1. La Comisión
Europea presentó el día 13 de octubre su informe anual sobre “Perspectivas
sociales y de empleo en Europa” .
En una amplia y
detallada nota de prensa de presentación del Informe , que lleva por título “La calidad del empleo es una prioridad en la UE, según
el informe anual de la Comisión”, se explica que “se basa en el Marco deCalidad del Empleo del Comité de Empleo , que define
las distintas dimensiones de la calidad del trabajo”, y que “pone de manifiesto
por qué la calidad del empleo debe ocupar un lugar central en la respuesta de
Europa a los cambios económicos a largo plazo, el bajo crecimiento de la
productividad, el envejecimiento demográfico, la escasez de mano de obra y las
transiciones ecológica y digital”. Se
centra “en tres dimensiones de la calidad del empleo que más interesan a los
trabajadores de la UE y en las que desean ver mejoras: los ingresos, la
seguridad laboral y profesional, y el tiempo de trabajo”
Las dos tesis
generales del Informe quedan sintetizadas en estos términos:
“El informe
concluye que los empleos de mayor calidad pueden aumentar la productividad al
mejorar la motivación, reducir la rotación de personal, fomentar el desarrollo
de competencias y favorecer una mejor organización del trabajo.
El informe también
analiza los desafíos actuales, como la ralentización del crecimiento del
empleo, el escaso crecimiento de la productividad y la presión sobre los
ingresos de los hogares derivada de los elevados precios de la energía. Destaca
que la escasez de mano de obra suele ser más acusada en los empleos de menor
calidad, lo que demuestra que mejorar la calidad del empleo puede ayudar a
atraer y retener a los trabajadores allí donde más se les necesita. A su vez,
una mayor productividad puede contribuir a mejorar los salarios y las
condiciones laborales”.
Asimismo, en dicha
nota de prensa se recogen las declaraciones de la vicepresidenta ejecutiva
responsable de Derechos Sociales y Capacidades, Empleos de Calidad y
Preparación, Roxana Mînzatu, afirmando que “El mercado laboral europeo sigue
siendo sólido. Los salarios han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia.
Sin embargo, el crecimiento del empleo se está ralentizando, la reducción de la
pobreza aún no está a la altura de nuestras ambiciones y los elevados precios
de la energía afectan especialmente a los hogares de rentas más bajas. Estamos
comprometidos a crear más empleos de calidad en toda la UE. Con la próxima
Ley de Empleos de Calidad, queremos garantizar que el trabajo sea accesible,
justo, seguro y gratificante para todos” (la negrita es mía).
Justamente, en la
nota de prensa se informa que la Comisión “presentará la Ley de Empleos de
Calidad, tras la consulta de segunda fase a los interlocutores sociales de la
UE”.
2. Dado que el Informe
tiene como punto de referencia el citado Marco de calidad del empleo, conviene
conocer algunos de sus contenidos. En la introducción del texto, fechado a 2 de
octubre, se expone que
En consonancia con
su función establecida en los Tratados y con su Programa de Trabajo para 2026,
el Comité de Empleo (EMCO) ha actualizado el «Monitor de Resultados de Empleo»
(EPM, por sus siglas en inglés) para el año 2026. El EPM permite identificar
de un vistazo los principales desafíos en materia de empleo para la UE y para
cada Estado miembro, así como los resultados especialmente positivos en el
mercado laboral. Se basa en los últimos datos anuales disponibles y se nutre de
la labor del Grupo de Indicadores (IG) del EMCO.
Al igual que en
ediciones anteriores, el EPM de 2026 incorpora los objetivos principales de la
UE para 2030 en materia de empleo y aprendizaje de adultos —propuestos por la
Comisión en el Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales y
respaldados por los líderes de la UE en 2021—, así como los correspondientes
objetivos nacionales presentados por los Estados miembros en la reunión del
Consejo EPSCO de junio de 2022. Asimismo, ofrece un seguimiento cuantitativo de
los avances hacia dichos objetivos, empleando la metodología acordada por el IG
en octubre de 2022 para el empleo y un acuerdo provisional alcanzado en
septiembre de 2024 para el aprendizaje de adultos (basado en datos de la
Encuesta sobre la Educación de Adultos —AES—, excluyendo la formación guiada en
el puesto de trabajo)...
... La principal novedad del EPM de este año es
la inclusión, en el anexo C, del marco actualizado de seguimiento de la calidad
del empleo, elaborado por el Grupo de Indicadores del EMCO en respuesta al
mandato establecido en el Dictamen del EMCO sobre las dimensiones de la calidad
del empleo presentado al Consejo EPSCO el 19 de junio de 2025... ...” (la
negrita es mía).
