miércoles, 9 de marzo de 2011

Las XXII Jornadas catalanas de Derecho Social.

La Universidad de Lleida acoge los días 10 y 11 las XXII jornadas catalanas de Derecho Social, organizadas por la Asociación Catalana de Iuslaboralistas, dedicadas al estudio y debate de las reformas laborales de 2010 (aunque no hay duda de que también serán tratadas las aprobadas durante el año en curso). La dirección de las jornadas está a cargo del profesor Josep Moreno y de las magistradaa Ascensió Solé y Lídia Castellas , a quien ya desde ahora felicito por la organización.

La calidad de las personas ponentes augura una reunión muy provechosa, en la que espero que haya un amplio debate entre los profesionales del mundo del trabajo en sus diversas vertientes, académica, profesional, sindical, empresarial, pública, etc. Un breve repaso al programa sirve para sostener la tesis expuesta; la ponencia inaugural marco de Carlos A. Mellado; el examen de las políticas activas de empleo a cargo de Consuelo Chacartegui y Juan Ignacio Marín; el estudio del marco jurídico de la contratación laboral por Mª del Mar Mirón y Pilar Rivas; cómo abordar la flexibilidad interna en la empresa, por Belen Villalba y mi compañero de la UAB Xavier Solà; las causas y los efectos de la extinción de los contratos, con la presencia de Fernando Salinas y Gloria Poyatos; en fin, como broche de cierre, la intervención del magistrado del Tribunal Supremo, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, impulsor de las jornadas desde su puesta en marcha, y por encima de todo ello un buen amigo, Manuel Ramón Alarcón, que nos hablará sobre la reforma de la pensión de jubilación.

Un breve repaso a la historia de las jornadas catalanas nos da debida cuenta de la importancia que han adquirido las mismas desde su inicio y la variedad de las materias abordadas desde 1989, y de la calidad de las intervenciones queda constancia en las publicaciones de las ponencias y algunas comunicaciones de todas las jornadas. Al preparar esta nota para el blog he revisado mi biblioteca, en la que tienen un lugar destacado los libros de todas y cada una de dichas jornadas, y puedo dar fe de lo mucho, y bueno, que se ha dicho durante más de 20 años con ocasión de la celebración de cada una de ellas.

La página de nuestra asociación, de la que fui vicepresidente durante varios años y organizador de dos jornadas durante mi estancia en la Universidad de Girona, nos recuerda cuáles han sido las cuestiones tratadas. No deja de ser curioso que las primeras jornadas, celebradas en la sala de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona, se dedicaran a “la reforma del procedimiento laboral”, en concreto a la Ley 7/1989 de 12 de abril, de bases del procedimiento laboral, y que la segundas se dedicaran al estudio de la (entonces) nueva Ley de Procedimiento Laboral aprobada por Decreto legislativo 521/1990 de 27 de abril. Y digo que no deja de ser curioso porque hace pocos días se ha publicado en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados el nuevo proyecto de ley reguladora de la jurisdicción social, y no sería nada extraño ciertamente, si la dirección actual de la ACI, comandada por la magistrada Lídia Castells como presidenta y por el experimentado profesor Ricardo Esteban como vicepresidente, así lo considerara oportuno, que en las XXIII jornadas tuviera un papel destacado ese texto que, previsiblemente, ya será ley. Por mi parte, recuerdo con especial satisfacción la comunicación que presenté a las II jornadas, junto con mis compañeros y amigos Vicente Martínez Abascal y Francisco Pérez Amorós, sobre la modalidad procesal de despido y sus efectos en la legislación laboral.

Una rápida relación de los títulos de las primeras jornadas nos indica la importancia, y el impacto, de las materias tratadas en nuestros congresos: el estudio de diez años de jurisprudencia constitucional (1981-1991), es decir de un período de capital importancia en el ámbito laboral para la delimitación de las competencias laborales estatales y autonómicas, y para la interpretación por parte del Tribunal Constitucional de los derechos, fundamentales o no, de contenido laboral; el proyecto de ley de huelga de 1992, cuya entrada en vigor como ley sólo fue impedida por la decisión del entonces presidente del gobierno Felipe González de disolver el Parlamento para convocar nuevas elecciones, y cuyo texto sigue siendo hoy un material de primera referencia a la hora de abordar cualquier posible regulación del (todavía no desarrollado) artículo 28.2 de la Constitución; la flexibilidad de las relaciones laborales, que, ¡pásmense¡ eran abordadas por las jornadas de 1993 cuando era aún incipiente el debate en Europa y España, y la palabra flexiseguridad era una perfecta desconocida; en fin, la reforma de la negociación colectiva, coincidiendo con las modificaciones de la LET de 1994, y de la que 17 años más tarde se sigue nuevamente hablando y debatiendo.

