domingo, 14 de septiembre de 2014

La inmigración, en especial la irregular. El Comisario Montalbano y el Comité Económico y Social Europeo…, sin olvidar a Fernando Colomo.



1. Soy un fiel seguidor de la serie policiaca “El comisario Montalbano”, y siempre que puedo estoy los sábados a las 21:30 delante del televisor para ver el capítulo correspondiente emitido por la 2 de RTVE. Comparto la valoración que ha efectuado el periodista Antonio García Maldonado: “Una de las series más elegantes de los últimos años (entre las que yo he visto, claro), comedida en sus tramas, realista en el dibujo de sus personajes, magistral en su ambientación y con una producción sencilla que no denota una necesidad permanente de epatar con sus escenas para contentar a los modernos de guardia. ¡Y sin una sola prueba de ADN!”.

Y en efecto, ayer estaba ante el televisor y pude ver el nuevo capítulo; bueno, no exactamente, porque poco después de su inicio recordé que ya había sido emitido con anterioridad, pero versaba sobre la inmigración irregular de niños de países del norte de África con fines económicos por parte de mafias y la excelente interpretación de todo el equipo de la serie, en especial del protagonista principal, Luca Zingaretti, me llevó a volver a ver el capítulo íntegramente. Una explicación clara, sin aditivos emocionales (bueno, quizás alguno a cargo del propio comisario, pero sin tintes dramáticos) de un fenómeno muy bien, y desgraciadamente, conocido en las costas del sur de Italia, centrado en esta ocasión en el tráfico de menores. Una imagen más impactante de la realidad de la inmigración irregular y de los problemas con que se encuentran buena parte de las personas de nacionalidades extracomunitarias que desean acceder a territorio de la UE se encuentra en el artículo de Maximilian Popp “Europe'sDeadly Borders: An Inside Look at EU's Shameful Immigration Policy”, publicado el pasado día 11 en la edición internacional en lengua inglesa del semanario alemán Der Spiegel, en el que repasa, y con buena documentación, la situación de las fronteras entre España y Marruecos, Grecia y Turquía, y Hungría y Serbia, concluyendo el extenso artículo con una frase que merece destacarse: “The European Union has protected its borders until now. It ought to begin protecting people”.

Casualidades de la vida, poco antes de finalizar la serie, la 1 de RTVE iniciaba la emisión de la película “El próximo Oriente” de Fernando Colomo, una comedia sobre el barrio madrileño de Lavapiés y su realidad multirracial, desde el lado humano de las relaciones entre personas de diversas nacionalidades y creencias religiosas que conviven en el mismo, y con un toque de comedia que permite ver la película con una sonrisa y no con una mueca de tristeza ante la difícil realidad en que se encuentra una parte de esa población. Les confieso que ya vi la película poco después de su difusión en el año 2006, pero después de la dureza de la serie del Comisario Montalbano consideré que era un buen contrapunto para acercarse, de forma más tranquila, a la realidad de la inmigración.

2. Viene a cuento esta explicación de mis preferencias televisivas porque han coincidido en el tiempo, bueno con sólo tres días de diferencia, con la aprobación por parte del Comité Económico y Social Europeo (CESE), en su sesión plenaria del día 10, del Dictamen exploratorio encargado por la Presidencia italiana de la UE durante este segundo semestre y que lleva por título “Las políticas europeasde inmigración” (ponente general: Giuseppe Iuliano), aprobación casi aplastante porque ha tenido 161 votos a favor, y sólo 6 en contra y otras 6 abstenciones (parece que los planteamientos de los Estados miembros de la UE son bastante distintos que las tesis de muchos de sus nacionales en el CESE, si hemos de juzgar por sus actuaciones cotidianas, pero ello sería motivo de otra reflexión y análisis”). El resumen elaborado por el gabinete de comunicación del CESE sobre el dictamen aprobado lleva por título “Immigration needs a courageous and inclusive European approach”, con esta breve síntesis: “With hundreds of thousands of refugees a year crossing the Mediterranean, Member States such as Italy, Malta and Greece are reaching the limits of their capacity. Securing borders and accommodating asylum seekers cannot be left to just a handful of Member States but has to be addressed at European level. Immigration policy needs to be aligned, not least to ensure recruitment for an aging labour market”.

Como digo, el dictamen fue solicitado por la presidencia italiana, y no nos debe extrañar en absoluto su interés por las políticas de inmigración, y en especial sobre cómo abordar la realidad de la inmigración irregular proveniente de países del norte de África y que se han visto, o están en la actualidad, envueltos en importantes conflictos bélicos, conflictos que han llevado a salir de esos países a muchas personas y a intentar alcanzar “el sueño europeo” (¿o la “fortaleza Europa”?) para escapar de la guerra. Justamente ayer, nuevamente teníamos tristes noticias del drama humano que supone la muerte de personas en el Mar Mediterráneo, siendo muy probablemente su número mayor que el que recogen las cifras oficiales periódicamente facilitadas. En concreto, el diario italiano La Repúbblica informaba de otro naufragio de un barco con inmigrantes irregulares, con dos nuevas muertes. En su artículo “Naufragiodi migranti nel Mediterraneo, morti e dispersi”, informaba que “Un battello con un numero imprecisato di migranti e' naufragato a 300 miglia a sud-est di Malta, in acque internazionali di competenza de La Valletta per le operazioni di ricerca e soccorso. Sono stati recuperati due cadaveri e dodici superstiti, tra i quali due bambini. A bordo, secondo il racconto dei sopravvissuti, c'erano una trentina di migranti”.  