3. Junto con la
nota de prensa, el amplio y también detallado resumen del Informe permiten
tener un buen conocimiento de todo aquello que se aborda en su contenido. Es el
siguiente:
“La calidad del
empleo en la UE ha mejorado durante la última década. Se han logrado avances en
materia de remuneración, seguridad laboral y tiempo de trabajo. No obstante,
persisten diferencias significativas entre sectores y ocupaciones: los empleos
de mayor calidad se concentran en los sectores de tecnologías de la información
y la comunicación, finanzas y seguros, industria manufacturera y administración
pública, mientras que los empleos de menor calidad abundan más en los servicios
de alojamiento y restauración y en los servicios administrativos y de apoyo. El
profesorado se enfrenta a niveles crecientes de trabajo temporal involuntario,
mientras que los trabajadores del sector de los cuidados lidian con contratos
inestables y horarios atípicos. La menor calidad del empleo también afecta en
mayor medida a las mujeres, los jóvenes, los trabajadores con menor nivel
educativo, las personas nacidas fuera de la UE, los trabajadores por cuenta
propia y los trabajadores externalizados. El informe constata una relación
positiva entre la calidad del empleo, la productividad y el desempeño
económico. Unos empleos de mayor calidad pueden aumentar la productividad al
mejorar la motivación, reducir la rotación de personal y fomentar el desarrollo
de competencias. Se observa que los países y sectores europeos con empleos más
seguros y una mejor organización del trabajo presentan mejores resultados en
términos de productividad. Asimismo, unos salarios más elevados pueden impulsar
la productividad al fomentar la innovación, mejorar el compromiso de los
trabajadores y facilitar el desplazamiento de recursos hacia empresas más
productivas (la negrita es mía).
4. El Informe
consta de cuatro capítulos. El primero está dedicado a las principales
tendencias del mercado laboral y sociales; en el segundo se tratan las disparidades
en la calidad del empleo en la UE; por su parte, el tercero está dedicado a la importancia
de la calidad del empleo para los resultados económicos; por último, el cuarto
versa sobre las políticas que deben adoptarse para la calidad del empleo.
En la síntesis del
Informe, que precede a los capítulos, encontramos amplias referencias a la
importancia de la calidad de empleo, que son posteriormente detalladas y desmenuzadas
en cada uno de ellos. A mi parecer, las más relevantes son las siguientes:
“Europa se
enfrenta a una combinación de desafíos estructurales: desaceleración del
crecimiento de la productividad, envejecimiento de la población, escasez de
mano de obra, rápido cambio tecnológico y las transiciones verde y digital.
Estos acontecimientos impactan en los tipos de empleos disponibles en el
mercado, así como en los procesos de producción y los modelos de negocio.
En este contexto,
la calidad del empleo es fundamental, ya que los buenos empleos influyen en la
salud, la motivación y la seguridad financiera de las personas. Por lo tanto,
también fomentan la productividad y la competitividad.
Durante la última
década, la UE ha logrado avances notables en las tres dimensiones de la calidad
del empleo: ingresos, seguridad laboral y jornada laboral.
Esta tendencia
positiva refleja mejoras en la calidad del empleo en la mayoría de los
sectores, y, en menor medida, una mayor creación de empleo en los sectores que
ofrecen empleos de mejor calidad.
De cara al futuro,
el cambio demográfico, la escasez de mano de obra, los cambios estructurales y
los avances tecnológicos pueden afectar la calidad del empleo y requerir
políticas de adaptación.
La calidad del
empleo varía según las categorías de trabajadores. Las mujeres, los
trabajadores jóvenes, aquellos con menor nivel educativo, los nacidos fuera de
la UE y los autónomos están sobrerrepresentados en ocupaciones de baja calidad.
La educación es fundamental, ya que una mayor cualificación facilita el acceso
a empleos mejor remunerados y más seguros.
La calidad del
empleo también depende de la organización del trabajo. Por ejemplo, según los
análisis disponibles, los acuerdos de externalización o subcontratación, que
muchos consideran importantes para la eficiencia empresarial y las pequeñas y
medianas empresas, pueden asociarse a una menor calidad del empleo. Esto ocurre
especialmente en los servicios menos intensivos en conocimiento, mientras que
no se observa tal desventaja en los servicios intensivos en conocimiento. No
obstante, al comparar a personas que desempeñan funciones similares, las
diferencias salariales entre los trabajadores externalizados y los no
externalizados disminuyen o desaparecen por completo. Aun así, la concentración
de ciertos empleos susceptibles de externalización en segmentos del mercado
laboral peor remunerados y de menor calidad pone de manifiesto que la
externalización puede reforzar las desigualdades laborales y ocupacionales
existentes.
