1. El Comité
Económico y Social Europeo (CESE) aprobó, por 224 votos a favor, 0 en contra y
2 abstenciones, el Dictamen “Agenda política de la UE para unas ciudades habitables”, elaborado sobre la Comunicaciónde la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social
Europeo y al Comité de las Regiones “Una Agenda de la UE para las Ciudades:
impulsar el crecimiento y la prosperidad” de 3 de diciembre de 2025 [COM(2025)
739 final]
2. Reproduzco a
continuación el apartado de la Comunicación relativo más específicamente a la
política social y de empleo, y más adelante los contenidos del Dictamen del
CESE que guardan más directa relación con esta materia. Antes, en la introducción
de la Comunicación se expone que
“La Agenda de la
UE para las Ciudades presenta la visión, la política y un conjunto de medidas
de la UE para las ciudades de todos los tamaños y establece una perspectiva de
futuro para el desarrollo urbano sostenible e integrado. Su objetivo es
proporcionar un marco para reforzar la dimensión territorial y urbana de las
políticas de la UE. La Agenda también tiene por objeto proporcionar un apoyo
coordinado y racionalizado —aprovechando los instrumentos del actual marco
financiero plurianual, así como el próximo para 2028-2034— para abordar las
necesidades de las ciudades y aplicar las prioridades clave de la UE a nivel
local. También es un reconocimiento del papel de las ciudades como socios clave
para hacer frente a los retos más importantes de la UE y contribuir a sus
soluciones”.
El apartado 2.2 de
la Comunicación lleva por título “Las ciudades se enfrentan a un panorama
desigual en materia de pobreza, empleo, inclusión social e igualdad”, siendo su
contenido el siguiente:
“Las ciudades se
enfrentan a un panorama desigual en materia de pobreza, empleo, inclusión
social e igualdad A escala de la UE en 2023, la tasa de empleo y la tasa de
riesgo de pobreza o exclusión social eran casi idénticas en las ciudades,
municipios urbanos y zonas suburbanas y rurales. Los datos sobre los
resultados en materia de empleo, educación y asistencia sanitaria son mejores
para las ciudades que para los municipios urbanos, las zonas suburbanas y las
zonas rurales. En parte, esto se debe a una mayor concentración de oportunidades
y al acceso a servicios de calidad. La desigualdad de ingresos sigue ocupando
un lugar destacado en las ciudades, impulsada por unas perspectivas económicas
polarizadas y el elevado coste de la vida. Aunque las tasas de pobreza en
las ciudades de la UE varían significativamente, una tendencia común es que la
población pobre urbana se enfrenta a un conjunto único de retos que son
distintos de sus homólogos rurales.
La política de la
UE en materia de inclusión social e igualdad fomenta sociedades inclusivas que
garantizan la equidad y la igualdad para todos. La adopción de un enfoque
interseccional y de integración de la igualdad permite a las ciudades
comprender mejor la naturaleza polifacética de las desigualdades y
discriminaciones. Se trata de un requisito previo para el diseño de enfoques
políticos globales y adaptados que aborden las necesidades interrelacionadas de
los grupos desfavorecidos y las comunidades marginadas. Las ciudades deben
recibir apoyo en sus esfuerzos por abordar las disparidades sociales y las
desigualdades estructurales y para garantizar que los servicios esenciales sean
accesibles para todos, de modo que todos puedan participar plenamente en la
sociedad, incluidas las personas con discapacidad y aquellas que viven en las
zonas circundantes. La aplicación del pilar europeo de derechos sociales y
de las estrategias de la Unión de la Igualdad es crucial, ya que estas
iniciativas se centran, entre otras cosas, en el acceso a la vivienda, el
transporte, la educación y el empleo, así como en la igualdad de oportunidades
para los grupos en riesgo de discriminación y exclusión. En 2026, la
Comisión Europea adoptará la Estrategia de Lucha contra la Pobreza, cuyo
objetivo será proporcionar una protección esencial a las personas y abordar las
causas profundas de la pobreza y sus muchas y distintas dimensiones.
La colaboración
entre los grupos de la sociedad civil y las partes interesadas regionales se ve
reforzada a través de las políticas pertinentes de la UE. Esta colaboración
puede ayudar a elaborar planes de acción locales que aborden de manera más
eficiente las necesidades de comunidades específicas, promoviendo una sociedad
más inclusiva e igualitaria en toda Europa y fomentando la cohesión. El
refuerzo de los sistemas de apoyo comunitario, la capacidad de las autoridades
locales y la disponibilidad, asequibilidad y calidad de los servicios
esenciales, así como el desarrollo de ecosistemas locales son vitales para
garantizar la igualdad de acceso de las mujeres y otros grupos en riesgo de
discriminación y exclusión, como los migrantes y los refugiados, a los
servicios y al mercado laboral, así como su participación en la sociedad.
Las dimensiones de
inclusión social e igualdad deben incorporarse en la elaboración y aplicación
de las políticas sectoriales a nivel local, garantizando que las ciudades
presten servicios accesibles y asequibles a todas las personas, incluidas las
personas con discapacidad, y contribuyan a la reducción de la pobreza.
