viernes, 23 de marzo de 2012

Texto de la intervención en las jornadas sobre “Crisis, empleo y cambio social en el sur de Europa”.

Reproduzco en esta entrada del blog el texto, ligeramente revisado, de mi intervención esta mañana en la presentación de las conclusiones de las Primera Jornadas del Instituto de Estudios del Trabajo de la Universidad Autónoma de Barcelona, celebradas ayer y hoy en la Sala de Actos de la Facultad de Derecho, que han estado a dedicadas a “Crisis, empleo y cambio social en el sur de Europa. ¿Un reto a la integración europea? En la organización también han participado el grupo de investigación sobre los derechos laborales de los trabajadores españoles y extranjeros (DRELATES) y el Centro de Estudios Sociológicos sobre la vida cotidiana en el trabajo (QUIT)


1. Deseo manifestar, mi agradecimiento a la organización de las Jornadas por su invitación a participar en el acto de presentación de conclusiones, satisfacción que se acrecienta por hacerlo en la sala de actos de la Facultad de Derecho de nuestra Universidad. Facultad en la que desarrollo la gran parte de mi actividad docente.


Se han abordado durante los dos días, y con destacados ponentes, temas de mucha importancia: las perspectivas del empleo, la reforma de los Estados del bienestar, las mujeres y los cambios en el mercado de trabajo, las políticas de empleo y cohesión social, y los cambios en las relaciones laborales para el siglo XXI. Espero y deseo que todos los textos que hoy han sido objeto de exposición puedan ponerse a disposición de todas las personas interesadas en la página web del Instituto, tal como ya se ha hecho con las intervenciones del seminario sobre la reforma laboral celebrado hace unos días y de las que me permito destacar ahora la brillante y documentada reflexión jurídica del profesor Albert Pastor.

2. Permítanme que como complemento a las intervenciones de los distintos ponentes en estas Jornadas haga una breve referencia a un reciente informe de la OIT que lleva por título “Desigualdades en el trabajo durante la crisis. Testimonio de Europa”.En el texto, que recoge las experiencias y resultados de muchos países europeos, se analizan las consecuencias de la crisis en distintos ámbitos como el empleo, los salarios y los ingresos, las condiciones laborales y el diálogo social, y también “si la crisis puede detener los progresos conseguidos en Europa en relación con el empleo y las condiciones de trabajo”.


El estudio constata el agravamiento de las desigualdades y su afectación especial a algunos colectivos, con mención expresa de los trabajadores con contratos de duración determinada, ya sean contratados por la empresa en la que prestan los servicios o puestos a disposición por una agencia o empresa de trabajo temporal. Igualmente, los jóvenes han sufrido la crisis en una proporción que duplica la del resto de trabajadores. Ha afectado a los trabajadores poco cualificados, y con especial impacto entre los hombres por el impacto de la crisis en la construcción y las manufacturas, aunque las mujeres también se han visto afectadas por el desempleo y por la “reducción o supresión de las medidas destinadas a conciliar la vida laboral y la vida profesional”. Es importante destacar que el informe constata que los empleados de la administración pública, como consecuencia de los recortes en el sector público, “es la categoría de trabajadores más expuesta” a la crisis. También se han intensificado los recortes y reducciones salariales, y el informe manifiesta su preocupación porque “la crisis intensificará las remuneraciones bajas a largo plazo en Europa, así como las tendencias que estas provoquen en relación con la pobreza” (40 % de los trabajadores en Europa tenían problemas para llegar a final de mes en 2010, según Eurofound).


El Informe también destaca la importancia del diálogo social para abordar los problemas y plantear alternativas a los despidos, en forma de reducciones de horas de trabajo y de salarios, aunque en varios países la única alternativa fue la de extinción de contratos. La OIT alerta de los riesgos del incremento de la desigualdad a medio plazo, con sus consecuencias sobre la salud, la demografía y la sociedad en su conjunto, y pone de manifiesto que es necesario un seguimiento detallado y “un control continuado de las desigualdades en el trabajo”, concluyendo con un mensaje muy claro: “Las desigualdades en el trabajo no sólo han contribuido a desencadenar la crisis económica, sino que han empeorado como consecuencia de la misma. Así pues, nuestro sistema económico general seguirá en peligro a menos que abordemos adecuadamente estas desigualdades”.