La calidad del
empleo varía según el sector. Es mayor en los sectores de importancia
estratégica y económica para la UE, en particular en la industria manufacturera
y en los sectores de servicios intensivos en conocimiento. Las industrias de
alto consumo energético también ofrecen buenos niveles salariales y seguridad
en el empleo. Por el contrario, algunos sectores que requieren menores niveles
de cualificación, como los servicios de alojamiento y restauración y los
servicios administrativos y de apoyo, presentan una menor calidad del empleo.
Las mejoras en los salarios y en la seguridad laboral fueron más acusadas en
ciertos empleos de menor calidad y baja cualificación —donde el punto de
partida era más bajo—, mientras que la reducción de las jornadas laborales
largas y atípicas ha sido más notable en los sectores de mayor cualificación.
Las ocupaciones
con escasez de mano de obra suelen conllevar horarios más atípicos, empleos
menos seguros y salarios más bajos. En particular, los trabajadores de atención
personal, los trabajadores agrícolas, el personal de limpieza y los ayudantes
tienen empleos de menor calidad.
Incluso en
determinadas ocupaciones esenciales donde la calidad general del empleo se
sitúa cerca de la media, existen problemas específicos de calidad que pueden
contribuir a la escasez de mano de obra. Por ejemplo, el profesorado se
enfrenta a tasas de empleo temporal involuntario superiores a la media y en
aumento. Los trabajadores con empleos de mayor calidad utilizan más las
herramientas digitales y más de un tercio de ellos emplea también inteligencia
artificial.
La inteligencia
artificial puede mejorar la productividad y la calidad del empleo mediante la
reasignación de tareas y la mejora de las competencias, aunque también puede
afectar a la demanda de mano de obra, aspecto sobre el cual la evidencia es
todavía dispar y está en evolución.
La supervisión
digital y la gestión algorítmica se utilizan en diversos tipos de empleo, tanto
en aquellos de mayor como de menor calidad. Sin embargo, la supervisión física
y la evaluación algorítmica son más frecuentes en empleos con jornadas más
largas y atípicas, como los de trabajadores de servicios y ventas. Si bien
puede mejorar la eficiencia, la gestión algorítmica puede asociarse
potencialmente a mayores niveles de estrés e intensidad laboral, así como a una
menor autonomía de los trabajadores.
El crecimiento de
la productividad está impulsado por múltiples factores, entre ellos la
innovación, el capital humano y el entorno empresarial. Su relación con la
calidad del empleo es bidireccional: un mayor crecimiento de la productividad
proporciona la base económica para mejoras sostenibles en los ingresos y las
condiciones laborales, mientras que ciertas dimensiones de la calidad del
empleo, a su vez, suelen favorecer la productividad. Por ejemplo, unos ingresos
adecuados refuerzan la motivación y la retención de los trabajadores; la
seguridad en el empleo fomenta la inversión en competencias específicas de la
empresa y mejora la asignación de recursos humanos; y unos patrones de trabajo
sostenibles reducen la fatiga, el absentismo y los errores. Los sectores que
combinan una elevada autonomía del trabajador con una intensidad laboral
moderada registraron el mayor crecimiento de la productividad. Esto incluye, en
particular, los sectores de servicios intensivos en conocimiento, incluidas las
actividades relacionadas con las TIC...”
“... La
negociación colectiva aumenta los ingresos de los trabajadores en toda la
distribución salarial y permite una mejor representación de sus intereses en
las decisiones que afectan a la organización del trabajo y a la calidad del
empleo. Asimismo, mejora las condiciones laborales, fomenta la formación y el
desarrollo de competencias, y garantiza la protección de los trabajadores
vulnerables. En el marco de la Directiva sobre salarios mínimos, la mayoría de
los países de la UE en los que menos del 80 % de los trabajadores están
cubiertos por convenios colectivos han establecido planes de acción para
reforzar sus capacidades y marcos normativos en materia de negociación
colectiva. Las políticas que impulsan la productividad —incluso mediante el
desarrollo de competencias— resultan también fundamentales para crear y
mantener empleos de calidad en la UE. A este respecto, iniciativas de la UE
como la Brújula de la Competitividad, el Pacto Industrial Limpio y la Unión de
Competencias contribuyen a crear las condiciones necesarias para que las
empresas ofrezcan empleos de mayor calidad y aumente la participación en el
mercado laboral, así como para que los trabajadores puedan acceder a empleos de
mejor calidad. De cara al futuro, la próxima Ley de Empleos de Calidad —elaborada
en consulta con los interlocutores sociales de la UE— tendrá como objetivo
seguir mejorando la calidad del empleo de manera específica y equilibrada,
promoviendo al mismo tiempo una Europa más competitiva e inclusiva...”.
5. Si bien todos
los capítulos son de mucho interés, quizá sea el último el que merezca mayor
atención por cuanto expone, como ya he indicado, qué políticas deberían adoptarse
a escala europea para mejorar la calidad del empleo. Por ello, reproduzco sus conclusiones
de síntesis de todas dichas medidas:
“Políticas para
mejorar la calidad del empleo.
