1. Fiel a su cita anual,
la OIT publicó el día 14 su informe anual sobre tendencias sociales y del
empleo (texto íntegro en inglés disponible aquí , y amplio resumen ejecutivo en
castellano disponible aquí
En dicho resumen ejecutivo,
los titulares de cada apartado en el que se sintetiza una parte del Informe, ya
nos permiten intuir por donde van las preocupaciones de la OIT.
En primer lugar, se
afirma que “los avances en la calidad de
empleo se han estancado”; en segundo término que “el desempleo no presenta
signos de variación, aunque se vislumbran riesgos inminente; a continuación que
“el crecimiento de la productividad y de los ingresos laborales no alcanza el
nivel necesario para impulsar el trabajo decente”; más adelante, que “las difíciles
condiciones del mercado laboral para los jóvenes podrían verse agravadas con la
adopción de la IA”; sigue la mención a que “las perturbaciones y los patrones
cambiantes del comercio repercuten en el comportamiento del empleo”; y por fin,
a modo de conclusión, que “un crecimiento más alto y un sólido marco institucional
son condiciones necesarias para remediar los déficits de trabajo decente”
En la nota de prensa depresentación del informe , a la que se acompaña un vídeo en el que se explican los puntos más destacados,
se efectúa una buena síntesis de su contenido, siendo su título y subtítulo un
fiel reflejo de las preocupaciones de la OIT: “La calidad del empleo a nivel
mundial se estanca pese a un crecimiento resiliente”, y “Persisten los
desafíos, especialmente para los jóvenes y las mujeres, según el informe
Tendencias Sociales y del Empleo 2026”.
En el texto se expone que
“... la inteligencia artificial y la incertidumbre en materia de políticas
comerciales podrían debilitar aún más los mercados de trabajo”, y se recogen
las declaraciones del Director General Gilbert F. Houngbo, para quien “el
crecimiento resiliente y las cifras estables de desempleo no deben distraernos
de una realidad más profunda: cientos de millones de trabajadores siguen
atrapados en la pobreza, la informalidad y la exclusión”.
2. La importancia del
Informe anual de la OIT ya ha merecido la atención de los medios de
comunicación.
Valga citar el artículo de las redactoras de eldiario.es Laura
Olías y Lucía Llargués “La OIT advierte de los riesgos de la IA para la
inserción laboral de los jóvenes con alta cualificación”, acompañado del
subtítulo “La organización prevé que un menor crecimiento del empleo en 2026 y
que el paro se mantenga estable, y advierte de la incertidumbre comercial en el
mundo y las persistentes brechas de género”.
Y, también el artículo del redactor de El País Emilio Sánchez “
La ONU advierte de un estancamiento mundial de las condiciones laborales y teme
un futuro a peor”, acompañado de un amplio subtítulo: “Los salarios reales no
se han recuperado de la crisis de inflación, la IA amenaza el acceso de los
jóvenes cualificados al empleo y crece el trabajo irregular, según la OIT. Pese
a la incertidumbre global, no aumenta el paro”.
3. Desde mediados de la
pasada década he dedicado especial atención en el blog a los informes anuales
de la OIT, al igual que he hecho con las notas publicadas periódicamente desde
el inicio de la crisis sanitaria en 2020, con sus devastadoras consecuencias económicas
y sociales, sobre las perspectivas sociales y de empleo en el mundo.
Para quien desee
consultar unas amplias síntesis de los informes anuales publicados desde 2014,
remito a las entradas que enumero a continuación:
- Entrada (2014 a 2020). Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2020. Notas al informe de la OIT y amplio recordatorio de los anteriores (2014 a 2019)
Entrada (2021). El papel de
las plataformas digitales en la transformación del mundo del trabajo. Notas al
Informe OIT 2021.
Entrada (2022). El incremento de las desigualdades durante la crisis. OIT, FOESSA, INTERMON-OXFAM. Lecturas recomendadas.
Entrada (2023). Las desigualdades se incrementan, y el mundo del trabajo las sufre cada vez más a escala internacional (OIT y Oxfam Intermón dixit, ¿y el Foro Económico Mundial?).
