1. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo público el 5 de mayo un informe de indudable importancia, en el ámbito de sus actividades sobre políticas de formación, dedicado al aprendizaje permanente y las competencias necesarias para el futuro.
Una detallada
explicación de su contenido se encuentra disponible en este enlace , en la que se explica que “ofrece una hoja de ruta clara sobre cómo los países
pueden construir sistemas de aprendizaje permanente inclusivos y orientados al
futuro, que apoyen a los trabajadores y a las empresas en un mundo del trabajo
en transformación”
Puede accederse al
texto íntegro del Informe en este enlace
En la nota deprensa de presentación del Informe, que lleva por título “La formación a lo largo de
la vida debe ser una prioridad estratégica de las políticas públicas”, y va
acompañada del subtítulo “Un informe de la OIT advierte que, sin sistemas de
aprendizaje permanente sólidos e inclusivos, las transformaciones digital,
verde y demográfica corren el riesgo de profundizar la desigualdad”, se explica
que esta basado en “... en nuevas encuestas a trabajadores, análisis de
vacantes en línea, datos institucionales y una revisión de 174 estudios sobre
lo que funciona en materia de formación”, y que advierte que “sin una mayor
inversión en sistemas de aprendizaje inclusivos, estas transformaciones corren
el riesgo de ampliar las desigualdades entre países y dentro de ellos”. Se
sintetiza buena parte de su contenido en estos términos:
“... Los cambios
profundos que está experimentando el mundo del trabajo tienen importantes
implicaciones para las necesidades de competencias. Las tecnologías digitales,
incluida la IA, están cambiando la forma en que se realiza el trabajo, mientras
que la transición hacia economías ambientalmente sostenibles está transformando
los sistemas de producción y los empleos. Al mismo tiempo, el envejecimiento de
la población en muchas regiones está generando mayores demandas sobre los
trabajadores de mayor edad y aumentando las necesidades de cuidados. Solo el 16
% de las personas de entre 15 y 64 años declaró haber participado en formación
estructurada durante el año previo a la entrevista, con pocas diferencias entre
países. Entre los trabajadores a tiempo completo con contrato permanente en
empresas formales, la participación es mayor, con un 51 % que recibe formación
por parte de su empleador. Esta brecha evidencia desigualdades en el acceso al
aprendizaje, especialmente entre trabajadores formales e informales y según los
niveles educativos..., los trabajadores
con menor nivel educativo, en empleos informales y/o en pequeñas empresas
aprenden predominantemente “haciendo”, mientras que otros tienen más
probabilidades de aprender de colegas con experiencia y acceder a formación
estructurada. Esto pone de relieve la necesidad de sistemas de aprendizaje que
reflejen mejor cómo las personas adquieren competencias a lo largo de su vida
laboral”.
2. Reproduzco unos
fragmentos de su resumen ejecutivo de indudable interés a mi parecer, y remito
a todas las personas interesadas a la lectura del informe.
“Aprendizaje
permanente y competencias para el futuro
El aprendizaje
permanente no es un concepto nuevo, pero en el mundo actual ha adquirido una
importancia sin precedentes. En un contexto de rápida innovación tecnológica,
transición ecológica, cambios demográficos y modelos de globalización y de
trabajo en evolución, la capacidad de las personas y de las sociedades para
seguir aprendiendo y adaptarse a las nuevas realidades constituye un pilar
fundamental de inclusión y resiliencia. Este informe plantea que el aprendizaje
permanente debe considerarse una prioridad estratégica en la formulación de
políticas, no solo como herramienta para potenciar la productividad y facilitar
el crecimiento sostenible, sino también como factor sistémico de progreso
personal y social, equidad y trabajo decente en el siglo XXI.
Sin embargo, a
pesar de que el desarrollo de competencias y el aprendizaje permanente están
cada vez más presentes en las políticas públicas, sorprende todavía la falta de
investigaciones que aborden estos conceptos con suficiente rigor y profundidad.
La evidencia actual no solo es fragmentaria, sino que tiende a priorizar las
etapas iniciales del sistema educativo formal, pasando por alto la diversidad
de vías dinámicas en que las personas adquieren y aplican las competencias a lo
largo de la vida.
Estas deficiencias
ponen de manifiesto la necesidad de replantear el aprendizaje permanente más
allá de los programas formales de educación y la formación. El aprendizaje
acontece en diversos entornos —desde las aulas hasta los lugares de trabajo, la
comunidad y la familia—, a menudo por cauces no formales, informales u otros
medios no tradicionales.