La calidad del
empleo es un factor clave para atraer y retener talento, a la vez que se apoya
la competitividad de la UE. Las medidas para mejorar la calidad del empleo
pueden optimizar las condiciones laborales y la satisfacción en el trabajo,
fortalecer la participación en el mercado laboral, reducir el absentismo y
fomentar la productividad. Estas políticas siguen siendo fundamentales para
ayudar a las empresas a atraer talento en un contexto de escasez de mano de
obra y cambios estructurales. Las inversiones en formación son especialmente
importantes en este sentido, ya que pueden ayudar a los trabajadores a acceder
a empleos de mayor calidad, al tiempo que se apoya la competitividad y la
productividad. Las políticas para mejorar la calidad del empleo requieren un
enfoque multidimensional. Este capítulo se centró en las políticas que mejoran
la adecuación y la equidad de los salarios de los trabajadores, apoyan la
seguridad laboral y profesional, y optimizan el tiempo de trabajo. Como se
muestra en el capítulo, las políticas analizadas también pueden contribuir a
mejorar otras dimensiones de la calidad del empleo, como la representación y
organización de los intereses colectivos, la igualdad de género y la igualdad
de oportunidades, o la protección social. Estas interconexiones ponen de
manifiesto la necesidad de que los responsables políticos consideren la calidad
del empleo de forma integral, en lugar de abordar sus dimensiones
individualmente. La negociación colectiva, junto con diversas medidas políticas,
puede mejorar la adecuación y la equidad de los salarios. Una negociación
colectiva eficaz y las medidas de transparencia salarial apoyan la equidad
salarial, al mejorar el poder de negociación de los trabajadores y su acceso a
la información.
Además, las
políticas que fomentan el crecimiento de la productividad y la adquisición de
competencias son fundamentales para garantizar aumentos salariales sostenibles.
Iniciativas de la UE como la Brújula de la Competitividad, la Unión de
Competencias, la Hoja de Ruta para Empleos de Calidad y la próxima Ley de
Empleos de Calidad son fundamentales en este sentido. Para los trabajadores con
bajos salarios, los aumentos del salario mínimo, promovidos por la Directiva
sobre el Salario Mínimo, han contribuido a mejorar los salarios de los
trabajadores con bajos ingresos en muchos Estados miembros, pero también pueden
generar efectos indirectos positivos en los salarios cercanos al mínimo. Las
simulaciones sugieren que nuevos aumentos del salario mínimo conducirían a una
reducción de la pobreza laboral, principalmente entre los hogares
monoparentales sin hijos, y con efectos más limitados para otros grupos. Los
sistemas de impuestos y prestaciones sociales influyen aún más en la
suficiencia de los ingresos netos y en las tasas de pobreza laboral, y pueden
proteger a las personas con bajos ingresos mediante créditos fiscales,
deducciones libres de impuestos o prestaciones específicas para trabajadores.
La aplicación plena de la legislación de protección del empleo, una mayor
protección para los trabajadores con contratos atípicos y políticas de
cualificaciones específicas, así como los planes de acción laboral, pueden
mejorar la seguridad laboral y profesional y, a su vez, la calidad del empleo.
A medida que evolucionan los mercados laborales, la seguridad laboral y
profesional depende cada vez más no solo de una protección adecuada en el
empleo, sino también de la capacidad de los trabajadores para cambiar de empleo
y de sector con éxito. Si bien la protección del empleo para los trabajadores
permanentes sigue siendo relativamente sólida en toda la UE, las deficiencias
en la aplicación siguen socavando la seguridad laboral en algunos Estados
miembros. Al mismo tiempo, los trabajadores con contratos atípicos siguen estando
más expuestos a la inseguridad, a menudo enfrentando una menor protección
contra la pérdida del empleo y un acceso más limitado a la protección social.
Las recientes iniciativas nacionales y de la UE, como la Directiva sobre el
trabajo en plataformas digitales y la Recomendación del Consejo sobre el acceso
a la protección social, buscan reducir estas brechas extendiendo los derechos y
la protección a los trabajadores con modalidades de empleo atípicas. Sin
embargo, persisten las lagunas en la protección y las dificultades de
aplicación, especialmente en relación con el falso trabajo por cuenta propia y
otras formas de trabajo precarias. Por último, las inversiones en formación
profesional, aprendizaje permanente, orientación profesional y políticas activas
del mercado laboral específicas pueden reforzar la seguridad laboral, ayudando
a los trabajadores a adaptarse a las cambiantes demandas del mercado laboral y
a acceder con mayor facilidad a nuevas oportunidades de empleo.