Entrada (2024). Sigamos hablando de las desigualdades (aunque sea reiterar e incluso reforzar lo expuesto en años anteriores) y de propuestas para su corrección (solo por algunos). Fórum Económico Mundial, Oxfam, OIT, FMI.
Entrada (2025). OIT, Foro Económico Mundial, OCDE, Oxfam,
FOESSA. Siguen los debates sobre la realidad y el futuro del empleo... y del
crecimiento de las desigualdades. Un repaso a recientes informes y
documentos
4. El Informe 2026 consta
de tres capítulos, a los que siguen unas breves conclusiones. El primero, está
dedicado a las tendencias y perspectivas mundiales; el segundo, trata sobre el
empleo y las tendencias sociales por región; el tercero, versa sobre los
cambios en los patrones del comercio y el empleo. Entre los mensajes claves que
se recogen en cada capítulo, merecen destacarse a mi parecer aquellos que
expongo a continuación:
5. En el primer capítulo,
es importante subrayar la diferencia existente entre el número de personas
desempleadas previsto para 2026, 186 millones, y el del “déficit de empleo”,
que alcanza a 408 millones, concepto este último que incluye no sólo a las
personas desempleadas sino también a personas trabajadoras desanimadas y a quienes
desearían trabajar pero no tienen posibilidades por motivos como el cuidado de
otras personas.
Como bien se indica en el
título de la nota de prensa antes referenciada, una parte importante del empleo
mundial, de la población activa, está ajeno, obviamente de manera involuntaria,
a lo que se califica de “calidad del empleo”, que en el ámbito europeo
comunitario se identifica como “remuneración justa, condiciones de trabajo
seguras y saludables, protección contra el estrés y otros riesgos en el
trabajo, seguridad laboral, conciliación de la vida familiar y la vida
profesional, igualdad de género, acceso a las capacidades, formación y
desarrollo profesional, una sólida protección social y cobertura de la
negociación colectiva” (remito a la entrada “UE. La Comisión pone en marcha la
hoja de ruta para la creación de puestos de trabajo de calidad” )
Los datos son harto significativos,
a la par que preocupantes: “En 2025, 284 millones de trabajadores en todo el
mundo vivían en condiciones de pobreza extrema, con menos de 3 dólares al día,
mientras que la proporción de trabajadores pobres extremos en los países de
bajos ingresos aumentó de forma preocupante en 0,8 puntos porcentuales entre
2015 y 2025. Además, 2100 millones de trabajadores (el 57,7 %) en el mundo son
informales, y la tendencia va en aumento”. Se destaca más concretamente que “Las
tasas de empleo informal siguen siendo generalizadas en subregiones como
América Latina y el Caribe, Asia sudoriental y Asia meridional, y son más
elevadas en África subsahariana, donde casi nueve de cada diez trabajadores
tenían un empleo informal en 2025”. Aun cuando el crecimiento del empleo en los
países de ingresos bajos se destaca en el informe (previsión de 3,1 % para
2026) “gracias al fuerte crecimiento poblacional y a una gran cohorte de jóvenes
que se incorporan al mundo del trabajo”, el Informe manifiesta su preocupación ya
que “el tenue crecimiento de la productividad y la escasez de oportunidades
de trabajo decente amenazan con impedir que estos países se beneficien de
un posible dividendo demográfico” (la negrita es mía).
Sobre quiénes son las
personas más afectadas por las nuevas, y algunas mucho más antiguas, realidades
del mundo laboral a escala mundial, el informa pone nuevamente el acento en las
dificultades que encuentran las mujeres (volveré más adelante sobre ello). Por
lo que respecta a los jóvenes, se destaca que se enfrentan a perspectivas
laborales difíciles, “ya que las empresas podrían reducir la contratación y la
inteligencia artificial amenaza los puestos de nivel inicial”, y se subraya
nuevamente la preocupación d ela OIT por los jóvenes que ni estudian ni
trabajan, un 20%, que se concreta en que “257 millones de jóvenes perdieron la
oportunidad de adquirir educación, competencias profesionales y/o experiencias
laborales de gran valor para sus perspectivas de futuro en el mercado laboral”,
acentuándose el problema en los países de ingreso bajo, “donde las tasas de
ninis fueron hasta 17 puntos porcentuales más altas que en los países de
ingreso alto”.