En nuestras jornadas han sido tratadas prácticamente todas las reformas laborales y de protección social que han acaecido en España desde 1989. Baste ahora con recordar las celebradas en las Universidades de Girona en 1996 y 2002, de Lleida en 1998 y Rovira i Virgili en 2001, en las que se trataron la reforma laboral de 1994 y el nuevo marco de la contratación laboral de 2002, la reforma de las pensiones en 1998, y la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil y su impacto en el ámbito laboral en 2001, dirigidas por quien redacta este texto, la profesora Agnès Pardell y el profesor Vicente Martínez Abascal, respectivamente. Igualmente, la reforma general de la Seguridad Social, en cambio permanente, mereció nuestra atención en las jornadas organizadas en la Universidad Pompeu Fabra por la profesora Julia López en 1995 y 2004.

Pero también hemos dedicado atención especial a las nuevas realidades del mundo del trabajo, y buena prueba de ello son varias jornadas: la de 2000, organizada por la profesora Mª del Mar Mirón y dedicada a un análisis multidisciplinar del trabajo; al año siguiente la profesora y amiga Julia López nos obsequiaba con unas excelentes jornadas en las que se analizaron los nuevos escenarios para el Derecho del Trabajo con mención especial al impacto de los nuevos marcos laborales sobre la familia, la inmigración y el propio concepto de trabajador; Ricardo Esteban preparaba con detalle, seriedad y rigurosidad las jornadas de 2003 sobre la incidencia de la informatización y la comunicación en el mundo del trabajo (por cierto, ¿para cuándo la retransmisión por streaming de las jornadas, para que puedan ser vistas y seguidas en directo desde cualquier lugar?); Nuria Pumar dirigía las de 2005 sobre la responsabilidad laboral del empresario, que tuvieron una continuación ampliada en las de 2007, cuya dirección corrió a cargo del magistrado Jordi Agustí, sobre la imputación de responsabilidades en las relaciones laborales; el buen tándem formado por Nuria Pumar y Jordi Agustí dirigían en 2008, en la sala de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, las jornadas sobre la delimitación del trabajo por cuenta ajena y sus fronteras, en las que participé como ponente y de las que conservo un especial y agradable recuerdo, fácilmente comprensible para quienes saben (y para aquellos que no lo sepan ahora se lo digo) que pasé una buena parte, y muy agradable, de mi vida académica en dicha Universidad desde 1970 (inicio como estudiante) hasta 1992 (incorporación a la Universidad de Girona); no menos importante, en fin, fueron las jornadas del año pasado en el Colegio de Abogados de Barcelona, en la que se abordó la relación (siempre existente, siempre conflictiva) entre el Derecho del Trabajo y la crisis económica; ni cabe olvidar, ni muchísimo menos, las celebradas en la UAB en 2006, bajo la dirección del profesor y amigo Francisco Pérez Amorós, dedicadas a la extinción del contrato de trabajo y cuyas actas dan debida cuenta de las buenas ponencias y comunicaciones presentadas, a la par que tuvieron un importante simbolismo sentimental dado que las jornadas “volvían” a dónde nacieron después de un período de 13 años.

Las jornadas catalanas se han consolidado como la reunión de referencia y cita obligada para un amplio número de personas del mundo laboralista, tanto de Cataluña como del resto de España, y del seguimiento de las publicaciones de cada una de ellas se puede constatar como han acogido como ponentes, y también en muchas ocasiones como comunicantes, a la doctrina iuslaboralista más reconocida. Además, han posibilitado comprobar, en vivo y en directo, la consolidación de una potente escuela catalana de Derecho del Trabajo, muchos de cuyos miembros eran todavía estudiantes o muy jóvenes profesores en formación cuando se pusieron en marcha las jornadas, escuela de la que, dicho sea sin falsa modestia, me enorgullezco tanto por la calidad de sus miembros como por haber contribuido a formarla, y no cito nombres para no dejar a ninguna persona que se lo merezca fuera de la lista de referencia, porque desde luego esta lista es muy amplia y tiene también amplias relaciones con universidades del resto de España. En muchas ocasiones he dicho que la escuela catalana se extiende por todo el territorio español, tanto por los miembros que la integran como por las personas que han contribuido a su crecimiento y consolidación, y que puede encontrarse desde la Universidad de Girona (¿para cuándo unas próximas jornadas en esa preciosa ciudad y en esa preciosa Universidad y Facultad de Derecho?) hasta la Universidad de Sevilla, de tal manera que espero que en poco tiempo pueda hacerse una visita turística – intelectual a todas ellas en el AVE (esperemos que llegue pronto a Girona).

Concluyo esta nota. Las XXII jornadas catalanas demostrarán la vitalidad del mundo iuslaboralista de Cataluña y sus amplias ramificaciones hacia el resto de España, en el marco de una sociedad en donde sigue siendo necesario hablar del mundo del trabajo, y en donde hay que proclamar en voz muy alta, tanto en directo como a través de las posibilidades tecnológicas hoy existentes (¿para cuándo la ACI en facebook y twitter?) que el Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social sigue siendo necesario para tratar las cada vez más lacerantes situaciones de desigualdad que se dan en las relaciones laborales en muchos países, incluidos también en más de una ocasión los llamados desarrollados, y para defender la voz de los sin voz.

Felicidades a la organización, felicidades Lídia, Ascensió y Josep. Nos vemos en Lleida.