Las políticas de
tiempo de trabajo bien diseñadas también pueden mejorar la calidad del empleo
al aumentar el control de los trabajadores sobre sus horarios, mejorar la
previsibilidad y tener en cuenta las diferencias sectoriales. El auge de la
digitalización, el teletrabajo y las modalidades de trabajo más flexibles han
puesto de relieve la importancia de la calidad del tiempo de trabajo y la
capacidad de los trabajadores para conciliar la vida laboral y personal. Los
recientes avances en materia de políticas han reforzado la normativa sobre el
registro del tiempo de trabajo, la compensación por horas extraordinarias, los
horarios predecibles y el derecho a la desconexión en varios Estados miembros.
Cada vez más, estas políticas buscan no solo compensar a los trabajadores por
jornadas largas o atípicas, sino también darles mayor control sobre cuándo y
cómo trabajan. Sin embargo, su eficacia depende de buenas prácticas de gestión
y de la adaptación a las circunstancias específicas de cada sector. Esto último
es particularmente importante en sectores como la sanidad, el comercio
minorista y la hostelería, donde los requisitos operativos pueden dificultar la
conciliación de la flexibilidad, la previsibilidad y la autonomía de los
trabajadores. Los interlocutores sociales pueden desempeñar un papel importante
en este sentido, ya que los convenios colectivos suelen ayudar a adaptar las
condiciones laborales. Esto último es especialmente importante en sectores como
la sanidad, el comercio minorista y la hostelería, donde las exigencias
operativas pueden dificultar la conciliación de la flexibilidad, la
previsibilidad y la autonomía de los trabajadores. Los interlocutores sociales
pueden desempeñar un papel relevante a este respecto, ya que los convenios
colectivos a menudo ayudan a adaptar la organización del tiempo de trabajo a
las necesidades específicas del sector, equilibrando al mismo tiempo la
flexibilidad para los empleadores con la previsibilidad para los trabajadores”.
6. Habrán
observado los lectores y lectoras las numerosas referencias que se incluyen en
el Informe a la futura “Ley de Empleos de calidad”. Pues bien, esta futura
norma, tras la celebración de la segunda ronda de consultas entre los agentes
sociales y que finalizó el 28 de septiembre, sobre la posibilidad de suscribir
un acuerdo que verse sobre dicho contenido, será objeto de debate en el marco
del próximo Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, que estará
dedicado justamente al Empleo y Política Social y que se celebrará el próximo
día 19 de este mes, ya que, según se expone por la Presidencia de la Comisión
en la “nota de orientación” a la que me refiero más adelante, “en el momento de
este debate ministerial (19 de octubre), la Comisión está trabajando
activamente para ultimar su propuesta, que se espera para finales de 2026
(la negrita es mía).
En efecto, entre
los puntos del orden del día se encuentra el debate que las y los
Ministros de Empleo y Asuntos Sociales tendrán sobre “el Acto legislativo sobre
el empleo de calidad: la Europa social en el lugar de trabajo”, al objeto de “encontrar
la mejor forma de que el futuro acto legislativo sobre el empleo de calidad
satisfaga las necesidades sobre el terreno tanto de los trabajadores como de
los empleadores en un mundo del trabajo que cambia rápidamente”. Dicho debate
se realizará a partir de la “nota de orientación” que la Presidencia del Consejo ha
elaborado para la reunión y que lleva por título “Acto legislativo sobre el
empleo de calidad: la Europa social en el lugar de trabajo”.
En dicho texto hay
un apartado, previo a las cuestiones que se plantearán más adelante para el debate,
dedicado a “Hacer posible la agenda de competitividad”, en el que expone que
“La agenda europea
de competitividad está vertebrada en torno a una serie de iniciativas, como la
Brújula para la Competitividad, la Estrategia para el Mercado Único y, más
recientemente, la hoja de ruta «Una Europa, un mercado». Los ministros de
Empleo y Asuntos Sociales vienen defendiendo desde hace tiempo que un mercado
laboral europeo fuerte, resiliente y con talento es un factor que permitirá
sostener la competitividad y la productividad europeas.
Por lo tanto, el
acto legislativo sobre el empleo de calidad debe considerarse tanto la
dimensión social como un elemento facilitador de esta agenda más amplia de
competitividad europea.
En la reunión
informal de ministros de Empleo y Asuntos Sociales celebrada en Ballina
(condado de Mayo) en julio, el debate se centró en cómo hacer realidad la
agenda de competitividad apoyando la aplicación y el cumplimiento efectivos de
la legislación europea en materia de empleo. Intentaremos aprovechar este
diálogo ministerial y profundizar en la manera de garantizar que esta
iniciativa estratégica se traduzca en un compromiso renovado para fomentar
el empleo de calidad en una economía competitiva”
En fin, las
preguntas que se formulan por la Presidencia para el debate del día 19, y que
indudablemente marcan las líneas de por donde desea que gire el “acto
legislativo” (todavía por concretar), son las siguientes:
“¿Qué esperan los
ministros del acto legislativo sobre el empleo de calidad a partir de los cinco
aspectos mencionados en las consultas?