3. Quiero compartir ahora con todas las personas asistentes a las Jornadas algunos de los interrogantes y reflexiones que la crisis económica y social que estamos viviendo me suscita en los numerosos coloquios, seminarios, jornadas y reuniones en las que he tenido oportunidad de participar en los últimos meses, y muy especialmente los últimos días con ocasión de los debates sobre la reforma laboral y la huelga general convocada para el próximo día 29.


¿Cuál es el impacto de la política económica y social que se está adoptando en las instancias de dirección de la Unión Europa sobre las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos de los países del sur de Europa? Los cambios sociales que estamos viviendo en Grecia, Portugal, Italia y España, de momento, ¿están influenciados por la Comisión Europea, el Banco central Europeo, algún país de la propia UE como Alemania y Francia, y también por el Fondo Monetario Internacional? ¿Cómo impactará el nuevo Tratado de estabilidad financiera suscrito el 2 de marzo de 25 países, que establece una rígida disciplina presupuestaria? Me permito recomendar, para quien desee profundizar en estas preguntas, un excelente informe elaborado por el Instituto de Estudios Sindicales Europeos, disponible en versiones francesa e inglesa, sobre la crisis y la evolución del Derecho Social en Europa, en el que se manifiesta una clara preocupación sobre la regresión social que se está produciendo en Europa.


¿Qué es hoy la flexiguridad? ¿Hay que revisar la relación entre estabilidad en el empleo y la flexibilidad en la organización del trabajo? ¿Cómo proteger adecuadamente a los trabajadores, tanto los que están dentro como aquellos que permanecen fuera del mercado de trabajo, frente a la rapidez del cambio productivo? Al respecto, es muy interesante un reciente estudio realizado por la Fundación Europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo sobre las políticas y prácticas puestas en marcha por los Estado de la UE en esta materia durante la etapa de la primera crisis y con posterioridad a ella, en la que se pone justamente de manifiesto la importancia de adoptar nuevas medidas que faciliten el mantenimiento del personal en la empresa. Por otra parte, el estudio antes citado del Instituto de Estudios Sindicales Europeo es muy crítico con las medidas flexibilizadoras puestas en marcha por muchos Estados de la UE en la segunda fase de la crisis, afirmando que se está produciendo un incremento de las desigualdades y de las inseguridades laborales en la mayor parte de los mismos, y que de hecho “las políticas de flexiseguridad se han volatilizado para pasar a ser de flexibilidad pura y dura”.


Estamos asistiendo, a mi parecer, a un proceso acelerado de construcción de la Europa de dos velocidades, en donde parece que los países del sur de Europa deben asumir el rol de proporcionar mano de obra cualificada los países del “primer anillo”, al mismo tiempo que se deterioran las condiciones laborales y salariales de una buena parte de la población de dichos países. Por cierto, en España casi siete de cada diez asalariados perciben una remuneración mensual no superior a 1240 euros, y de ellos algo más del 40 % no superan los 1.000 euros mensuales, según los datos aportados en un reciente estudio de la Fundación 1º de mayo, a cargo de Enrique Negueruela y que lleva por título “Un nuevo papel en Europa en los países del Sur”. En dicho estudio se afirma que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha asumido plenamente las exigencias planteadas por la canciller alemana Ángela Merkel y por el Banco Central Europeo, de tal manera que “sus dos primeros pasos han sido reducir el poder adquisitivo del salario mínimo y decretar una reforma laboral cuyo objetivo no es otro que bajar los salarios de los trabajadores, tanto públicos como privados”. Dicho sea de paso, ¿alguien cree que esa reducción salarial es buena para el mantenimiento de la demanda interna de consumo?


Me hago muchas preguntas sobre las reformas normativas laborales que se están operando en estos países, con mayor o menor intensidad: ¿respetan el marco constitucional? ¿Debilitan la cohesión social por el desprecio hacia las fórmulas pactadas de solución de las discrepancias, es decir los acuerdos entre los agentes sociales? ¿Tienden a devolver al Derecho del Trabajo a un papel residual como el que tenía en sus orígenes, con la importante diferencia que hace muchos años el Derecho del Trabajo fue fortaleciéndose y ahora estaría debilitándose? ¿Qué impacto para la cohesión social puede tener la “cultura del miedo” que parece estar instaurándose en una parte no menospreciable de la población trabajadora?