Ahora bien, conviene una
vez más enfatizar que no hay una categoría homogénea de jóvenes, y que el
status familiar tiene una incidencia significativa sobre cómo se acceder, es
decir con qué condiciones, al mundo laboral, como bien se destaca por Joaquim
González en una reciente entrada en su blog, titulada “Meritocracia: ¡porque yolo valgo! , en el que efectúa una buena síntesis del estudio “Who rides out the storm? The immediate post-college transition and Its role in
socioeconomic earnings gaps” https://www.nber.org/system/files/working_papers/w34366/w34366.pdf?utm_source=chatgpt.com
, y concluye que “
“Quien cuenta con
respaldo familiar puede rechazar ofertas malas, permitirse meses de búsqueda,
hacer prácticas mal pagadas mientras acumula contactos, esperar la oportunidad
adecuada. Ese tiempo no es un sacrificio: es una inversión sostenida por un
colchón económico y afectivo. Quien no dispone de ese margen acepta lo que
primero aparece. Y lo que aparece pronto, demasiadas veces, es un empleo peor
pagado, menos estable o escasamente relacionado con la formación recibida. No
es falta de ambición ni de mérito, es una urgencia material. Hay alquileres,
facturas, responsabilidades familiares,…., pendientes. La necesidad empuja y la
elección se convierte en imposición...”
Sobre la importancia de
la inteligencia artificial en las relaciones de trabajo, remito a la reciente entrada
“Inteligencia artificial y trabajo. Nuevas aportaciones del Parlamento Europeo,
del Senado, y de la doctrina laboralista” También me permito recomendar la lectura del artículo “Intervista dei sindacati
sull’IA: rischi, tutele e strategie per il lavoro”, publicado en la Revista
Labour&Law Journal (2025) en el que destacados dirigentes de los tres principales sindicatos italianos
(CGIL, CISL y UIL) debaten sobre el impacto de la IA en las relaciones laborales.
Unas manifestaciones del responsable de la Fundacion de la CIGL me parecen una
perfecta síntesis de todas las reflexiones que se contienen en el artículo:
“F. Sinopoli (FDV-CGIL):
El reto para los sindicatos es, ante todo, no aceptar una discusión fatalista.
La tecnología no es neutral, infalible ni inevitable. La clave está en cómo
intervenir para gobernar los procesos democráticamente y redistribuir la
riqueza producida. A lo largo de la historia, los beneficios del progreso nunca
se han redistribuido a la comunidad de forma natural, sino a través de las
relaciones sociales establecidas... . El terreno del conflicto social sigue
siendo esencial, pero, al mismo tiempo, los sindicatos deben cuestionar los
efectos de la IA en el empleo y buscar negociarlos y regularlos.
El objetivo principal es
defender el empleo y exigir una reducción de la jornada laboral, manteniendo la
igualdad salarial. A continuación, comprender cómo está cambiando la organización
del trabajo (también porque los procesos a menudo no son muy transparentes ni
visibles) e intervenir para prevenir el aumento del ritmo y el estrés, la reducción
de salarios y derechos, y la descualificación de las profesiones. El sindicato debe
exigir participación en los procesos de implementación de nuevas tecnologías y
en los procesos de formación, actualización y reconocimiento profesional, para
que las desigualdades en el lugar de trabajo no aumenten y nadie se quede
atrás. Especialmente las generaciones más jóvenes.
Debemos exigir el
cumplimiento de la normativa vigente y, al mismo tiempo, regular lo que no lo
es, por ejemplo, el uso de datos digitales, su transparencia, el respeto a la privacidad
y, sobre todo, la dignidad de los trabajadores. También debe abordarse la cuestión
del reconocimiento salarial de los datos digitales. El big data es el nuevo combustible
de la economía basada en la IA, ya que es necesario para su formación, pero el
valor que genera no se redistribuye entre quienes lo producen.