Sin embargo, la
participación en el aprendizaje permanente fuera del ámbito académico
convencional sigue siendo insuficiente y desigual, sustentada en sistemas
fragmentados, carentes de recursos y de coordinación.
A partir de nuevos
datos de encuestas y de fuentes institucionales, junto con análisis de
macrodatos (big data) y evaluaciones de impacto, este informe ofrece una
completa hoja de ruta exhaustiva para que los países transformen sus sistemas
de aprendizaje permanente con el fin de construir mercados de trabajo
inclusivos y resilientes.
El informe se
estructura en tres partes. En la primera se sientan las bases teóricas, se
define el concepto aprendizaje permanente y se analiza su desarrollo en el
sistema educativo, el medio laboral y la sociedad. En la segunda, dedicada más
específicamente al mundo del trabajo, se examina qué competencias son más
determinantes para mejorar los resultados de empleo y la adaptabilidad,
mediante un análisis de datos masivos con métodos novedosos. Por último, en la
tercera parte se integran estas perspectivas y se esbozan las condiciones de
política para lograr sistemas eficaces de aprendizaje permanente y programas
eficaces de desarrollo de competencias. En conjunto, las conclusiones del
informe constituyen un firme llamado a la acción: el aprendizaje permanente
inclusivo, de alta calidad y con capacidad de respuesta debe presidir las
políticas del mercado laboral —y las estrategias de crecimiento y desarrollo en
general— en un tiempo de cambios trascendentales”.
Parte 1. Un
concepto integral del aprendizaje permanente. Replantear el aprendizaje permanente
desde una perspectiva más amplia e integrada
... Hace tiempo
que la OIT contribuye a este debate, promoviendo el acceso universal al
aprendizaje permanente como parte integrante del derecho a la educación y la
formación, y como piedra angular del trabajo decente y la justicia social. No
obstante, se requiere una acción colectiva más decidida para trasladar estos
principios a la práctica, fortaleciendo el marco normativo de modo que el
derecho al aprendizaje permanente sea una realidad para todos.
Esta
interpretación amplia e inclusiva es esencial en un mundo en el que el
perfeccionamiento de competencias y la recualificación son fundamentales para
las personas y las empresas. Sin embargo, también debe responder a las
necesidades colectivas de las sociedades y economías, que van mucho más allá de
los intereses de los actores individuales. Para abarcar todo ese espectro, en
el presente informe se propone una definición integral, acorde con las normas
internacionales del trabajo, que no se limite al acceso a la educación, sino
que incluya también todas las actividades de aprendizaje formales, no formales
e informales realizadas a lo largo de la vida.
El concepto
engloba todas las actividades de aprendizaje realizadas a lo largo de la vida,
ya sea de forma individual o colectiva, y tanto en contextos educativos como
laborales, familiares o sociales.
Tiene como
objetivo desarrollar conocimientos, competencias y actitudes o comportamientos
que favorezcan el aprendizaje y respondan a las aspiraciones y necesidades
individuales y colectivas, independientemente de que culminen o no con la
obtención de títulos o certificaciones formales.
Con el fin de
aplicar esta definición en la práctica, el informe presenta un marco compuesto de
tres pilares:
▶
educación y escolaridad: la base de los sistemas de aprendizaje y adquisición
de competencias;
▶
aprendizaje en el mundo del trabajo: el desarrollo continuo de competencias a
través del trabajo y en el trabajo;
▶
aprendizaje social más amplio: los saberes adquiridos en la vida comunitaria,
el ámbito familiar y la sociedad civil...”
Parte 2.
Competencias para la transformación y la resiliencia. ¿Qué competencias son
importantes para acceder a mejores empleos?
“... Los
resultados fundamentales de la investigación indican lo siguiente:
▶
Las competencias socioemocionales y cognitivas figuran sistemáticamente entre
las más demandadas en todos los países.
▶
Las competencias manuales, aunque presentan una demanda menor, siguen siendo fundamentales
para muchas ocupaciones y se asocian a indicadores de empleo más favorables
cuando se combinan con competencias cognitivas o socioemocionales.