3. El dictamen del CESE, elaborado con carácter urgente (y con plena fundamentación de la urgencia), reitera bastantes de las tesis y argumentos expuestos en anteriores Dictámenes, varios de los cuales han merecido mi atención en anteriores entradas del blog, pero va más allá y formula duras críticas a la política actual de los órganos de gobierno de la UE (y de retrueque a los Estados miembros), críticas que pueden resumirse en la conocida frase de menos palabras y más hechos, o por decirlo con las mismas palabras del Dictamen, que reproducen las de documentos anteriores, “El CESE señala que muchas veces las ambiciones y los valores europeos se quedan en grandes palabras, y que las prácticas y las leyes contradicen dichos valores”, pero no se queda aquí y pide al Consejo y a los Estados que den “un paso decisivo más allá de la retórica y de las declaraciones de principios para adoptar iniciativas concretas que una vez puestas en marcha muestren resultados efectivos”, siendo totalmente necesario para ello “consolidar y desarrollar una política verdaderamente común y conjunta de la inmigración, de asilo y fronteras exteriores”, con respeto a los derechos humanos de las personas inmigrantes, “incluidos los inmigrantes no documentados”.

Es agradable, por otra parte, comprobar que el CESE acoge propuestas de las organizaciones sindicales europeas, en concreto de la Confederación Europea de Sindicatos y más exactamente de su plan de acción sobre la migración, y destaca que debería darse prioridad en la nueva política europea a “los desafíos relacionados con la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los millones de personas inmigrantes que trabajan en la UE”. El CESE se muestra crítico con el enfoque sectorial adoptado hasta ahora por la UE en muchas de las normas aprobadas en materia de inmigración (es decir, dirigida cada una de ellas a un grupo o colectivo determinado) y apuesta por un enfoque de carácter horizontal que tienda a un alto nivel de armonización de la normativa comunitaria, argumentando, y algo de razón no le falta, que el marco legislativo actual “es fragmentado, confuso y disperso”, de tal manera que crea “inseguridad jurídica e incoherencia política, que necesitan ser paliadas cuanto antes”.       

El CESE sigue apostando por abrir vías más flexibles que las actuales para posibilitar el acceso regular de los inmigrantes a territorio europeo, señaladamente en el ámbito laboral, y reitera la tesis ya defendida en 2010 de adopción de normativa europea que regule “un nuevo permiso de entrada y residencia de carácter temporal para la búsqueda de trabajo de seis meses de duración”, enfatizando la necesidad de establecer “una plataforma europea permanente para las migraciones laborales” en la que todos los Estados puedan intercambiar su prácticas y conocimientos de la realidad de los mercados de trabajo y de sus necesidades”, regulándose por la UE, se insiste nuevamente, una legislación que debería ser abierta y flexible y que debería abrir cauces de acceso tanto para la inmigración cualificada para aquella que no lo es, es decir cauces que permitan la inmigración laboral “tanto para trabajadores de alta y media cualificación como en las actividades menos cualificadas”.

El dictamen aborda otros aspectos de indudable importancia como es la política común de asilo, o mejor dicho las carencias actualmente existentes en este terreno, con lo que califica de “excesivos márgenes de discrecionalidad en el marco de la legislación nacional de los Estados miembros” para poner en práctica la normativa europea, pidiendo la reducción de tales márgenes y un acceso a la tutela judicial efectiva por parte de los solicitantes de asilo, “de manera que los derechos y principios sean accesibles en la práctica”. En relación con este punto, y en conexión con el análisis que efectúa de la política común de fronteras, el CESE destaca, con acierto a mi entender,  la necesidad de poner en marcha “procedimientos de solidaridad financiera operativa y de acogida, teniendo en cuenta la situación económica y social de los distintos Estados miembros y el apoyo a los Estados miembros que se enfrentan a mayores presiones sobre su sistema de asilo”.

4. En fin, está por ver si sus propuestas serán recogidas en el nuevo programa de la UE sobre libertad, seguridad y justicia que ha de implantarse a partir de 2015 al finalizar este año el Programa de Estocolmo 2010-2014, y también como las acogerá el nuevo comisario de inmigración,  DimitrisAvramopoulos, anterior ministro de defensa en el gobierno griego y miembro del partido político Nueva Democracia, partido que ha centrado parte de su actuación en el país helénico en la lucha contra la inmigración irregular y la detención de los inmigrantes que se encuentran dicha situación. No parecen buenos antecedentes, desde luego, para poner en marcha una política de inmigración con derechos… pero no adelantemos acontecimientos.

Por si acaso le sirve al nuevo Comisario la aportación del CESE, recuerdo que el Dictamen enfatiza una vez más que “una persona sin papeles no es una persona sin derechos o un criminal” y que tiene derechos que deben ser protegidos, y que debería dejar de utilizarse el término “inmigración ilegal” cuando nos refiramos a personas que han emigrado y que se encuentran en situación administrativa irregular en el país de acogida, poniendo además de manifiesto que “el vínculo entre inmigración irregular y delincuencia fomenta actitudes temerosas y xenófobas”, y que la política común de inmigración  debe tener un enfoque global, “más allá de un enfoque dictado por consideraciones de seguridad o policial que aborda la movilidad humana como criminalidad y la vincula artificialmente a otras amenazas que la UE afronta”.

Buena lectura del documento.  

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