En las primeras fases,
los sindicatos deben cuestionar los límites de la IA y oponerse a ella,
especialmente cuando la ética, la democracia y la dignidad de los trabajadores
están en juego. Por lo tanto, es crucial esclarecer los mecanismos de
explotación que se esconden tras la IA: desde el consumo de energía hasta el
reforzamiento de la discriminación, pasando por la inaceptable explotación de
los trabajadores de datos en el Sur global”.
6. En el capítulo 2, se
valora de forma positiva en primer lugar el crecimiento del empleo estable, y
el mantenimiento, o incluso reducción, del desempleo “en la mayoría de las
regiones entre 2024 y 2025”, lo que no obsta a que siga existiendo, como acabo
de exponer, un importante déficit de empleo de calidad, así como también una
preocupante “pobreza laboral” en algunas regiones, siendo muy significativo el
dato de que tal realidad afectaba el pasado año a más de la mitad del empleo
total en la región subsahariana, algo que sin duda debe tenerse en consideración
para comprender la importancia de los flujos migratorios de esa región hacia países
desarrollados, y más ante una realidad demográfica de crecimiento de la
población joven en la misma que contrasta fuertemente con el de envejecimiento
que se está produciendo en otros lugares.
Dicho envejecimiento
también tiene un impacto innegable en el menor crecimiento de la población activa
a escala mundial, y así se sintetiza en el resumen ejecutivo: “El menor
crecimiento de la población activa en un contexto de cambios demográficos está estabilizando
las tasas de desempleo a pesar del débil crecimiento del empleo. Se prevé que
la tasa mundial de actividad siga disminuyendo hasta alcanzar el 60,5 por
ciento en 2027. Esta tendencia estructural a la baja, motivada en parte por
el creciente número de jubilados en una población que envejece, ha vuelto a
acelerarse ante la interrupción del efecto moderador provocado por las
crecientes tasas de actividad femenina en los países de ingreso mediano bajo y
de ingreso alto entre 2015 y 2025” (la negrita es mía).
La menor presencia
femenina en el mercado de trabajo es destacada en el Informe cuando aborda la
realidad laboral en los Estados árabes, norte de África y Sur de Asia, subrayándose
que ello “refleja los obstáculos que desde hace tiempo encuentran las mujeres,
tanto en el acceso al mercado laboral como a un empleo digno y productivo”. En
el resumen ejecutivo se apunta un dato que me parece de especial interés y que
demuestra que hay factores externos al mundo laboral y que inciden de forma muy
relevante en el mismo: “la brecha entre hombres y mujeres muestra una variación
más fuerte entre grupos de países clasificados por geográfica que por nivel de
ingreso, lo que pone de relieve la influencia de los usos y estereotipos
sociales en estos patrones” (la negrita es mía).
Con carácter general, se
constata que “la probabilidad de que las mujeres formaran parte de la población
activa fue 24,2 puntos porcentuales más baja que la de los hombres, y la
proporción de mujeres jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación
(ninis) fue 14,4 puntos porcentuales más elevada que la de los hombres jóvenes”,
así como también que “las diferencias de género en indicadores como la
incidencia del trabajo familiar auxiliar y la proporción de trabajadores en
situación de pobreza extrema no han disminuido”.
7. En el capítulo
tercero, al examinar cuáles son los cambios que se observan en los patrones del
comercio y del empleo, se subraya que los puestos de trabajo con vínculos comerciales,
es decir los que se encuentran en el ámbito de la economía globalizada (que se
calculaban en 2024 en alrededor de 465 millones en 80 países y territorios) “...
son generalmente de mayor calidad, con
menos informalidad, mejores salarios y una mayor inclusión de mujeres y jóvenes
en los países de ingresos bajos y medios, en comparación con los puestos de
trabajo en sectores que dependen menos de la demanda extranjera”.