Los mercados de
trabajo contemporáneos exigen el desarrollo de perfiles de competencias muy
completos y transversales. Los empleadores buscan perfiles híbridos que
abarquen distintos campos: por ejemplo, competencias digitales básicas
asociadas al trabajo en equipo, o habilidades cognitivas combinadas con pericia
manual. Las competencias socioemocionales suelen servir de puentes que
facilitan la movilidad de los trabajadores desde ocupaciones de carácter manual
hacia funciones más complejas. Al incorporar también competencias cognitivas, se
amplía aún más la posibilidad de efectuar transiciones hacia ocupaciones más
calificadas.
... Las primas
salariales aumentan con la complejidad de las competencias, aunque los
rendimientos varían según el país, la ocupación y la combinación de
competencias. Una mayor complejidad de las competencias también se asocia con
mejores características laborales, como el acceso a un trabajo provechoso, la
estabilidad y la progresión profesional.
Las competencias
cognitivas se asocian sistemáticamente con salarios más elevados en todos los países,
mientras que las competencias socioemocionales no siempre reciben el
reconocimiento que merecen en el ámbito laboral y social. Sin embargo, estas
últimas desempeñan una importante función, al propiciar el desarrollo de
aptitudes de mayor complejidad (como la gestión de proyectos) y de competencias
digitales avanzadas (en aprendizaje automático e inteligencia artificial (IA),
por ejemplo) ...”
Parte 3. Sistemas
eficaces de aprendizaje permanente. ¿Cómo lograr que los sistemas de
aprendizaje permanente superen estos desafíos?
“... Una
gobernanza sólida, la coordinación, la financiación y el diálogo social son
elementos fundamentales para que el aprendizaje permanente funcione. Contar con
mandatos bien definidos, fomentar la coordinación interinstitucional y
propiciar la participación activa de los interlocutores sociales, incluidos los
órganos sectoriales de competencias, es clave para que la oferta formativa sea
pertinente, coherente y rigurosa. La eficacia de estos sistemas también debe
sustentarse en una infraestructura de aprendizaje digital, con incentivos
económicos acertados, estrictos controles de calidad y una orientación
profesional que esté al alcance de todos. Cuando los ministerios, las
instituciones y los interlocutores sociales colaboran entre sí, los sistemas
suelen mostrar un mayor grado de integración y capacidad de respuesta. No
obstante, la fragmentación y la escasa capacidad de ejecución siguen siendo
obstáculos generalizados...”.
Principales
recomendaciones
A la luz de los
datos expuestos, en el informe se definen cinco líneas estratégicas de
actuación.
1. Adoptar una
visión holística del aprendizaje permanente: Las políticas deben ir más allá de
la oferta formativa para incluir sistemas complementarios de apoyo (como la
protección social y los servicios de empleo), junto con estrategias que
fomenten la creación de puestos de trabajo y la colaboración de los
empleadores.
2. Construir
itinerarios de aprendizaje inclusivos y flexibles: Es necesario eliminar las
barreras de acceso, convalidar el aprendizaje informal y no formal (por
ejemplo, mediante el reconocimiento de la formación previamente adquirida) y
garantizar la permeabilidad entre la educación, la formación y el trabajo.
3. Invertir en
equidad y calidad: Es prioritario destinar recursos a los grupos y regiones
desfavorecidos, reforzar los mecanismos
de control de calidad y garantizar que toda formación genere resultados de
empleo significativos.
4. Adecuar el
aprendizaje a las transiciones del mercado laboral y a la evolución de la demanda:
El desarrollo de competencias y las medidas destinadas a garantizar salarios dignos
y condiciones de trabajo adecuadas deben integrarse en las políticas de
transición hacia economías verdes y digitales, las estrategias de cuidados y
los planes de desarrollo regional...”.
Buena lectura.
Estimado profesor Rojo, las competencias y habilidades en cuánto a la formación en el trabajo van a tener un papel fundamental. Me consta, como sabrás, que la Comisaria Europea de los temas sociales y las Competencias, y vicepresidenta de la UE, Roxana Minzatu trabaja en ello, y presentó su "ruta por el empleo de calidad" a primeros de diciembre del 2025 (4/XII/2025) haciendo hincapié expreso en la mejora de la Calidad en el trabajo para ser más competitivos. Por otra parte, la OCDE habla con autoridad de que las competencias en digitalización, IA, y otras similares, y las habilidades sociales y fomento de las competencias blandas, conocidas como soft skills (comunicación, resiliencia, entre ellas...) van a ser claves en el desarrollo de los nuevos trabajos. Recuerdo haberlo leído hace poco. Agradezco tu acertado y muy interesante articulo al respecto. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Jose María, por tu excelente comentario y análisis, que comparto plenamente. Un abrazo.
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