3. En el Dictamen
del CESE encontramos estas referencias de afectación directa o indirecta a la política
social y de empleo.
Observaciones
generales
1.5 El
CESE considera que el diálogo futuro debe prestar especial atención a la
migración cíclica y a las repercusiones culturales de la migración, así como a
los retos demográficos, al aumento del coste de la vida y a la asimetría de los
riesgos asociados a los acontecimientos geopolíticos. El derecho de libre
circulación y el derecho de permanencia, junto con el acceso equitativo a
oportunidades que promuevan la calidad de vida y de participación cultural,
independientemente del país, región o ciudad, deben reconocerse de forma más
destacada en la visión propuesta. La integración de los inmigrantes en el
mercado laboral debe ser una de las prioridades.
1.13 El CESE acoge con satisfacción las
referencias a la economía circular incluidas en la propuesta y considera que
deben seguir desarrollándose medidas en este ámbito, como la responsabilidad
ampliada del productor, la contratación pública sostenible y el aumento de las
inversiones en el desarrollo de capacidades (en particular el aprendizaje entre
iguales), dado que hasta la fecha no se han promovido medidas específicas.
Además, la economía social y las cooperativas sociales necesitan un mayor apoyo
para consolidar su papel en la configuración del futuro de nuestras ciudades.
La Agenda debe hacer mayor hincapié en las medidas de adaptación y en la
protección de la población urbana frente a los efectos del cambio climático. El
CESE propone que la Unión introduzca un programa de adaptación urbana para
proporcionar a las ciudades financiación y conocimientos especializados para
ejecutar proyectos de infraestructura ecológica, como parques urbanos, calles
arboladas, recogida de aguas pluviales, refrigeración urbana y medidas de
protección contra inundaciones basadas en la naturaleza
Observaciones
específicas
2.6 El CESE acoge favorablemente la propuesta
de establecer un diálogo político de alto nivel con los entes locales, que
incluya la creación de una plataforma temática específica que se reúna
periódicamente sobre vivienda, asequibilidad urbana y justicia espacial, dadas
la urgencia y la magnitud de la crisis en todas las ciudades europeas, y
considera que se trata de un paso adelante positivo. Sin embargo, también hace
hincapié en que este enfoque puede no ser suficiente para abordar la
complejidad de los requisitos de la Unión y la gran diversidad de retos a los
que se enfrentan las ciudades. Por consiguiente, propone que se organicen al
menos dos reuniones al año, con la inclusión formal de los interlocutores
sociales y las organizaciones de la sociedad civil, a fin de garantizar una
estructura de gobernanza más completa y representativa...
2.7 El CESE subraya la importancia de
reforzar la dimensión económica y de empleo de las políticas urbanas a través
de un diálogo estructurado y continuo. Este diálogo debe proporcionar un
espacio para que las ciudades, los interlocutores sociales, la sociedad civil y
las instituciones de la Unión intercambien mejores prácticas que establezcan
las condiciones propicias para la creación de empleo de calidad. Las ciudades
se enfrentan al aumento del coste de la vida, las desigualdades intraurbanas,
la escasez de mano de obra, los déficits de capacidades y el aumento de las
desigualdades, pero la Agenda sigue tratando las condiciones necesarias para
crear empleo de calidad como consideraciones secundarias en lugar de como la
base política de la transformación urbana.
2.8 Las ciudades son la piedra angular de una
economía viable de los Estados miembros y de la Unión en su conjunto. Es
importante que en la Agenda de la UE para las Ciudades y las medidas propuestas
a través de ella se proporcionen herramientas eficaces para impulsar las
inversiones en las ciudades que aborden los retos a los que se enfrentan las
empresas en relación con las tendencias demográficas, la burocracia, el aumento
de los costes de las actividades empresariales y los factores del mercado
laboral. El CESE considera que en la política urbana es más realista y
eficaz adoptar un enfoque basado en el diálogo, ya que de este modo se respeta
la subsidiariedad, se evitan cargas administrativas adicionales y se permite
a las ciudades integrar los objetivos sociales y de empleo de una manera que
refleje sus realidades económicas y del mercado laboral específicas.
2.9 Así mismo, considera que todas las
formas de diálogo son necesarias y que abordar el diálogo social y cívico de
manera complementaria y sinérgica constituiría una gran fortaleza. La
representación de intereses y los procesos intergeneracionales deben revisarse
para garantizar que la participación sea inclusiva y equilibrada desde una
perspectiva tanto territorial como sectorial. En este contexto, debe
establecerse una asociación temática en el marco del Acuerdo de Liubliana sobre
el futuro de la asociación y reformarse el Código de Conducta Europeo sobre las
asociaciones. Además, el diálogo a nivel técnico propuesto debe estar
estrechamente vinculado al Acuerdo de Liubliana para garantizar la coherencia y
la armonización entre los distintos niveles de gobernanza. En el marco del
diálogo, debe prestarse especial atención a la representación de la juventud
europea y a su visión del futuro desarrollo de las ciudades de la Unión, así
como a grupos específicos con necesidades específicas (por ejemplo, los
migrantes y las personas con discapacidad) (la negrita es mía).
Buena lectura.
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