Lógicamente, el informe
de la OIT no es ajeno a las preocupaciones manifestadas en casi todos los
elaborados recientemente por organismos internacionales y europeos sobre las
incertidumbres comerciales que derivan de la cada vez más cambiante realidad política
y económica, apuntándose con precaución, si bien evidentemente con cierto fundamento
ante el mapa político y económico con el que nos encontramos en la actualidad a
escala mundial, que ello podría tener “un impacto significativo en los mercados
laborales”.
Tal como se destaca en
las conclusiones, “Es probable que la incertidumbre comercial siga siendo una
característica persistente del panorama económico mundial, al menos a corto
plazo. Esta dinámica se desarrolla en paralelo a procesos más amplios de
transformación estructural y digitalización, que están remodelando el comercio,
las cadenas de suministro y los sistemas de producción”, así como también que “La
creciente participación del comercio de servicios está alterando las demandas de competencias y
redefiniendo los patrones de empleo,
mientras que la regionalización ofrece oportunidades para fortalecer los
vínculos intrarregionales de empleo a través de una mayor integración, la
inversión en cadenas de valor regionales y marcos coordinados para mejorar la
infraestructura y la capacidad institucional. La intersección de la incertidumbre
comercial con estos cambios a largo plazo será fundamental para comprender cómo
anticiparse y prepararse para los desafíos de los mercados laborales en los
próximos años”.
Datos relevantes de este
capítulo son a mi parecer que los servicios de mercado representaban casi la
mitad del empleo vinculado al comercio, con un 49 % en 2022, frente al 36 % en
1995, algo que, destaca el Informe, “refleja el papel cada vez más importante de
los servicios y las actividades intensivas en conocimientos en las cadenas de
suministro mundiales”, así como también que si bien los flujos comerciales y de
inversión entre los países de ingresos bajos y medios han pasado del 6 % en
2005 al 14 % en 2024, ello no impide que “los esfuerzos por regionalizar el
comercio para aumentar la resiliencia siguen siendo desiguales, y los países de
ingresos bajos y medios corren el riesgo de quedarse atrás en la
reconfiguración de las cadenas de suministro mundiales.”, afirmación que se
concreta en el dato de que los países de bajos ingresos “siguen estando en gran
medida excluidos de los flujos de inversión transfronterizos, ya que solo
atraen el 1,2 % de las entradas mundiales de inversión extranjera directa (IED)
en 2024”.
8. Para concluir, resalto
que en la nota de prensa de presentación del informe se destaca, algunas
recomendaciones que se formulan en el Informe, como son:
“Aplicar políticas que
impulsen la productividad, como la inversión en competencias, educación e
infraestructura.
Abordar las brechas de
género y de los jóvenes, eliminando los obstáculos a la participación y
aprovechando la tecnología de manera responsable.
Fortalecer los vínculos
entre comercio y trabajo decente para que todas las regiones se beneficien de
los flujos globales.
Mitigar los riesgos
derivados de la deuda, la IA y la incertidumbre comercial mediante políticas
coordinadas a nivel mundial y nacional”.
Y también que en el resumen
ejecutivo se concluye que los países no pueden esperar, en especial los de
mediano y bajos ingresos, que decisiones adoptadas a escala mundial puedan resolver
sus problemas y que serán necesarias medidas propias para abordarlos. Dicha
conclusión se expone en estos términos:
“Pese a la resiliencia de
las tasas mundiales de desempleo frente a un panorama de incertidumbre económica,
el mundo sigue sin lograr reducciones significativas de los déficits de trabajo
decente. Habida cuenta de la evolución demográfica en los mercados de trabajo
mundiales, cabe prever que los déficits de trabajo decente vuelvan a aumentar
tras el prolongado periodo de mejora observado en los decenios pasados. Por otro
lado, ante la progresiva adopción de la IA, la incertidumbre en torno a la
política comercial, los bajos niveles de inversión extranjera directa y la
atonía del crecimiento del comercio, será difícil que mejoren las condiciones
de trabajo mediante una expansión del empleo en los sectores relacionados con
el comercio. En tiempos de escaso crecimiento mundial y de disminución de la
ayuda oficial al desarrollo, los países deberán apoyarse cada vez más en
políticas internas y otros factores de transformación económica para promover
el trabajo decente”.
Buena lectura.