes de quienes sí lo estuvieron varían entre el 11 % (1 a 3 días), 14 % (4 a 15 días), 8 % (16 días a 2 meses) y 3 % (2 a 6 meses).

El eurobarómetro que acabo de analizar demuestra la importancia de disponer de normas laborales, tanto a escala europea como estatales, que garanticen los derechos de las personas trabajadores y que protejan las condiciones laborales en momentos como los que vivimos, con especial atención a la problemática de las personas más necesitadas de protección. Por ello cobra sentido la manifestación delcomisario europeo responsable de empleo, asuntos sociales e inclusión, LazloAndor, cuando afirmaba al comentar los datos de aquel documento que  “Proteger y fomentar las condiciones de trabajo en la UE significa cuidar de nuestro capital humano. Disponemos de un notable patrimonio de normas y políticas para garantizar buenas condiciones de trabajo que permitan elevados niveles de satisfacción entre los trabajadores europeos. Pero también existe el temor, e incluso el riesgo real, de que las condiciones de trabajo se vean perjudicadas a consecuencia de la crisis económica. Tenemos que renovar nuestros esfuerzos, en cooperación con los Estados miembros y las organizaciones patronales y sindicales, para preservar y mejorar las condiciones de trabajo”.

Buena lectura de los documentos.