Refiriéndome de manera específica a España ¿qué impacto tiene en la calidad del sistema político y la cultura democrática el hecho de que se hayan dictado 10 Reales Decretos-Leyes desde la toma de posesión del nuevo gobierno? ¿Qué papel juega el Parlamento en la actualidad?


Hay que reflexionar sobre cómo hemos de atender los laboralistas, en la acepción más amplia de la palabra y que engloba a todos los estudiosos y prácticos del mundo del trabajo a las nuevas realidades del mundo laboral y a la composición cambiante del mundo del trabajo: empleados; desempleados, con o sin prestaciones; trabajadores por cuenta ajena, autónomos, funcionarios; jóvenes, adultos, tercera edad; españoles o comunitarios y extracomunitarios; hombres y mujeres; personas que trabajan en la economía regular o irregular; personas que trabajan en el centro de trabajo y otras muchas que lo hacen a distancia, etc. ¿Cómo se enfrenta el mundo sindical, y también las empresas, a esta cambiante realidad del mundo del trabajo? ¿Se ha prestado demasiada importancia a la cuestión salarial y se han dejado de lado durante demasiado tiempo asuntos tan importantes como las políticas de formación, por ejemplo? Un reciente Informe de la Fundación Alternativas, elaborado por los profesores Carmen García-Olaverri y Emilio Huerta sobre “Los sindicatos españoles: voz e influencia en las empresas”, pone de manifiesto que la agenda sindical en las empresas españolas “ha tenido un fuerte componente reivindicativo centrado en el espacio de la remuneración y salarios para los trabajadores, mientras que otras variables relativas a pretensiones más vinculadas con la formación, información, eventualidad o medidas de conciliación han desempeñado un papel relevante”.

¿Cómo afectará la reforma laboral española a las competencias autonómicas en materia laboral y de empleo? Parece ser que habrá acuerdo entre CiU y el PP para “devolver” a la autonomía catalana, y espero que a otras también, las competencias que parece (y digo parece porque todavía sigue vigente) haberles reitero la disposición adicional duodécima del RDL 3/2012, y que ello es así lo confirma a mi parecer el texto de la presentación en inglés de la reforma laboral, elaborado, con fecha de 22 de marzo, por el Ministerio de Economía y Competividad (no el de Empleo y Seguridad Social), en la que se afirma textualmente que se procede a “Reinforcement of the internal market at a national level, seeking a convergence towards a common regulatory framework in all 17 regions”. Por cierto, recomiendo la lectura de este documento porque creo que explica mucho mejor que el del MEySS del día 10 de febrero la versión real, y no la oficial, de la reforma laboral, y de especial interés es ver cómo explica los objetivos generales de la reforma y el orden de importancia que concede a los mismos: “Improve efficiency and reduce labour market duality by decreasing dismissal costs; Enhance the employability of workers, especially the young, improving job intermediation and training; Adjust internal wage bargaining and reform the collective bargaining system; Implement effective mechanisms of internal flexibility within companies; Promote job creation through permanent contracts and other measures”.


¿Cuál es la realidad de mundo laboral, y más concretamente del mundo jurídico: aquella que explicamos habitualmente al alumnado, o la que algunos de ellos te plantean después de la clase al preguntar sobre un problema concreto y que demuestra que las normas laborales no se aplican en muchas ocasiones, o se aplican de la forma y manera que decide sólo una de las partes, el empleador?


Son preguntas, interrogantes y reflexiones para seguir debatiendo, pero no sólo para ello sino también para hacer propuestas a fin de avanzar hacia una sociedad más justa y cohesionada, probablemente lo contrario de aquello que algunas políticas económicas y sociales actualmente en boga pretenden. El camino no es fácil, pero les puedo asegurar que era mucho más difícil el de los primeros luchadores por los derechos sociales en el siglo XIX…y con sangre, sudor y lágrimas lo consiguieron. Espero y deseo que ahora también sea posible, pero mejor sólo con sudor y sin sangre ni lágrimas.

Muchas gracias.