1. El Consejo Europeo aprobó el 21 de abril su Recomendación anual sobre la política económica de la zona del euro , publicada en el DOUE C el día 28, que, tal como se explica en la introducción, “forma parte integrante del ciclo anual de coordinación macroeconómica”, y “ofrece a los Estados miembros de la zona del euro orientaciones adaptadas a los retos específicos a los que se enfrenta la Unión Económica y Monetaria”. Su finalidad es la siguiente: “... sirve de instrumento para ayudar a definir las pautas de las políticas del Eurogrupo y promover debates estratégicos sobre cuestiones de interés común, lo que ayuda a fomentar la coherencia y la convergencia de las políticas nacionales y de la Unión”, ya que “al ofrecer una percepción común sobre las principales prioridades estratégicas, contribuye a una coordinación más eficaz de las políticas, refuerza la resiliencia y mejora la capacidad de la zona del euro para responder a perturbaciones externas, al tiempo que aprovecha las oportunidades de crecimiento sostenible e inclusivo, salvaguarda la estabilidad y ayuda a la transición hacia una economía descarbonizada y digital”.
La Recomendación
contiene amplias referencias a la situación del mercado de trabajo en la zona
euro y a las medidas que deben adoptarse para reforzarlo. Reproduzco más adelante
dichos contenidos, destacando en negrita aquellos puntos o apartado que creo
conveniente destacar.
Como se comprobará
inmediatamente, la importancia de la migración sigue siendo relevante, así como
la necesidad de una estrecha relación entre las políticas educativas y
formativas y las necesidades productivas, avanzar en el diálogo social para
poner en marcha las medidas adecuadas en un entorno político y económico cada vez
más complejo y menos previsible, y mejorar los salarios.
2. la importancia del diálogo social se manifestó
el Consejo Económico y Social Europeo en su
Dictamen aprobado el 21 de enero sobre la entonces Propuesta de Recomendación, en el que
expresó expresa su satisfacción con la referencia que se hacía “al papel de los
interlocutores sociales y del diálogo social en relación con el necesario
aumento de los salarios, en particular de los medios y bajos, aun estableciendo
ciertas condiciones para ello”, añadiendo que su opinión “habría que referirse
también a la negociación colectiva, que es un instrumento diferenciado del
diálogo social y que debe tener un papel determinante en la fijación de los
salarios”.
También cabe
subrayar que en la misma sesión plenaria del CESE se aprobó su Dictamen sobre la “Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el
que se crea el Fondo Social Europeo como parte de los planes de colaboración
nacional y regional establecidos en el Reglamento (UE) [planes CNR], por el que
se establecen las condiciones para la ejecución de la ayuda de la Unión
destinada al empleo de calidad, las capacidades y la inclusión social para el
período 2028-2034”, en el que, entre otras recomendaciones, se encuentran estas:
“espera que se refuerce el Fondo Social Europeo (FSE) como medio para
acentuar la dimensión social de la UE. Propone, a tal fin, un aumento del gasto
social en los planes de colaboración nacional y regional del 14 % al 20 % y
reservar al menos el 14 % al FSE. Es necesaria una mayor claridad en la
definición de gasto social para el próximo período de programación; considera
esencial salvaguardar los rasgos específicos del FSE, cuya función resulta más
importante también a la luz de los nuevos retos sociales en relación con la
aplicación del pilar europeo de derechos sociales, y hacer obligatorio que
los programas nacionales y regionales del FSE garanticen un papel importante
para las regiones, los interlocutores sociales y la sociedad civil en el marco
de la gobernanza multinivel” (la negrita es mía) ;
3. Contenido
laboral de la Recomendación.
“ (9) El mercado
de trabajo de la zona del euro sigue siendo sólido a pesar de la escasez de
mano de obra que, aunque se está reduciendo, sigue siendo considerable. El
desempleo se encuentra en mínimos históricos, situándose en el 6,4 % a mediados
de 2025. El crecimiento del empleo se ha ralentizado, aunque sigue apoyándose
en el aumento de la participación en el mercado laboral y la migración de fuera
de la UE. En varios Estados miembros, el principal factor que ha contribuido
al crecimiento del empleo desde 2021 es la migración neta. La migración legal
gestionada ha contribuido a aliviar la escasez de mano de obra en sectores
específicos y a compensar las dificultades demográficas. Al mismo tiempo,
persisten diferencias considerables entre los distintos grupos de población.
Las perspectivas para 2026 apuntan a que se mantendrán el crecimiento moderado
del empleo y el bajo nivel de desempleo, aunque con disparidades persistentes
entre los Estados miembros y las regiones. Las mayores restricciones
comerciales y la persistente incertidumbre podrían suponer un lastre para el
crecimiento y, por tanto, el empleo, por el aumento de los aranceles sobre las
exportaciones y la exacerbada incertidumbre mundial. El crecimiento de los
salarios nominales se está moderando tras un período de rápido crecimiento. El
crecimiento anual de la remuneración por asalariado en la zona del euro se
situó en el 3,9 % en el primer semestre de 2025, frente a una media del 4,5 %
registrada en 2024. Debido a la caída de la inflación, los salarios reales
aumentaron un 1,7 % en el primer semestre de 2025 y, a mediados de 2025, el
poder adquisitivo de los salarios se había recuperado hasta los niveles de 2019
en la zona del euro en su conjunto. De cara al futuro, se espera que el
crecimiento de los salarios negociados siga moderándose gradualmente.