1. gestión
algorítmica y uso de la IA en el lugar de trabajo;
2. seguridad y
salud en el trabajo, en particular mediante la actualización de la Directiva
89/654/CEE relativa a los lugares de trabajo y la Directiva 90/270/CEE relativa
a las pantallas de visualización;
3. derecho a la
desconexión y teletrabajo;
4. derechos de los
trabajadores en las cadenas de subcontratación;
5. transiciones
digital y ecológica justas” (la negrita es mía)
7. Si bien no
referidos directamente a la calidad del empleo, pero con indudable incidencia
sobre la política laboral y de empleo que adopten los Estados miembros, es
importante también a mi parecer hacer mención a los dos “mensajes clave”, que
el Comité de Empleo y
el Comité de Protección Social presentarán a la reunión EPSCO para su
refrendo, en los que se exponen “las principales conclusiones de los informes
anuales de los Comités sobre la situación económica y social en la UE y la
evolución de las políticas en esos ámbitos en los Estados miembros”, en el
marco del Semestre Europeo.
Del Informe del
Comité de Empleo destaco estos contenidos:
“... 1. De
conformidad con su mandato en virtud del artículo 150 del TFUE, el Comité de
Empleo (EMCO) ha elaborado su examen anual de la situación del empleo en la UE
para el Consejo. Este examen se basa en el Monitor de Resultados en materia de
Empleo (EPM) de 2026, que supervisa los avances hacia los objetivos principales
de la UE y los objetivos nacionales para 2030 en materia de empleo y
aprendizaje de adultos, e identifica los principales retos laborales y los
resultados positivos del mercado de trabajo en toda la UE y en cada Estado
miembro.
... 3. Una novedad
clave del EPM de 2026 es la inclusión del Marco actualizado de seguimiento de
la calidad del empleo. Este marco fue elaborado por el Grupo de Indicadores del
EMCO en respuesta al mandato establecido en el Dictamen del EMCO sobre las dimensiones
de la calidad del empleo, presentado al Consejo EPSCO el 19 de junio de 2025.
El marco ofrece un conjunto exhaustivo y dinámico de indicadores consolidados
que abarcan las distintas dimensiones de la calidad del empleo identificadas en
el Dictamen del EMCO. Supone un paso importante hacia un seguimiento más
completo de los resultados del mercado laboral en la Unión, al integrar mejor
las consideraciones relativas a la calidad del empleo y tener en cuenta el
impacto de los avances tecnológicos más recientes y de los cambios en el mundo
laboral.
... 6. Los
resultados del mercado laboral varían según los grupos de edad. Si bien la tasa
de empleo de las personas de entre 30 y 54 años siguió aumentando y la de los
trabajadores de mayor edad (55-64 años) mantuvo su tendencia ascendente a largo
plazo, la tasa de empleo de los jóvenes de entre 20 y 29 años descendió
ligeramente en 2025, lo que pone de relieve la necesidad de seguir esforzándose
por apoyar la incorporación al mercado laboral y las transiciones
profesionales. Desde 2020, la tasa de empleo de los trabajadores de mayor edad
ha aumentado 7,4 puntos porcentuales (o 23,2 puntos porcentuales desde 2009),
superando el crecimiento del empleo entre los trabajadores más jóvenes y los de
edad central. No obstante, las personas de mayor edad siguen teniendo más
probabilidades que otros grupos de edad de estar fuera de la población activa,
lo que exige mantener los esfuerzos políticos para prolongar la vida laboral,
también a la luz de la evolución demográfica. También persisten las
disparidades de género: en 2025, la brecha de empleo por razón de género en la
UE se situó en 9,6 puntos porcentuales, a pesar de haberse reducido 0,4 puntos
porcentuales con respecto a 2024.
7. La tasa de
actividad alcanzó un nuevo máximo histórico del 80,8 % en 2025 en la UE (para
el grupo de edad de 20 a 64 años); sin embargo, las disparidades persistentes,
especialmente entre mujeres y hombres (una brecha de 9,8 puntos porcentuales),
subrayan la necesidad de una acción política sostenida para abordar los
obstáculos a la participación de las mujeres en el mercado laboral.
8. El desempleo
general en la UE aumentó ligeramente hasta el 6,0 % en 2025, frente al 5,9 % de
2024, y el desempleo juvenil (15-29 años) subió hasta el 11,7 % (+0,3 puntos
porcentuales interanuales). El desempleo de larga duración se mantuvo
invariable en el 1,9 % de la población activa. La tasa de jóvenes que ni
estudian ni trabajan (conocidos como «ni-ni» o NEET, por sus siglas en inglés)
de entre 15 y 29 años descendió ligeramente hasta el 11,0 % en 2025. No
obstante, dicha tasa sigue situándose muy por encima del objetivo del 9 % para
2030 establecido en el Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales,
lo que subraya la importancia de mantener los esfuerzos para mejorar las
perspectivas laborales de los jóvenes.
9. El marco
actualizado del EMCO para el seguimiento de la calidad del empleo muestra que
persisten importantes disparidades en la Unión en las diversas dimensiones de
la calidad del trabajo.
10. En lo que
respecta a unos ingresos adecuados y unos salarios justos, la tasa de riesgo de
pobreza en el trabajo varía considerablemente en toda la UE: oscila entre el
3,1 % en Finlandia y el 11,8 % en Bulgaria en 2025, afectando la pobreza
laboral al 8,3 % de los trabajadores de la UE en conjunto. Los hogares con un
único trabajador suelen estar más expuestos a la pobreza laboral, lo que pone
de relieve la importancia de la composición del hogar y, en particular, las
ventajas de contar con múltiples fuentes de ingresos y de compartir los gastos
domésticos.
... 13. Fomentar
empleos de calidad es fundamental para apoyar el crecimiento de la
productividad, la participación en el mercado laboral, la cohesión social y la
convergencia social al alza. En general, las conclusiones del marco actualizado
de seguimiento de la calidad del empleo subrayan la importancia de una
actuación política específica y sostenida para abordar los retos persistentes
en materia de calidad del empleo y promover mercados laborales más inclusivos
en toda la Unión.
... 15. En lo que
respecta al seguimiento de los objetivos principales de la UE, la Unión sigue
avanzando, en líneas generales, hacia la consecución de su objetivo de empleo
para 2030, ya que la tasa de empleo (población de 20 a 64 años) alcanzó el 76,1
% en 2025, situándose apenas 1,9 puntos porcentuales por debajo del objetivo
principal de la UE del 78 %. No obstante, los avances hacia el objetivo de
capacitación para 2030 siguen siendo insuficientes y plantean riesgos
importantes para el futuro, especialmente a la luz de la escasez de mano de
obra y de cualificaciones, el cambio demográfico y el crecimiento moderado de
la productividad. La proporción de adultos que participaron en actividades de
aprendizaje durante los 12 meses anteriores aumentó solo ligeramente —2,9
puntos porcentuales— entre 2016 y 2022 (según datos de la AES, incluida la
formación guiada en el puesto de trabajo), pasando del 43,7 % al 46,6 %. Esto
sitúa a la UE 13,4 puntos porcentuales por debajo de su objetivo principal del
60 % para 2030.
Será esencial
mantener los esfuerzos para reforzar el capital humano —en particular mediante
una mayor participación en el aprendizaje permanente y una mejor adecuación
entre la educación y las necesidades del mercado laboral— para apoyar la
adaptación, la competitividad y la resiliencia del mercado laboral.
...20. El análisis
también identifica «tendencias recientes positivas» y «tendencias negativas que
requieren atención» comunes en la UE en el ámbito del empleo. En particular, el
EPM destaca una serie de avances positivos para el período 2024-2025. Entre
ellos cabe señalar un aumento sustancial de la tasa de empleo de los
trabajadores de mayor edad (55-64 años) en 14 Estados miembros, así como
incrementos en el empleo total y reducciones de la brecha salarial de género,
observados en 11 Estados miembros en cada caso. Al examinar la evolución
durante el período 2022-2025, las tendencias positivas incluyen, entre otras,
un aumento de la tasa de empleo de los trabajadores de mayor edad (55-64 años)
en 23 Estados miembros, así como incrementos en el aprendizaje permanente en 18
Estados miembros y en el nivel educativo alcanzado en 16 Estados miembros. Al
mismo tiempo, el EPM identifica varias tendencias negativas, destacando
especialmente el deterioro (es decir, el aumento) de los costes laborales
unitarios nominales, observado en 20 Estados miembros en el período más
reciente y en todos los Estados miembros a lo largo de los últimos tres años.
Otras tendencias que requieren atención incluyen el deterioro de la proporción
de personas recién empleadas durante el período 2022-2025.
25. Unos sistemas
de diálogo social y negociación colectiva que funcionen correctamente siguen
siendo fundamentales para una gobernanza eficaz del mercado laboral. La
participación significativa y oportuna de los interlocutores sociales
contribuye asimismo a mejorar la calidad, la legitimidad y la eficacia de las
reformas, al tiempo que ayuda a garantizar que las políticas respondan a las
necesidades de los trabajadores y los empleadores. Por consiguiente, seguirá
siendo importante mantener los esfuerzos para reforzar el diálogo social y la
negociación colectiva en toda la Unión.