(10) La escasez de
mano de obra y de personal cualificado, unida a las presiones demográficas,
sigue planteando importantes retos a muchos sectores europeos y a la economía
en su conjunto. La dinámica del mercado laboral también está determinada por
la transición en curso hacia una economía digital (en consonancia con el
Programa Estratégico de la Década Digital y descarbonizada, que está creando
nuevas oportunidades y cambiando las necesidades del mercado laboral en
relación con determinados tipos de competencias y trabajos. Para preparar a
los trabajadores ante estos cambios es necesario realizar esfuerzos sostenidos
en la mejora de las capacidades y el reciclaje profesional, con el apoyo de una
mayor armonización entre las políticas del mercado laboral, la oferta
educativa y formativa y las capacidades más demandadas. Asimismo, la mejora
de la adquisición de competencias básicas desde una edad temprana ayuda a
sentar las bases para el desarrollo de capacidades. Reducir las grandes
disparidades regionales en materia de capacidades y dotación de capital humano
beneficiará a los trabajadores y reforzará el mercado único. También es
esencial prestar mayor atención a la educación y la formación en ciencia,
tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) —ámbitos en los que existe escasez
de personal cualificado y en los que hay que abordar los estereotipos de
género— a fin de mantener la competitividad, la preparación y el liderazgo
tecnológico. Reforzar los incentivos al trabajo desplazando la carga fiscal
desde el trabajo hacia otros impuestos, en particular mediante reformas
específicas de los regímenes tributarios y de prestaciones sociales, así como
mejorando las condiciones de trabajo en determinados sectores, apoyaría la
participación en el mercado laboral y el empleo. Facilitar la integración en
el mercado laboral de los grupos infrarrepresentados (como mujeres,
trabajadores jóvenes y de más edad, personas con baja cualificación, migrantes,
población gitana y personas con discapacidad), que varían en función del contexto
específico de cada país, reforzaría aún más la oferta de mano de obra y la
inclusividad. La participación de los jóvenes y su éxito profesional son
decisivos para la prosperidad sostenida de la Unión. Al mismo tiempo, la
reducción de la pobreza, también en la infancia, y la ayuda a los hogares
vulnerables a través de sistemas de protección e inclusión social adecuados y
sostenibles, como la mejora del acceso a los servicios asistenciales y la mayor
disponibilidad de viviendas asequibles y accesibles, así como el apoyo a las
transiciones en el mercado laboral, son fundamentales para la cohesión social. La
creación de empleo de calidad y las transiciones hacia empleos de calidad, así
como la participación efectiva de los interlocutores sociales en la elaboración
de políticas y el refuerzo del diálogo social, siguen siendo esenciales para
mantener la competitividad y la resiliencia de la zona del euro frente a
cambios estructurales. Las iniciativas emprendidas en el marco de la Unión
de las Competencias y la hoja de ruta para el empleo de calidad contribuirán a
impulsar esta labor.
RECOMIENDA que,
durante el período 2026-2027, los Estados miembros de la zona del euro
adopten medidas firmes individual y colectivamente, dentro del Eurogrupo, con
el fin de:
4. Completar la ejecución de los
planes nacionales de recuperación y resiliencia a más tardar el 31 de agosto de
2026 y ayudar a la financiación de inversiones en los años siguientes mediante
la coordinación de la financiación nacional y de la UE. Velar por la
absorción de los fondos de la UE disponibles, aprovechando las oportunidades
que se introducen con la revisión intermedia de la política de cohesión.
5. Promover la mejora de las capacidades y el
reciclaje profesional de la mano de obra con vistas a aumentar la productividad
y la capacidad de innovación y apoyar a los sectores estratégicos. Reforzar
las políticas de educación y formación para mejorar los resultados educativos,
poniendo especial énfasis en las competencias básicas y digitales, y para
garantizar una mejor adecuación entre los perfiles de la oferta y los de la
demanda de capacidades. Abordar los desajustes de capacidades y las grandes
disparidades regionales en materia de capacidades y dotación de capital humano.
Fomentar la calidad del empleo y seguir aumentando la participación en el
mercado laboral, también de los grupos infrarrepresentados en el mercado
laboral. Adoptar medidas para facilitar la movilidad transfronteriza en el
mercado único y la migración legal gestionada de nacionales de terceros países
hacia ocupaciones con escasez de mano de obra. Reforzar los incentivos al
trabajo desplazando la carga fiscal desde el trabajo hacia otros impuestos, en
particular mediante reformas específicas de los regímenes tributarios y de
prestaciones. Adoptar medidas para luchar contra la pobreza y reducirla salvaguardando
y reforzando sistemas de protección e inclusión social adecuados y sostenibles,
así como el acceso a una vivienda asequible, sostenible y de calidad. Garantizar
la participación efectiva de los interlocutores sociales en la formulación de
políticas y reforzar el diálogo social.
6. De conformidad con las prácticas
nacionales y respetando el papel de los interlocutores sociales y del diálogo
social, reforzar las condiciones propicias para el crecimiento sostenible de
los salarios, especialmente en el caso de las personas con sueldos bajos y
medios, en consonancia con la evolución de la productividad, teniendo
debidamente en cuenta los riesgos de inflación y las divergencias de
competitividad dentro de la zona del euro”.
Buena lectura.
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