27. La mayor
atención prestada a la calidad del empleo a lo largo del ciclo de 2026 —incluso
mediante la integración del marco actualizado de seguimiento de la calidad del
empleo en el Monitor de Resultados del Empleo y el análisis específico en el
Informe Conjunto sobre el Empleo, los Informes por País, las Recomendaciones
Específicas por País pertinentes y el Informe Anual sobre el Empleo y la
Protección Social (AEPR)— refleja el creciente reconocimiento de que los
empleos de calidad son esenciales para la participación en el mercado laboral,
la productividad, la competitividad y la convergencia social al alza” (la negrita es
mía).
Del Informe del
Comité de Protección Social creo que debe dedicarse especial atención a estos
contenidos:
2. La
actualización del instrumento de evaluación comparativa del indicador de
rendimiento de la protección social (IRPS) con datos de 2025 apunta a una situación
general estable a grandes rasgos, pero con una evolución bastante
heterogénea entre los Estados miembros y en muchos indicadores sociales clave durante
el último año. En muchos países, las mejoras en la renta real y en
las tasas de privación material y social se vieron contrarrestadas por la menor
eficacia de los sistemas de protección social a la hora de reducir la tasa de
riesgo de pobreza de los hogares sin empleo o con intensidad laboral muy baja,
así como por los limitadísimos cambios en la situación social y del mercado
laboral para la población joven. Desde una perspectiva a más largo plazo,
la evolución en comparación con 2019 muestra un cambio limitado en la situación
social, tal como se refleja en los indicadores clave sobre pobreza y exclusión
social, excepto en algunos ámbitos; no obstante, la UE ha demostrado ser
bastante resiliente si se tiene en cuenta el contexto de los graves retos que
han supuesto las crisis recientes
4. Para
alcanzar el objetivo de reducción de la pobreza en la UE y los objetivos
nacionales de aquí a 2030 será necesaria una labor más decidida, constante y
mejor coordinada. En comparación con 2019, la población de la UE en
riesgo de pobreza o exclusión social se ha reducido en aproximadamente 3,5
millones, con tendencias heterogéneas entre los Estados miembros, la
mayoría de ellos sin cambios significativos. Tras un ligero descenso entre
2024 y 2025, es necesaria una reducción media de al menos 2,3 millones al año
hasta 2030
7. A la luz de
los retos demográficos y los cambios en los mercados laborales, es fundamental
que se trabaje para mejorar la adecuación, la sostenibilidad, la justicia y la equidad
de los sistemas de protección social. Las nuevas formas de trabajo y las
trayectorias laborales no lineales ejercen una presión adicional sobre los
sistemas de protección social, lo que justifica un seguimiento estrecho y
una mejor disponibilidad y calidad de los datos. La digitalización puede
mejorar la transparencia y la accesibilidad de los sistemas, pero las
reformas también deben abordar la brecha digital y preservar los
contactos personales junto con los servicios digitales.
10. La asequibilidad
de la vivienda sigue siendo un reto considerable en la UE, en
particular para las personas en situaciones vulnerables que se enfrentan a un
mayor riesgo de sinhogarismo y de exclusión en materia de vivienda. Si bien en
algunos Estados miembros se han adoptado enfoques integrados, para incrementar
la oferta de viviendas adecuadas y asequibles, entre ellas las viviendas
sociales, y para mejorar el acceso a una ayuda integrada, centrada en las
personas y orientada a la vivienda, es necesaria una acción mejor
coordinada a escala local, nacional y de la UE, que tenga en cuenta la
diversidad de los sistemas de vivienda y el reparto de competencias” (la
negrita en el texto original).
8. Para finalizar
esta entrada, deseo subrayar la importancia que están teniendo los debates
sobre la calidad del empleo en reuniones, jornadas y seminarios en España, tanto
a escala estatal como de Comunidad Autónoma y de ámbito local. Dos ejemplos
significativos, y que ya han merecido mi atención en anteriores entradas del
blog, son los siguientes:
1. Durante la
celebración del Salón del Empleo que tendrá lugar en Barcelona, orgganizado por Barcelona Activa el día 22 de octubre, tendrá lugar
una sesión de debate, con la moderación a mi cargo, sobre “Competitividad y empleo
de calidad en las transiciones del mercado de trabajo: riesgos, oportunidades”,
con la presencia de representantes de la OIT, OCDE, CES y Business Europe, en
la que se abordarán cuestiones clave “... como el impacto de la innovación
tecnológica, la evolución de las competencias profesionales, la productividad y
la calidad del empleo desde una perspectiva europea e internacional”.
Y en el segundoCongreso Catalán del Trabajo , que tendrá lugar los días 1 a 3 de
diciembre en Mataró, en prácticamente todas la sesiones habrá espacio para debatir de qué
forma la calidad del empleo influye en la buena marcha de las empresas y en las
buenas condiciones laborales de las personas trabajadoras.
Buena lectura.